jueves, 15 de diciembre de 2016

Suena entre tus piernas The man who sold the world
y la náusea es una perinola abandonada
     entre tu cuerpo y el mío.

Fuera una paloma se estrella contra la ventana.
Deja la marca de las alas en el cristal.
Tras el golpe el silencio es una isla rodeada de llagas
     por todas partes.

A veces cuesta subir el uno sobre el otro.
Solo agarrándome a tu tímpano no me ruborizo.

Mañana ambos seremos enterradores.
Ocultaremos en las mortajas la edad usurpada,
los ojos turbios que dejamos en las cloacas de la droga.

A partir de ahora el invierno volverá a ser
un festín guiado por las llamas,
el pezón contradictorio de los tojos,
un óvulo en la greca del calendario,
la última lágrima de la sierpe
sobre el cuello estrangulado de la piedra.

                       15-diciembre-2016

miércoles, 14 de diciembre de 2016

LA VIDA SE MALOGRA

En la lenta raíz de la vida
penetran continuamente
fluídos de tiempo en la memoria primigénea,
hasta estratos de cualquier índole,
ascienden como si vertebraran orificios,
habitados por las llamas voraces
en la lenta raíz de la vida.

Me gustaría amar a corazón abierto
pero desgarra la barbarie de hombres
como una voz que ahoga
la existencia en el alféizar frío
de un mundo extraviado.
La vida se malogra y la memoria sucumbe...
Me gustaría amar a corazón abierto...

                       14-diciembre-2016

martes, 13 de diciembre de 2016

Trabas mi cabellera con tu cabellera
desde la lujuria de lo onírico.

Trabas mis ojos con tus ojos
desde la pereza de lo profundo.

Trabas mi lengua con tu lengua
desde la gula de la vigilia.

Trabas mi pecho con tu pecho
desde la ira de lo trascendente.

Trabas mi ombligo con tu ombligo
desde la envidia de lo cósmico.

Trabas mi sexo con tu sexo
desde la avaricia del ser.

Trabas mis pies con tus pies
desde el orgullo de la unidad.

                           13-diciembre-2013

lunes, 12 de diciembre de 2016

Turba el viento la tierra fría que el arado voltea
y son lúcidas tus manos sometidas
como lo fueran cantos de regadío.
Pan en la bandera roja del combate
preludio del error o no
que la bestia verde (guardia civil
borracho) recibió del adolescente
borracho. La pedrada y la huída
fue a otra botella de DYC a cantarle
a las estatuas dormidas de la playa
que en el agua aromaban el agua
------------------- o el asedio roturado de
aquel hasch rumoroso de la dehesa
siempre tan incómoda de los pinos.

No hay escaleras sin sangre
Acaso un ritmo apenas
como lo estuviera el plomo
en la boca del muerto

Pero hay noche en las semillas
en los ojos del labriego ganando la cunca de vino
en la voz azul de las islas
y en el terror que infecta el silencio
de aquella espina quebrada
que articula el fugitivo
embistiendo contra el arado que voltea la tierra
que desangra el asesino...

                          12-enero-2016

viernes, 9 de diciembre de 2016

Siempre contemplé los vértices del
     laberinto
desde arriba. Sin entrar jamás en
ninguno. Así he amado siempre.

A veces me estremecen los cristales
de esa luz que perla tu cuerpo
después del orgasmo. El silencio
se acerca a la herida y cuelga
de tus labios bajo la forma
de los surcos imperfectos del dolor.

                    9-diciembre-2016
El ansia arrastra las llaves,
arrastra sus llaves en mi cuerpo, sus llaves lentas
y arcaicas.
En mi cuerpo donde otra losa murmura
sus iniciales quemadas.

Todo el paisaje quebrado que se espesa en la memoria,
ese camino que se bifurca desde una arteria de tuétano mineral,
ese corte de la sombra que ha hendido la ceniza.

Los líquenes y la piedra, los megalitos desplazados
por un rumor de silencio;
los tentáculos del insomnio en los ojos, sobre la losa
el aliento violáceo de una expiación
inocua, inerme, inútil.

El ansia arrastra los metales
y su fulgor penetrante me araña como espinas,
como las puertas rotas que he ignorado en la infancia.

                             8/9-diciembre-2016

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Vosotros que pedís un algoritmo a la fosforescencia
     del beso
y no sois capaces de la expiación
alejaros de este blanco desierto
fruto de las cenizas del agua
donde graba la sierpe
en las tinieblas momificadas
los excesos de la soledad.

Vosotros que rompisteis todos los cristales
venid, si os queda algo de valentía,
a caminar con los pies desnudos
los vértices de este laberinto
en donde estar muerto
son las ruinas del amor inagotable.

Vosotros que no veis la torre
abrid bien los ojos
pues en ella yace mi cuerpo
en posición fetal
bajo la atenta mirada de los buitres.

                       7-diciembre-2016
Transitas en mí como un rudo periodo del sueño,
     del éxtasis,
de un imponente y extraño trance,
voz definitiva de una historia todavía oculta
     por su único abismo.
Mi cuerpo elige entonces tu dura llama
y se abre estéril a la pupila del oro
con inocencia profunda máscara de tu piel.
Himno desnudo arraigado de dragones,
con tu humo enhebrando todas las espirales de la
     piedra.
Grito esencial, con la luz envuelta por el reflejo del
     incendiario, nadie, nadie puede convalecer
     del tiempo.

                                7-diciembre-2016

lunes, 5 de diciembre de 2016

No puedes rehacerte en las virutas de luz que genera
     la lenta cuchilla del tiempo
antes que la noche logre cerrar el círculo
y sea inane el placer de quien delibera en el sótano
sobre qué lepidóptero descender su instinto.

Después de aceptar la impenetrable calidad del asombro
recuerdas cómo la atasteis en el gallinero
-un juego de chiquillos- dijeron algunos
y os sorprendió la mamá
en el nacimiento de su cabellera
haciendo las toscas inscripciones de dos locos
queriendo inaugurar la misma raíz.

Un rastrillo se enterró en la rúbrica de vuestro deseo.
Fuisteis rodeados por las gallinas que rompen
las iniciales de las historias del corazón.
La salitre era espesa, raída como la memoria
del hermano ahogado años atrás, cuando avanzaran
conspiración los tragabolas y arrastraran proscrito al otro hermano,
por cocainómano y amante de los reptiles saltimbanquis.

Corristeis juntos mordidos por la sierpe de la enemistad.
Todavía continúas siendo dos en el único libro de la vida.

                                 5-diciembre-2016

                   

sábado, 3 de diciembre de 2016

He ido hasta el viejo puente
     romano
y arranqué líquenes y musgo
como quien arranca la costra
de una herida
y sangró la piedra
en mis manos la memoria de un
     beso
y las deudas jamás saldadas.

                  3-diciembre-2016

jueves, 1 de diciembre de 2016

Exhumé la ebriedad negada por labios infértiles,

crueles ante los residuos del silencio,

tensos hasta los amasijos de la expiación.

Exhumé las llagas del crepúsculo entre sierpes ígneas, sobre éx-
     tasis agitados por vestigios;

exhumé las piedras vírgenes y aquellas que estremecieron tus manos;

exhumé los ojos del frío y los secos cauces bajo la do-
      minación de la usura (aquellos mitos donde se obs-
      tina el ansia):

allí estaban los vértices, allí la culpa.


Exhumé otoños crispados en las brasas civiles;

yo exhumé el presagio y la forma equívoca

y tu aroma como un pequeño espectro calando en mis hue-
     sos.
Exhumé los caminos ante los días que advirtieron la nada:

allí estaba la verdad, allí la luz, allí el ser, allí tu nombre.

                                   1-diciembre-2016
Te atravesó la soledad ajeno al humo ermitaño.
Todavía eres ritual goteando licor en la madrugada.

He de volver donde la tarde presentó en su rumor
la clavícula rota del país, cuando fueron
muros los padres y la voz un mudo desconcierto,
advertencia y poder de los perros antiguos.

Situarme más allá del signo profundo, aquel
que fuera recíproca prisión en las puertas
abiertas o la sencilla aritmética de los viernes.
Coger de nuevo la libertad tirando de un tierno
tallo, afilar el espíritu en la inocencia de unas
manos que iban al encuentro del hielo insomne,
declinar la sed en los labios que arrancaron el eco
a la cuajada pena en cantidades impropias al hartazgo.

No sé qué ámbito podrá soportar mi nombre
ahora que han sido talados todos los árboles
y ya no quedan nidos ni gorriones.

                       1-diciembre-2016

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Hay en el camino pequeños trozos
de metal que esputan las bestias
antes de fusilar en lo oscuro.

Como la inquietud del sarmiento
la lenta física del agua
hiende al silencio
mientras lo penetra la sombra.
                     
                       Teje pasión en las
crines de los caballos, humedece
la cal en las blancas paredes
de la casa en ruinas, sufre
despacio
                 y avanza serena.

La roída costra del pecho
amenaza lluvia. Ya es lápida
la piedra. Lloran los hombres
en compañía del mirlo.

                   Hirientes esquirlas
dañan la boca de la memoria.

Es mutua la tensión en las manos
y solo una la residencia para lo inmóvil.

                 30-noviembre-2016

martes, 29 de noviembre de 2016

Hay días en que
      el asco
retuerce las tripas
y asciende hasta los ojos.

Es entonces cuando callas.

Es entonces cuando no
enciendes la luz.

           29-noviembre-2016


lunes, 28 de noviembre de 2016

Gesto de ebrio mármol cincelado por los párpados
     y el color de los atardeceres.
Deslumbrados gritos del mudo
que vive en la colina de su propia soledad.

