jueves, 26 de febrero de 2015

Donde habló la piedra clarividente
los trenes enferman
y la herrumbre
es una cómica hipertensión del paisaje.

Locuaz monólogo de un tiempo
que autografía la soledad
y el desamparo áfono
en los inconstantes olores
de paupérrimos circunloquios.

Nada abre la batahola de vaticinios
bajo los viejos parietales de nubes
ideogramas de una advertencia vertical.

Aquí todo es producto de una dactílica
pluralidad cuya fragancia
apesta la casta pernicie
de los espejos y sus desaguados costados.

Se considera que los excrementos
de las palomas son una mayúscula
cinematografía de arribismo feroz.

Por eso detrás del miedo,
la sátira y los hierbajos,
con su semidesnuda líbido,
tragan el asco de visiones
que los bardos
depositan en las toses
de réditos y ceses.

No es amor ilusorio,
ni las escotillas un resuello
que aplauda alguna impertinencia.

No son aplausos
que adoquinen la suntuosidad
o el exterminio
de las caricias y el astuto
verde de las violadas brumas.

El ocio inmóvil de la sangre
se eleva por esquemas inscritos
en la exactitud pútrida
y los ideogramas de ciertas moscas.

Los reptiles son el etrusco equivalente
de un frenesí finísimo
a remolque de los muslos en ascenso
por la clásica parálisis
que las arpas fálicas
y la identidad de los zánganos
escriben en las suelas rotas.

Unas cuantas líneas de arrogancia
multiplican la adicción
de las cabelleras hacia la convulsa
esfera que milita
en los originales de vestigios
fuselaje en los tirabuzones
de la razón bajo la nariz primera.

La mímesis de los suicidas
es una sed
que revienta preguntas perversas
y el acicate con los insectos
a la hora de oír los disfraces
y vicios de la apostura y el vacío.

                            26-febrero-2015
Concluyó por zafarse del frío, sin desnudez.
¿O surgió de retóricas basuras, de un erizado barroco,
del rasguño petulante, prescrito víctima
que mendiga, y nos masturba, igual que una neurosis?

Bajo la lujuria de esta peste, la realidad penetra
por las puercas escrituras del orgullo y lo no sido.
En el chancro, ácima, tras la podredumbre
tira de una insignia como una secrección.

La realidad de esta peste nace y muere
de los errores a la proclama impotente,
del resentimiento hasta las glándulas estériles
de las celdas dentro del espanto. En su secrección

enerva rencores y conflictos, morbideces
y misterios, adquiere el egoísmo de los rechazos:
embute la realidad en la realidad, el declive,
embute la memoria, la esencia, embute lo no sido en lo no sido.

                                      26-febrero-2015

miércoles, 25 de febrero de 2015

Mueren puentes en la noche estupro de polígamos,
azules fosforescencias de un brillo esquizo,
estupores remotos que de súbito se vuelven
impostura de garras en el estruendo.

Orgía de la materia. Con el aullido
estallaron los arrebatos del loco.
En todas las armonías el latido parpadeaba
los testículos de los dioses.

                            25-febrero-2015
Abro la boca más allá de la saciedad
Te he visto otras veces así
La física de mi materia es en apariencia lo trasatlántico
Ese barco que deriva en puente
El exilio de dos violines en la maleta de un ciego

Qué rara está hoy la orilla norte de tu vagina

La altivez del gallo resume
     nuestros últimos cinco años de vida
Me gustó mucho
     la última plaquette de tu menstruación

                            25-febrero-2015
En la tarde más dura
faltan verdades sobre la tierra
de ojos que esa tierra arrancó.

Dicen sólo un contratiempo,
un único asco en la siniestra
nomenclatura de los esqueletos.

Piedras e infinito en los márgenes;
saltos y vuelos soportan el viento insalubre
cuando el fuego calla en abismos y oquedades.

Bajo la tierra silenciada
la realidad engendra una muralla
y la grieta envejece.

El relámpago despierta ahora las arterias selladas.
Las arterias bostezan materia geómetra.
La tierra substancia estos infinitos en la nítida memoria.

                                   25-febrero-2015
El ángulo libre,
tu nuca, como una recostada
contradanza, las caderas
de lo lascivo, los pies, el culo,
eran la inmediatez del placer. Y eran
un vértigo más allá de tu espalda, como si aquel destello
fluyera de otro cuerpo, siendo el aire participe.
Llegaba el axioma, abría la menstrual
llama, el argumento, hipotenusa,
aquí, de todo lo dado, en los desvaríos
que explican el clítoris y la corrupción.

Ahora, el prodigio que soliviantó
la tersura de las horas
conviene mostrar
que bajo lo vulnerado, genitivos,
escuchan los días, hablan los éxtasis.

                          25-febrero-2015
En la metamorfosis del acorde, o de los ritmos,
el músico olfatea la heroína adulterada,
la orina turbia, el átomo alcaloide,
la aguja adelgazada por la decadencia del tiempo.

Lo amarró el tartamudeo de los remos que no negocian,
en el vaticinio lento, cuando un minuto de aire
purifica los equívocos de las arterias
y el precipicio no es la tijera exigua de la cicatriz.

                                25-febrero-2015

martes, 24 de febrero de 2015

En la última ladera de la ventana,
bajo el peso de un abrazo gris,
halla el sedoso fruto
que la lengua mantiene
para los desvalidos
y las gargantas incapaces del grito.

Mira detenerse el cuerpo
que una estela misérrima
muda de la faz de las arengas.

Es la ilusión de un miedo sedentario,
la ojiva de las alturas
o el trasluz de unos ojos
que apenas designan
la yema de la memoria.

Todo en este decapitado deshielo
tiene la bruma craneal de lo prohibido.

Quienes vienen a apagar las velas
desconocen la intimidad del fuego.

No son de fiar
para los hombres que apilan
varias cajas de madera
con la tozudez del hambre en las manos.

                          24-febrero-2015
Dormita como la pesantez de las malas hierbas
en la calima del pensamiento,
queriendo un olvido largo,
la nauseabunda cordura,
y el vacilante prólogo de las espadas.

Mientras se aleja de su profunda pasión
corta las extremidades de las horas,
planta frente a la inevitable materia,
y se hace tapiar los estiércoles sonámbulos.

De una sola guerra trae la escasez
propia de la batalla, una pausa
en la soberbia verdad, y el mordisco
a su retórica de indiferencia descalza.

