jueves, 30 de junio de 2016

Pasean un sarcoma en las manos los niños y suelen lamerse
     entre un plancton de pésames y celofanes.

Hay metástasis de amor colgada por la miseria en los alambres
     de la muerte.

Los pobres acarician sus atuendos frontera tras frontera y
     respiran lentamente hasta que la piel comienza
     a cansar. Muchos gritan resignados sobre los primeros
     cadáveres.

Seré niño hasta el final y eclosionarán mis ojos
     al tocar tus ojos y eclosionará mi pecho cuando te penetre
     y te reclamaré la boca como si me ahogara.

Los croupiers aguardan a esos jugadores que piden una carta
     a la derrota y empeoran malas apuestas, apuran
     después, preparan una soga, creen seducir, están
     cavando su tumba. En estos instantes la vida es un corcel
     pavoroso.

Comienza a romper el día y los alcohólicos tristes se orinan
     en los pantalones. Un espejismo de oscuridad
     analgésica se diluye.

Relojes en una escalera desafiante imitan el manuscrito inexacto
     de la noche, su difícil caligrafía forense,
     sus rayas de coca y marcas de aguja, el tatuaje de los gusanos
     hundiéndose en la sombra de los hombres.

                                        30-junio-2016
Ascendiendo la
cara norte de tu
lengua
mi sexo alcanzó
un refugio seguro.

Un refugio
donde descargó
toda su idolatría.

          30-junio -2016

miércoles, 29 de junio de 2016

A nada de claudicar, como las heces de un loco en el retrete,
luz amarilla o velo empapado en la pura tiniebla,
cómo supura piedad un cuerpo de alcohol los días que
     mueren
con un ritmo de cenizas y piedras helándose.
Entran y salen, de la obsesiva neurosis alcohólica, las voces, los
     caníbales sórdidos, las raíces indigestas, con burbujear de
     cascotes y mandíbulas.
Una substancia de cadáveres, tan atroz como el nervio de un
     miembro amputado, sepulta en el silencio blanco el vórtice
     de dolor. Subterránea savia en las arterias.
El maniquí a los pies de la cama como los besos en el armario.¿Hacia
     dónde vas, responde, sombra vencida, esperpento del grito
     deforme, dolor mío de ahora, mayor que yo
     mismo ahora, del cual no puedo escapar y me paraliza como
     una caricia fracturada en el agua?
El estómago sucio con siniestro de embriones.
El vidrio de una sola botella me ahoga.
Constructores decrépitos, ruines rameras y mercenarios crueles,
carceleros del semen y de la fiebre,
permitidme romper los cristales del escaparate, las cadenas del aire, los
     teatros, el aroma en el alféizar de la flor,
el suplicio íntimo con que muerde un adiós.

                                          29-junio-2016

martes, 28 de junio de 2016

En el nightclub íntimo de las sombras
adictos ciegos corretean en torno al sexo de la luz,
las lenguas liban en la anónima orina cautiva, una gota
     de semen arde convulsa en una telaraña.
A navajazos, en las turquesas vaginas del hambre y del exilio, vencen
     las bestias.
Tiene metástasis de hígado el amor.
En la oscuridad nada revela la taxidermia de los cuerpos.
La caligrafía de astros helados, las cópulas sin pulso, una dosis
     tras otra, las esquirlas lamiendo tu hálito de contrabando.
En la herida del silencio mis arterias se fracturaban.
Esquelética procesionaria de sangre tajando un vientre de neón.
Su cicatriz de herrumbre ha colapsado los relojes. Arena y
     oraciones en la mordaza craquelada de ritmos violentos.
Estos caminos son fáciles de evitar: están en el presente. No hay piedad.
     Solo la parálisis en aquel cruce a los lados de la derrota,
     secuestrada.
El ansia en los vasos y en los alcoholes de nácar.
En el nightclub íntimo, a escondidas, los desvalidos se entregan
     a llorar
y se cincelan los traumas de los esclavos subterráneos.

