martes, 14 de junio de 2016

Ahora este grito sordo calcina el silencio
de la voz febril, perdida.
Arden himnos, trágicos como limosnas,
sordos encima de las tumbas calientes.

Espanta la muerte, espantan sus larvas, espanta
la sangre, espanta el dolor, espanta la nada.
En el azar turbio del tiempo, repta la sombra
sorda inmutable del tacto frío.

¡Acudid, infectos dedos de la ira,
despóticas lágrimas de la sierpe cruel!
Ya no existe tesoro en los labios de las mañanas.
Todo lo ha escupido la muerte, el grito sordo.

                         14-junio-2016