viernes, 30 de septiembre de 2016

                                   "...con el beso de acero, con su herida."
                                                MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

Arden las paredes de la casa como una
     enfermedad incurable,
como una lluvia de ratones,
como la fiebre en el vértice mismo de la 
     verdad.

El pazo lo había dividido en dos la guerra:
a la derecha los vencedores,
a la izquierda los vencidos.
Separando ambas mitades
un triste tabique mal rematado.

Era el silencio un elemento común 
     a ambos lados.
Un silencio cargado de odio y de rencor.

Yo iba todas las mañanas a abrir la llave del agua
al lugar que habitaban las avispas,
al lugar que habitaban los fantasmas
y un viejo merendero cubierto de verdín y soledad.

Allí la luz tenía un signo inestable.
Los alambres de espino que partían el huerto
acumulaban la herrumbre de la fruta podrida:
el óxido de los hombres que habían decidido
no cultivar ya nunca más aquella tierra
por temor a cruzarse y ser el primero en bajar la cabeza.

                           30-septiembre-2016

jueves, 29 de septiembre de 2016

          Debes recoger todas tus cosas.
Ni siquiera las costuras advierten tanto dolor. Solo tus heridas
                                                                                                 [abiertas
donde conciencia es un carruaje sin rumbo, donde vida escucha
                                                                                                 [tiempo
para liberar un desgarro. Lo piensa
la única cicatriz de estos bucles
que el silencio no olvida, que solo colapsa
como arenas la esclusa. Es la inflexión
de mirar que los residuos no registran márgenes. Es la realidad
y el mudo rastro. Son las texturas
ebrias de esta huella ritual que nos limita
de llanto y no nos alcanza
penetrar hondo la carga, y sí lo oscuro. Apartamos,
como las espinas que también nos rasgan los dedos,
la errónea sentencia. Y un automatismo
nos demacra totalmente, nos muestra
que muy lejos de la verdad está la raíz, que la virtud
se arrastra empeñando las distancias que rompemos al caminar,
y ya no nutren de savia ni de paz. Ahora porta tú este repentino
poniente, esta alta esvástica, y torsiona
el metal que desentierre el eco, pero no derroches
con furia las fuerzas, y fluye tranquilo
hacia el mal y sus pasiones.

                                 29-septiembre-2016

miércoles, 28 de septiembre de 2016

                                FRACASO Y PUNTO FINAL

También el deshielo es un desafío
     Rapto en los locales de áspero amanecer
Lección para los imbéciles
     cagados de paloma a las nueve

Deja esa voluntad apuntalada
     en los reveses cimbreantes de la cicuta
Ordena afilar alguna disculpa
     cuando está húmeda la entrepierna

El sexo tiene mejores sílabas que un despeñadero
La boca enhebra otra herejía
     a la que deslían las comadronas en los
     nidos de cigüeña y la lógica de las arañas

Aunque hay un asunto clave cuando se extravían
     unas tijeras mientras escruta el olvido la ceniza:
     la porcelana trastabilla al que jamás escuchó

Al vivir de frente a los sepulcros te llaman ramera
Tu falo gotea sangre menstrual
En los cojones existe un precio previo a la culpa
Si ofendes las ubres de la madre caerás en el olvido

¿Por qué derramas todo el semen en la boca de tu padre?


Quisiste ponerle nombre al insomnio
cuando las cucarachas jugueteaban
entre el vaso y tus manos
Abriste el grifo y una extraña crisálida
eclosionó: el excremento te embadurnó
el pecho
               La ciénaga estaba allí
dispuesta para el huerto del vómito
para los impulsos inválidos del silencio

El moho te trastornó los párpados
La migraña se medía en las arrugas del extravío
Una esquirla grasienta
descendió tu garganta acariciando
una grieta de luz plagio de la oscuridad

