miércoles, 31 de agosto de 2016

                              FELIZ NAVIDAD

Has venido ante la boca donde se desvelan los perros.
Mal sitio para lograr cualquier apoyo;
peor aún si tus defensas eligen esa deliberada expresividad.
Se borrará tu apariencia antes de que te ignores.
Luego podrás ir a esa otra parte del mundo
de la que no regresa nunca nadie completo.
Aplícate en la minería de infinito, deja
restos de tus hormigas suicidas allí donde
la descripción es sonámbula como un puño
e impúlsate con esa conciencia con que lanzabas
las canicas de niño.
                                   Deja claro quien debe
azotar primero. En el armario hay camisas
de fuerza que disfrazarán tu falta de equilibrio.
Advierte a los que no sepan si masturbarse encima
o debajo de la cama cuál es la diferencia. Usa
con rigor la electricidad en los discapacitados.
Si en algún momento ves que careces de centro
arranca la flor e inyéctate su savia.
                                                                Solo así
alcanzarás cierta paz y el espejo perderá
por unas horas su identidad irrevocable.

                        31-agosto-2016

martes, 30 de agosto de 2016

Fue otra la dialéctica del desorden:
no ser en la biografía de ley alguna:
aquellos cuerpos desnudos,
casi cadavéricos,
en que las pantanosas posesiones,
y la derrota, y la carroña,
viajaron por calles ciegas
cuyas desavenencias
habitaban la desidia
y dejaron en carne viva la soga.

Inadvertidas como la expansión del átomo
las esquirlas de un silencio,
reverso de los abismos,
fueron una asunción despiadada y constante.
La virtud era una letra cursiva,
aquella trivial mortaja para los mezquinos,
con que los labios de los días
laceraban la noche y jamás aliviaron
de malas hierbas las caderas tan frágiles del vacío.

El frenesí trenzaba los hilos
de aquel rastro de verdad
que la serpiente siempre en deuda
ocultaba a la clandestina bitácora y al grito.

Nunca hablaréis de farsa
allí donde han sido consumidas
todas las velas y desfallecen
los espejos aunque suenen mudas
las obscenas alas de la gracia.
Porque si hubiera polvo
en las trampas que deja la araña,
seréis atrapados por la trama
que al embriagarse de luz,
devuelve rendida tras la fiebre,
la huella del hombre
que trabajó y vivió
para ser memoria
donde la paradoja
parte en dos el lienzo del ocaso.

Cuando fracasa un poeta
o muere un pájaro
no hay rencor que los insomnes
o los locos deban hacer bailar
mientras se disipa la niebla.

                   30-agosto-2016

viernes, 26 de agosto de 2016

Destrabas la náusea violenta aparcada en la sién,
y te acurrucas ante las pupilas de la abstinencia.
Era agosto y el chirrido de la oscuridad
arañó tu piel. Ya no había temblores. Solo
aquel empalago de banalidades y
revisitaciones al mal. Tratabas de concentrar
los márgenes del grito. Pero apenas movías
las manos, reventaban los párpados del sueño.
Jadeabas solitario mientras la muerte lubricante
arrastraba el olor a droga de las paredes.
Insististe en aguarle la fiesta a la aguja y a la
botella. Hasta que los músculos hicieron un gesto
de baba cayendo. No era más que tu sangre
lamiendo el metal incrustado en la carne.
Ese último esfuerzo por poner en pie los límites
de la vorágine.

                           Habría que explicar el ansia,
desaparecer en los últimos metros de la incertidumbre.
Te veo adherirte a las axilas de la tarde, dar
dentelladas al cuello del reloj, volver a intentar
el miedo en apenas un par de gramos.

       Tu desaprendizaje duró hasta que una abstracta geometría
se durmió en las horas que tus arterias
echaban de menos el sexo de los astros.