Es aquel que irrumpe en el hervor de las hemorragias
y mira ausente el fracaso con las alas.
Aquel que apenas goza del hambre,
pero ante el paladar agrio de los otoños
se aferra febril a la soga.

                           24-febrero-2015
Al amanecer maligno, cuando la sospecha
cayó en la indolencia elástica,
ahogado del mármol,
vomitaba en la ceguera, me sostenía
en una costumbre de repudios.

En la incurable llaga
profuga de la edad,
en su turbión de sorderas y temores,
vaciaba la bilis de asfaltos
fragmentado por corrosiones.

En ese hundimiento, todo era denso,
y el aire, y las ruinas, y el rasgueo
en el hueco lejano;
en esa lenta área, qué desigual murmullo
lo alucinatorio y el círculo,
el rescate y las basuras.

Entre columnas y confusión
sobre la grava inmutable, entre los humos
de los temblores estáticos,
vencer el surco menos ancho,
callar así el trago de la desidia
en la imprudencia de otro trago, en el desierto
que fuera ideal de aceptación y de gozo.

                        24-febrero-2015

lunes, 23 de febrero de 2015

Hay barrios a la deriva de capítulos irresueltos.

Sólo cambian por sustentar que ceden
como el presente o la voluntad:
las quejas, el augurio de los apetitos, la carnal
inventiva, los reemplazos en las acotaciones,

como si se hubiera reclutado para consuelo
el criterio de las panaceas,
o algo que los eclipses fugitivos
como un flujo de alta tensión,
no considerasen fiebre aparente.

Hace mucho que el sempiterno laberinto
lava las manos
en el semillero de los pies descalzos.
Y ocurre que las pertenencias
son ese rubor transeúnte
que aguanta la sinopsis de la vergüenza
de un informal cabeceo
prematuramente prescindible.

                              23-febrero-2015
Escuchas la luz
que despierta tu cuerpo
de trópico mineral.

Dices en la arena tu historia.

Una mundana severidad,
un anticlimax
y una agresiva ventisca
evitan los modales de tu decepción.

La escasez te salpica el sexo,
la boca,
y un andar oceánico,
vetusto
como la flora de la promesa.

En tu decorado
eras mortal antes del socorro.

Hoy no es viable
el pretexto de la soga.

                                      23-febrero-2015
La nieve como vidente corazón gime
una nostalgia solar
a través de chasqueos enrejados
y el desenlace materno.

Corta muy suavemente
los aguijones de la cruz
que maman los minutos lácteos
de la estrategia y la alienación.

Insomnio de saciadas uñas
levanta un dique
que veneran los cuervos
y la inquietud de las alimañas.

Gimiendo, los extraviados párpados
pescan los ombligos
que en la red arterial de la luz
se preñan de enigma y arden.

                           23-febrero-2015
En esta ductilidad
están moteados los referentes de la súplica
y una fortuita lluvia de antítesis
atrapó la zozobra
que ya era pez
y callaba.

Todavía tu mal agita
una estrafalaria deidad.

                      23-febrero-2015
Ya no convive
donde ingenuo es la expresión del idilio
y si algo alimenta las facciones
observa del infinito la atemporalidad
que insinúa la líquida dicción
del espasmo profundo.

Jamás sabrá
si las mecánicas tenazas que arrastran
esta retrospectiva
que suspende
la final moralidad de la exploración
en la genitiva hambruna perdura en el rayo

ni si el disparo bermellón
en un evento de desquiciadas notas
reprime la cacofonía perversa

porque despertó el intratable interior
de un vínculo extraño y augur.

                            23-febrero-2015
Aire
que criptografías de la abundancia
y suelos transparentes
con los fastidios de la piel
la nada lisiada,
dispuesta sólo a medias.

Perplejo se reapropia el mundo
de las viejas semillas y el silencio inocuo.

Madurez en el adyacente cómo
y el ojo que niega lo instalado
al nombre umbral de la palabra.

Estas caras de aliento subterráneo
son tambien atemporales;
modelo e insinuación
de carne desnuda
de la mortaja y el polvo.

                      23-febrero-2015

viernes, 20 de febrero de 2015

Pensar de la onomatopeya el aire
cuando la integridad reina
y no decae, aunque la ciudad invada
el archipiélago.

No fantasear en los senderos
y asentir. Calumniar al destino
con las salpicaduras interiores
de lo dicho y con el norte
que turbaría a un rústico.

En los refugios todo era sincero como el poniente
en los anaqueles densos.
Ciertas carreras daban brío
minúsculo y en superficie. Y los pliegues
se especializaban en subdividirse,
interpretando la tentación.
El giroscopio nunca caía, iridiscente
como las plumas de los urogallos
o necesidades de oír, fijadas
en el ojo de la exactitud.

Pero los papeles
antojaban élitros y sus cuevas
devoraban acción no aureolada;
la brecha a unirse certera
en la elisión síntoma de cualquier estrategia.

                          20-febrero-2015
Jamás se duermen los testigos. Respiran
como la resina del pino y esas imbricadas
espirales y aunque no de probóscides,
como el insomnio del invertebrado que en la tubular
intransigencia añade al cuerno invencible la magia
de pesos regios, derramados
en la bucal profundidad de lo exánime.

Jamás duermen los testigos. Respiran
ampliando la dura resistencia
de aurículas a sus intensidades en una clave
maestra del aliado custodio.

Jamás duermen los testigos. Se significan,
y alteran los matices agresores.
Pero si quienes te invaden
al duelo rehuyen cobardes,
los testigos tambien duermen.
El camino no es dulce, si bien tampoco
debe restituirse con la tilde de la perfección.
Y la letra pequeña tambien protege la marcha.

                            20-febrero-2015

jueves, 19 de febrero de 2015

Destierro formas que aroman mi delirio
y de la axila me cuelga
una lata y un cuento infantil.

Quiero morder las flores amarillas,
pudrirme en el dodecaedro de tu vientre,
anclarme en la vulva de tus harapos.

Busca por mí un destilado cautiverio
en cuyas esquinas el sexo no sea aséptico
y el bienestar tenga los tiempos de la máscara.

Existir no hace buenos cortes en los cristales del silencio.
Es ceguera pensar que los cerrojos son atadura abisal.
Ante la duda cuaja el músculo la contundencia de la hora.

Mi verdugo vomita en los laberintos de la nada.
Su placer no lapida los castigos
que la moral desliza bajo mis mandíbulas.
Soy acreedor de las caricias a los metales.
Una hoz me despereza
después de los sudores y el interior
de la espita de gas.

