viernes, 11 de marzo de 2016

Mirad al que delibera sin propósito, observad su inquietud.
Hurta decapitando, decapita febril, pero decapita.
Evocará en clave colisionar andamios, poseer,
hundir la escarcha de fósiles y tierras
en esta noche inaudita que palidece las cabelleras
por el lugar donde mata el verbo sin conquistar su ansia,
sino cuando el aneurisma revienta en el reloj,
fortalece el horror, ilumina de espinas las orillas,
cuando la existencia mueve el hacha a sus umbrías
extremidades y le alimenta interiores ebrios,
o inanes en ocasiones como la boca de un sepulcro,
aunque procedan de este sepulcro o del rumor del infinito.
Se podría pensar que hay que coordinar la
                                                        [postura a la de las sombras,
aunque concluir esto y volvernos ante una
                                             [ventana sea igual de presuntuoso.
¿Los silencios de los que se abreva hasta el instante del éxtasis,
los escuchó alguien vestir la llama, madurar un fuego?
Inútil incógnita, inútil añorar aquello que, al reconocerlo,
se hace polvo por temor a acariciar su materia.

                                   11-marzo-2016