                                    26-agosto-2016

jueves, 25 de agosto de 2016

Esta madrugada fumo a pesar del silencio.
Nada viene al asalto de un cuerpo inútil.
Nada, sin previo aviso, se vence sobre mi cuerpo.
Me abro a la fluidez de los placebos,
a ese poso que deja el semen en tu aliento.
Porque tú sí estás.
Duermes.
Eres un monólogo que interpreto desde la enfermedad.
Ya no avanzas invasiva como un error.
Solo a contrapie.
En el útero que habita la alta incógnita.
Respiras una distancia preventiva.
Y aún así tiñes mi cadáver.
Me ofrezco a destejerte
y pienso en la vagina de tu madre
el día del parto.
Pienso en cómo te amaba ya entonces.
Pienso en cómo te amé antes de conocerte.

                              25-agosto-2016

miércoles, 24 de agosto de 2016

En la brevedad de una parálisis sin transparencia,
por el impuro achique de un ventilador estropeado,
sobre la camiseta con babas de varios desconocidos,
aquel noviembre que fuiste feliz entre los raíles químicos,
tras un azar que es la suma de todas las derrotas,
lamentando que un álbum sean ya las cenizas de íntimos silencios,
precario como ese país extraño que es tu país,
cuando los amigos cayeron en la rutina desolada del ayer,
ahora que la voz disipa la trivial instancia de tiempo,
este fuego incivilizado hace incomprensible tu rostro.

Llueve una ráfaga de óxido que traspasa el perfil de los cuchillos,
única como el camino hacia la calima de la verdad,
vinculante en esa imposibilidad de volver a tocarnos,
allí donde se extingue la ciudad y la asfixia acaricia el laberinto.

Es la vida un fin apaciguado por la fiebre del olvido,
aquel humo que duró lo que dura una palabra en la boca de un niño,
esa tan lejana máscara a la que los gusanos se acercan serenamente,
polvo que en la conciencia agrede una herida sin habitaciones vacías,
el animal rescate de la razón para no desesperar sobre la cama
en esa continua hemorragia que devora el placer y calla.

                                     24-agosto-2016

martes, 23 de agosto de 2016

Has hundido las venas en el placer metálico,
harto de la fuerza estereofónica del dolor.
Tu nombre es una centrífuga revelación,
un caos continuo en el interior de la boca de los muertos,
la degradante y coral minusvalía
de aquella certeza animal
cuyo organismo debieran mover las puertas giratorias.
Ahora, por momentos, la noche es una gran magnolia,
son las crines de una yegua en celo,
el mordisco a una copa de alcohol,
y el clítoris yuxtapuesto en la sangre de la usura.

Te infiltras un silencio feroz
fruto de la ilusión antigua de las brasas,
y balbuceas un siniestro inclinado
sobre la espina del orgasmo y de la vulva del grito.
Jamás estarás listo para escuchar
la anónima liquidez de la sombra.
Te lacera las axilas la dínamo psicótica del sexo
y en todo capturas con la fascinación del primer contacto
la violencia que consume el blanco de los ojos.

Quisieras corregir la voz en el tiempo temprano de los relojes,
cerrar las ventanas al inquilino que estremece
la recóndita púrpura del pecho,
abrazarte al arroyo de la luz y en la forja de la
     ebriedad anclar la resaca de la piel.
Pero eres descendiente de borrachos, la reedición
de un volumen que irrumpe en la grieta
con la intratable sustancia de quien fue
calcinado en el parto y arrastrado hasta un espejo
para que viese bien pronto la monstruosidad de su ser.

En ocasiones extirpas sílabas a la barbarie,
lames frenético las hoces de tanta vileza ígnea,
trabajas con ímpetu el odio a la locura,
a ese destierro suspendido en las ramas de la encina muerta.

Aún cuando has entrado en el subterráneo
avanzas esa hendidura que asciende hasta tu boca
y vomitas sobre la osamenta de la soledad.

La cúspide de la forma trastornada
despierta la niebla que taja los tendones
al que ahonda en los caminos donde no hay puentes
y halla cada pocos pasos restos de su propia lepra.

