jueves, 28 de abril de 2016

Ahora, en las ruinas de los angostos edificios,
el barro flirtea amorosamente con las máquinas.
Los muros componen su lenta memoria,
pespunteando su terquedad al tupido polvo.

Y allá en la ciudad, por los caminos en que los
                                            [vientos vuelven al corazón,
el rumor de los tejados
se repliega hacia los rompientes en la distancia,
y desborda a estos labios fragmentados,
implacable como el miedo.

Proclaman que es de sal el puente mortecino,
y que la lluvia ácida es su amante.
Proclaman que odian las cúpulas y las estatuas,
los altos baluartes, ...

Las putas y los narcotraficantes negocian a pleno sol.
Son las cuatro de la tarde y hay que ponerse de punta en blanco.

Pronto llegarán los primeros clientes.

                          28-abril-2016