martes, 19 de abril de 2016

Antes de la luz y antes
de la oscuridad, perturbando al silencio
de tu fuerza ancestral;
por frondas de insomnios y muertes
que te observaron caer sin dañarte
y de pájaros perpetuos y de ecos
que te devolvieron a mis sueños; antes
de que cruzases ingrávida
por el cenit de la noche y antes
que los puentes
del abismo revelasen la sombra
a tu confuso extravío, ya la solícita bruma
de tu exilio, ya el solícito desierto
de tu exilio había afianzado
en piedra mi cansancio, había
podido exculpar al vacío, hasta situarlo
de frente a mis vértices; ya tu tenso
clamor había devastado
la techumbre de mi cuerpo.

Este duro exilio que ahora, tanto tiempo
bajo tu yugo, se me abre
a través de las nervaduras del camino y penetra
advirtiendo mis pies y es como
un cráter primitivo, una desnuda
placenta, como el enigma
silente que aguarda
en las huellas de un ansia nómada y ciega.

                                19-abril-2016