¡Qué ironía el orgasmo junto a los
     cadáveres de los caminos!
¡Qué ironía ir a la escuela junto a los
     cadáveres de los caminos!

Nunca fue plácida la vida en la gruta
manoseados
por la atmósfera viciosa de los curas
                       y el olor a orina infecta.

Donde las sombras
                    Había velas
Eran el ayuno violento del silencio

Y solo un puente epicentro de las balas.

Huertos de tierra roja donde la pasión
hubo de ser siempre dura
y la vergüenza un feto a menudo inerte
despojado de su ceniza mientras el metal
arrastraba víctimas en la babel extraviada.

                   28-NOVIEMBRE-2016
Pretendes que sea huella tu voz
     y no hambre miserable.
Porque al hambre miserable
     se le llama usura
y la usura es la necesidad
     decadente de los necios:
aquellos que alimentan el hambre
y la cultivan en los campos de la usura.

                 28-noviembre-2016

sábado, 26 de noviembre de 2016

Donde fuera muda
la voz del poeta
el espectador
desorejado
aplaudió a rabiar
porque no es
un buen flâneur.

         27-noviembre-2016

viernes, 25 de noviembre de 2016

Aléjate de la rutina. Aléjate de cualquier
     voz indolente. Tú eres un hombre
manchado por el color de las ciruelas.
Siempre bajo un leve velo de líquenes.
Aquel que sostuvo una piedra de cuarzo
en las arcanas cesuras de la infancia.

Debes rehacerte en la estricta disciplina
de la libertad. Como nigromante según
la textura de las horas. Como raíz de viento
en la continua desazón que inflama el
silencio.

              Así podrás alzar el puño
y la precisa herida llevará el piélago
de la lágrima a ese refugio hondo
que te indica la mano desnuda del abismo.

                           25-noviembre-2016
De repente una garza, antepasado directo de las
     pequeñas humedades en los corsés,
saliva absoluto. Nadie repara p-a-r-a (¿eh?) entonces
en los lentos discursos de la grifería de bolsillo.
A regañadientes un pequeño chimpancé
inicia en la tauromaquia a la niña promiscua.

Las mamás mojadas por el humo (¿última mens-
                                       [truación?) le piden una pausa
     al gato negro. No hay animal más fiel ¿Para los
juegos de azar? Si fuese adverbio creo que
iría siempre tras un rapto de azules o hacia la carcasa
de un arroyo cualquiera y sus grandes chimeneas.

Aquí, en este ¿pequeño recodo? donde la escolopendra
y el tabaco se enternecen mutuamente ¡CARAJO!, todo ha
existido después de apagar las velas y ¿antes del gesto?
tan complejo de esa cópula que dice: "Salvo los espejos
el sueño es el único mobiliario.

Hace un rato que me está gustando una gitana
narcótica ¿Juega al billar? con rayas de coca
y cincuenta centímetros de esterilidad. Me escondo
en una grieta y planteo nuevas estrategias
bajo una sombra de sombras al huésped de huéspedes.

                     25-noviembre-2016
                                                             

jueves, 24 de noviembre de 2016

En aquella camiseta de algodón
rematada por el encaje blanco
que sostuvo durante años mis
carencias, y en las manos frías
de las ocho y media de la mañana,
en tu barbilla riel estrábico,
en aquella única cana cenicienta,
en los dieciséis años y los
primeros bares y las primeras
mahou, en tantas y tantas noches
de cara a una luna que nos dió
siempre la espalda, allí, en aquel
viaje en que las raíces se helaban
a nuestro paso y los mendigos
dormían despiertos algunos,
muertos otros, y las fuentes
tallaban en hielo el tiempo, en la
Siena de carnaval y la elipsis
de los caballos, nada pudo negarnos.

              24-noviembre-2016

miércoles, 23 de noviembre de 2016

                              EL DOBLE

Ante el extraño,
sin importarme su golpe de dados o su primer esbozo,
su tipo de traje o de locura,
me bebo tranquilamente lo que me ofrezca,
ponzoña, licor, elixir o veneno,
indago en la identidad de su reflejo,
en los callejones de su rutina,
libero sus nubes de tormenta a pesar de que jamás son verdaderas,
y no solo me bebo la ponzoña, sino que embriago con ella una
     escolopendra, un país, un monstruo arrogante, una puta,
embriago un espectro, una lágrima inhóspita, una colmena turbada,
     una flauta de hasch,
embriago un ángel de barro, un cocodrilo, la sentencia en firme,
     de nuevo la sentencia en firme -aunque no termine de concretarse
     la fecha y la hora,
embriago por último a la voz que me nombra, decapitando al verdugo,
esto es, a la mía misma, la pérfida ingenua, la que nunca
     obtendrá por legado el horizonte.
Continuaré maquinalmente con mis elucubraciones estériles,
procediendo cauteloso no derramar ponzoña alguna,
ya que habría grandes probabilidades de esperpento,
y luego tanto mi mortaja como yo seríamos un mismo rastro
     ausente,
dos anónimas raíces anudadas en una tierra siempre desierta.

                                    23-noviembre-2016 

martes, 22 de noviembre de 2016

                    VOZ DE LA CENIZA

Ceniza extirpada de la luz,
suspendida y ambigua,
me impones caminar por el abismo
y jamás te ocultas
cuando penetro laberintos de vacío
y los macizos
continúan
deshabitando en su materia la sombra.
Cuando me sientes
atacando todo lo concreto
entre nervaduras de infinito y de misterios,
me vigilas desde la inmensidad
y aguardas a que pregunte inmisericorde
crispado de ansia
por la inquietante magnitud de lo innombrable
a la profunda espiral de tu voz.

                             22-noviembre-2016

lunes, 21 de noviembre de 2016

Quieres elevar el bello instante de la lápida,
la lúcida alarma de las ranas,
los jóvenes rehenes que no verán el plácido vacío.

Huésped de prohibir cualquier ornamento
     ingieres el hepatoma de la demencia.

Hacia aquí viene un haz de vírgenes menstruando,
     el escorbuto de las flores, toda esa amalgama
     de juguetes cuyo fin último es amputar la inocencia.

No ignoro que hundiste las manos en la tierra
      buscando el molde de mi aliento.

Yo soy ese inane arañazo alanceado en tu vientre,
la espiral que agoniza en tu sexo,
el que enjuga en la boca las polillas nocturnas,
aquel que proclamaron blasfemo
por beber la orina de los cadáveres.

Quieres elevar el bello instante de la lápida
porque no sabes que es anónimo tu eco
y un abismo abierto tu cabellera.

                          21-noviembre-2016
Hoy he agredido cuanto de mí era velamen
para perderme en la libertad de lo irracional.

No deseo ver como convergen aquellos cuerpos
     que hiere el ansia.
Quiero hundirme en el irreparable
     aroma de la simiente, en el invicto
     odio de los labios, en las aguas tardías
     y en su ebriedad mágica de desvelo sinfín.

La fábula puede que fuera un hondo reverbero.
Pero ahora quien aprieta las espinas
     no es consciente de aquello que enardece
     las moléculas e invoca lo ingrávido.

Retorno al corazón de los pájaros, a la crisálida
     laica de las horas, al espejismo
     de los afiladores perpetrando la génesis
     de la tortura.

No existe el puzle trivial. El beso contiene
     el cansancio de todos los rencores.

                               21-noviembre-2016
Vives de las ruinas de la pureza cuando lo ya aprehendido
     renuncia detenerse
y golpea atravesando con brío la última
     oscuridad.
                        Te perdiste en tenues sombras
desahuciado por la hostilidad del tedio.
Aún ahora no comprendes el feliz latido del anonimato.

¿No pensarás que te increpo?
                                                     Tú eres incertidumbre
y en tus fetiches te proteges de la custodia del enigma.

A tientas resulta extraño extraviarse cuando es
     inútil la melodía del tiempo
y otros han hollado la amarga inmensidad de lo indecible.

No te liberes. Intenta huir con las cadenas. Tienes
     ante ti el oportuno ensueño de las cenizas,
la revelación intacta...


     En lo que callas arrastras una
erosión como de silencio
     penetrando la piedra.

                                   21-noviembre-2016
-Cuidad las agujas de vuestro reloj.
 Son muy frágiles.

-Si vuestro reloj es de arena,
 protegedlo del agua y del viento.

-Si vuestro único reloj es el sol,

 no temáis a esta noche que os habla.

 Mía es la voz que os cuida y os protege.

                         21-noviembre-2016

jueves, 17 de noviembre de 2016

Existen bombillas rotas dentro del pecho. De perfil,
en esa perpendicular, los metales rehúsan muchos labios
que abrir. Los transeúntes, con varias maletas
en cada mano, ignoran el lenguaje directo
y los charcos y se arrastran al hogar para retroceder
en los relojes del destino.

                                              Ahora, ya mismo, hendirá la coartada,
la sombra y la doblez del humo. Puedo ver,
cómo, antes de la luz, hace hoy tantos nunca más,
nos inyectamos a duras penas en la hecatombe
de nuestro infinito, y que, cuando te obstinaste
en extraerme la aguja se te quebraron varias lágrimas
de la herrumbre de los ojos.

Algunas vagaron en la oscuridad
y otras por el nítido silencio;
y solo una avanzó por mi desnudo brazo
hasta mezclarse con mi sangre.
Y entonces diste aquel grito,
aquel grito de muerte en mitad de la noche.

                            17-noviembre-2016

martes, 15 de noviembre de 2016

También el ansia se erosiona con la edad.
Aunque abras en exceso los ojos en lo que olvidas,
y te duela admitir que apenas existes,
debes ir bajo las nubes al encuentro del eco.

