martes, 31 de mayo de 2016

Con una noche de orgía el culo de júpiter,
las remoras que con un teatro de ingles se arrastran,
con una noche de orgía sobacos singulares,
con un sexo disoluto la hirviente caliza,
la hirviente tierra en la lengua, la saliva desnuda
del interés plural, las horas en decadencia
del orden. Jamás repudiaría el arponazo en el cuerpo
con una noche de orgía, tampoco el jadeo
saturado y ambiguo del ano, la gran pericia
del triángulo del éxtasis. Noche de orgía, cópula
incansable que vienes practicando como ejecuta el verdugo
a la víctima sobre la camilla, notario que anuncia
el culo de júpiter en una noche de orgía,
profesionales y aficcionados para la noche de orgía.

                                  31-mayo-2016

lunes, 30 de mayo de 2016

Memoria violenta que se retuerce, cuerpos de nimio detalle,
aunque, mejor que las engañosas raíces estériles,
una vida de hojarasca breve en el presente gris,
infecundo por la fractura, por el barro anómalo.
Nunca terminan de señalar un punto de partida, quizá deban
aguardar a que en secreto enciendas una hoguera
que ilumine tu hambruna crónica, que enajenes el ansia
contra tu crítico instinto de permanecer aquí pretérito,
entre inclementes verdades y fauces de bestias
que se entregan a brotes aturdidos, cada
seminal vida turbia es la inquina febril
de huir, de atacar contracorriente en los ríos del dolor
donde encalló el alivio tatuado en una piedra,
estancarse en cicatrices huecas con las íntimas
heridas como esclusa, la sed cuarteada como la tierra:
que cuando oscurecen los ojos y persisten siniestros
se hubiera demorado la sombra en su peor grito, inútil
como aquella vida turbia rumiando entre las putas.

                                  30-mayo-2016

viernes, 27 de mayo de 2016

Sostuvo esto mi última alucinosis: gritos a borbotones,
al punto, de máscaras que pliegan interiores
mientras las sombras esculpen sus acordes sólidos
de poliédricas falsedades sin auscultar a las cuchillas.
Máscaras cárdenas con placentas novicias que eyectan
hebras en el silencio y resisten ritmos de sierpe,
que imponen, con un tricornio, bucear párpados de hielo
hondos, quebrar carbón humeante para
mezclarlo a las siluetas mientras fauces y espirales
orbitan alrededor. Disienten al amparo
de concavidades de náuseas trabadas con trisqueles
y urracas, y tientan a las sombras con detritus.
A menudo alguna se rompe, la paranoia y los crímenes
de otra provocan un estertor: acechan insumisas
como su hambre. Son naturaleza cariada, legítima
cual tinta que agoniza en la excusa de la voluntad.

                                   27-mayo-2016

jueves, 26 de mayo de 2016

En el silente rumor del agua, en el inicial
cuerpo de las raíces y la otredad de los organismos,
en la savia desasida y perversa del híbrido paisaje,
el viento del norte con múltiples geografías,
justifica esta luz que no es la nuestra, razón en sombra
al juicio del frío, un árbol nutriéndose
en la firme claridad desgarrada, en el sueño autónomo
del agua, la existencia del don de lo ebrio entregándose
en su íntimo principio allí donde el tiempo se bifurca
y hiende el quedo reflejo de un paisaje que se revela
entre montañas emboscadas de bruma y la música
efímera que jamás cesa. Un único calambre del día
acusador resquebraja la razón, fractura sus ecos,
son vacío las piedras entre el alud de silencios,
un seísmo abisal golpea en esta paleta de siglos
donde se exiliaron los colores, todavía gregarios,
mientras un desnudo lapso agudiza la oscuridad.

                                26-mayo-2016

miércoles, 25 de mayo de 2016

Como de entre la adusta ceguera de un ciego
     los esqueletos de la noche
descargan sus hachas de oscuridad
sobre testigos cubiertos de ceniza.
     Y como las de los hombres,
sus infernales cuchillas tajan lo que el metal considera.

