lunes, 29 de febrero de 2016

Desde un anhelo que aguardo
a vencer cada noche, caigo
dentro de mis ropas y te retorno
aquí donde azota la sed.
                                           Afiebrado
incendio del ansia, despierto la piel
de tu tierra, te vienes arrastrando
entre los profundos ojos audaces
de la muerte. Eres el hechizo
donde me condeno, la maligna
mentira con que te invoco
a cada hora, el sabor breve
donde se deforma otra vez el equilibrio.

Habito allí donde enmudecí,
bajo el relámpago abierto, bravo
designio fatal salpicado
de herrumbre, espacio subterráneo
de la cordura.

                        ¿Qué me envuelve
de aquella substancia, llamas
taciturnas, paupérrimas cadenas
del dolor, qué me resta
después de la sombra? Gritar
de nuevo mi cólera y ocultarme mientras
embriago de niebla las encrucijadas.

                          29-febrero-2016

viernes, 26 de febrero de 2016

La claridad se aviva hacia lo desnudo,
rasguña su silencio en los coágulos abiertos,
se hiere con astillas, le tajan noches.
Mi cuerpo, fuego caduco entre fuego perenne, sostuvo
     incertidumbres limítrofes,
contiene hebras enquistadas de una náusea obsesiva.
El músculo hiede con el tuétano, se cuaja en los ángulos
donde la nada oscura, las piedras saqueadas del ser
asoman entre viejos yugos, repudian herrumbres que se
     atoran en los pulmones.
Las normas, las huellas anónimas estrangulan estos abismos,
estos despeñaderos que, en ocasiones, como la peste, vuelven
a pesar de las falsas apariencias, de las flores, de
     las mieles ácidas.
Adopta mi minusvalía su ortopedia en los pájaros inocentes,
en las bóvedas del trueno, en el júbilo de la palabra.
Cada reciente error, cada mordisco en asfalto,
cada irreverencia es una extracción para la cicatriz,
un seísmo en la conciencia, un aguijón de vacío en el aire.
No deseo madurar la calle, no deseo adecentar los pavimentos
     contiguos a la frontera seminal;
una frontera, de existir, debe permanecer abierta; la calle, de existir, no es un
     invertebrado.
Deseo arrastrar con la claridad cualquier impureza, sanar la cicatriz en la
     luz.

                                          26-febrero-2016

jueves, 25 de febrero de 2016

Avanzo con irreverente hondura en la verdad amarga y
     cruel,
callo y ofrezco las primeras heridas, me revelo.
Maldigo como tantos, uno más al que turbaron cómplices
     misterios:
el insomne que transita sobre el abismo sombrío.
No maldigo ni el eco, ni el vórtice, ni el enigma,
aunque en ocasiones tiemblo dentro de lo efímero.
Entre soliloquios y humillaciones, vestigios y castigos me he
     extraviado,
en los límites de la sangre y la hoguera,
del fulgor de brasas con la ceniza,
de la hora del día con la de la noche.
Hurgo en el periplo del rehén y hallo entre las cadenas
el estéril testimonio de la muerte, el heroísmo indigno
en fraternales palabras, las semillas contaminadas por la peste,
las herencias que harán brotar los horizontes impíos.
Por última vez, en el desnudo trance de la espiral,
amparo a la infancia en su fuga trágica hacia el dolor,
y con ella me extingo entre la niebla y el tiempo.

                                25-febrero-2016

miércoles, 24 de febrero de 2016

Caí en la maleza de los besos que con salitre
iluminan el lapso de los presidios.
Y me ahogué tan a menudo,
a pesar de ser cortas las caladas,
que cierto olor de córneas y puertas
me sigue implicando en la absurda
obligación del grito.

                                   Fueron muchos los
dominios pero solo uno el pulmón.
Cuando haya de nuevo nidos en el mar
será por casualidad que iré bajo las
legañas de la infancia y atacaré el oído
de la primera bofetada.

                                          Hubiera deseado
mayor simpleza en la voluntad de las cabelleras,
mayor inocencia en los pechos púberes,
mayor paz en las escaleras indefensas.

Pero han caído todas las fortalezas
y en tu barbilla ya únicamente permanece
un revestimiento de ternura
y en mis manos el sabor generoso
que tanto abrigo dió a tus pupilas.

Ahora tienes críos allá en la capital del dolor.
De donde nunca volviste y donde nunca te busqué.
No hubo jamás aquella severidad de tus manos frías
caletándome la sangre.
No hubo jamás aquella imprudencia
ni el reclamo de una pausa en las nervaduras de tu sexo.