Ahora ya no es una cuestión de desmemoria;
los grillos son la oscura música de la tierra,
la hebra del anhelo que quiebra las piedras,
esa voz cuyo dolor es incapaz de pronunciar el aire.

Jamás desprecias el poso leve, la frágil
caricia de la sangre, oír los colores
en el ileso desierto de la ceguera, tomar
la horizontal cuya transparencia arde
en las raíces y el desnudo espacio de la herida.

Adviertes los mansos labios de la muerte
acercándose con apenas un nombre,
y la fatiga tardía de orillas donde
se respira el aroma triste de un humo
que amenaza la inocencia de las cenizas.

A nadie lastima el viaje que precede
a lo nunca nacido; tan solo la llama
aguarda impaciente el insomnio en la caverna.

                                15-noviembre-2016

lunes, 14 de noviembre de 2016

Conociste la utopía en el ala de los otoños,
en la ola ocre del cognac,
en el viaje hacia el tríptico tras el diluvio,
en los ruidos rotundos de los jadeos
     enérgicos en los baños del instituto,
en sus uñas clavándose en tu cuello,
en aquel dolor de las nubes tranquilas
cruzando lentamente tus ojos
mientras el piano, con sus cuerdas,
multiplicaba texturas sobre la piel de los días.

Conociste la ternura en los expedientes de los dedos
que utilizaron raros artefactos en el laboratorio del bufón.

Conociste la sed al abrigo del frío,
en las camas cuya luz fuera pájaro deshabitado,
en el desasimiento de lo amarillo antes de tocar puerto,
en la honda fatiga de las aguas extraviadas,
a tientas de los párpados de la amapola y del alcanfor,
en la levedad incluida con la palabra silencio.

Quisieras
                 volver a aquella cima donde los peces se prestaban
                 al aroma ácido de los limoneros,
                 hallar de nuevo las rodillas enrojecidas
                 arrastrándose por las brasas de la luna creciente,
                 danzar oscilando en los avisperos de la imprudencia,
                 sacarle al vértigo las arterias del mareo,
                 perder en los montes el miedo al castigo,
                 ser esclavo de la libertad bajo las caderas de la noche.

                                   14-noviembre-2016

viernes, 11 de noviembre de 2016

Los hombres y su apagarse en lo inconcluso.
La vida entre cuatro paredes y sus tristes esquirlas,
la memoria de las horas en los caminos,
la soledad ante tantos espejos.
La estela de las huellas hacia la luz que no oscila,
la mentira que silencia al reloj y la verdad
que lo exculpa, los vértices de la nada,
el ansia en los burdeles del hambre.

Del grito primigenio a la cabellera cenicienta.
El haz proyectado a la niebla del recuerdo
desde los escombros de un ahora
que en los mismos ojos se resquebraja
y las nervaduras que tras cada latido se fragmentan.
Por ello se bifurca nuestro espacio y su viaje,
la senda que muestra su trayecto
solo cuando concluye.
Así es como procede el azar,
muestrario en lo indecible
de una incógnita jamás resuelta.

No ataca la serpiente dos veces el cadáver
si presiente que la soga pende del vacío.

                         11-noviembre-2016

jueves, 10 de noviembre de 2016

Araño el barro, lo aprieto
con ansia
como el que interroga una sombra
que le es extraña,
para enfrentar sus límites, el vacío silente,
el volumen de tantas fiebres encerradas
en el mosaico de las texturas
que un flujo constante de luz ha escondido.
Materia largamente hendida
que atrapó al viento y su desnudez
y exploró el deshielo del mundo,
barro del tiempo que una música agónica
despertó en otra estación de la herrumbre,
en los otoños dormidos de los árboles.

Lo cuido entre las manos y obtengo de nuevo
la forma, hacha de la llama
que de la misma llama nos protege.

                      10-noviembre-2016

miércoles, 9 de noviembre de 2016

A un peldaño siempre de la nada
y los cuerpos en alquiler
la razón de los caleidoscopios...

...aquello que calla la gente
en las colas del paro...

...ante la urgencia de un torniquete
que corte la hemorragia...

...mientras haya caminos tan oscuros
como el dolor de lo indecible...

...en el quehacer diario de la tristeza...

...y porque no vale de nada gritar,

a veces gritas,

gritas porque no vale de nada gritar.

                   9-noviembre-2016

De hecho alguien hizo aquel viaje
     que quizás fue nosotros,
pues permanece en el espejo
un frío valedor de la morada
humilde de las nubes.

                                        Si tu ansia
supo adentrarte en la celda
yo puedo afirmar que te acompañé
ante la helada ceniza,
y que juntos
chupamos aquel olor atemporal,
gramíneo como la sal misma,
lascivo como el abrazo ebrio.

Aunque siempre quisieras más
ahora escucho cómo se seca el
     barro
en los tupidos tabiques del silencio,
cómo el viento aviva las llamas
que fueron molde para la noche
de los préstamos sin rostro.

                                                  Nada se interpuso
al banquete donde yacimos cómplices,
y si hubo algún agravio
quedó incrustado en el austero maridaje
de dos pieles sumergiéndose en memoria y humo.

                        9-noviembre-2016
He visto mi cadáver en los ojos de mamá 
y es hermoso como un seísmo.

Una desconocida puso algo entre mis manos.
No sé qué era.

                    9-noviembre-2016

martes, 8 de noviembre de 2016

Nadie me toca cuando te toco
y a veces creo que he muerto.

Sobrevivo a pesar de la verdad,
a pesar de los cuadernos
en que la ceniza es una larga
cabellera víctima
de una caligrafía rajada,
tuétano del yo.

             8 - noviembre -2016
Renazco entre tus muslos
mientras dibujas los párpados del exterminio.
Varias mujeres de oscura belleza
masturban oraciones bajo la luz de la razón.

Deshacen mi sangre, estallan el cuerpo
     del silencio, ebullen atraídas por el
     azufre de los géiseres.

Tienen la expresión de una úlcera en el cielo,
de un pezón afilado que penetra la forma afilada,
de un desierto absorto en la nieve
que crea los relieves de las nubes difuntas,
de una sonámbula piedra cuyo único
atavío estremece los pantanos de la conciencia.

                         8-noviembre-2016
Asomas en los ángulos como el pentagrama
     arácnido de la soledad,
como ese tacto que te nombra al incendiarse.
Eres el cobijo, la inanición del exceso,
aquella infancia en los espejos de la impostura.
Bien podrían ser tus jeans un aroma, la
     voluta que concierne a los ojos
harta de las acrobacias del placer.
Gozas de la duda cuando tus dedos
se aplican en mi laberinto.
                                                 Abre otra vez
esa secreta puerta y que la saliva
sea la resonancia de las rosaledas,
última cirugía de los besos sobre el fregadero,
el brote cauterizado que ha de extirparse a la noche.

Resbala en tu lengua la arena movediza.
Hay metáforas circulando insomnio en doble dirección.

                               8-noviembre-2016

lunes, 7 de noviembre de 2016

Abracé el vidrio de botellas vacías y mi boca
     imploró alguna coraza,
pero tus pantorrillas ya eran solo rastro.

Emerja aquella estirpe de alucinosis blancas.
Cuelguen de mi cuello la esvástica y la soga.

Voy a trazar en la sístole del fuego
un silencio de alambiques, la cirrosis
que susurraban las enfermeras;
treinta y seis años en los decrecientes
despachos del horror y los pájaros sin plumas.

Los bolsillos fueron una expresión de impotencia,
el profiláctico de la trascendencia íntima;
aquellos metales de un óxido
que se incrustaba en el hígado
por hallarme fuera del océano.

A veces todavía me visita la bestia. Pero ahora cinco
     bocas alimentan mi drogadicción,
y de los picos queda la grafía en la piel
de lo que fuera fango
y ámbito además de antorcha,
llamada ceguera por los perros de lluvia,
y los dragones sirleros
cuya estatura disminuyó el estramonio.

                              7-noviembre-2016
                         LA VERDADERA PIEL ES UN PÁJARO
                          ANTE EL HACHA DE LA FRONTERA

Tramó desolar un corazón y quebrarlo
como el que taja una llanura, en el horizonte
más profundo, en la dura lejanía
donde otro silencio, donde otra sombra contemplan.
Desnudar cualquier obstáculo
y caminar sordo junto a su oscuridad,
destrozar vivo el grito de lo ausente,
golpearlo en el clamor del desamparo.
Empuñó su hacha en el ansia de un éxtasis
que al poco de aparecer le rodeó el cuerpo.
Se precipitó por el despeñadero de su locura
con el arrebato de la inocencia.

                       7-noviembre-2016

viernes, 4 de noviembre de 2016

Has ido a buscar la pintada de la adolescencia
y solo quedaba la y copulativa
y el roneo de los plátanos.
                                                La superficie resbaladiza
de una hojarasca húmeda y el naufragio
descalzo de los besos y de la ausencia
de esclavitud.
                          Has oído aromas, desterrado
certezas increadas; no pretéritas porque
nunca fueron presente sino ilusión.

     La tarde se duerme ojerosa. Bebes
un vino blanco ácido, mal suplente
de sus manos en tu sexo. Toses sobre
la corteza tatuada del árbol. Hubo un día,
apenas unos instantes, que allí dos
erigieron una catedral.

                                           Ahora es densa
la huella verde, la boca que abría
extravío en los muslos, el zureo de la
pubertad, ciego como las entrañas del sudor,
que no fue suficiente
para romper en la línea de llegada
un tiempo cuyo paladar flota en tu lengua
desde la desnuda palabra de su primera menstruación.

