lunes, 27 de junio de 2016

En lo oscuro donde hierve el veneno
tiritan el émbolo y la aguja
y el humo disuelve ardientes sombras
y ocupa el aire mórbido de las hoces.

Y la luz, siempre fría,
se funde entre heroína y piedras tóxicas
y la muerte desliza sus manos
en la noche que nadie deshoja.

Para retornar a la luz el tiempo de impiedad
transcurro por esta quebrada honda
indolente y sigiloso, rasgando las horas.

Tengo tanto ansia de mi cuerpo
como el desierto de sal cuando idealiza la rosa
solo por besar el grito y el cadáver de la materia.

                             27-junio-2016