viernes, 26 de mayo de 2017

Dicen las arenas que bajo mi lengua se demoran
que a tu boca acudirá el mar iletrado,
el ciego que acecha estremecido por la luz,
el escorzo desvelado de los sexos dolientes.

Dicen las pupilas allá tras las montañas
que en el corazón de la tierra arribó
un fantasma extenuado,
solitario en la patria de su ataúd,
perdido de tanto amar el celo del exilio.

Dice el hielo que define nuestro silencio
el último cigarro
lo fumaremos
cuando las abejas vuelvan a casa
y podamos conversar con la ilusión del tiempo roto.

                              26-mayo-2017