                     4-noviembre-2016

jueves, 3 de noviembre de 2016

La muerte es mostrar que se ha hallado
la lengua de los párpados en el tuétano del puente; que los
                                                                                  [labios
engrilletados al ansia del nómada,
equivocaron su diagonal y su vértice,
la aritmética adúltera que los hacía prácticos.
La muerte es obstruir la saliva
para renovar las glándulas del relámpago, y abrir
uno tras otro los vasomotores de sus raíces,
mientras el albedrío se desangra
por los reventados huesos del crepúsculo.

                         3-noviembre-2016
Aquí el agua, esa marioneta del hombre,
golpea las puertas continuamente
y no atiende al croar de las ranas.

A estas horas en que el río es un dolor
sin identificar, cuya superficie
apenas erecta el pezón de las bañistas,
enfurecido devoro pequeños cangrejos,
decapito gallináceas y patos, y abro
el ataúd donde guardo un licor
que ofrendo a esa claridad ensangrentada
taxidermista de brebajes propios del cuervo, y
arisco silencio pisoteado por el alma del vómito.

En estas orillas forniqué con las bestias,
copulé lentamente hasta volver mueca
la agonía del caos,
hice estandartes al coito funerario,
a la verdad lasciva del orgasmo
que tantas trenzas calcinó
quebrando el pecho de los que nacieron
en el tiempo de los asesinos.

                         3-noviembre-2016

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Despierta ahora, los sastres sádicos
que cultivaste sobre las variantes orinadas de mi sombra.
Despierta la dinástica jauría de mis venas
para que aprenda hollar la amable verdad de los hormigueros.

Ofréceme la oscuridad sin fin de las losas o de los metales.
Ofréceme de aquel ansia que todavía no es sangre,
anterior al asesinato, mientras vierte solo
                                                       [incertidumbre entre tus ojos
     en el juicio.

Deja que lama tus más alucinógenas sustancias
como sabrosos efluvios de tóxicos y esclavitud,
para aturdir a mis encías y exponer mi indigencia.

Envenena los hondos recovecos de mi sexo
hasta que pueda mostrar el semen, sin aspecto de espina;
hasta que vuelva a rozar la salitre de los nidos
sin romper las finas hebras de su forma.
Hasta que abra en el carácter de los silencios
el ciego rumor de un émbolo.

Licúa de una vez esta pútrida cólera animal
que me arrastra con su vómito impotente
y me aleja de los colores intensos...

Oculta en los subterráneos de la carcoma ambigua
estos licores que me enervan en el
                                 [insomnio con su tenaz fragancia.

Que alrededor de mi cuerpo pueda bailar el humo
como alrededor de las huellas de una hechicera
o las miniaturas barrocas de un éxtasis.

Y que un inesperado día, pueda envolverme a mí mismo,
alrededor de mis cenizas, en mi brasa,
con el vórtice de la matemática desnuda del futuro.

                            2-noviembre-2016

lunes, 31 de octubre de 2016

He venido a romperle el cráneo al acento
     diacrítico de las flores.

Declaro inaugural el incesto en tus ojos.
Abrillanto de mosaicos las jarchas de tu vientre.
Subo a tu paladar y desmenuzo amén hasta
     dejar solo la raspa del éxtasis.

Engrilleté tu clítoris a un águila real.

Te has masturbado con la más hermosa
     carroña del camino y permití que el placer
     lo exacerbaran los escorpiones y la frágil violencia.

Hueles a huella en la boca de los cráteres.

                      31-octubre-2016
Avanzo la hora de abrir arterias, apuntar la flecha
hacia la tierra que viola el placer de las primeras
lágrimas, mirar la breve demora con que una bestia
devora a otra bestia, articular el campo donde
los adolescentes en fuga mueren como las amapolas,
tañir la edad desestimando cualquier artilugio
que perturbe la edad, ser lacrando el silencio quien
charla con las polillas en el reservado de caballeros.

Avanzo los placeres de un cielo rotundo como las astas
de un toro, la alquimia de nacer de nuevo cada día
como si fuese el primer día, los arrestos de la podredumbre
en las manos del pordiosero, la palabra que llega a la
boca del niño mientras embarca hacia un largo retraso,
ese vuelo de la paciencia que sostiene la fe en los
caleidoscopios, el desierto donde gime el alacrán
ante el aliento de la pólvora, la pólvora que bebe
en el tuétano los espejismos del extravío, ese reloj
semejante a las tumbas cuyos cimientos son los diamantes.

Avanzo el olor de las huellas, el sigilo con que cruza la
ciudad el velo negro de las religiones, las heridas
del humo espeso, la nostalgia de la herida, el rictus
en ruinas de los gorriones, el excremento de los relámpagos,
ir a tientas hasta perder la conciencia, soñar donde siembra
el frío en largos surcos toda la necesaria expiación.

                              31-octubre-2016

viernes, 28 de octubre de 2016

A cierta edad asfixié un ladrón que merodeaba
la lápida donde yace mi juventud
y solo dejo que los mirlos se acerquen.

Hubo un tiempo que fuí preso. Pero no
por lo del ladrón. Fuí preso por hacerme
enemigo de los hombres en general.

En aquellos días lamía tanto vulvas
como falos. Era una insaciable fiera
deseosa de ser devorada por alguna
enfermedad.
                       Acudía a cuartos oscuros,
baños públicos, salas X, y mi único
profiláctico fue siempre la ebriedad,
los narcóticos, la locura, ...

Vagaba sin rumbo y el tiempo era un destino
en espiral, un cartílago al servicio
de aquella oscuridad que tanto amé
y que tanto amo todavía.

Muchas veces derramé semen en las
hogueras de los gitanos. Edulcoré las
horas esperando la vaguedad de mi
reflejo en largas rayas de coca.
                                             La jeringuilla
era una sensual dama cuya capacidad
para volar en el vacío aceleraba
la caída
hacia aquella cumbre de niño a solas.

Aquellos apéndices perdidos en la noche
que arañaban los párpados con las primeras luces,
cuanto todos mis cinco sentidos vieron,
tanto dormitar en los parques,
tanto querer fundarme en las fauces del infinito,
hizo noble mi sed y acogedor el anonimato.

Una tarde de julio una puta anochecida
a las doce pasadas del mediodía pintó en mi
derrota un nido y en mi billetera
susurró un silencio materno de campos no hollados.

Permitió que donde muere el agua
observase los últimos latidos de la luz.

                         28-octubre-2016

jueves, 27 de octubre de 2016

     Hay ocasiones que pienso que es una putada no saber escribir.
Pienso que es una putada no haber ido más que cuatro días
a la escuela. Esos días unto con barro la lengua, me siento
y espero.
                A veces surge cierta electricidad,
pero es una electricidad mediocre; insuficiente
incluso para dar una corriente adecuada al filamento de cualquier
bombilla.

Aun así cojo papel y lápiz y dejo que corra el caballo.
Al no ser buen matemático el animal corre errabundo,
presa de los anacolutos y de la amenaza de lluvia.

Antes de caer al hoyo lo leí "todo". Casi siempre sin entender
gran cosa. Fue entonces cuando comprendí que aquellos
textos, aparentemente oscuros, me atraían de una manera
morbosa, rayana en la obsesión.

Aquella tarde de agosto con apenas quince años, cansado
de pelármela, en que leí Aleixandre en la solapa del pobre
anaquel del salón, abrí el libro y no pude parar hasta
terminarlo, perdí la virginidad, se me rompió el himen
y sangré abundantemente durante años.

Hoy puedo afirmar que aquel fue mi primer amor,
mi único amor,
éste por el que renuncio a casi todo menos al hambre.

                              27-octubre-2016
Explícale la sangre, la inexpugnable
huella del beso, cada itsmo de ansia
en los umbrales perennes de la piel.

Cálmale los contornos que revive
cada día. Arráncale esa derrota de los
ojos. Persigue en su voz océanos,
secretos, el atavío solemne del grito.

Mántente atento a su vientre funambulista,
a las cicatrices que transcurren en lo
más hondo de su vagina. Háblale
de la calidez de los espejos suplantando
el vacío. De las pequeñas cosas
que habitan el aliento de sus cuadernos.
De los rastros de musgo que lentamente
visitan cada reguero de su silueta. Dile
amor y juega con los tiempos de su mirada.

Recuérdale cómo se roban los colores
y ábrele la boca por vez primera.
Es hora de que te desbordes en su
violencia y penetres esa herida abierta
ahijada de la ginebra y de los inviernos.

                       27-octubre-2016

miércoles, 26 de octubre de 2016

Apareada por la oscuridad, como una piedra
a la que tan solo la luz ha enrarecido,
regresas por fin como voz única al eterno
grito que en los cadáveres el tiempo
contempla solemne. Eres la viuda
perfecta sobre el mármol de tu lápida.

Allí donde orina en las hojas muertas
el día arrebatas a los metales un frío
que llevarte a los huesos, tan adentro
que ninguna mano valdría para devolverlo
en los lugares que el veneno hace rubia la ceniza.

Espina vehemente que monologas para la matriz
mercurial y descubres un feto calcinado,
tumor ácido como el vértigo en una cueva,
hilo que lames el cuerpo de un pájaro que es afanoso zumbido,
ahora las bicicletas son una extensa cicatriz
y los que esperan dentro de las habitaciones
clausuran los antojos o levantan bien alto las jaquecas.

Una gotera precipita la expiación ante los espejos
después de presionar el émbolo y dar uno o dos pasos.

