viernes, 25 de noviembre de 2016

De repente una garza, antepasado directo de las
     pequeñas humedades en los corsés,
saliva absoluto. Nadie repara p-a-r-a (¿eh?) entonces
en los lentos discursos de la grifería de bolsillo.
A regañadientes un pequeño chimpancé
inicia en la tauromaquia a la niña promiscua.

Las mamás mojadas por el humo (¿última mens-
                                       [truación?) le piden una pausa
     al gato negro. No hay animal más fiel ¿Para los
juegos de azar? Si fuese adverbio creo que
iría siempre tras un rapto de azules o hacia la carcasa
de un arroyo cualquiera y sus grandes chimeneas.

Aquí, en este ¿pequeño recodo? donde la escolopendra
y el tabaco se enternecen mutuamente ¡CARAJO!, todo ha
existido después de apagar las velas y ¿antes del gesto?
tan complejo de esa cópula que dice: "Salvo los espejos
el sueño es el único mobiliario.

Hace un rato que me está gustando una gitana
narcótica ¿Juega al billar? con rayas de coca
y cincuenta centímetros de esterilidad. Me escondo
en una grieta y planteo nuevas estrategias
bajo una sombra de sombras al huésped de huéspedes.

                     25-noviembre-2016