miércoles, 25 de mayo de 2016

Como de entre la adusta ceguera de un ciego
     los esqueletos de la noche
descargan sus hachas de oscuridad
sobre testigos cubiertos de ceniza.
     Y como las de los hombres,
sus infernales cuchillas tajan lo que el metal considera.

Pero en el fulgor del tiempo de la Luna,
     en vetas de bruma,
hallo púrpuras migajas de luz.
Varios caballos purasangre
     defienden allí sus perlas; abalorios vírgenes
orbitando en silencio, donde el cataclismo no puede humillarles.

                                  25-mayo-2016