                         28-septiembre-2016

martes, 27 de septiembre de 2016

                        EJERCICIO PARA FORTALECER LA PELVIS
                        Y QUE TU AMOR DESGRAVE A HACIENDA

Tuve una verdad entrañable en las venas,
en las lágrimas que sonaban a avispero en las calles;
he sido voz de las sombras, de furtivos vientos,
ofrecí mi verdad a colores que precipita el olor de la luz,
a mares agresivos, a corazones fluviales como el
     que arrastraba por Vigo
hacia donde guardaba el turbión de los relámpagos
                                                                               [de una ciudad
más feroz que los besos.
He portado una verdad secreta en los silencios y las
                                                                                        [soledades
     donde dormí;
me atraviesan paisajes que confundieron mi templanza,
cuerpos húmedos que no pude sospechar y ahora desnudo.
He sido red de algunas caricias, de algunas tersas nucas
     inocentes,
de manos que sostenían tiempo en alas y sinfonías,
en ventanas de humo indecible,
y mantuvieron muros de tristeza hoy derribados por la
     noche.
Ofrecí mi verdad a una buhardilla rubricada de distancia,
a horas de ansia dentada como puñales de caza
que todavía acechan en algunos soportales;
he abrazado el naufragio de los desiertos, de los incontenibles
                                                                                            [émbolos
en la asfixia del coraje;
continúo impregnado aún de mis pausas vertiginosas,
de formas que pensé, de movimientos serenos,
de palabras interminables, de ramajes de fiebre,
desplegados por una densa eclosión, genesiaca, en mi
                                                                                          [ámbito de
     sosiego.
De las lentas balconadas, de la forja de los
     ángulos:
verdad jamás hendida que las huellas van erosionando,
pero que renace cada vez que las estaciones devuelven
un mirlo, un adiós olvidado, un nombre que titila,
un fragmento de afán, el indicio del azmilcle de una
     fragancia,
el vientre de un invierno que me invadió,
cualquier cosa que impulsa
aquello que soy hacia aquello que soy
                                                         [únicamente verdadero.

                         27-septiembre-2016

lunes, 26 de septiembre de 2016

                   OBRA MAESTRA SIN DOMICILIAR

Se intuye cierta intriga en los ojos:
la provocan unas ortigas que se aprovechan del óxido,
un divorcio infructuoso de espinas difuntas en
                                                         [-rojecidas a destiempo.
Hay un rumor que enreda vértebras en la noche, se im-
                                                                                   [pacienta,
y lo afilan estos brotes sobre enfermos efímeros,
y esas dudas que no me aplacan y que el rito ha
     sobrevivido,
así todo compilado,
en un día en que enhebro el musgo con la piedra y las
     estaciones,
y convalece el eco de los ojos,
y se enreda oscuro, fuego perpetuo que asedia a la ceniza,
tras luz sin mundo, este absoluto:
que aquí no soy símil en ningún abismo,
no estoy ni como un suicida del que rezuma soledad,
o como un soberbio que ha ocultado ahora su savia,
o como alguien que clavó un trisquel sobre algún testigo,
o sus arrestos en las aduanas del viento,
ni como otros
a los que el caudal de alguna trashumancia,
el salvoconducto herencia de alguna vieja limadura,
los guarecen a pulso en el aroma, los reconocen abriendo
     la tarde,
los desnudan todavía como se desnudan los
                                                       [torbellinos que cristalizan
     el ámbar,
y les suplican que envuelvan las encrucijadas,
y desanuden a las ruinas que gotean las casas,
y les pidan a los perros no muerdan el nido del aliento,
no borren el crepúsculo de las pupilas,
no sequen las raíces del camino,
y digan cómo restituye el pulso la sed de memoria.

                           26-septiembre-2016

viernes, 23 de septiembre de 2016

                            ABEJAS

Hubo aguas donde era peligroso el baño
y los borrachos bebimos sin importarnos
que las marcas fuesen de lencería blanca.

No conocer la fractalidad de los colores
a veces hace valientes a quienes pasan el
lápiz siempre por pieles distintas.