                             19-febrero-2015
La arena posee el temblor de la renuncia.
En esta dulzura marina
la ebriedad del vino barato
ofrece una luz clarividente a las 
aguas, las conchas,
y la misma roca parece palpitar
bajo mis manos
en una hora tan impropia de la mañana.

En el secreto tiempo de la piel
expiran los látigos
y el hambre es una labor de carpintería.

Quizá la araña brinde
el desnudo sexo de la soledad
en las maderas muertas
que destila la espuma
de una garganta despojada de huellas
y siempre inconclusa
al zigzag grasiento de la distancia.

                                   19-febrero-2015
Acaso la blanca roca de éxtasis
busque en los pulmones de la puta
un sobrenombre. El mecanismo
articular de la cucharilla y la aguja
para la falta de presión en sus arterias
heridas.
             Miro sus ojos y veo la esquiva
caricia de una muerte temprana.
             Huelo sus ojos y toco la muerte.

Cien euros para limpiar
un torrente de manchas y cenizas
que ya se adivinan prematuras.
                                                         Y a pesar
del frío
            abrazo muchas veces
aquel cuerpo que tiembla cuando
en el reloj dan las dos de la madrugada.
Estaré un instante
                                 hasta hundirme
     en la tristeza imborrable
de un coágulo y el veneno
aquí en la tierra.

                            19-febrero-2015
Nocturnos, unos cuantos
centinelas de la miel y el licor,
lentos, perversos, custodiábamos
la embestida del viaje.

Junto a lo absurdo de la verdad
sobre aquel banco estercolero,
me estremecía la vacilante prisa
por romperle las gafas a la lógica.

Nunca hubo para nosotros
un vagido exánime, pues eramos
crueles con las muletas de la vida
y viscerales para la yerta
arquitectura de labios y vientres.

Ahora sabrán de nuestras maletas
quienes exanguinen
la atroz desmesura de un juicio
que los desgarrones en la carne
liberan de la agarrotada náusea
y vuelven a los verdes cielos
de unos ojos jamás videntes.

                         19-febrero-2015
Llegas tarde a tu ligero desayuno
mientras las madres
que nunca debieron serlo
se masturban tiernamente
bajo la ducha
y no piensan en nada.

El marítimo olor de sus vaginas
es una muestra ancestral,
el circunloquio de un placer
igual que los quioscos de flores.

En el pleno vuelo de los dedos
creen alcanzar alturas
que ocultan las riendas
de un orden lejano,
propio de la opaca fugacidad
de la adolescencia.

Hoy parecen cruzar el invierno más niños.
Han ocupado los dos márgenes de mi vista.

                        19-febrero-2015

miércoles, 18 de febrero de 2015

Una herrumbre antología del silencio
absorbe los volúmenes de la ceniza impronunciable.
Vestigios de un sueño sólido
atribuyen la construcción de puentes
a la ejecución de cicatrices.

Las osamentas desafían la redacción de la piedad;
prodigioso limo de la nostalgia y la acechanza.

La súbita cabellera de la mañana
todavía aroma la absolución de los laureles.
Barre el polvo un tedio de muerto cansancio;
alucinación acústica
y libreto de las horas mudas.

En la cara norte de la fosa
ahonda la parálisis
en la celeste escarcha de la esfera.

La vida tuvo un orbe,
una estela de otras bocas
que nunca conquistaron
la seminal frontera.

                        18-febrero-2015
Para que la espera de los relojes sea una humedad tranquila
en el conjuro de la malla
deberá clamar un aura de la memoria y de la cal.

Que en las laderas de la desidia
jamás vuelvan estériles oquedades
sobre el relieve primitivo de la palabra.

Pues donde fue umbral el uso intacto de la libertad
hay pequeñas incidencias
que consuman los tiernos movimientos de los abecedarios.

Lejos el muro será la sombra lacustre
que edifica la dualidad consanguínea
en máscaras arrecife de los pubis lentos.

Carnal la indolencia eterna de lo transparente
abrirá un hoyo para las entrañas desterradas.
Las larvas de la locura tendrán un predilecto
dormitorio allí donde la venenosa obscuridad
es el estricto recinto de los rehenes de otra pasión.

En la edad de la esfinge una suburbana controversia
cumple la asimétrica adopción de reflejos y nutrientes.

                               18-febrero-2015
La serena nostalgia del puerto desmaya
la pigmea papiroflexia de búhos y roedores.
Raudo ocurre el encuentro maldito.
El imposible y la hambruna desatan
una furia estrangulada. Inspiran
la bravura definitiva de los elementos.

El humo es una avenida de viento mendigo.
Vórtice de picos deshabitados y naranja
estación palmípeda. Proclama de las
estructuras epílogo del sueño y la insolencia.

Poco a poco se desploma sobre sí mismo
el relámpago corroído. Los bolsillos
en los espejos cóncavos de la nada
adquieren una pronta mentira,
y un viscoso y frágil caparazón.

Mas que la agonía de las olas
la arteria invernal despide
un vértigo huésped de las redes,
e irreversible como el cautiverio del terror.

                          18-febrero-2015
Un silencio amarillo danza en los ojos
claros de los insectos eléctricos
que traspasan el tribunal de los vértices.

Atesora las frecuencias clarividentes
una estirpe pura como la brisa
fugaz del agua. Esa que hunde
en el tiempo las manos y persigue
la libre daga de la sangre dolorida.

Un niño escucha la piedra resollar.
Ajeno a los metales de los astros,
pero aferrado en el orden de los juegos,
y llamado para vencer la musculatura
de los ritmos secretos y los años de improviso.

Entra la guadaña en los vastos bosques
con la malicia de la moneda atrabiliaria
y pudre los frutos descalzos
y el brillo extraño de la sombra de la sierpe.

No hay murallas tempranas que circunden
la púrpura brújula de los errores impenetrables.

                               18-febrero-2015

martes, 17 de febrero de 2015

Hundo los ojos en el licor de tu sexo
y juro irritarme
con la embriaguez mestiza de las puertas traseras.

Pateo incrustado en los pliegues del placer
hasta que las verrugas de la asfixia
me devuelven atolondrado
al vaso del que no debí salir.

En trance respiro los gusanos de lo inexacto.
Las púas que desgarran mi carne
y luchan hasta partir la víspera de mi esqueleto
no detienen el tribal cautiverio
al que nada ha puesto llave.

Soy un mosaico de aristas rabiosas
y la greda de este pene gótico
el horno ganado a los ángulos de tu arrecife.

