lunes, 4 de julio de 2016

Como un loco sin alimento vuelves sobre suicidios
     ilegibles y con los ojos extraños devoras las
     moscas de las heces.
Sueñas sogas y cuchillos y viertes corazas de
     ácido sobre tu memoria póstuma.
Copulas como un fantasma sórdido, cuando la
     muerte descuida, con sus fauces bestiales e
     impías, aprehender, de inmediato,
     el macabro cadáver de ti mismo.

Cuentan que eres el primer humo de la
     nada,
posesión de la ceniza, atroz eco inherente al
     fuego, nunca absurdo
y un cuerpo en manos del vacío.

No te toca luz alguna, huyes hacia el espectro de la
     oscuridad.
Y a cada segundo escarbas una lenta esclerosis con tus
     huellas.
Tan solo te falta la mecánica inercia
que inyecte tu sangre de homicida infinito.

                              4-julio-2016