Nunca te paras en la maleta correcta
porque te gusta rascar rasgar enhebrar
el aire acondicionado tan poco intenso
en la caverna donde todas las flores son
de plástico y las muchachas un impago redundante.

Cuando ha sido tricotada la capacidad torácica
sales a la calle a corazón abierto
y en la superficie de los ojos hay
un castillo que muestra una erección en ruinas.

Sospechas que el entorno es un escualo punk
que te ha tatuado con spam aquellos resortes
del cuerpo cuyo lastre amanece en los códigos de barras.

Tras los telefonillos del día se guarda un hermético
silencio, la tensión de escay de ciertas vaginas
y la membrana rota por el parásito de las sábanas ajenas.

                               23-septiembre-2016

jueves, 22 de septiembre de 2016

Aparecí a la vejez y me tendí ante la húmeda soga:
la luz presentida acercaba espera
y añoranza y su olor no llegaba a
despertarme ni yo era quien de alejarme:
así como al asombro que me contiene grité
     no estoy aquí para la luz:
ya que enviado hasta este lugar por la vida he desaparecido
dentro de la vida
y nada sostiene ahora mi propia sombra:
por el sendero de la ceniza me ensimismó la ceniza
y el humo por el espíritu del humo.

Traigo en las manos una flor azul,
el mirlo, un cartón de vino,
las nueve de la mañana, y un buen trago
antes de que la piedra se abra a los
colores más vivos.
Las primeras náuseas, una imagen
que responde siempre.
Pongo en su lugar el verde de tus ojos.
Con tosquedad y aún muchos temblores
enciendo un cigarro.

Pasan las horas y no dejo de beber.
He caminado hasta la playa. La ebriedad
     hace agradable el tacto de la arena,
el agua salada y la arena que
entran en mi boca y escupo.

Llegan los primeros bañistas. Estoy en condiciones
de acercarme a una terraza.
La cerveza, el sol,
una extraña paz.
Hago un esfuerzo y bajo los peldaños
hacia el silencio y la sordera.

Como con apetito en un continuo interrogante
que acompaño con un buen vino blanco.
En el postre me ciño al escote de la camarera.
El wisky que mezclo con el helado
regurgita los rumores de tu sexo.
No fue buena idea morirse, una chuchería
comparado con aceptar aquel trabajo fuera de la ciudad.

                            22-septiembre-2016

miércoles, 21 de septiembre de 2016

                    CU-CÚ CANTABA LA RANA

Era septiembre y eran horas para la anarquía y el
     plagio
cuando nuestras noches sufrían en espinos
por las voces que arrastrábamos del reloj hueco
a la última barbarie entre la palabra y la memoria.

Respetamos que gritaran en bitácoras,
les balbuceamos la exactitud de minutos dispersos,
intuíamos que tendrían mejor color tras el silencio,
tras sinsentidos subvertidos de odio y muerte.

Así fue que las escuchamos con especial parsimonia,
anulando ruidos las bocas se leían
y todo les transcribimos con sencillez;
si un pájaro soñaba o una piedra latía.

En numerosas ocasiones las hemos hallado entre el polvo
y en los desnudos espejos de extraño envés.
Siempre acudimos seducidos por las nervaduras del alfabeto
allí donde tú, yo, vosotros, nosotros no iríamos jamás.

                                21-septiembre-2016

martes, 20 de septiembre de 2016

               LA CUCARACHA Y EL GRILLO
                 (Poema para principiantes)

En abiertas habitaciones arden tenebrosas fieras
donde bajo ojos radiantes los cuerpos se encalan,
in situ limpios pozos puros perforan
al olvido las violentas criptas furtivas.

Sótanos expulsan estiércol en mallas trashumantes,
agrede el metálico ruido de la cicatriz del silencio,
en márgenes oscuros la escalera relata su somnolencia...
Le ha penetrado un aire viejo, inacabable.