                                 23-agosto-2016

lunes, 22 de agosto de 2016

Tragas como si alguien golpease continuamente
     los orificios calcinados de los párpados.
Así es como engulles. Sin pensar en la
     matriz, sin el único poder de la danza.
Hay un reflujo; pero en qué duramen sedentario.
No eres quién de reinventar el músculo.
La grieta es salada como las venas. Te tocó
     trenzar y barrer.
He aquí la voz, intempestiva, dislocada por la
     ligereza de tanta altura, de tanta intensidad
     en ese miedo que no auxilia la nada.
Caes en el reverso del agua, donde los pájaros
     son la sombra del grito y cada noche trabajan
     las arañas en silencio.

Fue en la cursiva lenta el éxtasis, la incesante
     electricidad de lo blanco.
Qué efímero camino la fe. Donde había un árbol
     ahora miran de frente los mudos;
     estrangulan la noche y el exilio.

Porque, a veces, exiliarse
es permanecer más tiempo del debido
donde el útero desencova la memoria
y lacera el cuerpo el envés del idioma.

                      22-agosto-2016

viernes, 19 de agosto de 2016

Esos momentos en que el cansancio era antiguo
como el hambre cuando has saciado todos los pecados
y un pez ocioso anochecía en la copa de ginebra;
tan silencioso el viento
que las raíces apenas explicaban la octava
parte del humo de un cigarrillo,
solía emborracharme durante semanas
hilvanando aquellos fragmentos
que hasta entonces solo habían adoquinado
el bulevar de las chimeneas.

No había orgullo nunca. Y al mirlo lo tenía
olvidado junto a las cenizas de la luz.
Así cultivé un óxido silvestre cuya elegía
pertenecía al peso de las mañanas,
a las crudas prostitutas y a sus grillos heroinómanos,
al furioso presagio de que el perdón no se
hallaba en el abdomen de aquel lento hacinamiento,
ni en los ermitaños que envolvían mi sexo
en los cuartos oscuros.

                                          Un timón íntimo,
al doblar las esquinas, advertía de una próxima
estación siempre tan cercana como difícil de atravesar.

Bebí mucho para liberar esta rúbrica
que jamás tuvo bastante y que era ágil,
muy ágil hasta que las tomateras se llenaron
de orugas y hube de huir
donde los aguijones adecuaron su veneno a mis relojes.

                                   19-agosto-2016
a mí la poesía,
          un poco como el
amor,
          me gusta más
que me la hagan

              19-agosto-2016

jueves, 18 de agosto de 2016

De este cuerpo, dispuesto como una maleta auxiliar en casa
     desahuciada,
partió una sombra hendida de puñales devotos,
con un silencio de murciélagos en su sexo
y manos rígidas como cadáveres. Todo réquiem finalizaba
en los meandros, los aquelarres, las ceremonias al anochecer
a las que acudían los suicidas. La cuchilla no rehuía
las arterias. La aguja de las visiones se arrastraba a gran velocidad
aunque se incrustase siempre con limpieza en el vacío. Demasiados
                                                                                                   [desertores
y con frecuencia la luz, cuyas cadenas son párvulas como crucifijos,
luchaban con histeria cobarde desde los más íntimos intersticios,
y un insecto mascaba un reloj como un imbécil con
     angustia.
Y los relámpagos con su detestable, aborrecible caligrafía,
eran como el estómago de los creyentes deshecho por un cáncer,
     como si el totem
discutiese la inadvertida infancia del yonqui. Así, algunos
     hombres avanzamos hacia el vómito.
Alucinados, concluímos que el aullido ocultaba el trisquel, y
     nos abandonamos sobre
el esfuerzo ebrio del émbolo, sobre las paredes horizontales
como si en los atajos se hubiera amado tanto
y tan repetidas veces la oscuridad
que valiese la pena envejecer dentro de un féretro.

                                18-agosto-2016

miércoles, 17 de agosto de 2016

Permitiste que me perdiera en tu silencio.

Desde entonces camino a ciegas
de la mano de la luz.