                                      28-junio-2016

lunes, 27 de junio de 2016

En lo oscuro donde hierve el veneno
tiritan el émbolo y la aguja
y el humo disuelve ardientes sombras
y ocupa el aire mórbido de las hoces.

Y la luz, siempre fría,
se funde entre heroína y piedras tóxicas
y la muerte desliza sus manos
en la noche que nadie deshoja.

Para retornar a la luz el tiempo de impiedad
transcurro por esta quebrada honda
indolente y sigiloso, rasgando las horas.

Tengo tanto ansia de mi cuerpo
como el desierto de sal cuando idealiza la rosa
solo por besar el grito y el cadáver de la materia.

                             27-junio-2016

domingo, 26 de junio de 2016

Tras el estío era el hórreo como de siesta
y el viento en nuestros hígados escalofríos que cuajaban
de las cercanas patrias del verano
un temor de saltamontes e incendios.
De un solo matiz se inflamaba entonces al recuerdo entrometido
como un niño, desafiante con manos y amapolas,
que, bajo una colcha que la pupila pervierte,
prendiera en las zarzas el aromático ayer de la tierra
a la vez que contra las piedras el abuelo descansa de niebla
     los pulmones.
Enredaba en las bodegas un ligero hedor de pasados siglos,
de disparos ocultos rompiendo en la saliva
y un nido cargaba metal para la araña
aletargada por el mordisco de las espirales.
Digo el consuelo agrio de la sed
y mi boca paseando en su rumor,
y las polillas que ahondaban, implacables, mis voces y mis presagios.
Había una herrumbre en que la noche suspendía de péndulos sus lobos,
y en las cerraduras oráculos con entreabierto desdén
y el caudal de los truenos,
y los licores visitados por el haz de los sepulcros,
y los laberintos de lucidez en su horma de cera tutelar.
El camino unía con su cuarzo macizo,
con sus células expiando de perennes aullidos,
los dioses adversos del colmenar,
y las vigas, torvas, flanqueaban sus venenos
como la sierpe que pierde su piel en los retornos.
Y el espejo amainaba la fiebre fletando su beso en la
     sangre,
y una catarata pura descendía con el afecto de las llanuras por
     los verbos,
y el clandestino adagio de los rebeldes sonreía entre los muros.
Contadme cuál es aquella vitrola con el enigma sembrado de
     huesos
y el repugnante gusano amarillo de las raíces rumiando en mis
     párpados,
y alrededor de mi origen, llamas con el esperma teñido en su
     rostro
y Orión profanado por el bravo reloj,
y Venus sobre la acuchillada costra ancestral de los ciervos.
Aquella encrucijada sin direcciones, hincada,
donde dibujaban milenios las culebras
cuando el mar segaba cada uno de los palmos sordos de la costa.
Y las islas broncíneas, en un silbo de teas,
y las hembras iluminando desde su pecho de
     grutas
los cenicientos abismos de los combates en solsticios salvajes.
Crepitaba en los bosques. Ahora, tristes, acarician insatisfechas
     siluetas,
cabezas que ásperas enrojecen,
como matices expuestos a una elíptica de sol.
Y como el esclavo, jamás exento,
pronuncia los nombres de la penuria ante su turbia espada
acompañando su voz hacia los ríos,
así por ti me entrego,
vertiendo en mi grito tu grito,
tu sombra en mi soledad
y tus abiertas arterias, fenicio zagal,
irrumpiendo como un hondo cielo
en el hontanar blindado del trayecto.
   