Temerosa por el crujir de crímenes obscenos
únicamente esa desmemoria calla, ulula, desgarra...
y un vagabundo muro hasta la máscara que desespera
como lepra, detritus y locura y de cárcel negra

al tajo de ausencia del corazón le ha ordenado
lo que en vísperas y látigos de las mortajas
su anonado desnudo y camino maestro bifurca en
nervaduras ante el batir oblicuo convulso infinito.

                                20-septiembre-2016

lunes, 19 de septiembre de 2016

Náusea nos diluvia en la superficie de ruinas
y de silencios imposibles,
los cimientos desangran nuestros excitados embustes -
en las células y huellas
del estático pedernal cauterizados, en los escondites
que de refugios rotundos
de las llamas y cenizas asoman, de los ojos
y del cielo extremo.
Un desvelo insobornable concluye traspasar todas las raíces,
los metales se enfrían,
las temblorosas heridas nos adormecen los dientes.
Excluimos las mordazas,
avanzamos sobre la nada y por el vacío
las formas detonadas.
Huimos por las fisuras de la materia hacia las sombras
bajo los estériles subterráneos,
intuimos la piedra en el pasivo olvido intacta
con vértices libres,
ángulos, grandes espacios - corremos salvajes hacia ellas
a sus sedientos músculos,
y tejemos nuestro turbio grito del horror
en los gritos hondos
de lentas espirales sólidas que poco a poco
en los cuerpos se deslizan.
La salvaje ansiedad prende y se inyecta en torno
de los paisajes derrocados,
líquida como caligramas sobre las pieles ásperas,
el caos engruda
el tiempo de las paredes y las luces indigentes
con el desnudo de aristas.
Estertores de éxtasis y agonía retuercen en la pérdida
del vértigo hartazgo.
Un filamento maduro tronza todavía el destino.

                               19-septiembre-2016

viernes, 16 de septiembre de 2016

Ha volado la edad tras las huellas
que un hacha caída proclama
en los barrancos en que la osamenta
es fiebre y madre reveladora.

De los bosques vengo a confesar
la verdad ortopédica de la piedra,
el origen violento que hallé
en las manos cuando hundí
la oscuridad mirada adentro.

Llueve al unísono el idioma y la sangre,
la desidia, aquello que rápidamente
absorbe esta piel proclive al antídoto.

Parece que quisiera reverdecer en mis ojos
incivilizados; allí donde el helecho
es una puerta a los contornos, donde
el miedo busca una pensión a cielo abierto.

¿Contra qué camino acechará mi cuerpo
al raso de los cascabeles, invitado
indiscreto y, aún así, hemorragia sin escrúpulos?

                       16-septiembre-2016

jueves, 15 de septiembre de 2016

No hay que vivir a regañadientes cuando los
     chicos salen a la calle a romper escaparates
     y no eres tú el maniquí al que destrozan la cabeza.

¿Estás bien, Nora? Recuerdas las botellas de ron.
     Ahora solo vino, eh. De acuerdo, los caracoles siempre
     han mantenido la velocidad correcta.

Aquel 2011 no partimos la tarta pero enterramos
     a tu abuela. La vida continúa. Pero se terminaron
     los paseos en invierno por la playa. El vino era
     demasiado malo y no había muchachas que dibujar.

La muerte con flores frescas y las garcetas pecando de
     interés: Allen, Woody; Cobain, Kurt.

En ocasiones, quienes albergan éxito nos han hecho creer que
     no soportan estar solos
por temor a si mismos, que también, en muchos aspectos
son irregulares para la historia, igual que nuestros lápices.
     Por eso malvenden su tiempo
en aquelarres que transfunden amor, tras el grito de la metáfora del
     déjà vu;
en ocasiones, durante el orgasmo, se licúan sobre el esperma
y se marchitan lamiendo la colmena limpia de miel, cismática
     y atáxica,
aunque, ante todo, se juzguen, parodiados por el absurdo,
     con lluvia en los ojos,
la náusea hacia la noche, la memoria con algún resto de
     cloroformo bajo la máscara.