Dejé mis aparejos para lamer el trueno
y dar dentelladas al alcohol aberrante.
Suplantando así la fuga y el encuentro:
peatonales como la alerta del polo de limón;
peregrinos como la subterránea luz del hambre.

Retuerzo cortezas a diario que segregan jirones de espuma.
Las viejas fotografías conservan las garras del fin de estirpe.

                                        24-febrero-2016

martes, 23 de febrero de 2016

Tu viaje arranca de reductos antiguos.
Arranca, quizás, de la erosión de las arterias,
del umbral en que nada consuela
aunque jamás nada se transforme. De tu viaje

intuyo primero las fuentes,
la honesta torsión de las nervaduras,
el liquen adiposo de una grieta
o las orillas del peligro, cobijo de la herida:
ansia, pieles del fuego, anónimos
iconos del agua y de la tierra en los labios desnudos.

Algo en tu olor, y en la estirpe de tu sombra,
me obliga a encender los párpados ante lo que urdes
y desde tu misma luz azuzar aquel grito tuyo.
Existen derrotas que habitan los inviernos
e inviernos que habitan a la diáspora.

Pero no hay noche bajo el indicio de tus ojos
ni cerrojos que no asomen de tu miedo.
El desencanto se ofrece tras veladuras
débiles, tristes, y mis pies

expulsan su huella más justa,
ya que tú eres quien siempre regresa.

                             23-febrero-2016

lunes, 22 de febrero de 2016

Maniobra el agua en las vísceras, en los
     espolones que a pesar de todo la razón
hace suyos como un rumor de esquejes:
párpado umbrío del gesto,
anunciación primera de los suicidas.

Y voy de rama en rama, evitando el
     vómito,
evidenciando donde anidarán mis manos,
sucumbiendo a expensas de los pájaros,
hilvanando el vuelo que escanciará
las asperezas de mi sangre en cada una
de las voces del desconsuelo.

Avanzo y observo la fiebre ajada en los ojos,
observo los transeúntes y  sus tristes bolsas de la
     compra,
observo el sol, su olor oxidado, su roce
de discreto acertijo, su  luz que conmueve
como el aroma de la vorágine y el presagio.

Hay un odio anónimo y una intolerancia
     anónima
y un anónimo grito en la absurda y ridícula
ignorancia de los hombres.

Hay vientos que flexionan verdades a su paso,
chiquillos que antojan la lengua de sus hermanos
y grupos de adolescentes que aroman la amapola
y la obvia grieta de los relojes.

Un lugar comienza a ser exacto cuando lo
     arropan las raíces,
cuando por las comisuras de sus labios
se adivinan las llamas de la distancia
y su tierra es adjudicada a los discursos del silencio.

                         22-febrero-2016

viernes, 19 de febrero de 2016

Acojo la piedra
y camino
y la sólida bruma insumisa
no deja de poseer cada huella.
Qué murmurar de la materia,
sus vestigios crípticos.
Las grietas obsesivas de los abismos
envejecen la llama:
el deseo estrangulado
de un tiempo hendido.
Mientras camino
el reloj que en la sombra cuaja
ha endurecido el silencio
de una frontera en soledad.
Ése era el trayecto
que me había imaginado
de cáusticos
obsequios.
Me hallo frente a la espiral
de los volúmenes perpetuos.

                    19-febrero-2016

jueves, 18 de febrero de 2016

Se devoran los hambrientos frustrados por el azar.
Nada merma el éxtasis de los estomagos vacíos.
Los niños vibran bajo la efímera sombra del iceberg.
Traiciona la noche las arterias definitivamente desnudas.
Hay un cristal para cada rincón donde rompen a llorar los disidentes.

Me extraña la normalidad de mis brazos
sin una jeringuilla colgando.
Ahora sé que es peor arrastrar el peligro de los besos.
Que no poseo una flor tan elástica como para soportar
la ventisca del veneno.
Que ante un espejo la obediencia se pierde
en el iris de los ojos que no hallan la respuesta.

Puedes preguntar de nuevo por qué
dejé escapar los pájaros.

Existen ventanas de las que yo tampoco
conozco sus secretos.

                                        18-febrero-2016
Te ataca el tuétano mientras vives.
Suscita la envidia absurda de los imbéciles.
Está en todo lo que haces
como un embrión que no termina de
desarrollarse;
que se calcifica y hiere.
Tiene el poder de ocultarse
en las recónditas certidumbres de alarma;
en ciertos dogmas
que son nevera intelectual para los sueños.
Quizá su falta de timidez
baile a tu amordazado alrededor
entretanto una jauría de bestias,
siempre alerta, te estrecha el camino.
Nadie jamás limpiará la infección.
Ni tú mismo,
que crecerás involuntario
a una severa gravedad
cuya súplica no transigen
las manecillas del reloj.
Debes localizar esa violencia cuanto antes.
Mañana será tarde
para juzgar quien durmió sobre tu cama.

