miércoles, 30 de marzo de 2016

Acércame la pleamar para que la injerte
a mi piel corroída por la herrumbre,
y desnude todo el cuerpo al tiempo hondo
del silencio la potencia de su verdad inmensa.

Declinan a la incerteza los colores últimos,
se erosionan las rocas en un punzar
de ansiedades: éstas en insomnios. Expandirse
es, así, el más cruel de los secretos.

Acércame tú las aguas que arden
donde gozan impúdicos vestigios
y se instaura el hombre cual raíz;
acércame la pleamar turbada de sombra.

                        30-marzo-2016

martes, 29 de marzo de 2016

                           DESMEMBRANDO EL PLACER

Una contradanza cárdena me ha agitado
entre vulvas, sobre cuerpos donde el semen arde.
Anomalías y quiebros, esgrafiados; he rasgado el aliento,
la huella del éxtasis, ahora suplico el hacha,
suplico el orgasmo que rota, esta oscuridad
que no sacia, tu sombra que la narcotiza.

                            29-marzo-2016

lunes, 28 de marzo de 2016

Se vence mi mano
sobre tu vientre
en el sosiego del sueño.

Así de sencillo es el amor.
Así de sencilla puede ser la
     vida.

                 28-marzo-2016

Se adocenan solo quienes la oscuridad
salpica con muescas de pus
que les impiden ver la luz. Así en el
vientre de las raíces no hay
lugar para los besos a no ser que éstos
arrastren el humo que ansían
los pulmones de la piedra.

La fiebre del agua pronto será
última tendencia de la vanguardia.

                      26-marzo-2016

miércoles, 23 de marzo de 2016

Hasta un sueño que calla puede palpar
tu perfil, o el ocaso que embiste al misterio
entre las grietas, el escollo del otoño
de un puerto, desde las tinieblas. Bajo la máscara
añicos de ansia salmodian las proezas
de las criptas y arriba en la noche se refugia el dosel
del día. Después la piedra detonante
bajo el cielo, y los hilos, y además este puro
ardid de mutilarse para merodear semejantes
desde tantos tejados, o madrugadas, de palabras que no
                                                                                      [alcanzan
poder prolongar la juventud de tus cabellos en el
                                                                                [subterráneo
asfixiante -y otra vez los mismos jeroglíficos y los
                                                                             [innumerables
desgarros bajo las sábanas
si cae de lleno el tiempo que te ciega
la marcha y te devora el reflejo, crápula
inquisidor del rompiente,
y se despeñan lágrimas y cadáveres
hacia un silencio vencido de sombras.

                                23-marzo-2016 

martes, 22 de marzo de 2016

Se desliza entre ambos en el camino
una silenciosa miel que dora,
junto con el tapiz de las lluvias, tu piel.
Fluye en un mediodía cegador, desnuda
de ti, cada revelación tuya; arrecia sin cobijo,
y quema, en la piedra que taja
cada hacha y se estremece sobre tus pezones:
tú donde dejo de ser, en esta luz que empapa
para cicatrizar
la claridad de los relámpagos.
                                                      Y así, herido
por el metal que acecha en torno, avanzo
hacia el misterio de no hallar
ya nada mío dentro de mi voz; si presiento
levemente el sendero, se me vuelve sordo
el hecho, se erosiona bajo una esvástica, tembloroso
e impostado el instante, y su reflejo
ya no me guarece;
si callo, observo ese conjuro, vacío,
edificar a su muro más hondo
o repetido en una lejanía que no lo distancia.

Hasta el cenit que restalla a la primera
violencia del reloj
ciega el éxtasis; después cierta ventisca
perfila los escudos en un iracundo
descendimiento y domeña de las bisagras una turbia
edad que se extingue
entre vetustos rescoldos y los cuervos
regurgitan los precipicios.

                                                Las formas
anidan tenues entre tu y yo. Te designo
en una pendular consumación. Ignoro
si te conozco; me digo que jamás estuve
tan cerca de tu rostro como en este marginal
cataclismo. Unas cuantas sombras lo han abrasado
todo de ti y de mí, salvo un grito, una
huella que se enquista, parasitaria,
de dos vidas.

