martes, 9 de agosto de 2016

En cuerpos en los que alcanzas cerrar
     pequeñas esclusas con las manos
quisieras precipitar un torrente de palabras;
esa terca osadía que en el corazón del poeta
adquiere el tiempo
cuando en la pared quebrada
un desnudo silencio se filtra a través de la grieta.

Pero hay tanto embuste en el llanto,
tanto drama a medio digerir en el doble
     fondo de la mentira
que solo los pigmentos de la verdad
se perpetúan en la piel como aliento febril.

Así cuando un extranjero cierra los ojos
     en un país que no es el suyo
y piensa en los hijos, la mujer, los padres...
     que quedaron atrás,
habría que abrir todas las esclusas
y que las manos fueran una sola
como lo son la tuya y la mía.

                      9-agosto-2016