Pero en el fulgor del tiempo de la Luna,
     en vetas de bruma,
hallo púrpuras migajas de luz.
Varios caballos purasangre
     defienden allí sus perlas; abalorios vírgenes
orbitando en silencio, donde el cataclismo no puede humillarles.

                                  25-mayo-2016

martes, 24 de mayo de 2016

Atravieso la cromática claridad del silencio.

La súbita escritura de la lluvia
coagula el íntimo temblor de tu oleosa anatomía.
Es ciega la llama en el tiempo de la crisálida,
tremenda como el vaho de un caudal unívoco.

Háblame de las dos de la mañana y los
                                             [peregrinos de la histeria.
Del aroma expectante y el pertinaz insomnio de la
                                                                                   [piel.
Susúrrame el volumen de tu desnudo,
el eco inanimado del tedio,
los hilos que envuelven la contrasombra.
Esa potente paradoja de las manos inéditas
queriendo trenzar las estrías de la soledad.

Alíviame los ojos de fugaces tormentas.

                            24-mayo-2016

lunes, 23 de mayo de 2016


La pelirroja tiene las pupilas limpias como los
     versos de un haiku
y en la sombra de los ojos las alas desplegadas
     de un mirlo.

Es etílica como el magma de una alucinación.

El pelo, a la pelirroja, le huele a la tierra del Ribeiro
     después de la lluvia.

A la pelirroja le gustan las buhardillas.
La pelirroja vive en una buhardilla.

El tacto de la pelirroja sobre la piel de un hombre
segrega el poder del cloroformo.
Puede amputar la conciencia de la luz,
y, a veces, extirpar de la médula el bucle de la razón.

La pelirroja y yo nos apareamos durante algo más de dos años.
Cuando la pelirroja y yo copulamos por primera vez
     pensé en la arteria femoral de un torero
     reventada por una cornada.

Aquellos meses de sudor y alevosía
nos secó la piel "el viento entre las ruinas"
de la voz de Chet Baker
y la música lenta del humo de los cigarrillos.

                          23-mayo-2016

Absorta en una bolsa de tela
deja que emerja el oloroso tacto de la madre
y se siente culpable
y tiene ganas de llorar
porque este año no acudió a la matanza del cerdo.

Es consciente. Necesitaban su ayuda.
Pero esta vez yo era tu víctima, Alberto.
Yo era tu víctima.

La caldera del agua estropeada...

En invierno el agua de manantial
no está tan fría como el agua del grifo.

"Solo las mujeres de pueblo sabemos esto, joder."

¿Qué mirais, cabrones?
Mi nombre es Ángela.
¿Acaso no habeis visto nunca a una tía
lavarse el pelo así, aquí, a la intemperie?
Mi nombre es Ángela.
¿Acaso no habeis visto nunca
un lindo cutis fumarse vuestro agua,
embriagarse de la vida de vuestro agua?
Sí, me fumo vuestro agua.
Me coloco en vuestro agua.

¿O quizá no estoy cuerda?
Quizá veríais con mejores ojos
que se la mamara al casero.

Va a ser eso. Primero las cadenas,
luego la soledad.
"Puta sola, borracha sola."

¿Dónde estás, Alberto?
¿Por qué no te llamo?

Quiero que me alimentes. No soy tan fuerte, sabes.
Quiero que me cuides.
Quiero ser tu niña y tener tu fiebre y la mía.
Tus labios. Las noches que no duermes en casa
busco tus labios bajo la cama.
Busco tu olor en el verdín de las paredes.
Busco tu sexo en mis dedos.

A veces creo entender. Tu cepillo de dientes
guarda un silencio indeciso.
Me lo llevo a la boca. Me llevo a la boca
las estaciones de tus encías, los excesos
filosos de tus caries de segunda mano,
la lluvia infalible de tu saliva.

A veces creo ver tu cadáver. En el lugar
de cierre de la madrugada me pondré
el picardías y le haré el amor a tus cenizas,
al viento que aceleró la violencia del fuego,
al reverso constante de tu última mañana.

Cuando alargues la mano será mi feto lo pri-
mero que toques. Tengo el lustre de la muer-
te moteado en la piel: tu nombre, Alberto.

