domingo, 14 de agosto de 2016

Aquella noche
hubo nubes que menstruaron
violentamente sobre el mar
mientras hombres con el estómago
     reventado
daban un último trago
en el légamo que los acogía
como un útero.

El alcoholismo, como las guerras, sucede.
Y como en las guerras, a veces,
no siempre vence el mejor;
sino el que la barbarie
la combate con dignidad,
y el hambre y la sed
las sepulta junto a los camaradas
caídos en la batalla.

Un excombatiente
al igual que un ex alcohólico
día a día lucha contra una
     flor negra
de cuyo tallo las espinas
no permiten que se cierre
     la herida
jamás.

              14-agosto-2016