Engúlleme antes que vengan los huracanes
y coagule tu salitre
las ciudades con que te penetro
sin uniforme ni justicia de empedrado archipiélago.

                              17-febrero-2015
Nada para las extrañas energías del relámpago es irónico.
Así rugen los acantilados
y la predictiva brasa de lo indolente
ante el resplandor
en los sepelios de la escritura.

Perdido el humo comunicante en los zapatos
y el grito de un mamar desesperado,
es imposible pronunciar la honda tristeza.

No hay detrás que articule el talento curativo;
la necesidad da vueltas
y los gorriones son el reino de la madrugada.

Ya se apaga el sexo de los perros
y llorar es un sobrenombre
que los párpados de la burla
cuelgan en los pasos a nivel del estómago.

Si fuese más largo el camino
habrá que bajar con los apodos difuntos en los bolsillos,
donde los vaivenes son la deudora vergüenza
de hormigueros replegados a mitad de ruta del corazón.

                                  17-febrero-2015
¿Cómo no fallar la convexa pincelada a la vulva del lenguaje
cuando el cuerpo es un hipérbaton de ropa interior sucia
y los agujeros el esquizofrénico traspiés
de una soga varada incapaz de mudar la piel?

Los errores más hondos
muestran su hartazgo.
Son retazos bastardos de una cebolla sin lágrimas.
La manera indiferente de no temer la rabia.

En la boca se disipa una hojarasca compasiva.
El biógrafo caos de océanos menguantes.
Un relumbre ámbar de prólogos cerrados.

Nadie quiere que los filamentos de la brasa
ejecuten las arcadas
de una mirada hacia el calvario
y unas manos
que ya no trepan las grietas
de un mobiliario polvoriento
en la hilera que precede
a la revelación de la edad boca abajo.

                             17-febrero-2015
A la vez protector que corbata de la infancia,
el asedio se ovilla en las venas
demediadas por la edad,
donde un bronce narciso
martillea las galerías de las cuatro a.m.

El germen artesano pule la náusea.
Cobija la piedra la ebriedad coralina del espanto.
Gárgolas de vacío abrasador
miccionan la lava voluntariosa,
diestra en reanimar los ojales de la soledad.

Hay un niño de heridas abiertas en los peñascos
que toca unas pequeñas campanillas
sudando la esencia de un reclamo
cuyo anémico peso amplía el extravío de la piedad.

Muda es la escarcha en su pecho cuarteado.
Deforme el silencio de su cláusula.

Nuestros nervios subterráneos
separan el rechinar de los cristales
y el imposible idilio de vida y luz.

                         17-febrero-2015
La palabra seca sus heces en mi lengua.
Mi paladar es un pupitre desollado.
El giro gris de las prácticas de angustia.
La solemne milla de lubricio inconsútil.

Nada pueden las jarcias incrustadas,
al igual que las gaviotas,
el estupor y la salitre picuda.

Nada ninguna pestilencia de tintes apacibles.

El dibujo de mi letanía adelgazándose,
el tordo retrato y el cadavérico perfil,
la guadaña sexual del crimen,
nada poseen con que dar nombre
a estas farolas de sabor plisado
y diario náufrago hambriento de otras vísceras.

Nada mi resaca de rabia y desdén;
bocados marismeños de la metáfora,
que una vez avinagrada en la sustancia
concluya de las dunas el burdel del oprobio.

                              17-febrero-2015

lunes, 16 de febrero de 2015

Ser desleal de género
cuartea la súplica profunda
que los idiotas pretenciosos
tragan con gusto cada mañana.

La basura, su abdomen
canónico, es un paréntesis
de lo opuesto.

El perdón pronto será
una añoranza, la rúbrica
del egoísmo cuneiforme.

Todos los ríos hacen de la paciencia
una estela impenetrable.

Como un aprendiz de los espinos
el número galopa
hasta romper los prodigios
en el cráneo del crimen.

                           16-febrero-2015
Los adoquines de dedos ligeros
escudriñan en una puerta.
El trazo de mi sueño
tiene en los caínes una sorpresa.
Me río de atrevimiento.
Nubla el aire una impresión
de colas heladoras
como puntos de dominó
cuyo oficio es el frenesí del pan.
Trepan por las esquinas
inquilinos de suficiencia
hundida. Hoy es interminable
la trenza de las arrugas.
Hay un ruído verde
seguro como fantasías,
atestado de cometas
secuela de los árboles,
abiertos a la vigilia
e ignorados en los patios de interior.

                          16-febrero-2015
Un haz turbado sobre la letra de tu pecho
hace un fuego eterno
de enhiestas nomenclaturas.

Salvajes, duermen
el amanuense diálogo, las nubes.

Hoy es el vino
un festín que pasa de puntillas,
la palabra una promesa
de la pelea,
el rasgado prepucio de los destierros.

A pesar de todo
caen dentro del círculo los rumores,
las polillas,
y la ocre odisea detenida.

Despierta la hojarasca bocarriba.
En un descuido de las pisadas proteicas,
devorar eternidad
mueve a correr los surcos del otoño,
hacia anteriores pasos
que las arterias y el placer,
como la esbeltez,
tienen pendientes.

                                  16-enero-2015
Mientras capitulaban
las últimas naves, yo
combaba el légamo
antes de quemar los lentes.

Y cada vela era boca
de la danza de la tierra,
y cada sombra
una ominosa estupefacción.

De torres sin ventanas
quebrados nombres
me pidieron el sacrificio
de los climas.
             
                       En el fondo
lupas y embudos
son la misma cosa
si la calle se contrae
como sordera,
                        y cónicas
huellas
            pulsan simultáneamente
ayer, hoy y mañana.

                             16-febrero-2015
Si perteneciese a la noche, pulsaría
los panales de la perla: abalorios
del vivir desgarrado de los tejidos,
cuyo rastro latente se adentra
en la verdinegra imagen de la roca.

Pero seco en exceso, soy el colector
sedentario que no sube la voz,
y es mi terraza el graznido,
y las arenas que ante el adobe
capitulan la artúrica
invisibilidad de las uvas.

                     16-febrero-2016
Porque tengo la urgencia clitoridiana del viaje
lavaré los dientes
con la argamasa
antologada de la soledad.

Y vendrán los pájaros rapsodas
y las horas de tinte incandescente
y las elipsis
y las etimologías de la chispa

con antifaces envueltos de explosión crujiente.