                   17-agosto-2016
La memoria son esos fósiles de la conciencia
que en la madrugada se enroscan
a los patios de las lágrimas galvanizadas.

Aquellos pilares cuyo frío helador
nos golpeó las plantas de los pies
cuando hubiéramos preferido
un frenesí de gallos picoteándonos la traquea.

Únicamente ha quedado la sombra
de la cucharilla y el mechero,
el latigazo que implantó raíces
en la veta natural del aliento,
la montaña donde oxidaron
el trino los pájaros,
y aquella huella del opio
en los anfiteatros de la metáfora y sus metales.

                      17-agosto-2016
Nora fueron tragos,
un testimonio de lacerantes tragos
a chupitos de ron amotinado
y usurpadoras cervezas
acudiendo con su silbido
para juntar aquellas dos lunas
en un eclipse continuo:

sutil rosa ulcerada
cuya lentitud
atravesaba nuestra sal
y nuestro sudor
cuando a través de la niebla
se abrían los sexos
y era una inquisición ácida el deseo.

Nora fue un grito subdesarrollado
en el cenit
y la apertura húmeda de la tierra.

Fueron jeans rotos por el encaje de los jirones
y bragas turquesa
que en las trincheras dieron fuego suficiente
para hacer hervir la saliva
y los bucles de aquella danza hipnótica
asentada en el cadáver del éxtasis.

                        17-agosto-2016

domingo, 14 de agosto de 2016

Aquella noche
hubo nubes que menstruaron
violentamente sobre el mar
mientras hombres con el estómago
     reventado
daban un último trago
en el légamo que los acogía
como un útero.

El alcoholismo, como las guerras, sucede.
Y como en las guerras, a veces,
no siempre vence el mejor;
sino el que la barbarie
la combate con dignidad,
y el hambre y la sed
las sepulta junto a los camaradas
caídos en la batalla.

Un excombatiente
al igual que un ex alcohólico
día a día lucha contra una
     flor negra
de cuyo tallo las espinas
no permiten que se cierre
     la herida
jamás.

              14-agosto-2016

viernes, 12 de agosto de 2016

Has bebido hasta que en las arterias
brota un veneno cuya flor
recuerda al caballo blanco.

Ya eres la monosílaba lágrima
que ha de irrigar el tiempo
cuando para la niñez falten
un pequeño mundo y unas cuantas tentaciones.

Éstas son tus espuelas. Las botas
las tienes a los pies de la cama.
Mi cuerpo, sin embargo, es el camino.
Recórrelo y no mires atrás.

Han cerrado los últimos bares
y el amanecer es una deuda
que tienes pendiente.

                     12-agosto-2016
la primera mujer que me enamoró
lo hizo
cuando con el erotismo directo
y nada mojigato de las mujeres
de campo
decapitaba un pollo
y éste se le escapaba de las manos
creando la más bella expresión
abstracta que una hembra
le puede ofrecer a un macho.

                12-agosto-2016

jueves, 11 de agosto de 2016

Serán líquidos los cascotes de tu placer
y aéreo el calcañar de
un vientre
al que trastorna
la metálica culata del coño.

Me alzo para duplicarme
     como esa náusea
que late
en la forma oída
a este clítoris
cuya dureza es vendaval
mar adentro.

Ya el agua muerde
el coágulo de los hilos:

detonará
la nada que se articula
en las pupilas
como un patio
en el que sobrevive
una sola pelota.

             11-agosto-2016


          Quise pretender mi reflejo a la vez que la
               nostalgia atravesaba
     con un vasto haz aquella ira
en tantas oscuridades desatada o contenida.

     Era un excedente de mi nombre,
un ardid en metros cúbicos inclasificable,
     el bloque engreído
de cinco minutos a la derecha del gruñido.