                         18-febrero-2016

miércoles, 17 de febrero de 2016

La memoria expone en clave de roca
el misterio firme de antaño,
inquieta la voz por un instante,
forja estos mínimos sonidos del arco
del viento. El vacío palpa
a la llama y revuelve la brasa
quizá proclive con violentos hilos,
los abrazos raros.
Observo insistir la luz una y otra vez,
se eleva cada enigma
hacia su orden, mantiene su cadencia,
su extraña inercia. El infinito
continúa la huella como un énfasis
discreto, relente del hallazgo.

                   17-febrero-2016
Nunca tan intensa rutina,
más dura que las malas hierbas
y este grueso verde del día,
volcó en los pezones
el vuelo perezoso
de moscas rítmicas
como la balanza trucada
por los contrapesos del destino.
Aún así,
hay quien aprovecha para cruzar
los puentes
y poder pisar el empedrado
todavía no demasiado ruinoso
que jamás cortó
el paso a nadie.

                              17-febrero-2016

martes, 16 de febrero de 2016

Un espasmo de herrumbre me adhiere
de nuevo a la llama.
                                    La luz brota muda.
Ahora ninguna maldad es lúbrica.
Ahora nada obsesiona mi nostalgia.
Ahora los diálogos de la noche cuelgan
del viento preciso que mutiló un muro.
Cuando amanezca y la memoria despierte,
en el cruce impuro de cualquier ámbito,
debes germinar la dignidad sin inclinarte:
ninguna vida es infinita, y conviene
amnistiar al dolor el estímulo innecesario
para perdurar, pues hilvanamos
ya muchas cicatrices en el cuerpo
y tampoco sombra alguna nos pertenece.

                             16-febrero-2016
Un aullido imposible, enemigo de los verdugos,
quizás impregnado  del agresivo tiempo
de víctimas que no reclamaré,
de inocentes sin voz
a la sombra del puñal, desnudos,
tallados por una amarga esencia que los hipnotiza,
revienta la forma y el espacio.
Aunque ahora,
en el acorde nocturno,
la voluntad continúa enfrentando las tinieblas,
cercada por el salitre denso que hiere
la sed de las raíces.

                            16-febrero-2016

lunes, 15 de febrero de 2016

Allí adentro, un hombre común
se evita a si mismo.
Tiene la boca amarga
de los que han tomado el mismo camino
bajo ninguna emboscada.
Mis ojos distinguen entonces
el hiriente paisaje de una vida
recortada tras persianas, tras espesos amaneceres,
tras bufandas herméticas,
tras fisuras indistintas a la torre afín
y tras fragmentos de azar.
Y soy un inocente a la puerta de una casa,
un inocente manchado por la esquina blanca
de aquella rutina vacía
(sin salida, sin sombra, sin nombre apenas),
un inocente olvidado en alguna cavidad
lamida con su memoria.

                         15-febrero-2016
Quizás, como si cayeran unívocos, consienten
los hilos de los humos. Subrayan una rara lógica
al punto proclive en que estudiaron
la vertical de extensos bosques y una seria
connivencia por las orillas últimas.
Aquí, abrazan en silencio. Confirman únicamente
inviernos virtuosos que el tiempo
libera sin responsables. Atribuyo por escrito
los caminos de su atlas. Les nombro
unas pocas elegías no señalizadas,
un puñado de negras fotografías
y un coro inútil de vientos.
Ahora, mensajero, aclamo y aliento
esta señal continua de quienes,
por empezar la pendiente, ya nunca traen la piedra.

                             15-febrero-2016

miércoles, 10 de febrero de 2016

                             SOGA

Ni las formas de la raíz frenética
donde los vientos ocultan su inmóvil grito
y reverberan por el músculo del camino, jamás unánimes,
ni esta tiniebla devorada, de subterráneos éxtasis,
con noches anudadas a fuertes crines
y asimétricos silencios vertiendo un feroz dolor
sobre el más fragmentario, suspenso, del olvido,
sino esta soledad seca,
este maduro exilio que envuelve
las entrañas de la fractura y en ellas dispone música
hendida. Así
la helada soturna de huesos
que impide extraviar su sustancia cuando contempla regia
cómo agoniza la sombra, cómo se cuartean
aliento y voces anhelantes de agua, se bate oscura.
Y así, tambien,
cualquier otro ansia se ahoga infusa.

De herrumbre contínua, en un aura ardiente,
corteza de surcos anónimos,
tajo de insomnio,
anestésico de ceguera, soga...