La letanía será de ébano
hasta romper los cristales.
Cormoranes pendulares como la mar
en la sala ósea
querrán sodomizar el jacaranda,
cortesanía del abejorro,
capricho directo
de los dientes y el hipérbaton;
avejentado punzón de ciento nueve años,
claustro turbión de las cartas,
y el jaspe de escudos
sujetos a la pátina del placer.

                            16-febrero-2015

viernes, 13 de febrero de 2015

He caído en un testamento de aire irlandés.
Sus sales higroscópicas demotizan mi cuerpo.
Hubiera paseado la fragmentaria desidia
por absorber la atmósfera de tu sexo
si mis variables desecantes no fuesen
los hidruros y los metales alcalinos.

El agua se pliega. No quiere los estruendos.
Lacera las provincias de tierras mal acuñadas,
de escenarios ondulantes como coníferas;
copos en el mástil biográfico de tu paréntesis exhausto.

Desde la perspectiva de mis ángulos enloquecidos,
una mañana pudiera ser orbe,
piedra curativa,
lomo de artesanía,
última chispa de una substancia ebria.

Agrias astillas cirílicas mastican nieves inciertas.
Ecos blancos son la extraña geografía de tu vientre.
En los desiertos el mar es un texto a restaurar.

                              13-febrero-2015
De un hachazo desconfiar la sombra
que por morbo la arena de los sueños
desliza hacia los párpados. Ser búho
y estar tras los ojos de los muros, ser afín
a los rastrillos que devoran el grito.
Y calentar el óxido de una sutura
y ver la fijeza de la ignominia; arañar
el trono que pide pudrirse y luego escucharlo
mancillar la flema de vainas
y podridas correas de tanta victoria.

Deambular en lo decadente, ser tocón
de una desnuda ceniza
y ampararse en el ralear de los cabellos
hasta que un cero sea péndulo
y horno de la brisa.

Y estar a punto de raspar
la neblina de la pizarra
y de adoquinar la lengua,
arqueada como bambú pidiendo descanso
si no hubiera hierba
que conquistase los alrededores de la espadaña.


  1.                              13-febrero-2015
Nadie urge su adhesión
por esta voluntad transeúnte,
arrollada en el calendario
por cada borrón estilográfico y cada hora genuflexa,

cuando el pasado se jacta y maldice
los amortajados mástiles de la luz
y gira turbio el rayo
como un símbolo de los grilletes a la razón.

Solo los días corren a masajear la ira
como láseres tras el olor de la hipocresía
agitada de tanto recato con las armas
en la deforme carroña de la maquinaria industrial.

                                  13-febrero-2015
Los hipnóticos obuses se retraen
de sus estructuras espasmódicas y versiculares.
Renuncian de su tiempo y de su rúbrica.
Se intoxican de su propio polvo y se enroscan
en unos pilares de cubierta y de voz heladoras,
en las rastas de pan y de sangre consumidas.

Son de facciones cárnicas los charcos
y la corona de violentada altivez.
Con suficiencia fluye la crueldad
en los dientes rotos de los cuervos sin suelas.

Otra orilla de tierra quemada.

Atrás de la muerte eructa el vacío.

Flota sordera y la invencible fiebre de la tarde.

Futuros reproches son la prosa de los escombros.

Un niño intenta recordar el nombre de su madre
pero no olvida que la bicicleta era azul.

                                   13-febrero-2015

jueves, 12 de febrero de 2015

Mi nación es tu cuerpo abierto para la catarsis.
El vicio de la bombilla y su ciego fundamento.
La inocencia intuitiva de los papeles que no deshace el agua.

No me repugna la viga inesperada.
El monte es la guía para calmar el agua de mis vasos.

Tú confías el coito al archipiélago de bardos sin velas:
anclas jornada tras jornada
las flemas de los ahogados
en el cuerpo de la ballena.
Pones a salvo antorchas y nenúfares,
las columnatas enloquecidas de los suicidados,
esas variables centrípedas de mi sexo insomne.

Mientras tanto
testifican los tartamudos por la noria canalla,
y los fantasmas hacen el estrépito
que las cáscaras de mi semen
silencian en tu boca
limpia de malas hierbas.

                               12-febrero-2015
Los castigos redimieron la trenza de una espiral,
una antigüedad de murallas en subsidio azabache,
aberturas a un abismo que nos bifurca la garganta.
Llamaron el pelotón de fusilamiento de ogivas ventrales:
infundio animal, déspota,
regente de la mala sombra y la saliva en peligro.

Dividieron las vides que desechan el azar
y ese enjambre que se materializa en la repugnancia.

Disidentes en la nostalgia.
Furtivos que nos arden
en la búsqueda y el olvido.

Siempre, la asfixia.

Ciertas arterias añoran todavía una mancha esclava,
preñan algún ancestro:
se limpia la sangre de tanta estirpe
como rigor compone los nidos
que sobrevuelan una vez más los laberintos.

                            12-febrero-2015
Dudan las nubes al liberarse de apellidos.
Son de una estirpe fletada de afecto.

Engorda la pólvora tan afín a los puentes viejos.
Es el momento de la simulación y la tristeza en que los predadores
inscriben de hambre mortífera la decadencia de las estaciones,
y la vesícula de la umbría revela solemnidad.

Todo borbotea. Cantos, cumbres, fulgores y dentelladas,
y el combatiente relámpago gime sobre peñascos,
se querella contra la tierra de orejas en perpetuo solsticio,
magistrado de quienes dormirán la porfía y el vómito.

La isla se incorpora a los cuernos de la sierpe,
después en la febril fatiga de la súbita verdad
armando la retama elíptica del camino que el estramonio prolonga,
desafía ignorando las barbillas limpias de calificativo de los ciervos.

En lo hondo de los verbos la orgía prensil de los relinchos
voltea los caballos de lúcidos ligamentos sacros
dichosos de pertenecer a los pronombres de ebrias rutas
antes que la esclavitud de los ríos se ejercite en el abdomen de la noche.

                                             12-febrero-2015
Efímero salitre salpica el exilio de los altos tacones.
Como agujas enemigas hieren de placer mi vientre.

Es agradable la desgana ante los precipicios.
Septiembre fue vertical una tarde de poética obrera.

Mis dedos descansan en tu rutina amatista,
se apoyan en el alquitrán de la paciencia.

Inciertos, les duerme un arrebato de fronteras,
un atavío erguido, la nada impasible.

Alzarse después de oir en la angustia
la pereza de las avispas
para nunca más tocar el arco zozobrante de los anhelos
ni ver desnacer los lamentos de la crisálida.

Hoy los pies tienen una enfermedad cautiva,
poseen la débil pupila del átomo.