Hijo bajo un verde diluvio de hambruna,
deseo en cruz contra el pelaje del hueso,
anfibia soledad frente al desahucio constante,
postor de las lágrimas cobardes en los pucheros,
un fácil bastón de sal para las hendiduras,
esa puerta de atrás donde mueren pacíficamente las abejas,
negra estela de pétrea repulsión,
y, en ocasiones, último polvo en las comisuras del aliento.

Carecía de fundamento mi sinuosa ansia de buhonero.
Era una siesta de mendrugos adulterados,
un harapo humillado al abrigo del humo,
la herramienta que gime abandonada al poniente de la razón,
el andamio en unos ojos asiduos del rastrojo y el somier extraño.

Sobrevivir y aguantar cuando fueron mística los adoquines
y la pared de cal era el cuello sobrenatural,
eco de la balada de los lobos,
y el olor de los impactos de bala en los puentes,
el virgo sobre el altar
donde tantos ríos mantuvieron su préstamo a la sangre.

La válvula del día era una dentadura postiza,
un deshonesto triunfo para el sudor de los monederos,
Raquel con su cuarto hijo bajo el brazo y mis manos
          siguiéndola camino arriba,
camino de la fuente de las tinieblas,
camino de la fuente del alcohol y de las palizas.

Yo era una rata de labios arqueros,
un incendiario forjado en el hielo de la lepra católica,
el estiércol a los pies de la horca,
y un sexo de leñador cuyo decreto ocupaba al niño bueno.

Era un tono ligero de incienso centinela de la lipotimia.

Muchas veces argumenté el código postal del soliloquio
y me salieron ampollas en la lengua
tratando de adivinar las braguitas blancas de Elena
cuando los avellanos eran un desierto
que habías de cruzar para romper la inocencia.

                              11-agosto-2016

miércoles, 10 de agosto de 2016

Llegó un día en que decidí romper todos los espejos.
Desde entonces no he vuelto a saber nada de mí.

                             11-agosto-2016
Vengo de alimentar a la serpiente.
Ídolo y musa de los dioses
abre con una flexibilidad bellísima
esa mandíbula nacarada,
lúbrica como un abismo lésbico,
en las noches que mis ojos
portan el color de los venenos
y no vacilan preñarse de lo oscuro.

Algunos hombres odian su presencia
mientras devora un hermoso pájaro
o un pequeño reptil. Yo, sin embargo,
sucumbo de éxtasis erótico
y como el mejor de los dioses
me estremezco ante cada leve
contracción, ante el más mínimo
espasmo; y dejo que la muerte
violenta y necesaria y que el hambre
violento y salvaje haga su tarea
en esta intimidad que solo los
dioses podemos completar
cuando entra en juego nuestro sexo
y vertemos semen y deseo
sobre el rostro impasible de la Parca.

                       10-agosto-2016

martes, 9 de agosto de 2016

En cuerpos en los que alcanzas cerrar
     pequeñas esclusas con las manos
quisieras precipitar un torrente de palabras;
esa terca osadía que en el corazón del poeta
adquiere el tiempo
cuando en la pared quebrada
un desnudo silencio se filtra a través de la grieta.

Pero hay tanto embuste en el llanto,
tanto drama a medio digerir en el doble
     fondo de la mentira
que solo los pigmentos de la verdad
se perpetúan en la piel como aliento febril.

Así cuando un extranjero cierra los ojos
     en un país que no es el suyo
y piensa en los hijos, la mujer, los padres...
     que quedaron atrás,
habría que abrir todas las esclusas
y que las manos fueran una sola
como lo son la tuya y la mía.

                      9-agosto-2016

lunes, 8 de agosto de 2016

Ahora, como el aliento de este cuerpo
que a través de la sangre
parece derretirse
y aún así duplica el éxtasis;

ahora como en la oscuridad, cuando la forma
y la débil huella
moldeada por el veneno
aceleran el silencio que se acerca,

esta aguja
debería colgar sin ninguna arteria
que la sostenga ni ningún aullido
de diamante raído por el crimen,

ahora, mientras mendigo
bajo esta luz, concluyo que
igual de ciega hubiera sido,
igual de cobarde e inútil
la manera de degollar este ansia.

