viernes, 29 de abril de 2016

                    (Eres rotunda como una elipsis urbana,
                      vándalo donde todo empezó, la mejor antóloga
                      de los gritos matinales.)

En este lugar de la noche, donde se hospedan 
     las bragas y los bostezos,
las huellas evocan un diálogo inédito
de cuyos breves pechos
huyen quisquillosos cantos rodados
mientras los atriles mantienen el nivel de artificio
de un ventilador.

                              Hubiera sido mejor abrir 
los paraguas cuando las doncellas se desposaron
con el cloroformo póstumo de la tarde. Pero
todavía no ondeaban los tábanos que las
caricias náufragas apagan en la amnesia
o el deliquio enfermo por las colillas.

                              Muchas veces lamento haber
dejado escapar aquel amor con rabo y arabescos.
En muchas ocasiones bordo en el cielo
avionetas
que van a parar al vaso hondo de una pesadilla.

Mi ciudad natal es el alma mater de los crápulas.
Mi ciudad natal no tiene montañas.
Mi nombre es Alberto.

Todavía quedan ingenuos adolescentes que creen
en el poder laxante de María, corazones
oblicuos como las piruetas de las pupilas
durante el orgasmo, dientes tatuados por
los rescoldos de un agua impura, primeras
hélices capaces del truco otoñal de la nostalgia,
ángulos en los que el pulso lo marca
la mariposa antes de ser dardo, teatros
vibracionistas que intrigan el vértigo
bajo la lengua, duraznos incoloros como
la alienación del capitalismo, muñones
auríferos cuya mímica solo de soslayo
enmaraña ese potencial enérgico propio
del alcohol ventrílocuo.

Todavía quedan restos de aquella vitalidad
desmesurada cuando en los cines
marcaba el ritmo una polifonía de erecciones.

                        29-abril-2016 

jueves, 28 de abril de 2016

Ahora, en las ruinas de los angostos edificios,
el barro flirtea amorosamente con las máquinas.
Los muros componen su lenta memoria,
pespunteando su terquedad al tupido polvo.

Y allá en la ciudad, por los caminos en que los
                                            [vientos vuelven al corazón,
el rumor de los tejados
se repliega hacia los rompientes en la distancia,
y desborda a estos labios fragmentados,
implacable como el miedo.

Proclaman que es de sal el puente mortecino,
y que la lluvia ácida es su amante.
Proclaman que odian las cúpulas y las estatuas,
los altos baluartes, ...

Las putas y los narcotraficantes negocian a pleno sol.
Son las cuatro de la tarde y hay que ponerse de punta en blanco.

Pronto llegarán los primeros clientes.

                          28-abril-2016

miércoles, 27 de abril de 2016

Noche estremecida
por un éxtasis de insólitos abismos.
Fluye el tiempo, hondo, en sus límites
y cuerpos y oasis se engastan
alrededor de su materia vehemente.
No existe más nítido espacio de libertad
que el destello de un astro.

Como una incandescencia, como el despertar último,
desnuda la noche sus silencios
infinitos, mientras en sus ojos
se derrama sensual la belleza del instinto.
Su sed cálida gravita
como una hoguera en el alma.

La noche no muestra sus dominios.
Su densa y envolvente energía
arropa resuelta a nuestro desasosiego.

                       27-abril-2016

martes, 26 de abril de 2016

Cuando el amor primero
se desliza incauto entre los cabellos
del espíritu y estertoran los paladares
de la atmósfera y el relámpago fácil
se arrastra como silencio y late,
bajo una cruz olvidada, todo aquello
que siempre fue sueño, pero que igualmente
pretende existir,
                             entonces,
de súbito, viejos
cuerpos se buscan
en la materia cárdena de otra
luz, un instante, donde
los vientos solo son los vientos, donde
crece otro amor, pleno, que provoca
nuevos reflejos, donde
un bello orden con alas
emerge del pecho, donde
todo es natural, natural y hermoso, todo
insoportablemente puro.

                       26-abril-2016

lunes, 25 de abril de 2016

Rompe el día, difuminado
de intimidad y luz.
Fluye un cuervo y su forma
hiende en extremo el bucle. Los olivos
y los plátanos eclosionan
una vanidad constante y, dentro del cuerpo,
comienza a agitarse el destello de las larvas
que apuntalan los cimientos de la sombra.

La oscuridad de una huella se extiende
en otra oscuridad, que también impregna
en otra y otra en una cadencia
de espacios cerrados, carcomidos
por arduos vientos nómadas.
Es el embrión de un desgarro
que hora tras hora se consolida.

Entre cardos y entre espinas,
por el salitre azul que ciega
al exhausto aliento, bajo una costra
de gérmenes y desasosiego, brotan
nuevas heridas, fuertes seísmos
que bifurcan el camino.