Celosos, rozan los nervios las crines de la esfera.

                          12-febrero-2015

miércoles, 11 de febrero de 2015

Tras días de lenta espera
el toisón de su pubis
le ofreció una bella humareda
que él paseó por los tejidos
de la lengua
hasta que un imán fugaz
desvaneció el largo puente
e hizo ostentación
a lomos de la urdimbre y el vergel.

Ninguna intimidad
para los dominios de la distancia
fue quien de medir
las múltiples formas
de dos cuerpos unidos.

En apariencia no hubo misterio.
Pero ambos se pasearon
durante un buen rato
por la oblicua dimensión de los gestos.

Una paloma picoteaba
en el alféizar de la ventana
el anagrama de sus orillas.

                11-febrero-2015
No es un nunca sin dueño
temeroso de las libélulas del río.
No es la dentellada a las frías sábanas
que el consuelo asoma
para retrocederla luego
en una incierta medida del odio.
Tampoco el amanecer de olas
cuyo eje duro
se despereza en el áspid de las cadenas.
Pero si te acercas
y hueles el rugir de los tiempos
verás cuanto polvo
acumula la soledad.
Por eso su particular dominio
fue invocar a lo indecible
con un cinto como única luz
y el tigre en lo hondo del acantilado
esperándola libre y salvaje.

                             11-febrero-2015
Aquí descansó hace muchas huellas
cuando los que duran como el hielo
eran todavía un grito limpio
o no habían pintado en los tejados.

Y obró sin descanso para multitudes,
aunque jamás con desiguales palabras,
pues el que un perro hiciese grumos
no variaba en nada
los mármoles de rostro inconcluso,
ni el interior siniestro de los ungüentos.

Después las magnitudes clamarían
impudorosamente y por la mayestática norma
que quisieron provocarle
a costa de un tumulto que cuentan indolente.

Ocasiona su fachada de tenderetes,
hecha rehén de cabras y azoteas,
un amplio tráfico renqueante.

                         11-febrero-2015
El celaje áspero e irreal
amenazaba los olores de los años
con un brillo de fondo instantáneo
acogido por temblores
junto al desván de la pérdida.

No hay memoria
sin aquel claro cataclismo
hilvanando las esquirlas
en los tejados.

En los viejos barrancos
el abandono quedamente
arropaba la niñez
que mira sonreir
a quienes entornan puertas
cuando la dureza
asciende las rendijas de los escombros.

                          11-febrero-2015
Entre todos los vértices del frío
yo elijo lo infértil. Conozco
como se retuerce, lo que le conquista,
qué minerales abraza. Me son indiferentes
sus prodigios, cuando se desplaza,
qué sustento obtendrá del agua, y aún
menos que velará en otros ojos;
a qué sucesos será leal
de su escenario implacable,
qué entornos cruzará con la azul pasión
de quien avanza tras horas de pequeños jadeos.

Corre ahora hacia su centro y yo percibo
el eje de cada simultánea pasión
con los límites en continuado vaivén
zigzagueando sobre las punteras eternidades
como un aire de ritmo inacabado.

Sólo quienes regresan por ciertos atajos
traen indicios de las noches milenarias.

                                11-febrero-2015

martes, 10 de febrero de 2015

Jamás he poseído la edad de las visiones
y tampoco rondé la heroica
cruz de la génesis.
Numerosas veces mantuve vacía
la crisálida de mi certeza
y no confié crédito
por el que soportar la finalidad de mis tiempos.

De simiente virgínea, solivianté la válvula
guardiana de mis tropiezos ante los enigmas,
y el vientre tuve preparado
para romper el ebrio espacio.
Desfilé ante puertas de semen y de obscuridad,
y no malgasté los nudillos,
dejé penetrar la llave en su incubada bruma.
Permanecí rastreador de sogas
porque el grial enjaeza carnes
en los pináculos de la sombra.

Al punto de los peligros se invalidaron los rostros
de las rivalidades faltas de moral,
la torre erigió babas de desdén
igual que los golpes a los colores de la lluvia,
el trueno se desnudó de túnicas
y la piedra de la arterial erosión.

Era un enfrentamiento estupefacto,
porque la arena fue,
como el crimen,
una reveladora fisura en la embrionaria ansia.

Ya entonces cargué contra la culpa.
Una culpa cuyo verbo
puede replicarnos ignorante.
Y subir la salina razón
a nuestras abiertas heridas,
sin lograr el olvido,
mientras siga viva
la mecha falsa de la palabra.

Así es prueba esta suficiencia de la sangre,
no sólo de la vertiente sostén para la huella,
sino de todo aquello que fue y será
estación conjugada en las direcciones de infinito.

                             10-febrero-2015
Tenía un amplio desierto
al que referir
la caída de sus párpados.

Había agotado
el sudor
en los desnudos ocasos.

Quiso envolver en los tobillos
las palabras de una despedida
sujeta al letargo de la angustia.

Mas no por eso visitó
sus raíces por última vez.

Tan sólo ansiaba ser el caminante
que atraviesa
el seminal amor por la sombra,
y dejar de existir
entre las sedientas paredes
que fueron madriguera
en la construcción de su súplica.

                       10-febrero-2015
Cruzo la música enemiga de las aguas
y miro adentro.

Absorto, hago resumen de los deseos,
y los insomnios,
y la sed de palabras.

Terco, prisionero de parajes
y desvaríos.

¿Fue mi presa la verdad
o soy yo
quien en su engaño
habla al acecho?

Todavía no sé
que imagen cultiva
mi piel.

Nunca tocaré
el instante de los espejos,
ni su enigma
inventariado en el desaliento.

                      10-febrero-2015
Tengo motivos para un bostezo anciano.
De la vaguedad restituyo la espera.
Olvido que soy acre en multitud de engaños.
Mis palabras vacías redescubren al moribundo.
Hay sonidos que todavía no oprimen viejas direcciones.
Es persistente la medianoche de las líneas del nervio.
Engullo moscas que saben a calvario.
Lechosos fusibles que sangran en la ingle de las pesadillas.
La ceguera es el mensaje de un gusano líquido.
Yo era vuestro pretendiente.
Desconocía cual mar no debía ser castigado.
Pero miradme ahora.
La inquietud se mezcla en el útero de mi mortaja.
Desvarío mientras sorbo la flor de los errores.
Soy miope a la calumnia trenzada en mi espalda.
Sujeta mis futuras cenizas la malla de un discurso herido.