                                          10-febrero-2016

martes, 9 de febrero de 2016

La piedra ha venido a quebrarse
con luz lenta.
Expulsa vacío en la matriz del abismo.
Desde la espiral del movimiento del dolor
han brotado los ramajes de sombras, de viento,
                                                 [en la tierra

se embriaga tejiendo hacia el nervio.
Una línea convexa,
sustentada desde la trama
del ángulo y sacudida por lo recóndito
la trabaja,
le va trabajando hebra a hebra
el cuerpo oscuro de la herida primigenia.
En el fuego oculto del caos,
la arrancó al labio donde tembló una chispa perenne.

Atravesada en su quietud por el verbo del agua
el rayo de la memoria la abastece sobre las brasas.

                           9/10-febrero-2016

lunes, 8 de febrero de 2016

La arrogancia de la sociedad es abyecta
porque sus hechizos son tan ingenuos
como la coreografía que infringe la frustración
en sus dramáticos cazadores. Ya no deseo
que me apliquen directrices huecas
que me aturden; ni me hace resurgir
la ética de corazones que aullan
complacer mi espalda y, aún así, indignarse;
no deseo que me anude la boca
quien marca su compás subterráneo
para extraviar mi sexo; me asquea
que un radical reprimido indague
si debo recuperar el iceberg virgen.
Dejadme romper el eco de los elefantes
y jamás hallareis una mentira en mi sombra.

                        8-febrero-2016

                         

jueves, 4 de febrero de 2016

Semejante al insomnio de los interiores perturbados,
la muerte se rinde entre dos orillas
bajo el puente del azar.

Advierte cómo se confunden de abismo de noche y eco
sus grietas hondas, que apagan
todo el absurdo de los insurgentes.

De súbito el tiempo cruza su agonía ingrávida,
mientras la hora turbia se ennegrece
como un equilibrio pobremente descrito.

Suceden delirios lentos y exangües inquietudes,
suceden amnesias que no vencen este silencio
a través de las nervaduras comunicantes.

Obtiene la nada entonces su umbral último
y, elevada en el desierto inacabado,
del principio al fin, enigma a enigma,

la luz seduce el exilio de la herida.

                       4-febrero-2016

miércoles, 3 de febrero de 2016

Con vértigo de brasa, como quien se erige
de soslayo entre las montañas blancas
hoy dormiría sobre ti sin vergüenza,
piedra glacial que despliega a solas
tu música incomparable o tus movimientos
ocultos al fuego: lo que anhela
en la antigüedad sencilla de un hombre.
Ahí permaneces acercando orillas
y en la corteza de los torrentes,
desde los venenos, bruscamente devuelves
tus ángulos prohibidos, tu herrumbre
que tributa sombra a un vestigio ya decadente,
en la proximidad de una llama que apenas cautivas: insólita
como el contraste de un precipicio encadenado
al fulgor mismo del salvaje inquieto,
tu destello final guarece a la raíz
y siempre, del pliegue de las heridas apareces,
ahora que en estos puños no existe desdén,
sino sangre cegadora y silencio parásito.

                   3-febrero-2016

martes, 2 de febrero de 2016

Un espasmo se incrusta en la luz,
se precipita en el hechizo,
afín a la corriente
del hilo hipnótico,
y existe excluyéndose,
ojo vertical bajo una red de temblor.

En el andamiaje de la llama
incluso yo me revelo
a la transparencia de lo oscuro.
Nada es embuste y rebosa
como ahora apela, elevándose,
este vórtice de enigmas hipéricos.

Y es en la directriz imperativa, extrema,
donde se reivindica el precipicio y exhorta
su ley el vacío.
Eclosionan los límites justos
y el desnudo péndulo se engarza
en óvalo incandescente, en supremo ornamento.

                             2-febrero-2016

lunes, 1 de febrero de 2016

Sobreviene oblicua la árida sombra
como un signo desde la silente monodia
de la piedra. Y fluye ante el hombre
inacabada, obsesiva, críptica.
Entre la seminal ceniza de la nada
la hospedamos en nuestras huídas,
en nuestros vírgenes fluídos: lenta,
limítrofe ha ordenado su perpetua geometría
a nuestros labios inciertos. Y hoy,
lo que es leve hasta la herrumbre,
lo que hemos arraigado meticulosamente,
nos supura en innumerables ángulos y encarna
en nuestro cansancio llamas heridas
y en nuestra sustancia tiniebla.
Ahora no reviste un infame coágulo que se humille,
sino un cáustico extravío. Y expele
su eco cercenado, su usura,
rompiendo contra nosotros, negándonos
cabalgar la locura y ser disidentes.

                          1-febrero-2016