                              22-marzo-2016

lunes, 21 de marzo de 2016

Vastedad del negro día
cuando la piedra no refleja luz,
y una y otra vez se arrastran alrededor
a consecuencia de la sombra, las raíces, bravías.

La muerte, en lo oscuro, y una insistente usura.
Mi sed, aún así, no está perdida:
la tierra mejor permanece al otro lado del puente
que vela en un límite crudo.

El ansia, adentro; un fuego rotundo
azota sobre un velamen de tiempo.
La universal noche habita más allá de la expiación,
pero en la verdad habita la forma última.

                               21-marzo-2016 

viernes, 18 de marzo de 2016

Aquella sería la primera voz que arrancaría estos lentos
éxtasis en el tumulto de un subterráneo, a horcajadas
en la tiniebla, devorando incesante los nervios,
imaginando mi vida elevarse en tensión por el grito.

Y la primera voz que me liberaría dentro
de la noche, reverberando cabelleras blancas y espantando
metales, y fluyendo -como un caudal-
y concentrando punto por punto el vértigo -como un suicida-.

Observa cómo ligo la inocencia impensada
con la llama de la boca y conduzco un sueño intolerable
a través de mi silencio último mientras allí se desploman.

Observa cómo me transfiguro sobre el gesto de la piedra,
y vomito en la expiación de los días con un hacha
hacia las raíces de aquel lugar y una soga barriendo el
                                                                     [rudimentario aire,

el tiempo agónico y auxiliar del espacio
ya entre estas cortezas
con tanto estilo ahora como mi indígena sexo

y la sutil herida dentro
tan obsesiva como cualquier otra herida
en cualquier extraño ansia, bajo la
                            [vehemente y glaciar sinrazón.

                         18-marzo-2016

martes, 15 de marzo de 2016

En las esquinas añejas donde duerme el tiempo de las sombras,
y entre los susurros tenebrosos de los locos, hallé la voz
de una llama sagrada. Me despertó una impaciencia de ceniza en el
                                                                                                                [tuétano,
los huesos estriados en un cieno de delirio. Me penetró el cuerpo
en un difícil escorzo de piedra. Hostigaba febril, entregada a los
     nudos
y en las espirales, y su vértice envolvía el pliegue neutro de los
     relojes.
Originaba ansia, en una herida de oscuridad, en un haz de
     alas sin impulso
asediando el reflejo en un gesto de cólera. Me desnudé despacio,
en silencio, mientras la nada crecía.

                                                   15-marzo-2016

lunes, 14 de marzo de 2016

La lucidez posee la lógica del miedo. Un
detonante del dolor, el conjuro denso
que infiltra en la herida aquel exhalar
huraño que crispaba los cristales desdibujados
en el cuerpo.

                      Adentro de los poros, donde busca la
sangre su estuario, perfumadas semillas
ascienden un vaho innombrable. Allí, las
raíces son el tibio cobijo del silencio.
No hay cobras cuando acechan las manos
ásperas de la sombra al vientre y a la huella.

Una bestia taja en tu insomnio
cada vez que las exigencias del deseo o del amor
obligan el desgarro a crecer.
Mi piel y mis dedos desobedecen las palabras
pero mi cicatriz, no desobedece, agudiza
los metálicos estruendos que se fracturan,
se encienden, se desollan, se violentan
según el séquito sin rostro
de tu verdad.

                       En algún momento
supe abandonado el tallo en que enfermas
y en una de tus arterias la llama se elevó hendida.
Así dispuse restituir, oculto,
el animal prodigio, la chispa febril
de tus éxtasis.

