miércoles, 27 de abril de 2016

Noche estremecida
por un éxtasis de insólitos abismos.
Fluye el tiempo, hondo, en sus límites
y cuerpos y oasis se engastan
alrededor de su materia vehemente.
No existe más nítido espacio de libertad
que el destello de un astro.

Como una incandescencia, como el despertar último,
desnuda la noche sus silencios
infinitos, mientras en sus ojos
se derrama sensual la belleza del instinto.
Su sed cálida gravita
como una hoguera en el alma.

La noche no muestra sus dominios.
Su densa y envolvente energía
arropa resuelta a nuestro desasosiego.

                       27-abril-2016