                                      26-octubre-2016
ÉRASE UN CHAVAL QUE SE RENDÍA DESPUÉS
              DE VENCER EN LAS PELEAS

Alguna vez tropezó con neumáticos
embobado por el contorno de las nubes
mientras pensaba en los púberes
pechos de Cristina al soplar
sobre ellos un diente de león.

Siempre huía donde se rompe en los
párpados el silencio, donde el agua
desata el sueño de los barcos de papel,
donde en los ojos brillaba el escarabajo.

Fue desplazándolo la edad. Y una tristeza
de sombra tuerta, de voz
consumiéndose en los relojes, de piel
rosada como la eternidad, empezó
a buscarlo sabiendo que él jamás
volvería a ir tras los mirlos; que,
después de todo, no había nada que hacer,
salvo dar media vuelta y volver a casa.

                   26-octubre-2016

martes, 25 de octubre de 2016

Se aproxima el légamo de vida y los colores
que decidí crearte se estremecen
como palabras en la superficie de mi cuerpo.
Las horas que crecen y se bifurcan
son caudales al borde de la sinrazón,
atavío en fuga de un espacio que no tuvimos.
Aú así, en este agotado lugar, en esta mudez,
a escasos metros de la locura,
vierto la savia que me sigue fracturando.

El insomnio combustiona grietas
en los anclajes de la memoria; y el porvenir
aprieta descarnado como un hambriento
feroz a punto de lanzarse sobre las brasas.
Todo hiere o se enquista o se erosiona
mientras tú, que ahora abres otras ventanas,
sigues siendo la madera blanda de una obsesión,
del tamiz que jamás ejecuta el tiro de gracia.

Cuando hierve el tuétano acuden cuervos
con su coraje antibiótico, y lentamente
atraviesan sus picos en mi dolor sometido,
horadan en mi hígado, en mis pulmones,
en mi aliento febril como un hematoma.
Aunque yo los ignoro. Al no hallarte,
al no fundirte conmigo en el légamo de vida,
y en la certeza de que no acudirás,
muerdo la miel que enrarece el tiempo.

                         25-octubre-2016

lunes, 24 de octubre de 2016

La palabra se tatúa la voz de silencio
tras la consumación de las formas.
El viento ha tejido su sombra,
la luz y la materia se volvieron
escritura interminable y transparente
que penetró como pedriza por los lugares
con que el día crea los recuerdos
y se entrega con ansia a la memoria.
También en la palabra germina la semilla
por todos los intersticios, incógnitas
que asió con afán en la raíz
entretanto desbordaba en ella y sus signos
de repente revisitados de detalles
o de pequeñas cosas por las noches,
el letargo que transcurre en las alturas
y cobija sus huellas y su verdad.
En los espejos amargos y hondos
de futuro arrastrándose en espirales,
la palabra avanza por un camino de nervaduras
en donde asedian la sierpe y los cataclismos,
el fuego y sus cenizas, su embrión,
las cicatrices que el tiempo devuelve
con un dolor febril y reincidente.

                         24-octubre-2016
Un placer cuyo color primario es la forma
desgasta en tus pantorrillas
los intersticios de un aire varón,
el olfato que los perros asilvestrados
buscan en el pánico de la ropa tendida;
todo aquello
que subieron al féretro
                                           los gorriones
y la cicatriz deshilacha
cuando la lágrima hace un último
paseo por tus pezones.

                                          Tantas noches
acaricié el costurón de la cesárea,
admiré tanto su belleza escarpada,
cabalgué hasta diluirlas en sudor
las oleojinosas biopsias del día,
que ahora un solo pigmento inquieta
la blanca temperatura de la tierra.

Por esto soy el enfermo que se obsesiona
ante tu antibiótica raíz
y concluyo siempre apretando el nudo
plomizo que endurece nuestro grito
al arder lacerado
por las brasas que lames imprudente
durante el éxtasis de la palabra demolida.

                             24-octubre-2016

viernes, 21 de octubre de 2016

El tiempo se fractura en un reloj ebrio.
Vuelves a los espejos y, tras desnudarte,
hurgas retorciendo todas las sombras,
las huellas dormidas en los ojos,
en las horas plenas que creaste
para anochecer de calma mi insomnio.
Minuto a minuto van despertando en voz,
mientras las rozas por tu piel, y huyen
fuera del incendio que arde en mi cuerpo.

Así enfrentas silencios, derrotas y metales,
y el hartazgo de tantos arroyos desbordándose,
rastros que borraban de mentiras
el inventario tras los naufragios, y ahora viajan
de llama en llama, como los gritos
que se deshacen gangrenados en la lengua
por el afán del envés y la utopía.

                       21-octubre-2016

jueves, 20 de octubre de 2016

                            CATORCE

¿A qué lápida le pides enfrentar la quietud
que solo hostiga a quien no sacia sus espadas?
¿Cómo salvar el pulso y no morir encorvado?

Ahora el combate penetra como el apátrida,
y cede la noche su voluntad de conjuro,
hasta los pájaros se rinden a las hazañas
que rebasan las huellas donde confluye el viento.

No hay aún silencio táctil, ni las espinas
deshacen los márgenes grises de la locura.
Solo entra por la ventana un humo senil y ácido
cuyos estribos percuten en lengua y paladar.

Siempre adjetivo el pez que bajo las escamas
protege el vientre del mar y advierte en la salitre
la presencia irredenta y cruel de una neblina
usurpadora de cauces y caminos, danzas
afín al idólatra que retorna de la luz.

Igual que los hombres son presa de la lujuria,
así,                         de              
                                      la                en los campos,
donde el suicida carece ya de cualquier rencor,
piensa que la nada es una fuerza boca arriba,
una piedra en los escorzos profundos del nido.

                         20-octubre-2016

miércoles, 19 de octubre de 2016

                            CABALLO

La muerte dilató un trance de luz,
un festejo que facilitaban los nervios.
Quería enhebrarte en cada haz,
decidir en las membranas y en los esfínteres
los compases primeros del diálogo.
Buscaba tus raíces con el ímpetu
de topar el nudo de la oscuridad,
y deslíar los metales y las formas
en las costuras del azar.

(La yegua se despeñó monte abajo.
Yace con las patas traseras quebradas.
La naturaleza ya empieza a cumplir
su parte del trato. El aliento todavía
es ardiente cuando despiertan las primeras moscas.)

Un pretexto para no romper la soga,
probablemente eso es lo que perseguía.
Exhausto de mí bruñía la aguja,
y mamaba alucinado entre los sexos
de tus amantes, a grandes sorbos
para asfixiarme mejor si por fin hallaba
el veneno que hubiera de paralizarme.
Estuve tan cerca. A las vísperas de un
nombre más tallado en la piedra.

(Al animal lo remató con precisión
obscena la cuadrilla de limpieza municipal.
Antinatura fue incinerado junto a
moscas y larvas presas de la sinrazón.)

En mi piel permanecen las marcas
de un ansia que me expone todavía,
y en torno, acechando y ocultándose,
cábalas de éxtasis y expiación,
de marginalidad turbia y turbulenta,
crujir de estafas, y una copa
como una brasa que no se sacia,
que se queda velando la antecámara
inmersa en la crónica de un tiempo hurtado.

                      19-octubre-2016

martes, 18 de octubre de 2016

El tiempo era un estratega embriagado
durante el estío de los párpados,
las espadas cruzaban sin tregua
sus haces de silencio, y un rumor
de piel colmada por la voluptuosidad
nos poblaba las manos de palabras.
Mientras aguardábamos por la llama,
abrías las puertas del letargo
al reloj ávido de tu cuerpo.

Desde la buhardilla, un crepúsculo
tenaz de candor envolvía
con hondos colores nuestra cama.
Como un afán de espejos semejaba
que habían esculpido aquel arabesco,
aquel ansia de formas barrocas
que insinuaba su aliento y dibujaba
sus frases maceradas en sangre tibia.
Tú cerrabas mis ojos indolente.
Y en tus raíces enhebraba calma la noche,
inefable entre ángulos y puentes,
mientras yo hendía con mi sed
las sombras ancestrales, y el agua
corría dentro de una memoria insomne.
Una memoria que quisimos salvar
con los metales de un enero,
frío y cruel, oscuro y letal,
como el pulso absurdo de un grito en ruinas.

                           18-octubre-2016

lunes, 17 de octubre de 2016

Observo asediar el tiempo en mi memoria
y comprendo que está tramándose un estruendo;
que al fondo de la casa el viento
aleja noches y se deshace a través
de una luz que se abate, y todavía me vuelvo
escuchando respirar la epifanía de la sombra.
Cuando todo mi cuerpo sea atravesado
únicamente las montañas anhelarán tu infancia,
únicamente los espejos te hablarán.

Y así me sabré al fin eterno,
en la llama y en las cenizas, y la verdad
que madura mi éxtasis terminará penetrando
esta quimera ardiente que es mi silencio
hasta rozar el aliento de tus labios.
¡Qué gran tarea! ¡Qué poderoso gesto!
Un caos donde la vida sea vida
y no el rumor que te retiene pisoteando
sobre la fría materia de un mármol sordo.

Busco en el síno hondo de mi existencia,
en el hambre que traduzco y que te limpia
ante los ojos envejecidos del camino.
Y hallo que tu ser le ofreció certeza
al cuaderno de mi savia y mi tuétano,
aunque entonces, como un mirlo blanco,
depositaras mandrágora sobre mis manos
y amapolas en mis cicatrices, cegándome,
para coagular en tierra nuestras heridas.

                           17-octubre-2016

viernes, 14 de octubre de 2016

                                        HEROÍNA

Te adentras entre grietas de oscuridad
como yo entre mis noches,
su indeleble sustancia disuelta en signos.