                                     15-septiembre-2016

miércoles, 14 de septiembre de 2016

POEMA HOMENAJE A AQUELLOS
QUE OSTENTAN LA CAPACIDAD
DE DIRIMIR QUÉ ES UN BUEN
DE UN MAL POEMA

Fernando Esteso
me chupó
un pezón

alberto davila
¿Escuchas los paisajes del humo?
Observa qué poca impaciencia.
Nada los humilla.
Fluyen de forma natural.

Alguien
se aleja.

Su deseo es morir donde las
manos del silencio cultivan
todo aquello que callan los ojos.

¿Quieres conocer los secretos del fuego?
No mires nunca a derecha o izquierda.

Piensa que la sangre va y viene
y su voluntad
quizás sea perdurar
sin rumbo ni destino.

                            14-septiembre-2016
La soledad de la perla resignada,
de su temblor oscuro y de su eco agonizante.

Los pájaros cuajándose en las pupilas.

Este es el deshielo que supo tarde de la herida.
Adentro de la montaña cicatrizan los vientos.

Es inútil dar dentelladas al paisaje que empapan los muertos.

Dormiré sobre la hojarasca encanecida, al raso,
bajo la protección de los lobos y la piedra.

Dejaré que las llagas cierren los párpados y el
as de picas desborde el corazón de los búhos.

Admiro tanto los rincones de la soledad.

Ahora la noche es un pensamiento de la piel.
Velámenes de puertos subterráneos me acercan a sus entrañas.

                                14-septiembre-2016

martes, 13 de septiembre de 2016

¿En qué armario cuelga hoy mi nombre?

He abierto los ojos después de fumar el primer
cigarro del día y no he podido superar el vértigo.
Decidí de improviso saltar al vacío.
Además de una percha algo molesta
solo el sopor que acecha mi gravidez
me impidió llegar al suelo.

                                                A menudo me pregunto,
¿qué herida temo antes de abrir la nevera?
Yo, que siempre, y cuando digo siempre quizás
debiera decir jamás, adoré la leche fría,
¿dónde iba a volcar mejor el diapasón
que sobre el silencio blanco de la blanca madrugada?

Y aunque hay noches que aún escucho la altura
profunda de la heroína, ¿quién daría con tanto
mimo el betún a mis zapatos más que yo?

No me iré por las ramas:
sobornar al que rechaza ser un obstáculo para los
      caballos
te alejará de tocar el sexo de tu amante
cuando sean las horas una duna erosionándose.

                          13-septiembre-2016

lunes, 12 de septiembre de 2016

Fuiste la lluvia que lavó las ropas sucias
del hombre sin espiral. Un premonitorio
callejón sin salida que lo aliviaba de los
gritos huéspedes del vómito y de la orina.

Dejaste que hiciese los signos ilegibles del
fracaso en tu piel cuando asomaba la sierpe
de la ebriedad a su boca y tus ojos
tocaban ya la sombra de sus cenizas.

Confiaste tu aliento a los bucles de su dolor
y un rayo tajó la rosa que colgasteis como un
crucifijo suspendida junto al espejo y el reloj.

Jamás hubo palabra alguna para la sed.
Los tatuajes del viento perfilaron una
guadaña hendida en su cuerpo.

Ahora él cuenta los vasos, aplasta alguna
que otra cucaracha y enciende pequeños
fuegos de la mano de cuyas lenguas
subirá algún día la montaña.

Cuando susurras cosas sencillas a su boca
cree oír la voz blanca de las conchas marinas.
Permites que te nade
porque tú también sabes como ahogarte,
y subís juntos a los árboles
a escuchar las viejas leyendas del sol.

En vilo pasas la noche
por miedo que lo secuestre la garra de algún dios.