                   22-mayo-2016

viernes, 20 de mayo de 2016

Cuando extraigas la luz a una sombra,
y respires la verdad en la resaca
de la verdad: inevitablemente
como quien viste su delirio a una catástrofe
y se desnuda al proclamarla,
habrás subordinado, en el acto de un trance
no solo hipnótico,
sino profundo y oscuro,
las difíciles premisas con que la realidad
combate tu atardecer inescrutado.

Cuando inhales el polvo y en los pulmones
y en el vasto silencio la nervadura brote
metamorfoseada en el eco
con que la sombra fecunda el ámbito,
entenderás que imbricado en todo aire reposa el tiempo.

Cuando al fin poseas
la misma sombra que en tu cuerpo habita
el vacío del que desea no ser un exiliado,
se extinguirán los relojes. Con cautela
acercarán una sombra el futuro y la montaña;
una sombra que acoja y dignifique
la vida de todos los hombres bajo un único árbol.

                           20-mayo-2016

jueves, 19 de mayo de 2016

Se relaja la médula y crea
en la piel el ansia, los deseos,
las pasiones:
rumor seminal repentino
como si un grito
orientase la claridad irrevocable
y, único, eclosionara
un orgasmo de sencilla naturaleza,
dentro de la que
turban las espirales, su laberinto
de meandros, sonidos, olores,
y esa esencia de lo plural que eleva la luz
y penetra a la llama exacta
donde todo se inicia, de nuevo, unánime.

                    19-mayo-2016

miércoles, 18 de mayo de 2016

Hay un lugar
que se anuda y que desafía,
que de pronto hiende
como si fuera a extraviarse la luz
o la verdad
o el impune silencio
de la sombra que arde.
En la piedra que acecha,
en el magma mudo
donde la ceniza respira junto a la brasa
hay un ciego azar
apenas intuído,
un zigzagueo de vacío o de locura,
una piel viva
que clama por desperezarse,
una última huella premonitoria
que siempre desata el éxtasis de los abismos,
el éxtasis de las entrañas y de la tierra
y del tiempo inalienable,
cuando muere la sombra
y se difunde
el secreto oculto de su ámbito.

                        18-mayo-2016

lunes, 16 de mayo de 2016

Si pudieras llevar este vaho donde la tarde fría de la piedra,
deshacer lo ya acordado con una memoria más íntegra,
y extraer de la luz un arrebato entre la grieta,
o únicamente una huella de siluetas sin tiempo,
un silencio sin ayer para sitiar la soledad...

Si pudieras llevar esta llama bajo el vientre de las palabras,
bajo el fulgor íntimo o la timidez inocente,
estarías más cerca de dislocar la mirada,
fluir en el fango y hacer oír la tierra
y comprender así que nadie despierta dos veces
de todo aquello que no tronza la vanidad de la sombra.

                              16-mayo-2016

viernes, 13 de mayo de 2016

Cobré de aquellos hijos a los que una mano perezosa
desata el descenso a la izquierda de la muerte.
Dudo dulcemente que mi odio alargara
la hábil figura hija del envés del agua en el aire.

A quienes pude tatuar los senos no despreciaron
el ilustre nácar de mi sexo,
deliciosa sombra selecta y galante,
experta en las poéticas encantadas de los muros.

Chorreaban máscaras y un vino malvarrosa,
exquisito como los modales bicéfalos,
que en otoño abre el baile en los braseros
aunque ahora imite el crudo pergeñar de la orgía.

Al fin y al cabo quien cruza las piernas
no es un monarca decapitado
sino la multitud que contó la historia
de un verdugo derrotado por su propia verdad.

                           13-mayo-2016
Tu cuerpo es un sable cuya táctica
fecunda la migraña,
vacía al estratega,
bascula en profundas perspectivas.

Anónimas son las arterias
que laten imbricadas en tus metales
como impostores
que constituyen la atrofia del nervio.

He aquí el rizo, el bucle candente
de una docena de cuchillos,
el algoritmo semental de griegos atléticos,
la deriva húmeda y el misterio.

¿Qué severa corteza emerje
después de tan duras jornadas
en que copular
concluía por rehacer el vocabulario
y en tus encías el amor
era un blanco ajedrez
tan triste como pueda serlo
la languidez en cuclillas de la tarde?