Aceptas lo ausente, lo iniciático, lo mermado,
igual que yo intuyo a mi ansia, como si la luz
fuese un féretro del silencio.

Proyectas sus líneas hacia el tránsito, yo viajo
     hacia el naufragio
de su insaciable sed de desierto, de este insomnio
al que visto como tú vistes tus insomnios.

Se deslía y tú todavía la adviertes. El vacío
se vuelve glaciar para el tiempo,
para los espacios prisioneros en la piedra.

Accedemos a ella, perpetuando
     su tenaz
inmensidad en el cuerpo, asumiendo su inmóvil
     estatura,
quebrando el ebrio escozor de las espirales.

Accedemos; nuestras largas cabelleras
cruzadas como urdimbre de súbita materia:
luchamos; las espadas en alto
y la gris jeringuilla de la derrota sobre la cama.

                             14-octubre-2016

jueves, 13 de octubre de 2016

Luz de herrumbre y de metal en la baranda,
vértice de silencio, sombra con esquirlas.
Llegan pronto los pájaros y las ratas
y a la fuga de mi memoria el desencanto
de caminar indeciso o resuelto
hacia la incandescencia aguda de lo oscuro,
vacilación incompatible
cuando rompía raíces de la herida oliendo
la inocente nervadura de un temor
que apenas se asentaba, como enlosando pesadillas.
Exigir de la memoria un lugar percutiendo la memoria
igual que funambulistas ante la gravedad del vacío
por no tener hilación de una correspondencia
que siempre se afirma en tener porque sí,
siempre que la fiebre 
destempla a fondo la templanza.
Huelo los muebles polvorientos
con un filo de memoria que es el mismo
en los vagones olvidados de cualquier parte,
las ruinas boqueantes del suburbio
y el horizonte seminal de la ciudad.
En el tiempo de mentiras y reproches
del vivir humilde que permitía ser,
era ya un hecho este tiempo,
hacia el engranaje material del desencanto
que carcome entre los metales y las esquirlas.

                          13-octubre-2016

martes, 11 de octubre de 2016

Mi silencio no prevé el simulacro prodigioso,
no está detrás del tiempo ni vislumbra lo venidero.
Mi silencio aparece distraído allí donde las moscas
se abrazan a las formas invisibles de la casa deshabitada.
Está en las orbes de luz
que saben del retraso y los lugares de tibia doblez.
Mi silencio avanza con la banalidad de aquello
que no es necesario.
Es la nieve jinete en los laberintos,
el traductor de los amantes que se aman en los nidos,
la puerta entreabierta para quién solo pasa rozando.
Su insumisión se fractura ante los espejos,
y de la verdad no espera más variables
que el minúsculo acento en los poros de la sombra.

Mi silencio es una estructura desordenada
     como la oscuridad,
la materia color asfalto acceso a tus pupilas,
el rítmico útil para quién sabe qué expiación,
aquella claraboya sugerente y remota
que rota sobre sí misma insomne de claridad.

Prójimo, mi silencio, del llanto precario,
disemina en cada rama a la que se acerca
algo del enigma del niño que se gangrena en el ruido.

Mi silencio es una caja de resonancia;
la zona cero del origen.

                                  11-octubre-2016

lunes, 10 de octubre de 2016

Te acosa el cuerpo cierto castigo
que el epitelio de la sobriedad
envuelve a los huesos
con esa impaciencia
de lo que no sutura nunca
la áspera ronquera de una fiebre
desollada allí donde fue insoluble la sombra.

Contra el dolor cercenas los ángulos del camino,
talas la matriz de los pájaros,
subes la grieta cada vez más quebradiza,
buscas los labios de la almendra y del espejo.

Te acosa el cuerpo cierto castigo.
Perdiste tu amuleto. Desovas en las pesadillas
el álgebra de un soliloquio
perimetrado por las lascas del aire.

Algún día te iniciarás en la verdad.
Serás el aliado perfecto de afiladores,
y los amputados querran respirar
el oxígeno dentro de tus pulmones.

Mientras, los gusanos limpian la infección y
en los cuchillos resiste la duermevela del hambre.

                            10-octubre-2016

viernes, 7 de octubre de 2016

En ocasiones uno deja de ser hombre y se vuelve hecho,
hecho que otro consuma,
acto de barbarie y
artilugio que otros manipulan para cometer crímenes,
émbolo lubricado en una fe irracional,
brutalidad huésped de una noche impaciente,
hambre que no mantiene el equilibrio.
Hay así algo que contradice el alma
y, desconcertándole sus puntales,
le vuelve cuerpo que aguarda su narcótico en las esquinas,
recipiente donde pondrán sus excrementos de horror los puñales,
légamo de locura trastornado y sin voluntad,
fuego mal apagado en una hoguera de miedos antiguos.
O incluso, extirpado uno de su matriz,
se le hunde la pura dignidad en fiebre,
deriva su ser en ruinas, en ruindad,
se hace casquillo que detona en unas pupilas,
materia forzada a obsesión, a oscuridad.
Uno es vacío de sí mismo.
                                              Quizás solo
porque el rastro de las huellas ha desaparecido,
o alguien ha amputado los puentes hacia los albergues,
por el alarido de las horas desnucadas en la madrugada,
por los delirios de su coraza.
Nada entiende.
El mundo empieza entonces donde empiezan los desiertos.
Lugares que un buen día aniquilan la inocencia
y se abren a nuevas travesías
que son aire y semilla de otros ojos.

                              7-octubre-2016

jueves, 6 de octubre de 2016

Nadie da por hecho no conocerse.
La urgencia que antecede al regreso de la luz
inane, el tuétano y las sombras
que convocan la derrota de la vida
y el tiempo y la frontera
llegan de comprometerse al artificio a un rol
hurtado todavía de su contornos, a una travesía sin destino,
tensan un entramado de fibras débiles
o presionan al impulsar hacia el vacío
la sutura del insomnio, estrábica. Todo resuelve
por incidir y mejor sería
no rendirse de nuevo al azar de los días:
su instrumental cruel de metales y fuerzas
agrede el sedimento de la úlcera; su hospedaje
fustiga el límite de unas arterias,
las tuyas. Por eso, ahora sí, no
precipitarse: la urgencia
y el tiempo. El azar
libre. Nadie
llega únicamente por conocerse.

                       6-octubre-2016

miércoles, 5 de octubre de 2016

Hay ciudades que laten en la rajadura:
son ciudades divididas, letales, doloridas,
las escinden los barrotes desde su parto,
son caligrafía de culebra, grito de gato ebrio,
colmillo de expiación, indicio en extravío.
A uno le habitan ciudades así sin aparente motivo;
escruta la hemorragia provocada,
si un infecto metal le ha descerrajado el pecho,
si ha despertado un detonante para cercenar la comisura de los
     días.
Pero existen ciudades que surgen como pus de las pesadillas.
Encorvan sus escombros por el pálpito de los neones,
lubrican de peste el estertor de las sombras,
encogen la verdad en los alambres de la saliva,
devoran podridos los relojes o vomitan las horas.
Esas ciudades, esta ciudad, trastorna las manivelas y los adoquines,
modula velocidad y silencio, cierra las texturas en oscuridad,
arruga el reflejo de las máscaras y de los regresos,
reduce los paréntesis a uno como trazo de rumor hendido,
roe los cimientos, taja el hormigón, eclosiona las cicatrices.

                              5-octubre-2016

martes, 4 de octubre de 2016

Hay días impregnados de intensidad.
Año tras año, han derivado a continuo absoluto,
se ha iluminado en ellos, como se invierten los sentidos,
el aire o las ansias, la precisa exactitud.
Se han erigido sus formas fragmentos silentes,
rescoldos para los ojos, puertas para la conciencia.
Si uno vagabundea sus hebras,
una lánguida claridad se adhiere a la piel, y uno habita
márgenes de luz contenidos en el éxtasis.
De su eficacia solo puedo dar gracias.
Unos me sabían a ceniza y a monte y a barbas de aquelarre,
después me sabían a raíz tóxica, a frontera,
aún me saben a río eterno.
De ahí arrancan nervaduras las manos del tránsito:
el pudor, lo prosaico, la ascesis, los desencantos.
Otros, no muy visitados, aunque a menudo los ronde;
en cuanto me presienten cambian los parajes,
se transforman, bifurcan los caminos, se vuelven
                                                                           [ardid del infinito,
música que me desnuda.
Suenan como un repertorio de astros decadentes.

Uno avanza hacia lo incógnito al acecho de su libertad.

                              4-octubre-2016 (A.P.)

lunes, 3 de octubre de 2016

¿Qué soledad estrecha el viento del horizonte
para que tú te apoderes de los gritos abiertos,
hondos relámpagos lamidos por las pupilas,
y ninguna montaña galope
cuando crujen las pisadas de un agua
     tan potente
que engulle los bosques enjaezados?

¿Qué ruptura es tan pesada como para
     horadar el infinito
y no refulgir ya nunca en aquellos
riachuelos que apenas cubrían tus rodillas
cuando eras niño y todavía voz intacta?

Habla el camino de luminosos jeroglíficos,
inmutables afluentes desiertos en septiembre,
jarras y viudas de vino tinto y aguardiente,
manantiales cuya perspectiva ligaba cultivos,
amargor paralelo de la carcoma insomne,
otoños espesos difuntos de la medianoche.

Dice el camino
los rincones lentos de
la monotonía, la
absurda ingenuidad
de algunos hombres y
los altibajos
de la luz
proyectándose en
las polillas.

