miércoles, 30 de noviembre de 2016

Hay en el camino pequeños trozos
de metal que esputan las bestias
antes de fusilar en lo oscuro.

Como la inquietud del sarmiento
la lenta física del agua
hiende al silencio
mientras lo penetra la sombra.
                     
                       Teje pasión en las
crines de los caballos, humedece
la cal en las blancas paredes
de la casa en ruinas, sufre
despacio
                 y avanza serena.

La roída costra del pecho
amenaza lluvia. Ya es lápida
la piedra. Lloran los hombres
en compañía del mirlo.

                   Hirientes esquirlas
dañan la boca de la memoria.

Es mutua la tensión en las manos
y solo una la residencia para lo inmóvil.

                 30-noviembre-2016