                              14-marzo-2016

viernes, 11 de marzo de 2016

Mirad al que delibera sin propósito, observad su inquietud.
Hurta decapitando, decapita febril, pero decapita.
Evocará en clave colisionar andamios, poseer,
hundir la escarcha de fósiles y tierras
en esta noche inaudita que palidece las cabelleras
por el lugar donde mata el verbo sin conquistar su ansia,
sino cuando el aneurisma revienta en el reloj,
fortalece el horror, ilumina de espinas las orillas,
cuando la existencia mueve el hacha a sus umbrías
extremidades y le alimenta interiores ebrios,
o inanes en ocasiones como la boca de un sepulcro,
aunque procedan de este sepulcro o del rumor del infinito.
Se podría pensar que hay que coordinar la
                                                        [postura a la de las sombras,
aunque concluir esto y volvernos ante una
                                             [ventana sea igual de presuntuoso.
¿Los silencios de los que se abreva hasta el instante del éxtasis,
los escuchó alguien vestir la llama, madurar un fuego?
Inútil incógnita, inútil añorar aquello que, al reconocerlo,
se hace polvo por temor a acariciar su materia.

                                   11-marzo-2016

jueves, 10 de marzo de 2016

Ha llorado cenizas el día. Tu testamento
    arde en mi memoria.

Nadie está preparado para escupir en la
    nada.
Ningún residuo se desvela ante la llama.

Tu aliento ya será siempre como la tierra:
el límite de la raíz y el azar.

                                    A la memoria de Andrés

                       9-marzo-2016

jueves, 3 de marzo de 2016

Igual que si la crueldad materialmente desgarrase,
como una dentellada, un hacha, o cualquier objeto
homicida y odiado,
indistinguible y volátil;

     así, aunque extirpada toda intemperie
o estratega fingimiento,
rígidamente lívido, aunque no como el cadáver y todavía menos
     que la fractura,
férreo, pero sin alimentar sutilmente la herrumbre,
perpetuo en la constancia del abismo,
inflexible como una soga,
combate
en la bruma,
invulnerable, este camino.

Combate insumiso, feroz
a pesar de mis espasmos, hendiendo su sombra,
ignorando que fueran espasmos;

con saña, aturdido de ausencia,
embiste contra el día,
embiste doliente como una bestia;
advierte ser bestia, prisionera
memoria, encanecido documento,
profuso grito y tránsito...
Irremediablemente se arrastra o ingresa
como destello de muerte en el tiempo ahormado y la
     monodia de la fría mortaja;
advierte ser luz para después agonizar en oscuridad.

                            3-marzo-2016

miércoles, 2 de marzo de 2016

Estoy en el túmulo de la tempestad
donde se deslía el tiempo del frío de oscuridad
y me alcanza la mácula pétrea del rumor
y la fuerza de un síntoma insólito
extraviado del cuerpo.
Rememoro el viento entre las raíces
y el tacto del trance
cuando naufragué bajo el seísmo de la narcosis
y el esqueleto de la jeringuilla escudriñaba
entre el muro de incendios a deshoras.
A veces todo estalla en mi noche,
el insomnio, la piel, la ceniza,
y nada me regurgita el error
o la pena.
Horadaré mi obsesión y no combatiré en los vértices.
Ignoraré los vértices y el hoy y el entonces,
todo fracasa extraviado del cuerpo.
Estoy en el túmulo del camino guardián de la
     muerte.

                             2-marzo-2016

martes, 1 de marzo de 2016

Los márgenes de la voluntad, discurso
monocorde, en vaivén se elevan
hacia la conciencia, brotan como rumor
desde el centro del trisquel, ahí
donde con ímpetu se ensañan
los dioramas de pistilos urgentes
y el ritmo turbio
de seguir tajando por la lenta cicatriz.

Los márgenes de la voluntad
penetran sin pausa hasta las sombras,
los colores, las estaciones, los espejismos,
mientras corroen el silencio distanciándose
de ese frenesí de abismos
que acelera el viaje de la indolencia.

Avanza hacia lo oscuro la críptica voluntad
y la ráfaga precisa de su estela
dentro de los cuerpos se adhiere y fija
incertidumbre después en las formas.

La voluntad es un señuelo contumaz de desacato.

                             1-marzo-2016