                                3-octubre-2016

viernes, 30 de septiembre de 2016

                                   "...con el beso de acero, con su herida."
                                                MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

Arden las paredes de la casa como una
     enfermedad incurable,
como una lluvia de ratones,
como la fiebre en el vértice mismo de la 
     verdad.

El pazo lo había dividido en dos la guerra:
a la derecha los vencedores,
a la izquierda los vencidos.
Separando ambas mitades
un triste tabique mal rematado.

Era el silencio un elemento común 
     a ambos lados.
Un silencio cargado de odio y de rencor.

Yo iba todas las mañanas a abrir la llave del agua
al lugar que habitaban las avispas,
al lugar que habitaban los fantasmas
y un viejo merendero cubierto de verdín y soledad.

Allí la luz tenía un signo inestable.
Los alambres de espino que partían el huerto
acumulaban la herrumbre de la fruta podrida:
el óxido de los hombres que habían decidido
no cultivar ya nunca más aquella tierra
por temor a cruzarse y ser el primero en bajar la cabeza.

                           30-septiembre-2016

jueves, 29 de septiembre de 2016

          Debes recoger todas tus cosas.
Ni siquiera las costuras advierten tanto dolor. Solo tus heridas
                                                                                                 [abiertas
donde conciencia es un carruaje sin rumbo, donde vida escucha
                                                                                                 [tiempo
para liberar un desgarro. Lo piensa
la única cicatriz de estos bucles
que el silencio no olvida, que solo colapsa
como arenas la esclusa. Es la inflexión
de mirar que los residuos no registran márgenes. Es la realidad
y el mudo rastro. Son las texturas
ebrias de esta huella ritual que nos limita
de llanto y no nos alcanza
penetrar hondo la carga, y sí lo oscuro. Apartamos,
como las espinas que también nos rasgan los dedos,
la errónea sentencia. Y un automatismo
nos demacra totalmente, nos muestra
que muy lejos de la verdad está la raíz, que la virtud
se arrastra empeñando las distancias que rompemos al caminar,
y ya no nutren de savia ni de paz. Ahora porta tú este repentino
poniente, esta alta esvástica, y torsiona
el metal que desentierre el eco, pero no derroches
con furia las fuerzas, y fluye tranquilo
hacia el mal y sus pasiones.

                                 29-septiembre-2016

miércoles, 28 de septiembre de 2016

                                FRACASO Y PUNTO FINAL

También el deshielo es un desafío
     Rapto en los locales de áspero amanecer
Lección para los imbéciles
     cagados de paloma a las nueve

Deja esa voluntad apuntalada
     en los reveses cimbreantes de la cicuta
Ordena afilar alguna disculpa
     cuando está húmeda la entrepierna

El sexo tiene mejores sílabas que un despeñadero
La boca enhebra otra herejía
     a la que deslían las comadronas en los
     nidos de cigüeña y la lógica de las arañas

Aunque hay un asunto clave cuando se extravían
     unas tijeras mientras escruta el olvido la ceniza:
     la porcelana trastabilla al que jamás escuchó

Al vivir de frente a los sepulcros te llaman ramera
Tu falo gotea sangre menstrual
En los cojones existe un precio previo a la culpa
Si ofendes las ubres de la madre caerás en el olvido

¿Por qué derramas todo el semen en la boca de tu padre?


Quisiste ponerle nombre al insomnio
cuando las cucarachas jugueteaban
entre el vaso y tus manos
Abriste el grifo y una extraña crisálida
eclosionó: el excremento te embadurnó
el pecho
               La ciénaga estaba allí
dispuesta para el huerto del vómito
para los impulsos inválidos del silencio

El moho te trastornó los párpados
La migraña se medía en las arrugas del extravío
Una esquirla grasienta
descendió tu garganta acariciando
una grieta de luz plagio de la oscuridad

                         28-septiembre-2016

martes, 27 de septiembre de 2016

                        EJERCICIO PARA FORTALECER LA PELVIS
                        Y QUE TU AMOR DESGRAVE A HACIENDA

Tuve una verdad entrañable en las venas,
en las lágrimas que sonaban a avispero en las calles;
he sido voz de las sombras, de furtivos vientos,
ofrecí mi verdad a colores que precipita el olor de la luz,
a mares agresivos, a corazones fluviales como el
     que arrastraba por Vigo
hacia donde guardaba el turbión de los relámpagos
                                                                               [de una ciudad
más feroz que los besos.
He portado una verdad secreta en los silencios y las
                                                                                        [soledades
     donde dormí;
me atraviesan paisajes que confundieron mi templanza,
cuerpos húmedos que no pude sospechar y ahora desnudo.
He sido red de algunas caricias, de algunas tersas nucas
     inocentes,
de manos que sostenían tiempo en alas y sinfonías,
en ventanas de humo indecible,
y mantuvieron muros de tristeza hoy derribados por la
     noche.
Ofrecí mi verdad a una buhardilla rubricada de distancia,
a horas de ansia dentada como puñales de caza
que todavía acechan en algunos soportales;
he abrazado el naufragio de los desiertos, de los incontenibles
                                                                                            [émbolos
en la asfixia del coraje;
continúo impregnado aún de mis pausas vertiginosas,
de formas que pensé, de movimientos serenos,
de palabras interminables, de ramajes de fiebre,
desplegados por una densa eclosión, genesiaca, en mi
                                                                                          [ámbito de
     sosiego.
De las lentas balconadas, de la forja de los
     ángulos:
verdad jamás hendida que las huellas van erosionando,
pero que renace cada vez que las estaciones devuelven
un mirlo, un adiós olvidado, un nombre que titila,
un fragmento de afán, el indicio del azmilcle de una
     fragancia,
el vientre de un invierno que me invadió,
cualquier cosa que impulsa
aquello que soy hacia aquello que soy
                                                         [únicamente verdadero.

                         27-septiembre-2016

lunes, 26 de septiembre de 2016

                   OBRA MAESTRA SIN DOMICILIAR

Se intuye cierta intriga en los ojos:
la provocan unas ortigas que se aprovechan del óxido,
un divorcio infructuoso de espinas difuntas en
                                                         [-rojecidas a destiempo.
Hay un rumor que enreda vértebras en la noche, se im-
                                                                                   [pacienta,
y lo afilan estos brotes sobre enfermos efímeros,
y esas dudas que no me aplacan y que el rito ha
     sobrevivido,
así todo compilado,
en un día en que enhebro el musgo con la piedra y las
     estaciones,
y convalece el eco de los ojos,
y se enreda oscuro, fuego perpetuo que asedia a la ceniza,
tras luz sin mundo, este absoluto:
que aquí no soy símil en ningún abismo,
no estoy ni como un suicida del que rezuma soledad,
o como un soberbio que ha ocultado ahora su savia,
o como alguien que clavó un trisquel sobre algún testigo,
o sus arrestos en las aduanas del viento,
ni como otros
a los que el caudal de alguna trashumancia,
el salvoconducto herencia de alguna vieja limadura,
los guarecen a pulso en el aroma, los reconocen abriendo
     la tarde,
los desnudan todavía como se desnudan los
                                                       [torbellinos que cristalizan
     el ámbar,
y les suplican que envuelvan las encrucijadas,
y desanuden a las ruinas que gotean las casas,
y les pidan a los perros no muerdan el nido del aliento,
no borren el crepúsculo de las pupilas,
no sequen las raíces del camino,
y digan cómo restituye el pulso la sed de memoria.

                           26-septiembre-2016

viernes, 23 de septiembre de 2016

                            ABEJAS

Hubo aguas donde era peligroso el baño
y los borrachos bebimos sin importarnos
que las marcas fuesen de lencería blanca.

No conocer la fractalidad de los colores
a veces hace valientes a quienes pasan el
lápiz siempre por pieles distintas.

Nunca te paras en la maleta correcta
porque te gusta rascar rasgar enhebrar
el aire acondicionado tan poco intenso
en la caverna donde todas las flores son
de plástico y las muchachas un impago redundante.

Cuando ha sido tricotada la capacidad torácica
sales a la calle a corazón abierto
y en la superficie de los ojos hay
un castillo que muestra una erección en ruinas.

Sospechas que el entorno es un escualo punk
que te ha tatuado con spam aquellos resortes
del cuerpo cuyo lastre amanece en los códigos de barras.

Tras los telefonillos del día se guarda un hermético
silencio, la tensión de escay de ciertas vaginas
y la membrana rota por el parásito de las sábanas ajenas.

                               23-septiembre-2016

jueves, 22 de septiembre de 2016

Aparecí a la vejez y me tendí ante la húmeda soga:
la luz presentida acercaba espera
y añoranza y su olor no llegaba a
despertarme ni yo era quien de alejarme:
así como al asombro que me contiene grité
     no estoy aquí para la luz:
ya que enviado hasta este lugar por la vida he desaparecido
dentro de la vida
y nada sostiene ahora mi propia sombra:
por el sendero de la ceniza me ensimismó la ceniza
y el humo por el espíritu del humo.

Traigo en las manos una flor azul,
el mirlo, un cartón de vino,
las nueve de la mañana, y un buen trago
antes de que la piedra se abra a los
colores más vivos.
Las primeras náuseas, una imagen
que responde siempre.
Pongo en su lugar el verde de tus ojos.
Con tosquedad y aún muchos temblores
enciendo un cigarro.

Pasan las horas y no dejo de beber.
He caminado hasta la playa. La ebriedad
     hace agradable el tacto de la arena,
el agua salada y la arena que
entran en mi boca y escupo.

Llegan los primeros bañistas. Estoy en condiciones
de acercarme a una terraza.
La cerveza, el sol,
una extraña paz.
Hago un esfuerzo y bajo los peldaños
hacia el silencio y la sordera.