                                     10-febrero-2015

lunes, 9 de febrero de 2015

Aquí los días llaman huérfana la tinta escolar.

Muerden las manos.

Es un mordisco ausente,
un mordisco secreto, un color
de vientos debajo, como migrar en voz alta.

Después un mordisco guerrero, abisal,
ya de carroñeros hacinados: otro caos, la impotencia
de guardar la fila de la que has
de volver con la bolsa vacía.

Tan sólo el desencanto de una incerteza
proscrita ahora
a palpar la vulva de los cansancios abiertos,
incluídos en todos los años
que esparcen su poderoso desorden.

Lloras de nuevo tras este mordisco
que jamás se demora.
Impotente de gritar en esa coraza
cerrada de los días, en ese cruzado
interior de los vértigos.

Hay en tu pausa
un mortífero hachazo, resquicios
de un odio tosco.
Y un terror tan duro que sería capaz
de adornar el silencio de los puñales.

¿Quién vocifera tu deriva?
Nadie.
Nada.
Ningún kilómetro
ni ninguna inmensidad.

La incerteza de los días
oculta horizontes que desmienten los muros.

Todos los barcos naufragan.
El desafío no existe.

                                 9-febrero-2015
No cedió a los estrépitos del barro
ni a los grumos pedregosos en la garganta.
En el agua limpia sus deseos,
los divide por igual entre los dientes.

Sacude ternura refractario.

Lanza los anfibios extremos de los sueños
y tiene mucho cuidado
en eternizar la mentirosa velocidad
de la pena.

Libera los niveles de antigüedad.

Prefiere ahogarse en la infinita semántica de la sierpe.
Piel tras piel reir en todos los obstáculos.
Cabrillear de un círculo a otro.

Pues es incansable

y en sus ojos brilla la convexidad de la luz
y bajo la lluvia levanta una urdimbre de azules,
umbral para los huesos que no intuyen el silencio.

                                  9-febrero-2015
El engaste soberbio de la crueldad.
El engaste helado de la infamia.

Tras el pleno percutor de los metales
hasta la fría ciudad 
todo es una voz altiva.

Voluptuosamente se apoyaron las cerraduras
en la muerte del combate.

(El terror susurraba).

El difícil interior del oído,
la contrincante ilusión,

y los recuerdos de la giratoria hambre,
y la animal endogamia de los crímenes,
siempre concentran un agobio de carne.

En el subsuelo aumentado del grito
juega el destructor de la verdad.

A veces está la juguetería cerrada
y el vomito se derrama sobre el pavimento.

                           9-febrero-2015
Después de cada jornada
una nueva proposición del absurdo. Aterra
pensar que nos seducen las molestias.

Las desavenencias resisten el otoño de viejas ropas.

Mirar hacia atrás nos convierte 
en porteadores, irrecuperables
para cualquier época que no sea la nuestra.

Se ahogó una niña
tras el embargo de una pasión inocente.

Nadie parece conspirar
pero unos ojos amarillos
no pueden detenerse
cuando tres de cada cuatro puertas
descuidan la respiración.

El desahucio es un latente final
a muchas preguntas
cuya respuesta se enroca
en el velamen sordo de esta fotografia.

                          9-febrero-2015
La luz es una gotera que insemina mi sombra,
mi insomnio es una gotera que insemina mi miedo.

Trazo líneas, dibujo pequeñas bifurcaciones.
Pero no alcanzo a ver la humedad de los pies;
ni su poder absoluto,
ni sus idas y venidas.

                     9-febrero-2015

viernes, 6 de febrero de 2015

La inmensidad es una tentación necesaria.

El espacio hace definitivos los límites del laberinto,
la sencillez de las líneas en el hambre de los cuerpos.

En el nombre de las cosas
hay una paciencia distinta: su tiempo es un lenguaje
hurtado a la forma.

El nunca que decide,
la espera que transparenta en la inminencia
su saber último, la energía que se excluye
hacia un despliegue interno, detenido.

Todavía hay quien toma posiciones
para la conferencia de las cenizas,
alguien llamado a atardecer en lo absoluto.

                                    6-febrero-2015
La pena de cadáveres sin sombra
en la tranquilidad furtiva deseada por las venas.

El conocimiento de las tinieblas
antes de la expulsión
tras la diáspora de los ejes rotos.

Cuando las palabras chapotean febriles, la libertad
se pierde en el habla de las camas vacías.

Se cuela en los temores para no afectar el alma.

                               6-febrero-2015
El borde de los abismos
a un paso de lo irreconciliable
es un olvido rápido, un olvido seco
de las cicatrices que salivan.

Jamás cuestionamos que este eco
pudiese generar nuevos obstáculos.

                      6-febrero-2015
El símbolo del caminante,
el símbolo del camino, el de la imagen que promete.

Todavía no es esta sombra que poco a poco
ha dejado de huirme,
es este cansancio ante las nuevas rutas,
es la merma de los emblemas tatuados,
esta necesidad de aparecer y desaparecer,
de entregarlo todo y no concebir ya nada.

Pero nuestro viaje deriva en los juegos
de añoranza de los vientos y nos lo adornan los árboles
y su fragancia de madurez.

Esta demora y esta urgencia
se dilatan según las llamas, nunca son idénticas.
No refractan nuestro hambre, cruzamos
siempre por el lado
menos erosionado de la vida.

                                       6-febrero-2015
He madurado la voluntad de la constancia
para ventilar la tierra,
para ascender las barreras entre tu cuerpo y el mío.

Ahora mi batalla está en la esfera de un espejo.

En la superficie de la dignidad,
el hombre que no apresura sus direcciones
libera su deseo, apoyándose en la rueda.

Condenado en lo arbitrario,
en lo que de las líneas nunca ha sido paralelo,
mi grito es para los cultivos
cuya trayectoria tiene desconsideradas bifurcaciones,
que están en la nocturna presunción de un destino
que asola el cegador vórtice.

El arte de la meta, la herida triste de las escamas,
el tratado de la existencia en el abismo de la piedra.

En la verdad elíptica el hecho de la ola.

                                6-febrero-2015

jueves, 5 de febrero de 2015

Recuerdo haber perdido el equilibrio varias veces hoy.
Y haber amado a varias mujeres.
Siempre resulta que los arroyos
traen algo de escoria.
Pero es bueno que así sea.

Miren sus arterias.
O su consciencia.
Chorrean aguijones que quisieran clavar
y no se atreven.
¿Por qué son tan cobardes?
¿Por qué no admiten que se mean encima
cuando las muñecas de sus hijas
les hacen algún signo de alabanza?