                              25-junio-2015//27-junio-2016

jueves, 23 de junio de 2016

                                       
                                 "Ya no sé lo que digo ni lo que eso importa."
                                                                                   Nuno Júdice

Como los niños bajo las moscas, la tierra se apelmaza
     inerme
en la calima de las tardes sirias, bajo la ceguera de los
     dioses.
De ese absurdo solo se embeben los horizontes.
En cada árbol un fruto a medio pudrir arrastra su flujo de
     herrumbre
a la extraña puerta giratoria donde se olvidan las estaciones.
El aromático caudal de cenizas
en el que no vacilan imbuidos por la expedición del horror
convulsos obuses de inclemencia
en lugar de silencios, acústica de los estigmas.
Pupilas y cabelleras privados por el mundo de su única
     memoria.
Almas jerarquizadas por ebriedad infecta
sueñan en los subterráneos que estancan sus
                                                                    [inhalaciones sibilantes
igual que las de los dados en el instante de ser lanzados.

                                     23/25-junio-2016
                                                               

miércoles, 22 de junio de 2016

Me extraviaba, corría los claros estupefacto:
con la realidad de los escalofríos pintaba hojas de sombra
     meditabunda;
era balanceado por el sueño y la quimera;
las dádivas, pero también los extremos me confundían y
     podían aletargarme;
la caverna vibrante y el cielo oblicuo me contemplaban;
en ocasiones las huellas escrutaban, se atribulaban, rompían
     los hilos;
otras, sin embargo, la naturaleza me enlazaba a su licor
     misterioso;
me exponía a que la arena me atrapara y reía despacio ante la
     perla;
las esquirlas de amor ralas por la ceniza se metamorfoseaban en los
     refugios solemnes;
el grito roneaba con mi piel indiscreta
en una dicha que mis ojos no reconocían y que mis manos
     enturbiaban;
en una clave extraña de austeridad y dulzura.
Mis manos acogían la luz de las raíces, de los nidos, del
     arroyo encendido,
impasible, perezoso, casi en abrazo de azules, invadido por el
                                                                                                [temblor y
     su umbral,
y abarcaban en la distancia los ecos densos, sostenidos por brumas
     virtuosas,
del arroyo calmo y de sus entrañas extintas,
adorables y palpitantes como las antorchas de la sima que me
     reclamaba para sí.

Hartas de su sombra las huellas agitan los
     éxtasis de máscaras en el légamo.
La luz salvaje sobre los puentes del abismo acecha la
     roca de invierno.
Palpo la luz, la tiento con las manos, escucho el aullido.
En urnas de luz, cuando el aliento araña los cabellos de la
     ventisca,
se escucha trotar un caballo hasta entonces dichoso.
La luz me susurra que he muerto hace mucho tiempo
y que hace mucho tiempo que no comprendo nada de lo que
                                                                                        [me susurra la
     luz.

                                     22-junio-2016

martes, 21 de junio de 2016

Rodéame e invade de mi cuerpo la raíz,
que halle en tu sangre un abismo verdadero
para poder transitar en la honda luz
que todo lo impregna de un silencio pleno.

A ese ámbito, justa sombra sin soberbia,
me agarraré como las manos que muestran su ansia
limpiando el puñal que abrió la herida
en la forma corrupta de la vida.

Tras haber naufragado por cárceles turbias,
a las puertas infames les anegaré la boca
y, tallando en mis arterias cada una de tus cicatrices,
podré hablar de nuevo ante las aguas y ante las piedras libres
y hendir la inocente oscuridad de tus ojos.

                         21-junio-2016

lunes, 20 de junio de 2016

Trastorné la nada y floreció el cadáver.
Cadáver de la sombra perfilándose en el vacío.
Venía de la fiebre, del aliento de la llama,
escarbando en los huesos de mi expiación.

Me pronuncié en el envés al norte del mármol.
Una hojarasca con semblante de arteria
tatuó yedra de una potencia extraña
en el paladar cautivo de una pálida colmena.

La raíz provoca un vómito agradable unas dos
horas después de su ingesta. Se enrojecen los
ojos. Ardes en la calma y la paz de la luz.

En ocasiones, muy raras veces realmente,
consigues visualizar un orgasmo. Un llanto
anormal se repite mientras no muere la sierpe.

