miércoles, 17 de agosto de 2016

Nora fueron tragos,
un testimonio de lacerantes tragos
a chupitos de ron amotinado
y usurpadoras cervezas
acudiendo con su silbido
para juntar aquellas dos lunas
en un eclipse continuo:

sutil rosa ulcerada
cuya lentitud
atravesaba nuestra sal
y nuestro sudor
cuando a través de la niebla
se abrían los sexos
y era una inquisición ácida el deseo.

Nora fue un grito subdesarrollado
en el cenit
y la apertura húmeda de la tierra.

Fueron jeans rotos por el encaje de los jirones
y bragas turquesa
que en las trincheras dieron fuego suficiente
para hacer hervir la saliva
y los bucles de aquella danza hipnótica
asentada en el cadáver del éxtasis.

                        17-agosto-2016