viernes, 29 de julio de 2016

Son las tres de la madrugada y nos espía
     un calor simpático.
Tienes un mensaje cifrado en el vientre.
Acecha la sed con nuevos ojos.
No hay nadie alrededor.
Al menos como otras tantas veces
en que el silencio era un animal
devorado por tus gemidos.

La noche llora aturdida cuando hurga
el insomnio en la entreabierta riqueza
de tu sexo. Aunque mis dedos rasgan
esa cálida humedad solo tus labios parecen
derrotarse como ardilla que sermonea en la
almohada.
                    Es bueno ser tartamudo y nórdico
cuando la espumilla provoca
este desmayo y el hervor vibrante de las arterias.

Luego me dirás relámpago vencida sobre la cama
y yo encenderé un cigarro en memoria
de las cenizas de la razón.

                                   29-julio-2016