                     8-agosto-2016

domingo, 7 de agosto de 2016


Cada confín es un deshielo donde se profana la transparencia,
donde quiebra la llama sobre el aquelarre sahumerio de los picos
esgrafiado entre arcadas y entre anomalías.
Yo huyo junto a los cuervos antiguos de las contradanzas de los victimarios,
al amarillo quemado del trisquel en espejos cárdenos.
Es irreal apuñalar con las escamas mismas del viento cegado por la
     caverna del desastre;
es difícil tocar lo que se descostra y humilla ante pedernales
desde tantas formas exigidas a la máscara de la conciencia.
Todas en su tránsito de absoluto,
en su asunción de palabra y de roca;
ninguna ausente,
marcadas al rojo en el filo de la franqueza con la brújula,
advierten los artefactos, el ritmo de cada desencanto, la grieta que
     no cabalgo.
¿Y sin embargo no me instigan desde la apoteosis de cualquier reloj
lo mismo que a un torrente?
¿No me extravían con su narcosis de tiempo,
igual que a una bestia,
contra la migraña aplastada en el racimo del crepúsculo?
¡Ruda esta luz que consiente aniquilar al tañido
     emboscado
y atrae hacia el eco esta diáfana lipotimia de herrumbre!
Nada amputa este coloquio con avenida de exilio,
con violencia de siglo que gesta a la vez su corteza y
     el metal hondo;
ni es causa esta ojiva que estalla como un eclipse en la órbita
     del vórtice,
que hechiza y se engasta igual que una turba de carroñas,
que se aferra y se articula parecido a una heráldica huésped en un
     haz de rehenes.
¿Y la sombra?
¿Quién cosecha esta sombra urdida entre agaves,
esta tramontana desterrada siempre gregaria al tizne cadáver,
este rompiente a tientas con la estirpe?
¡Ya basta, pliegue del nudo, tentacular pliegue de jadeo en fuga!
Es de nuevo la misma corrupción de sentidos perpetuados,
el mismo pólipo sin arnés que me decapita el aire.
Es de nuevo la misma chatarra hacia donde embisto
acosando un velo por el camino,
tronzando la armonía donde la leyenda es una sola
     cripta de incertidumbre.
Es de nuevo el mismo reo que asegura que no soy,
el mismo hilo de aludes que me pertrecha hacia dentro hasta el
     vientre del origen,
hasta la destructiva colecta de estas manos con las que nada despierto
y que únicamente verifican la ceguera calada en las arterias.

                                           7-agosto-2015/6-agosto-2016

viernes, 5 de agosto de 2016

Después de la lluvia la sangre es un eco
     sordo de hormigón armado.
En los cimientos de la ciudad
     la música desgarradora de los partos
y de los orgasmos
     arrastra a un coloquio bajo las ubres
del relámpago.
                           Los barrios pobres no cesan
de erizarse con toda su tripulación a bordo.
Aguardan los náufragos a sus amantes
en las paradas del autobús. Y las adolescentes
y los adolescentes se masturban
mientras sufren sus primeras resacas.

Después de la lluvia, en la ciudad,
     en su mismo centro,
se erige un iceberg blanquísimo
que defiende la memoria
de las lágrimas de las viudas.
Eyaculan los perros una tristeza tibia
cuando los habitantes
escaldan sus gargantas
desnudando el pecho, y el alcohol es
un insecto caníbal, muelle para la
     bruma del silencio.

Y así transcurren las horas y los días
     contemplando como cercenan los ojos
las absurdas leyes de una luz
     a cuyo dictado obedece el insomnio y la utopía.

"-¡Jamás creí en la locura!" grita alguien
     desde una azotea cualquiera
antes de saltar al vacío.