                     13-mayo-2016

jueves, 12 de mayo de 2016

Todavía no ha llegado la noche y el calor
hiende una calma de antigüedad y remanso.
Acércate, ve junto a esas piedras
y respira su frío rumor. Es tu origen.
La tormenta está ausente y al otoño
lo mece una callada mímica. El abuelo
aprieta tus manos, y vuestra intimidad
se ha revelado con su sudor más niño.
Respira sin miedo. No temas. Todo retorna
sujeto a esta efímera urdimbre de aromas
y de mudos ecos. Todo retorna.
Que te embriague el tacto de sus sabias
manos. La misma luz. El conocimiento
que esas viejas manos aprendieron
de otras viejas manos. No lo rehuyas.
Todo está ahí, como en la luz.

                   12-mayo-2016

miércoles, 11 de mayo de 2016

A deshoras, como quien cruje el pan de las palomas,
repaso las líneas de tu piel
que fueron la argamasa del día
y el sustento de mi cuerpo.

Busco el más dulce de los exilios
enhebrándome a tu aliento cálido
como de página en blanco.

Y, a veces, solo a veces, me atrevo
a resguardarme en la plata espuma
de tu vientre, donde avanzo de la umbría
hacia la luz como en un anticipo
de la incandescencia.

Mi mensaje queda tatuado
en los dispersos escudos de tu sueño
como la sangre augural
de una singular batalla.

Pendular, mi sexo, es un zaguán indeciso,
la soledad de ese abismo
que inhalan tus pulmones sabiéndome presente.

                             11-mayo-2016

martes, 10 de mayo de 2016

Jamás llegaríamos a penetrarnos con estas manos y este
apetito tóxico, muchacha de infatigables
     cegueras.
Únicamente no existe ley para el acto de cruzar la oscuridad
     mientras todo se extingue.
Los nudos fueron lacrados y únicamente los deslían
     vientos lascivos ornamentados con la náusea de
     un loco que porta la antorcha eterna.
Totalmente eclipsados por la memoria de su
     luz.

                              10-mayo-2016
Este fuego es el muro para aquellas
     mujeres extraordinarias
que yacieron bajo mi aliento,
y mi cuerpo es hoy una escombrera nauseabunda
     de basuras,
mientras arde y crepita el reloj de los ecos,
y muero por la sombra de danza febril
     de mi antiguo cuerpo.

                     10-mayo-2016

lunes, 9 de mayo de 2016

Hay una paradoja potencialmente
erótica en el poso del café.
Una sensación de duermevela
que impregna los reflejos
en los que la mirada
es una plural urdimbre nunca
hermética.

                  Así, un cadáver
no consuela las manos erráticas
ni la elasticidad en el interior
de los cuerpos.

                          Mientras, leo
la vulva en cuyo léxico
la migraña arde bajo
alguna letanía. Los gorriones
conquistan mortajas y el
     papel pintado de la lengua
brota discontinuo y desarraigado
como el esfuerzo de un esclavo.

Variedad de ejes dan matices de tono ontológico
en el umbral donde los poetas
pierden la conciencia y se adhieren a la cicatriz.

De esa cicatriz extraigo una verdad:
el deseo de anonimato es intrínseco
al ser irracional. Y aunque la
voluntad oculta capturas en la elipsis
que maniata la fiebre, aceptar
transigir, excede en intensidad a la codicia.

                           9-mayo-2016

viernes, 6 de mayo de 2016

A ciertas horas
sobrevive lenta
la ya tenue tibieza de cualquier hábito.
La sombra riega las cicatrices y el tiempo es un rastrojo.
Así comprendo, al fin, que la nada arrastra un duelo
en que la cobra sale indemne y los buitres son extranjeros.
Jamás transité
aquella última sed.
No tuve luz alguna
para rehusar ante los golpes sobre las pupilas.

He caminado en la ambigüedad.
Vaso del oprobio, horca indómita.
De nada vale cerrar las ingles
o que la boca ondee el insomnio.
Tal vez existo. La llama ha sido
extirpada.
Soy polvo, un adverbio confuso.