                           20-junio-2016

sábado, 18 de junio de 2016

Hay quien sueña
con la grandeza
el reconocimiento
el éxito.

Yo me limito
a procurar
no caerme
de la cama.

           18-junio-2016
La historia de la vida de un hombre
se resume
en el semáforo que cruza
todos los días
a las mismas horas
sin dejar más huella
que su monotonía atenta
a esa cíclica repetición
de un cautiverio
que inmóvil avanza.

               18-junio-2016

viernes, 17 de junio de 2016

Fue allí donde las algas de la soledad
conducen a la noche sobre la ola desnuda
y unos pocos aromas, solemnes, encierran
o liberan los sueños. Con un gemido
de la boca indicabas la otra oscuridad
usurpada, tu amante verdadero.
Después caminabas la orilla hasta el cuerpo
de la locura, lienzo de tinieblas,
en la caverna donde se alimentaba
una luz inmóvil, sin memoria.

Y ahí donde un altivo tiempo
se impregna de una salvaje
voluntad de vida,
tus miembros se estrechaban como las arterias
del templo en ruinas.

Tu ansiedad me lleva a evocar
las viejas armaduras que pierden el nombre
en los vértices del silencio:
también tu sangre es silencio,
una brasa que no termina de arder,
y solo a veces ofrece alguna llama.
Ignoro cómo, moribunda, insistes
en esta batalla
de ausencias que son tus días; tal vez
te requiere una palabra que buscas
junto al revés del ser,
la renuncia, lo imposible: una forma
jamás creada.

                          17-junio-2016

jueves, 16 de junio de 2016

El día se deshace de tu sombra
y tensas una hebra, pendes
en la arista de una luz
que no asola nada pero que todavía insiste
volcándolo todo, delirando
en su vorágine.
                            El aroma del viento
se alborota a tu alrededor: en torno a tu hambre,
como soberbios relámpagos infinitos,
reptan una y otra vez hordas difusas.

Por tu interior se desconcha una canícula
de polvo espeso, de ansiedades
como muros informes.
Hay azares errantes y espejos
quemados de alcoholes,
visiones de arroyos
que no estrangulan tu sangre: son tu sangre.
Te pertenecen las grietas, los brotes
de este huerto turbador
que ahora tiembla dentro de ti.

¿Por qué te inquietas si las úlceras
a nadie aturden con su evanescencia sin labios?

Unicamente eres un cuerpo
calumniado, un títere a cuyos pies
se vuelve hipnótico el silencio.

                                 16-junio-2016

miércoles, 15 de junio de 2016

La vida no le reconocía
ahora: fue como si un ejercito de mercenarios hubiera lanzado
un veneno letal en sus ojos, como
si hubiera allí luz encerrada, y miseria,
y una caverna de ceniza como una corteza
quebrada por el tiempo.

En momentos así desearía romper los
tejados: es como una última voz
que alarga su palabra hasta el oscuro silencio;
se percibe un rumor de polvo
anterior a la verdad; sobreviene como una saliva de fuego
donde antes implantó su huella
una música devastadora.

Tiene la certeza que en otro ámbito
existe un desierto que aguarda,
se muestra bajo la sombra de la espina para no tocar
su cáncer, odia su gesto,
y se hace amar a tal voluntad, pues no es
profecía de ningún profeta.

Irá solitario hacia el estéril lugar:
entre los ecos de ese vacío,
embriagado de herrumbre,
concluirá al fin el camino
donde todo se vuelve materia,
todo es genitiva nada,
carcoma de los relojes.

                            15-junio-2016

martes, 14 de junio de 2016

Ahora este grito sordo calcina el silencio
de la voz febril, perdida.
Arden himnos, trágicos como limosnas,
sordos encima de las tumbas calientes.

Espanta la muerte, espantan sus larvas, espanta
la sangre, espanta el dolor, espanta la nada.
En el azar turbio del tiempo, repta la sombra
sorda inmutable del tacto frío.