                   25-abril-2016

jueves, 21 de abril de 2016

De tan desnudo el sol, embriaga
el parpadeo diáfano
de los espejos. Es como el magma
de una lenta eclosión
que germina y se enhebra
entre las muchas fisuras de la insomne
naturaleza. Los testigos
más inocentes se estremecen
con los nidos. Una sombra con ramajes
puja en la cálida y rebelde
voz de los cartílagos.
                                     Todavía
no hierve el ígneo rocío. No ha sabido
unir con su estela tan furtivo
y puro aquelarre.
                               Los metales,
repartidos en colores hondísimos,
nítido éxtasis de vientos
altivos, desvelan el perfil
del amor y lo no finito. Se asientan
los relojes junto al azar y, en las heridas,
el relámpago cruza sus escrituras áulicas.

Muy cerca, como al vuelo,
sobre una rúbrica de enigmas, rondan
anhelantes los astros; en sus simientes
portan tatuado a fuego y sangre
el incierto síno de este idilio.

                          21-abril-2016

miércoles, 20 de abril de 2016

Busco lo innombrable, como la esencia
vigorosa y solitaria
de un enigma, algo infame o brutal
como un rehén o como un niño
de pocos días que no ha podido
decir papá, para traerlo
al origen del humilde
proceso del noble poema.
                                              La verdad
aparece y desaparece y perfila y emerge y fluye
como los días fluyen casi sin
tener conciencia, y es necesario algún
obstáculo, alguna certeza, que haga frente,
algo gigantesco, sostenido,
un énfasis, un fuego,
un ansia, un ardid sigiloso
ante lo que detenerse, ante lo que impactar
de súbito con la luz.
                                   Turbios
destinos, sexo profiláctico,
soliloquios monocordes, abulia,
hombres tediosos
mantienen una línea insufrible
de frustraciones. Únicamente
es auténtica ese agua
que, tejida a los vértices de una inexpugnable
piedra, elige habitar, cimbreante
todavía, en la semilla de la materia.
Quizás sea auténtica también la sombra
de un vasto dominio que se asienta.

                         20-abril-2016

martes, 19 de abril de 2016

Antes de la luz y antes
de la oscuridad, perturbando al silencio
de tu fuerza ancestral;
por frondas de insomnios y muertes
que te observaron caer sin dañarte
y de pájaros perpetuos y de ecos
que te devolvieron a mis sueños; antes
de que cruzases ingrávida
por el cenit de la noche y antes
que los puentes
del abismo revelasen la sombra
a tu confuso extravío, ya la solícita bruma
de tu exilio, ya el solícito desierto
de tu exilio había afianzado
en piedra mi cansancio, había
podido exculpar al vacío, hasta situarlo
de frente a mis vértices; ya tu tenso
clamor había devastado
la techumbre de mi cuerpo.

Este duro exilio que ahora, tanto tiempo
bajo tu yugo, se me abre
a través de las nervaduras del camino y penetra
advirtiendo mis pies y es como
un cráter primitivo, una desnuda
placenta, como el enigma
silente que aguarda
en las huellas de un ansia nómada y ciega.

                                19-abril-2016

lunes, 18 de abril de 2016

Una desolada calle que contempla al mudo ocaso
agravia el día; algo brotó anhelante.
Debajo, están los sueños y las raíces, el duelo
y también los muertos. Su ausencia embriaga hasta el tuétano:
las sombras al fondo de la memoria.

                                                                 La calle interminable
no muestra que, tras el tiempo, se oculta el vórtice
y que un enigma murmura muy cerca, fugaz.
Viene solitario el cuervo, como la esbeltez del silencio,
pero nada le abriga el corazón.

                                                        Respira una piedra
grave y callada, que se asienta, en la majestad honda.
Concentra las fatigas humildes y la esperanza, todo lo que
se apaga en la ceniza, integra contornos duros
transitando por la ceniza. Pura luz
habita en el centro de aquel enigma y nada penetra
en la firme piedra.

                                 Es ahora corrupta la forma
en la desolada calle: rompe allí el grito
de un reloj, que taja el aire. Aquella piedra
tal vez embriaga los sueños o alimenta el enigma.
La noche consumida en el camino debería ansiarla
en la vertical del trueno. Pero no lo hace,
tan solo la materia lo hace. Quizás sea el infinito.

                             18-abril-2016

miércoles, 13 de abril de 2016

Si alcanzase olvidar aquello que extravía
al intenso arrebato de los goces más intensos;
si alcanzase tocar el aullido en la vastedad
que embriaga mi memoria de detritos;
si alcanzase comprenderlo todo: tersa espiral
horadando la pasión que me somete;
si alcanzase abrir, desde su núcleo,
la luz de la crisálida, el ámbito de la piedra;
si alcanzase humildemente limpiar
de los días, la impiedad,
el horror, los subterfugios, la usura:

sería libre al fin la verdad.

                   13-abril-2013

martes, 12 de abril de 2016

Mi soledad siempre inasible remonta
algunos de tus acordes.
Son hielos de fiebre en el cuerpo de la noche,
ataduras constantes que arrastro
y ninguno escucha.

El ansia de esos trances
son embestidas que la ambición
añade al dolor.