Ahora puedo
acariciarme tranquilamente
en el légamo en la amapola en la narcosis.
Ansiada caricia,
informe volumen mecido por el silencio.

Sin ti mi nombre solo es probable.

                       6-mayo-2016

jueves, 5 de mayo de 2016

Eres como un estandarte no anhelado,
materia de misterio en la herida.
Guerrera secreta, guardas la palabra en tus entrañas
reveladas abismo definitivo en las trampas del vértigo.

Quien amó y no resistió, quien mordió cobarde el terror de
                     no poseer una sombra de pleitesía única,
respirará ante ti y te creerá de metal,
efigie de lo premonitorio, donde el tiempo combustiona
y los amantes son una huella de agua habitando el éxtasis.

Destello hipnótico de la roca imposible,
lugarteniente de tempestades de cuerpos vírgenes,
huyo hacia el légamo de tu pureza
alejando las bestias de tu hondo silencio.

Para temblar de alegría y arrastrar los pies hacia vórtices y
                                                                                                espirales
busco en tu oscuridad, montaña, que es mi luz.
Hallarme en el sueño, ser plural respirando el paisaje por los
                                    ojos infinitos entre tanto polvo...
Arrojo en la llama de la tierra estas armas inútiles.

                                  5-mayo-2016
Si la luz no es más
que un tierno niño pidiendo agua
y después de todo
el amor no se sacia en las fuentes,

si tras cualquier jaqueca
semejan estaño los cabellos de la noche
y donde había
un hombre
hay ahora una próxima estación,

sí, al fin y al cabo, la muerte
es hermosa como solo puede serlo la muerte,

¿por qué desear un cambio de billete
mientras todavía
quedan cientos de kilómetros de vía
por explorar?

                       4-mayo-2016

miércoles, 4 de mayo de 2016

Aunque recorra la geografía de tu cuerpo
con estas manos, antiguas, ermitañas

y el calendario inaugural de tu vida
fluya en las nervaduras de mi sexo;

aunque un espasmo tuyo arranque, quizás,
la luz limpia de mis mañanas,

ansiaré siempre un metal milenario
de grito tenaz o un silencio
hondo y humilde de la piedra sutil,

para aturdir por completo esta frontera
de llamas que me quiebra imprevista.

Aunque alcance tus cabellos, insomnes, turbios,
que narcotizan mi nombre exanguinado,

y mi sombra hecha jirones se despierte
con lo lento y fiel de tu verdad,

y todavía presagie íntimos gestos tuyos,
ansiaré siempre un reloj

consumido de belleza, unos segundos
de pausa en numerosas ocasiones limitados,

un viento perenne de dolor,
para continuar ardiendo, y las brasas.

                        4-mayo-2016

martes, 3 de mayo de 2016

No inquietó la raíz a la palabra
del fuego reverdecido, del bosque y de la sombra.
No inquietó la raíz
porque, narcotizado el árbol,
revelada la muerte
por el paisaje de una luz caída en desgracia,
el vapor de la adormidera olvidó su madrugada aquí:
sobre esta azul montaña.

Por las laderas corrían
sangre y dolor,
vísperas,
geómetras oscuros
acuñando los apellidos que se extraviaron.
Mientras, la montaña impávida, usurpadora
de cuanta urdimbre bosqueja el sol en sus días.

Muy poco se escuchaban los silbos del frío
y un letargo creciente se arrastraba
hacia el inútil signo de la piedra.

No inquietó la raíz a la palabra
que el espíritu extirpa de la ceniza virgen.

                                3-mayo-2016

lunes, 2 de mayo de 2016

El halcón tiró en el templo del amor
su óbolo de cobre
                                y el deseo
te acaricia de pronto con su cuerpo de sierpe.

Tú, con nobleza,
desnudas la huella vanidosa,
te inclinas
                   y huyes.

A lo largo de los caminos miserables
se estrecha el nudo y aumenta la oscuridad.

Concluido el éxodo,
habitas la llama, su ámbito prístino.

Otro huésped te incitó con su promesa siniestra.

                        2-mayo-2016