¡Acudid, infectos dedos de la ira,
despóticas lágrimas de la sierpe cruel!
Ya no existe tesoro en los labios de las mañanas.
Todo lo ha escupido la muerte, el grito sordo.

                         14-junio-2016

lunes, 13 de junio de 2016

Todas las banderas están
manchadas de sangre.

No hay ni una sola,
ni una,
en nombre de la que
no se haya
humillado
torturado
o asesinado.

Mi única bandera
es la luz.

Mi único territorio,
la vida.

                   14-junio-2016

"Yo" es la única palabra verdaderamente
     esdrújula
en el panórama "poético" actual.

Prácticamente todos los "poetas"
la acentúan siempre.

Algunos incluso la vuelven sobreesdrújula.

                       13-junio-2016

viernes, 10 de junio de 2016

Los cazadores escucharon el aroma de unos cuchillos,
un rumor de metales en la tormenta blanca,
estela de una guerra que nos lacera los vientos.
Aceleraron los signos de otoños infinitos:
forma inhumana, turbulencias,
un arrobo de pólvora y un corazón homicida.

Descargaron la inquietud que no aplaza la sentencia
y ese séquito que firma para enloquecernos.

Precursores en la mañana.
Mudos que nos advierten
en la sinrazón y en la sordera.

En ocasiones, el éxtasis.

Alguna orilla cruje ahora una rosa dormida,
encadena cierto áspid:
se ejercita la esclavitud tan sádica
por orden del odio
en los moribundos todavía lúcidos,
en los yugos de antaño enrojeciendo.

                          10-junio-2016

jueves, 9 de junio de 2016

La sombra, antes del amanecer,
de todos los ámbitos de la luz:
éste es el testigo de la memoria.

¿Qué persigo en el reguero de este rito eterno,
qué huella arrebatada, qué verdad?

La luz ha sepultado un lecho a nuestros pies,
bajo nuestras miserias.

Mientras que el rito nos ahuyenta
la honda culpa innata,
acaricio con las manos
el vaho salvaje de aquello que todavía guardo,
de lo que siempre cobijo de la mentira,
del trisquel de la expiación.

El ser y sus abismos: la orilla que revela,
la piedra tierna que mengua.
Después, los mirlos atravesarán este árbol,
vencerán en el cenit de otra cumbre que me es ajena.

Mi soledad, mi desolación,
gravitan lentamente en la órbita de un astro:
existo por el pulso de las horas,
por la piel del tiempo,
por todo lo puro que hay en la conciencia.

Sin embargo, antes que la luz se extinga,
un aire ciego ha desaparecido nuestro camino.
Un pájaro
levanta entonces el vuelo,
lleva en el pico la cicatriz de una herida.

                          9-junio-2016

miércoles, 8 de junio de 2016

Sed de verdad. ¡Cómo amedrentan los ecos
y se escabullen las sombras! Por el cuerpo caminan cegueras
advienen sobre reductos únicos de la piel
escolta del crepúsculo de la piedra que se pulveriza
del sexo que desfalca del lodo que se extingue.
Se inmolan
las lunas y las sábanas de las derrotas inevitables.

Todo porque una urgencia de náusea nos sigue
rutinariamente a la trinchera de cartón,
a este vientre de sueño, antesala furtiva
con epidemia de probetas y luz de presidio.
Por nervaduras de apática frivolidad, late, duda
la piel la potencia impactando con lentos ritmos
de raíces y cauces puros.

La pasividad del ámbito más pasivo que el de la ceniza
más pasivo que el desfiladero dormita, narcotizado, sobre el desagüe
del pulso invadido:
ya no hay otro ahora que este relámpago de estambres
que esta malla de borrascas que empuja
toda la locura sorda de la ventisca
hacia los subterráneos
ya no de egolatrías sí de oscuros ataúdes
de éxtasis frívolos y de quimeras ácidas,
de baldío estupor.