                           12-septiembre-2016
La orilla un hartazgo de huellas,
así escupe el agua las espumas.
La memoria son aquellos destrozos
irreparables de lo indecible.
Cabelleras verdes a los ojos de la ciudad
vomitan un fracaso herido,
como herida era ya la bruma
donde los marineros amarraron las redes.

El mar devuelve al gorrión muerto
en una caja de cartón. Lo que fuera
oro tierno en las costas de África,
ahora supura el destello del ébano,
los colores del marfil y el cadavérico
hacia ti de la miseria. Donde hubo
pan para alimento del pájaro
hurgan ahora los intrusos guantes de
la usura como quien revuelve entre los escombros.

Olvidé decir el silencio pues era reacio
a hundir la espada. Pero vosotros me habéis
obligado. Ya soy vuestro cómplice y también asesino.

                        12-septiembre-2016

viernes, 9 de septiembre de 2016

                                  INSERT COIN

Me gusta bailar sobre la tierra que se humedece
     fácilmente
como una vagina.
                                Escupir en la boca del tiempo
mientras fumo un cigarrillo sin filtro.
                                                                    Ser presa
del pánico. Nunca
                                 esperar al escarabajo
que daría la vida por ser
                                             aplastado
por uno de mis zapatos.
                                           Aumentar la mueca de las
caderas
              hasta volverme escarabajo yo mismo.
Porque
              es imposible matar a un hombre
que ha sido
                     devorado por la esquizofrenia.
Aunque puedes engullirlo. No abren
hasta tarde
                    las puertas de la caverna.
Y además
 me he amotinado en la impaciencia.
Los árboles me sonríen de manera extraña.
Ven tú
            a ponerme la aguja.

Dicen que
                   hay un buitre incendiándose
sobre mi cadáver.
                                 A pesar de todo
creo en dios soy ateo
                        y ningún crepúsculo le gusta más
a las serpientes que a mí.

Oh! Julia, observa mi pene.
                                                  Tiene la dedicatoria
de tus heces goteando, una soga
      ilegible
donde duerme un semen frío
que hace blancas mis venas
                                                   y protege
el anonimato del criminal y el loco.
                            ¿Cómo olvidar mi cuerpo
si orinas sobre mi cuerpo?
                                               ¡MÍRALO!
     El sastre se muere
sin haber sido capaz
                                     de masturbar
al gran elefante.

                              9-septiembre-2016                                      

jueves, 8 de septiembre de 2016

                              ERROR DE LECTURA
                             TECLEE EL IMPORTE
                  E INSERTE DE NUEVO LA TARJETA

     De la fiebre el hombre ama la esclusa, el refugio
estirpe del párpado, la ciega caída
y el trashumante peso que al amanecer
la levadura de la fatiga sacude donde el azar
separa las vértebras.

                                      Siempre hubo un silencio
enyesado, un contratiempo ahogado en hilos, aquel
vínculo malcosido a los lugares de musgo y de peligro
que la tierra seca quiso proclamar ámbito de las aves.

     Pero sobre la mancha de vino en que fornican
las moscas después de comer, hay ahora un polvo
esclavo del tiempo, el tamiz de alegrías y tristezas,
y algún que otro objeto para beneplácito de los fantasmas.

     La casa todavía contiene las horas de la siesta.
Su tacto se importa a un violento declive que fuera
fruto en el odio a las avispas; la piedra
sembrando breves fábulas en la canícula del barro.

     Allí se asumió un total dominio del agua cuando
eran forja del éxtasis los sueños y adulterio la escopeta;
tan viril en los artificios para antes de la oración.

     No había perros en la aldea a pesar de que el cáncer
navegase con el hollín y el olor a mierda y las
moscas otra vez y las moscas siempre.

     A la bodega se llegaba desde el desemcombro del miedo,
en su piel entraban en litigio la tiniebla tinta
y la blanca quietud de la sangre. El beso conocía el luto
temprano, la lepra atendía a un itinerario poco complejo.

