jueves, 24 de noviembre de 2016

En aquella camiseta de algodón
rematada por el encaje blanco
que sostuvo durante años mis
carencias, y en las manos frías
de las ocho y media de la mañana,
en tu barbilla riel estrábico,
en aquella única cana cenicienta,
en los dieciséis años y los
primeros bares y las primeras
mahou, en tantas y tantas noches
de cara a una luna que nos dió
siempre la espalda, allí, en aquel
viaje en que las raíces se helaban
a nuestro paso y los mendigos
dormían despiertos algunos,
muertos otros, y las fuentes
tallaban en hielo el tiempo, en la
Siena de carnaval y la elipsis
de los caballos, nada pudo negarnos.

              24-noviembre-2016