jueves, 17 de noviembre de 2016

Existen bombillas rotas dentro del pecho. De perfil,
en esa perpendicular, los metales rehúsan muchos labios
que abrir. Los transeúntes, con varias maletas
en cada mano, ignoran el lenguaje directo
y los charcos y se arrastran al hogar para retroceder
en los relojes del destino.

                                              Ahora, ya mismo, hendirá la coartada,
la sombra y la doblez del humo. Puedo ver,
cómo, antes de la luz, hace hoy tantos nunca más,
nos inyectamos a duras penas en la hecatombe
de nuestro infinito, y que, cuando te obstinaste
en extraerme la aguja se te quebraron varias lágrimas
de la herrumbre de los ojos.

Algunas vagaron en la oscuridad
y otras por el nítido silencio;
y solo una avanzó por mi desnudo brazo
hasta mezclarse con mi sangre.
Y entonces diste aquel grito,
aquel grito de muerte en mitad de la noche.

                            17-noviembre-2016