Como con apetito en un continuo interrogante
que acompaño con un buen vino blanco.
En el postre me ciño al escote de la camarera.
El wisky que mezclo con el helado
regurgita los rumores de tu sexo.
No fue buena idea morirse, una chuchería
comparado con aceptar aquel trabajo fuera de la ciudad.

                            22-septiembre-2016

miércoles, 21 de septiembre de 2016

                    CU-CÚ CANTABA LA RANA

Era septiembre y eran horas para la anarquía y el
     plagio
cuando nuestras noches sufrían en espinos
por las voces que arrastrábamos del reloj hueco
a la última barbarie entre la palabra y la memoria.

Respetamos que gritaran en bitácoras,
les balbuceamos la exactitud de minutos dispersos,
intuíamos que tendrían mejor color tras el silencio,
tras sinsentidos subvertidos de odio y muerte.

Así fue que las escuchamos con especial parsimonia,
anulando ruidos las bocas se leían
y todo les transcribimos con sencillez;
si un pájaro soñaba o una piedra latía.

En numerosas ocasiones las hemos hallado entre el polvo
y en los desnudos espejos de extraño envés.
Siempre acudimos seducidos por las nervaduras del alfabeto
allí donde tú, yo, vosotros, nosotros no iríamos jamás.

                                21-septiembre-2016

martes, 20 de septiembre de 2016

               LA CUCARACHA Y EL GRILLO
                 (Poema para principiantes)

En abiertas habitaciones arden tenebrosas fieras
donde bajo ojos radiantes los cuerpos se encalan,
in situ limpios pozos puros perforan
al olvido las violentas criptas furtivas.

Sótanos expulsan estiércol en mallas trashumantes,
agrede el metálico ruido de la cicatriz del silencio,
en márgenes oscuros la escalera relata su somnolencia...
Le ha penetrado un aire viejo, inacabable.

Temerosa por el crujir de crímenes obscenos
únicamente esa desmemoria calla, ulula, desgarra...
y un vagabundo muro hasta la máscara que desespera
como lepra, detritus y locura y de cárcel negra

al tajo de ausencia del corazón le ha ordenado
lo que en vísperas y látigos de las mortajas
su anonado desnudo y camino maestro bifurca en
nervaduras ante el batir oblicuo convulso infinito.

                                20-septiembre-2016

lunes, 19 de septiembre de 2016

Náusea nos diluvia en la superficie de ruinas
y de silencios imposibles,
los cimientos desangran nuestros excitados embustes -
en las células y huellas
del estático pedernal cauterizados, en los escondites
que de refugios rotundos
de las llamas y cenizas asoman, de los ojos
y del cielo extremo.
Un desvelo insobornable concluye traspasar todas las raíces,
los metales se enfrían,
las temblorosas heridas nos adormecen los dientes.
Excluimos las mordazas,
avanzamos sobre la nada y por el vacío
las formas detonadas.
Huimos por las fisuras de la materia hacia las sombras
bajo los estériles subterráneos,
intuimos la piedra en el pasivo olvido intacta
con vértices libres,
ángulos, grandes espacios - corremos salvajes hacia ellas
a sus sedientos músculos,
y tejemos nuestro turbio grito del horror
en los gritos hondos
de lentas espirales sólidas que poco a poco
en los cuerpos se deslizan.
La salvaje ansiedad prende y se inyecta en torno
de los paisajes derrocados,
líquida como caligramas sobre las pieles ásperas,
el caos engruda
el tiempo de las paredes y las luces indigentes
con el desnudo de aristas.
Estertores de éxtasis y agonía retuercen en la pérdida
del vértigo hartazgo.
Un filamento maduro tronza todavía el destino.

                               19-septiembre-2016

viernes, 16 de septiembre de 2016

Ha volado la edad tras las huellas
que un hacha caída proclama
en los barrancos en que la osamenta
es fiebre y madre reveladora.

De los bosques vengo a confesar
la verdad ortopédica de la piedra,
el origen violento que hallé
en las manos cuando hundí
la oscuridad mirada adentro.

Llueve al unísono el idioma y la sangre,
la desidia, aquello que rápidamente
absorbe esta piel proclive al antídoto.

Parece que quisiera reverdecer en mis ojos
incivilizados; allí donde el helecho
es una puerta a los contornos, donde
el miedo busca una pensión a cielo abierto.

¿Contra qué camino acechará mi cuerpo
al raso de los cascabeles, invitado
indiscreto y, aún así, hemorragia sin escrúpulos?

                       16-septiembre-2016

jueves, 15 de septiembre de 2016

No hay que vivir a regañadientes cuando los
     chicos salen a la calle a romper escaparates
     y no eres tú el maniquí al que destrozan la cabeza.

¿Estás bien, Nora? Recuerdas las botellas de ron.
     Ahora solo vino, eh. De acuerdo, los caracoles siempre
     han mantenido la velocidad correcta.

Aquel 2011 no partimos la tarta pero enterramos
     a tu abuela. La vida continúa. Pero se terminaron
     los paseos en invierno por la playa. El vino era
     demasiado malo y no había muchachas que dibujar.

La muerte con flores frescas y las garcetas pecando de
     interés: Allen, Woody; Cobain, Kurt.

En ocasiones, quienes albergan éxito nos han hecho creer que
     no soportan estar solos
por temor a si mismos, que también, en muchos aspectos
son irregulares para la historia, igual que nuestros lápices.
     Por eso malvenden su tiempo
en aquelarres que transfunden amor, tras el grito de la metáfora del
     déjà vu;
en ocasiones, durante el orgasmo, se licúan sobre el esperma
y se marchitan lamiendo la colmena limpia de miel, cismática
     y atáxica,
aunque, ante todo, se juzguen, parodiados por el absurdo,
     con lluvia en los ojos,
la náusea hacia la noche, la memoria con algún resto de
     cloroformo bajo la máscara.

                                     15-septiembre-2016

miércoles, 14 de septiembre de 2016

POEMA HOMENAJE A AQUELLOS
QUE OSTENTAN LA CAPACIDAD
DE DIRIMIR QUÉ ES UN BUEN
DE UN MAL POEMA

Fernando Esteso
me chupó
un pezón

alberto davila
¿Escuchas los paisajes del humo?
Observa qué poca impaciencia.
Nada los humilla.
Fluyen de forma natural.

Alguien
se aleja.

Su deseo es morir donde las
manos del silencio cultivan
todo aquello que callan los ojos.

¿Quieres conocer los secretos del fuego?
No mires nunca a derecha o izquierda.

Piensa que la sangre va y viene
y su voluntad
quizás sea perdurar
sin rumbo ni destino.

                            14-septiembre-2016
La soledad de la perla resignada,
de su temblor oscuro y de su eco agonizante.

Los pájaros cuajándose en las pupilas.

Este es el deshielo que supo tarde de la herida.
Adentro de la montaña cicatrizan los vientos.

Es inútil dar dentelladas al paisaje que empapan los muertos.

Dormiré sobre la hojarasca encanecida, al raso,
bajo la protección de los lobos y la piedra.

Dejaré que las llagas cierren los párpados y el
as de picas desborde el corazón de los búhos.

Admiro tanto los rincones de la soledad.

Ahora la noche es un pensamiento de la piel.
Velámenes de puertos subterráneos me acercan a sus entrañas.

                                14-septiembre-2016

martes, 13 de septiembre de 2016

¿En qué armario cuelga hoy mi nombre?

He abierto los ojos después de fumar el primer
cigarro del día y no he podido superar el vértigo.
Decidí de improviso saltar al vacío.
Además de una percha algo molesta
solo el sopor que acecha mi gravidez
me impidió llegar al suelo.

                                                A menudo me pregunto,
¿qué herida temo antes de abrir la nevera?
Yo, que siempre, y cuando digo siempre quizás
debiera decir jamás, adoré la leche fría,
¿dónde iba a volcar mejor el diapasón
que sobre el silencio blanco de la blanca madrugada?

Y aunque hay noches que aún escucho la altura
profunda de la heroína, ¿quién daría con tanto
mimo el betún a mis zapatos más que yo?

No me iré por las ramas:
sobornar al que rechaza ser un obstáculo para los
      caballos
te alejará de tocar el sexo de tu amante
cuando sean las horas una duna erosionándose.

                          13-septiembre-2016

lunes, 12 de septiembre de 2016

Fuiste la lluvia que lavó las ropas sucias
del hombre sin espiral. Un premonitorio
callejón sin salida que lo aliviaba de los
gritos huéspedes del vómito y de la orina.

Dejaste que hiciese los signos ilegibles del
fracaso en tu piel cuando asomaba la sierpe
de la ebriedad a su boca y tus ojos
tocaban ya la sombra de sus cenizas.

Confiaste tu aliento a los bucles de su dolor
y un rayo tajó la rosa que colgasteis como un
crucifijo suspendida junto al espejo y el reloj.

Jamás hubo palabra alguna para la sed.
Los tatuajes del viento perfilaron una
guadaña hendida en su cuerpo.

Ahora él cuenta los vasos, aplasta alguna
que otra cucaracha y enciende pequeños
fuegos de la mano de cuyas lenguas
subirá algún día la montaña.

Cuando susurras cosas sencillas a su boca
cree oír la voz blanca de las conchas marinas.
Permites que te nade
porque tú también sabes como ahogarte,
y subís juntos a los árboles
a escuchar las viejas leyendas del sol.

En vilo pasas la noche
por miedo que lo secuestre la garra de algún dios.

                           12-septiembre-2016