     Hoy cede la abierta quemadura que mientras la pasión
fue nada embriagada solo nos permitió afirmar que el
insomnio, incluso entoces, sabía a cristo crucificado.

                                     8-septiembre-2016

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Junto a una jauría de ingratos,
las víctimas
                     despedazadas por la
anatomía de los años,
cautivas
               como mendigos
                                            que se arrastran
sobre la sal insomne
                                     de la costumbre,
mientras
                un buitre y un murciélago
practican
                 las formas voraces
                                                   del orgasmo,
y
  los zaguanes
                         del delirio
acuden
              al éxtasis
                               de las larvas tardías
en la fiebre
                     de las cárceles,

                                                así,
                                                      tu y yo,
nos devoramos
                            ante un malversador trisquel
y húmedos
                    astillamos
                                       un augurio,
                                                            sombra hendida,
                                                                                           náusea
absorbida
                  por la náusea.

                                           De anzuelos furtivos
                                                                                 y cabelleras
se asoman
                   los nervios que destilan
nuestros nombres,
                                  un himen de espejos
y cartílagos narcóticos
                                         se rompe
                                                          en los injertos del cuerpo,
muere como un climax
de primitivas
                         ramificaciones
                                                    en la piedra
cincelada
                  por los esclavos,

                                                y, lacrados
                                                                    por el metal
de un azar obsceno,
                                    besos y harapos
abrasados
                   por el andamiaje
                                                  de un trance infernal,
verdades ausentes
                                  basculando
                                                       en el calendario
de la adversidad,
                               como números de funambulista,

                                                      decapitamos, figuras
taciturnas de un
                              camino sin aurora,
                                                                 un volumen,
un suceso
                  tributado por un puñal de ciego
en el claustro del desencanto.

                                                      Nada puede ya parir
la vagina
                 de una escombrera
                                                     desierta.

                               7-septiembre-2016

martes, 6 de septiembre de 2016

Ahora que se ha hecho tarde
fragmenta tu saliva
el último trago a la SKOL
que el abuelo
ensayó ante la ensordecedora
tristeza del exilio.

Nadie más que tú
oía el clima de su aliento
ebrio asentarse en la madrugada.

Quizás hubiera nacido de otra muerte
su cansancio.
O de lamer el sexo a prostitutas
como si fuesen hijos adoptados.

Solía desplomarse al final de un
     terror estándar
sin otra alternativa
que huir al féretro del silencio.

Me gustaba verlo acuñar su soledad
en los ojos de un almanaque
que jamás le devolvió la mirada.

El humo quirúrgico dibujó una hermosa
     sonrisa
cuando con su lápiz de carpintero
aprendí a escribir la
     palabra
NADA.

                            6-septiembre-2016
La ciudad es un eclipse espeso,
un poliédrico coloquio de voces
que rasgan la salmuera de los espejos,
la grifería ideal para los
cadáveres del taxidermista.

En la ciudad borbotea la usura
junto a las estrofas de una mutilación moral;
ocaso y requiebro,
por las páginas donde la aduana
avanza su murmullo de losas.

Hablo de un turbión de chatarra
cuyo ansia acosa la inédita piel,
confunde el enigma con el dorso secreto de las espadas
y custodia el eco más allá de los límites del abismo.

Hablo de un lugar
al que se avala con un afán masturbador
     desde una elegía
propia de las rayas de cocaína;

y que es esquivo porque su fertilidad
exalta a las viudas que disfrutan el incesto
las tardes que doblan las campanas.

Basta ver con qué énfasis
se inyectan a las ocho de la mañana heroinómanos
     ejemplares
o los charcos donde reflexiona el alcohólico
acerca de la caries y los temblores.

La insatisfacción es el falo adjetivo
que inmóvil
asiente ante la tartamuda
quimera de los imbéciles.

La ciudad en si misma es una substancia
     extinguida,
aquel vacío del que renegaron los gusanos,
la sierpe que hizo de la acústica
un grito que invade la lengua de los suicidas.