                        5-agosto-2016

jueves, 4 de agosto de 2016

                    ABSTINENCIA


Aquel ulular de la sinrazón
como un nudo corredizo que el silencio
apretaba alrededor de tu garganta,

aquella brecha de frío cuya cornisa
atravesaba los muros radicales de la memoria,

en algún punto confluyeron para hacerte
rogar por el cero,
el éxtasis negro de la luz,
y poder yacer junto al músculo de la muerte
como una larva que no aguarda el pico del pájaro
pero que quizás lo presienta
por su manera de retorcerse ante el vacío.

                             4-agosto-2016

miércoles, 3 de agosto de 2016

El espectro de la muerte, vigilante sobre su víctima,
inspecciona sedicioso bajo una ley
de controversias. La red de memoria, ingrata se despliega
tenazmente sobre nuestro cuerpo.
Las fauces del espectro expedicionan entre las agónicas
úlceras y pústulas de esa soledad exigua.

Y así también él aviva
más controversia contra la fría luz, no cesa
hasta que el haz de su apetito engulle
toda la savia del misterio último.
Siempre carga sus capturas de un día tras otro en el
                                                                    [enjambre mortal,
sin temor alguno, con el preciso tránsito del tiempo
                                                                  [tallado a su absoluto.

                          3-agosto-2016

martes, 2 de agosto de 2016

Se ha empobrecido tu palabra y sabes muy bien
quienes son los culpables. Es más. Les podrías
poner nombre y apellidos. Pero no quieres levantar
ampollas. No quieres que nadie se dé por aludido.

¿Para qué preocuparse de eso que los poetas
llaman ritmo? ¿Por qué has de temer no ser
todo lo agudo que debieras con los adjetivos?
Y si sobran palabras, pues que sobren.
Y si te excedes o cometes anacolutos y demás
incorrecciones, qué se le va a hacer.
Tu labor y tu propósito no son los suyos.
Jamás lo serán. Literalmente, que se jodan.

Si decides escribir que la luciérnaga es un
chispazo de luz cuya naturaleza te penetra
con la naturalidad sexual del relámpago,
o que en silencio lames mucho mejor
los eccemas que la lengua del calendario
va acumulando con los años, pues hazlo.
No son tus tripas las que van a revolverse.

Ayer mismo leí a un autor que admiro como
a ningún otro que el panorama poético actual
da asco. No podría estar más de acuerdo. Ha ido
derivando hacia la peor y puerca desvergüenza.

Hombres y mujeres y editores a los que la sangre
les desborda mediocridad y menosprecio.
Un menosprecio que adornan de toda una mercadotecnia
que escupe directamente en la cara del lector y le trata de imbécil.

Hay libros que nadie con dos dedos de frente le echaría
de comer a los cerdos. Libros cuya semilla contiene
la expresión más deleznable de la usura. Libros
que, sospechosamente, nutren mucho mejor la solapa
que el contenido. Libros que se parecen demasiado
a un anuncio de perfumes. Libros que no tienen catedral.

                                    2-agosto-2016

lunes, 1 de agosto de 2016

Ya no soy capaz de combatir
el silencio
9 mg
12 mg
15 mg
El cuerpo atrapa a la noche y la muda mortaja se agarra,
     se ciñe a la oscuridad, a los densos limos,
guarda todas las sombras y parasita en los vértices,
     aúlla en los vértices que ciega la última luz.

Formándose están las larvas con el raudo susurro de la
                                                                           [tierra por alimento,
     aparecen en todas las direcciones con boca regia y sencilla.
Hacia uno u otro lugar danzan por la inaudita oscuridad,
     crujen las horas como la negra cabellera de un loco.

Los primeros hedores contemplan a una carroña, inerme,
     habita en la memoria, principio natural;
las manos de la vida la someten pausadamente
     insensibles para el prodigio del nuevo aliento.

Las cercanas larvas cómplices con el habla de los cuerpos,
     inmisericordes con el tiempo de las arenas de un vasto
                                                                                   [silencio puro;
animadas larvas, como la crisálida cenit, en plenitud del
                                                                                 [tránsito, justas
     guías con la red del abismo tan súbitamente atravesado.

                                 1-agosto-2016