lunes, 10 de diciembre de 2018

Amor como una viga, como la mejilla impúdica,
como las sombras que se paralizan a los pies de una
     luz;
amor dócil espesando los paréntesis,
amor madrugada, adoquín, laberinto, engranaje,
amor de golpes huecos con la sien prendida al zaguán,
terso amor que muere en tinteros porosos el
      azul de silencio de su fiebre,
amor asediando relámpagos en un privado umbral en cenizas,
amor y amor por la memoria ramera.

El amor alerta del milagro y de las espuelas,
de la bruma hendida y temblorosa;
el sigilo que nos tintinean sus aneurismas, sus plegarias
     nómadas,
nos sacude de sus tentáculos intangibles, de su definitiva úlcera.

Expolia sus astillas seminales y nos estalla desde su útero
     de verbo,
su huerta tan abisal y tan verdugo nos devuelve de trances
     ignorados, químicos y absurdos,
de una embestida de crines salvaje y promiscua se derrota
como si un gorrión desafiante orase a las espaldas y a los pubis.

                                  11-diciembre -2018

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