                                6-septiembre-2016

lunes, 5 de septiembre de 2016

El que habita la vigilia reparte
miga de pan empapada en vino
entre los mendigos.
                                    Calma la
ebriedad con el deseo insolente
de música.
                 
                   Envuelve la noche
una tristeza de distancias eternas
que a breves intervalos lanza
reproches donde gorgean los pájaros
tras el vago rastro de tu aroma.

Todo es un obtuso revoltijo; casi
quintaesencia de aquella torsión
imposible que la parálisis frenética
y el retiro sucedían a la ilegible
caligrafía de mi sexo en tu sexo.

                                Ahora menciono
el error antes de leer en esta piel
hendida lo que anima la anonimia,
tan en un segundo plano, de un cuerpo
allanado por la ceremonia de la cruenta
deriva.

            Quisiera lamer la vidriosa resina
de algún dios,
                         e intentar palabras duras
en las ramas pajizas que la raíz
de la sombra taja desabrida.

¿Es esta sangre indivisa resultado
de una omisión por asfixia?

Me veo obligado a subir al barco
que las arenas y la herrumbre
desintegran ignorando qué dirección
toma el desfile de los vientos.

No hay dolor en esas venas que absorben
un veneno plural.
                                La aguja hace un esbozo
cuya memoria se diluirá al llegar a un refugio
donde no sea necesaria táctica alguna
y poder concluir en tus labios sin ambigüedad.

Todo ocurre en el orden correcto.
                                                             ¿Existe
silencio más auténtico que aquel que azota
la luz hasta desvanecerse ante el espejo?

                       5-septiembre-2016
                     

viernes, 2 de septiembre de 2016

Había llegado el momento de la agonía indecible
y te miré como mira el adicto la flor de la mandrágora.
El músculo acota un puñado de tiempo
y lo inyecta de golpe en lo más hondo del cerebro.
Nada anida en los nervios por un instante
en que los ojos guardan la profundidad de la muerte
y la llegada sigilosa del éxtasis
es un extravío de óxido y marisma del desierto.
Una interjección errante apuntala el sabor
de la piedra en la boca y el sonido cruza la conciencia
en dirección a un absoluto irreconocible.
No se modifica forma alguna ante esta intemperie.
Quizás una bocanada huyendo hacia el búho
o allí donde la escolopendra intenta la luz del dolor.

Estás sobre mí y quisieras traspasarme pero las huellas
y la sal de tu sexo salpican el cadáver de la oscuridad.
Aprietas un pezón y brota un crepúsculo que trepa por
las paredes para chorrear luego en la superficie inmortal
del silencio y sobre el reverso periplo de lo ilógico.

Cercano a la grieta del humo es dulce el cobre de las pupilas.

                               2-septiembre-2016

jueves, 1 de septiembre de 2016

Nadie sabe donde huye el mirlo en Vigo
cuando los olivos silban esa melodía
medio distraída
mal llamada por algunos metafísica del silencio.
Pero hubo un tiempo
en que los niños se interrogaban
de quien era aquella mínima tregua
en los cimientos tan rotundos de las mañanas.

Por aquel entonces las sábanas
colgadas a secar entre los árboles
decían los muslos del día,
se pronunciaban abiertamente
ante los ojos ávidos
en un reto humilde y precoz
cuanto más intensa había sido la sed.

Siempre había chiquillas que ardían en los senderos
y nos regalaban moras
con el pretexto del beso.
Siempre había aquellas caricias
con que los leales insectos y las flores sumisas
golpeaban el pecho de los muchachos del barrio.
Nunca tuvimos consuelo mejor
que el agua fresca, el légamo o la lengua
hipnótica de la leña chispeando.

Nadie sabe donde huyó el mirlo en Vigo.
Ahora todo es hormigón tatuando
la vida sin prisas, todo son basuras
que como los excrementos de las gaviotas
corroen segundo a segundo
los fotogramas de una película
que parecía no tener fin.

                            1-octubre-2016