Nuestras verdades, nuestros enigmas
obedecen tardíamente
la puntualidad de los silencios.

                        12-abril-2016

lunes, 11 de abril de 2016

En ocasiones a tu cuerpo le han hurtado todos los matices.
Hay días que tu boca y la mía no debieran encontrarse.

Cuando late la noche
y contrae al horizonte la helada fiebre,
muerde,
sorbe
su luto telúrico
el joven eccema del tiempo.
Gimen entonces las rameras
excitadas por el tajo
en la sien de la soledad.
No les escuece cierzo
alguno en el vientre.
Saben que han nacido
para no buscar explicaciones al horror.

En ocasiones a tu cuerpo lo han desnutrido infinidad de espasmos.
Hay horas que tus pupilas y mi deslealtad no debieran encontrarse.

Cuando orina el silencio
es más vivo el poder revelador de los puentes
y si existe algún fraude en los abismos
permanece mudo,
expectante.
Su único alimento es el trueno.

                                               11-abril-2016

viernes, 8 de abril de 2016

Jamás iré junto a los raíles vencidos,
junto al ahogado trasluz de los cielos,
junto al fanal de miel que exhalando se estría.
Nunca junto a la cama debilitada por la herrumbre,
junto a la promesa de amor que se adhiere en las uñas,
junto al salvaje derrotado entre rastrojos.
Sed precavidos en los sexos donde prohiben amapolas,
en los cuerpos bruscos donde una pirámide concluye,
en las felaciones dislocadas de alma y de jerarquía.
Tened cuidado cuando la salud de cabelleras se profana,
cuando el enigma se engalana de dulces pupilas,
cuando acechan los yugos máscaras incómodas.

Enhebra la luz su inhóspito ámbito de reflejos
lánguidos y el ansia de los amantes aumenta con las sombras.
¡Cómo no afligirse tras haber rozado
a los exangües metales del torrente!

Variables y vestigios en la piedra despojada
por el vórtice del día de ecos lejanos,
del furioso grito en su oculta fisura.

Aumenta la tiniebla mísera al acercarse al árbol
en vez de cobijo escenario del exterminio.

Manó desde la oscuridad sangre sobre el poniente.

                                  8-abril-2016

jueves, 7 de abril de 2016

Como un surco que abren las alas errantes de las abejas,
esta mañana, después del laurel y de los nidos,
volviste a respirar en las ingles geométricas de mi sangre.

Tu escote mantiene esa ligera fábula
que los altos bosques y las montañas fragantes
constriñen donde bulle la hora lejana
y donde la ostra colma de pedriza el cielo del paladar.

Sin embargo, no bastó con abrir los calendarios de la roca
para quebrar la llama que tornaba oscura la cítara en tus ojos.

¡Qué carga ésta de ebúrnea ansia todavía esteril
que como esquirlas enhebrando cicatrices
revolotea en los estribos de unos ojos devorados por el trueno!

¡Qué deshojado torrente éste que reúne las arterias plúmbeas
junto al cataclismo de una sed oblicua como la lujuria!

Durante años fuiste la hembra que hizo eyacular las raíces.
Jamás ningún tenaz veneno contaminará el laberinto.

                                     7-abril-2016

miércoles, 6 de abril de 2016

En ocasiones
vuelvo al pupitre
donde una vez soñé
palabras
que han sido
extinguidas.

           6-abril-2016

Ciudad amarilla humana como los excesos,
¿qué ebrio vacío hace crujir tus mandíbulas?
¿Será que el viento destruye ahora las vaginas
durante el coito o es otra la cicatriz
que esculpe frenesí en la médula de los ahogados?

Veis los uniformes pálidos del placer.
La lenta tierra y la herida les abren
paso a esta hora en que golpean los
     senos y la ría
el esternón y las
     costuras de la tempestad.

Cerrad las puertas a los hacinados que oprime el aneurisma.
De muchos aromas viene cargada hoy la tiniebla.

                            6-abril-2016

martes, 5 de abril de 2016

Aquí donde todavía no llegas, fuga paciente,
la de las estancias calmas,
cómo nos buscan las derivas inquietas,
la senda del olvido, el incógnito dolor.

Convenimos, absortos, con aquello que es testigo
el señuelo sereno del tiempo.
Desconozco si dañamos el tallo de la muerte,
pues lo que nos apaleaba la médula ciega un reloj frío.

Ahora no nos golpea otra cosa que, entre cenizas de libertad,
los élitros de un relámpago -el desvarío.
Y el cerrojo es introspectivo. Se nos oculta la vida.
Rige el hundimiento un desasosiego inútil.

En el principio perdido de una edad brutal,
interludio entre los interludios, naufragamos desorientados.
Se han exanguinado las piedras. Con el estigma turbio,
nos despeñaremos inocentes en la herida.

                                       5-abril-2016

viernes, 1 de abril de 2016

Iré donde los gorriones
     ignoran
que la semilla
es una limitada secuencia
de vidas paralelas.

            31-marzo-2016