Y así un eclipse un solsticio te lanza
con desdén entre herrumbre insomne.
Es la nada, piensas: el letargo de tus manos
                                                     gangrenadas perfora
el vago espejismo del final:
el principio que nos aturde y ofusca.

                              8-junio-2016

martes, 7 de junio de 2016

Qué forma tan estricta destináis al tacto de la luz,
espirales salvajes.
                                Ya la mañana nos ha mostrado
las fiebres de la vida, de la tregua fría, de los iris
hendidos, mientras hombres exhaustos
entre las piedras descansan, ahogan recuerdos tan vanos
como la bruma: apenas lo presienten.
Pero un mensaje de ceniza antigua, al despertar,
les tatúa la piel con texturas de inquietud,
una sospecha voraz atraviesa su silencio inocente
y nos observan incrédulos
mientras la claridad estricta de la mañana trae las espirales.

Espirales salvajes que depredan sobre la huella deshecha,
espirales salvajes de las sombras de las voces ácidas,
espirales salvajes esclavas de la intemperie: todas las espirales
por la mañana nos preñan con su murmullo hondo
y nos someten
con su candor salobre de sustancia de hombre huérfano.

                                      7-junio-2016

lunes, 6 de junio de 2016

Las alimañas se aparean en las entrañas del hambre.
Desmienten sus masacres, desmienten en cuclillas sobre la
                                                                amnesia de los cerrojos,
se rasgan de los harapos, no se permiten asfixiar por
                                                                         agónicas mordazas
ni condenan el testimonio que discute las herramientas
de la sedición y el desvelo.
El almacén del pecado está vacío; impera la codicia.
Sus maderos fueron infectados por una pátina de
     úlceras.
En los carcinomas del abismo, cuando yo era matriz,
los litigios amenazaban la quimera
y desenfrenaban el esperma
y ocultaban las apneas del eclipse con cada esquelética
                                                                                         chimenea.
Las alimañas se amortajan en las cenizas
dulces del humo
y sus noches hieden a homicidio, en su osmosis transgrede el
     desfalco,
pero ellas prosperan
y la sangre se nutre de bestias dolientes y asesinas.

Existen tantos clandestinos en los subterráneos
que duele pisar la tierra
y escuchar gemir a las semillas.

                                6-junio-2016

viernes, 3 de junio de 2016

Tras mi encierro te contaré una fábula que no divida tu cuerpo
                                                                                                    y el mío;
una fábula que recorra las galerías de la llama, que no
                                                                   evada mentiras o verdades.
Tras mi encierro te contaré una fábula sin paraísos ni cicatrices, una
                                                                    fábula que anule el tiempo
y que no complazca a las sombras.
Tras mi encierro te contaré una fábula que se avenga a hendir
                                                                                      la luz en tus ojos
y que perpetúe en crisálidas tu sangre.
Después del silencio y de la oscuridad, tras mi encierro, contaré
                                                    una fábula que concluya en tu delta,
una fábula con el poder de tus éxtasis, con la
                                                                  intimidad súbita de tu sudor.
Tras mi encierro te contaré una fábula; ceniza y expiación.

                                       3/4-junio-2016

jueves, 2 de junio de 2016

Al renunciar, mientras la urraca se desorienta,
una excreción seminal se escinde, se escinde desde
                                 [ los esfínteres y las sombras cenitales
hasta la luz incorruptible. En principio
semeja un estertor de fósiles calcificando, desmintiendo su
                                                                                                 [ fuga.
Después, segundo a segundo, los cascotes de la náusea
al reverberar van expulsando su humus,
su rumor se escinde desnudando los vértices
                  [silentes que procuran unificar nervaduras.
Nervaduras telúricas, bajo sus profundas perspectivas, transtornando
                                                                                  [ piel adentro
como una colisión metódica de partículas.
Aciagas, son nervaduras aciagas.
Multiplican
un tenso disloque de la servidumbre ínclita
sobre el deseo que se prolonga en los rescoldos.
Se bifurcan hacia el interior del ser, sometiéndose en la
                                                                   [ forma última
de los escalofríos y las alucinosis: un dictado consentido
de marciales e imbricados mecanismos
irrigando como aullidos por la piel.
Nuestros puentes, nuestros raíles nada pueden
                                                            [ contra ellas.
Su tiempo las conduce a no saciarse en cualquier otro ámbito.
No debemos apartarlas ni esconderlas de nuestros engranajes.
Su voracidad insistente, sus mandíbulas
con su insólita fisura abisal
deniegan sudores en nuestro pudor cuando convulsionamos en la
                                                                                                         [ angustia
o nos ocluimos en la nada. De alguna manera abonando sordidez
o mirando transgresoras al zócalo de las vergüenzas
a mitad de un sumidero, una eyección del glande, el sexo
                                                                      [ intimidado disoluto
por la parábola de un orgasmo. En ocasiones, tras un desliz,
                                                                                       [ una crural
icónica
culpa vacilante
progresa astillando nuestro tuétano. Las nervaduras son
                                  [ las causantes de esta herida.
Durante la entrega, constriñéndonos o erosionándonos,
se surten, se enredan las unas a las otras,
se estrechan, se expanden las unas en las otras,
se memorizan por entero las unas a las otras.
Ellas son la sangre de esta irrealidad,
y nosotros, únicamente sus amarras,
copulando sus espejos y reflejando sus uniones.
Al resquebrajarse se laceran pausadamente en los quicios
                                                                                         [ del éter.
Ellas son los pliegues de la voz, el grito
en las mutilaciones de la llama, en los insomnios de la
                                                                             [ ceniza.
Por su causa, nuestros nutrientes perversos son boca de
                                                                       [ émbolos axiales.
Luego, lamen los harapos bostezando la ansiedad.
Su urdimbre es como un oblicuo pasadizo disonante escamándose
                                                                           [ en la simbiosis del cuerpo,
donde solo ellas consienten. Son

las nervaduras, la mística sinapsis de la existencia.

                                               20-mayo-2015/29-mayo-2016

Aquí el tiempo no tiene más codicia
que la del paisaje bajo el humus de la música.

A la intemperie, al pie de la montaña,
dormiré esta noche.

Dormiré recostado sobre la hojarasca del mundo
y dejaré que los aullidos del lobo me protejan.

                            2-junio-2016
La música es un preludio íntimo
donde se vuelven silencio
las frases más sensibles,
y los secretos de amor,
y la asfixia indefensa de los párpados.

En la extraña sombra de esa ley
se puede intuir,
sin que muchos lo adviertan,
una febril luz
que no arrastrará la oscuridad.

                   2-junio-2016

miércoles, 1 de junio de 2016

Marrones los taburetes, estrategia cincelada las botellas,
concluir que el alcohol se encuentra detrás de la tarde
con vómitos y orines, que la rancia miscelánea
aturde sus reflejos con los mareos híbridos
como la inmodestia, como la usurpación y el maridaje
de las cucarachas con el azar y los violáceos cigarrillos,
a pesar de lo cual elástico se exhibe el tiempo
ya que inevitable se fraguará una ceremonia a la soledad:
a la culpa de ímpetu sordo que se enervará.
Las carencias de tu ego embrutecido, en la espiral
de tu circunloquio la tristeza arrolla, carga el cuerpo mientras
huye hacia el hastío, los vicios y las
culpas de la vida. Todo anega la memoria,
se resquebraja con el aliento del dolor.
Anhelas expiación, nervaduras que alivien,
que los vasos amamanten sus urdimbres,
que el éxodo en la conciencia limpie tus errores
como las alas desplegadas de aves que inauguran el aire.

                                     1-junio-2016