Déjenlo.
Sé que la experiencia en iglesias
es una extensión que limita las respuestas.

                               5-febrero-2015
¡Qué gusto la derrota!
Lo había olvidado.

Me indigna la mala fama de la letra falsa.
Será absurdo matar a ciertos devotos
pero valdrá la pena.

Veo el fuego con optimismo. Nada de relojes.
Ahora no. He pedido tantas veces la molestia...

Me marea mamar acatarrado pero lo hago.
Es placentera la regularidad de la deuda con el oxígeno.

Quiero postales de vuestros sexos.
Crearé una réplica en dirección a mi boca
de cada uno de ellos.

                               5-febrero-2015
Quiso la clásica tregua contra la derrota natural.
Durante varios meses anduvo precario.
Según aquellos que contemplan todo
desde la racionalidad y el buen sentido,
comenzaba a ir por el camino correcto.

La antítesis de mi trama
es el salvoconducto tierno de la espiral.
Si cuentan hasta diecisiete lo entenderán.
Podrán comprobar como la adolescencia
goza todavía de buena cintura.

No creces si te pasas el día corrigiendo
caudales. La vida es violenta
y los cristales deben romperse.
Si se atreven y les entra la tentación
aquí tienen mi cuerpo
para escupir cuanto quieran.

Me pone cachondo la saliva de los extraños.

                               5-febrero-2015
Creer que apenas he tenido tiempo
para lavarle los dientes al ojo del culo.
Cuando lo que a mí me gusta
es que una suave lengua en el recto
haga de mi cuerpo un elástico arco.
Si me nombran
ÁNDENSE CON CUIDADO.
Soy un peligro prójimo.
El lado obscuro del opio.
La bóveda que derrama ausencia
y recibe a cambio
dados de cuatro colores.
¿Por qué he de derrotar mi valor?
El papel y la tinta
tienen la fatal costumbre
de ser mis principios curativos
mientras no haya nadie a mi alrededor.

Desapareced de una puta vez
Doctores de las letras.
Mi enfermedad tiene diagnóstico
en las trampas de la exigencia.
Mañana...no, mañana no.
En el futuro pueden irse todos a tomar por culo.

                                5-febrero-2015
¿Había ganas, eh?
Pues sí, había ganas.
Toda esa mierda del conteo,
el cuidado con los anacolutos, la rima, ...
Joder, ni ganas de fumar me daban.
Ahora por lo menos vuelvo A darle
las largas bocanadas A la palabra
que A mí me gusta.
Ya no era un problema de apetencia.
Era un claro caso de infelicidad.
Y de infidelidad tambien.
¡La puta que los parió!
Querer cambiarme a estas alturas.

                        5-febrero-2015
¿Cómo quieres que mueva sobre tu pecho mi saliva espesa
cuando es el cuervo
incapaz de defecar una bilingüe necedad?
¿Ya rimas en el mismo verso?
Esa es tu razón. No la de los niños.
Pero mira. Mira cuanto renacuajo hoy en la charca.
Será la primavera.
Enero siempre fue un buen mes.
Viéndote dudo que para esto te hayan hecho venir.

Los martillos siguen todos en su sitio.
Las cruces hoy se harán de madera.
Es bien latoso soportar la ristra de vomitos
que siguen a la soñolencia última del alcohol.

¡No tener prefijo en la pelvis! A editoras
como tú las alimentarían los salvajes
con el natural hojaldre de su semen.

Asegúrate que la nevera prologue
una vez más mis orgasmos.
La semana que viene bajaré la basura
cuando mi clásica admiración
se avenga a emocionar mi individualismo atroz.

                                     5-febrero-2015
Ciertos días de otoño la lluvia es seca como un bostezo.
Ciertos días de otoño quiero inyectar mi palabra en la vagina de la luz.
Ciertos días de otoño mi glande es irreverente porque no hace preguntas.

Tú piensas en el volúmen exacto de tus pezones
y equivocas los quebrados
cuyo vocabulario espesa la caída de la noche.

Del lado de la asfixia la flor silvestre
tiene la misma compostura que unas bragas
levemente regladas según los juegos de armonía.

Aquí he roto la caducidad de la sintáxis.
Por eso puedo no decir perro que las alturas
tu nombre el ladrido parte de rabo. En cambio
venir las escopetas y me parió la madre
en meados ligeros tu sombra de hálito
celebración aligustre fragmentaria tras feliz selva.

Pero mi testamento proviene de la exasperación
que los nudos de corbata preludian en el gato
y no al revés.
Entiéndase esto como un enroque infartado
a medias camino de la fina malla
de esas ropas íntimas que escondeis en los armarios.

                                       5-febrero-2015


miércoles, 4 de febrero de 2015

Hemos probado juntos casi todos los venenos.

Nos asedia la trampa y esa manera
que tienen los caballos de impacientar la vena.

Habla pausadamente, como los que eclosionan
bajo un techo de dolor,
o sobre la abrupta luz de los relámpagos.

Es una chica sencilla.
La conocí en la proa secreta de mis obsesiones.

                              4-febrero-2015
Un coágulo de melancolía,
una mística solemne, un aliento que rompe
tras aumentar los prodigios,
tras declarar las metáforas.

¿Quién gravitará en ese extravío, en ese imperio
de los nuevos orbes?

En la corteza de la noche,
tus labios se sobresaltan saturados de demencia.

Mis bordes contra los tuyos, mi sello
contra tus incertidumbres;
toda mi orilla contra el clamor
de tu conducta de roca.

                            4-febrero-2015
Corrían sin dios a través de la música,
con el declive de los desfiladeros
acechando la lluvia rumiante
bajo la ruleta y el humo de los muertos,
próximos a la ligereza mecánica.
Impacientes transcurrían los hechizos
por las saladas escamas de las sierpes,
y la hélice de alguna palabra
giraba en manos de la amenaza.
Se duplicaban tiernos,
nómadas de la quemadura hiperbórea,
sazonando de peligro los tobillos,
solapada la obsesión de enrarecidos mohos.

Se disculparon a la sombra de una flor
que pesadísima surgía de los presidios,
en donde los tumores eran insaciables
y el sufrimiento un ojal puro.

                       4-febrero-2015
Estaban en el abismo, ilimitados
por la nada febril de las alturas,
próximos al advenimiento.
Los locos, animados por los estratos de las aleaciones,
se fugaban tras cada tos.

(Y él, diríase minado de vértigos,
en las primeras ruinas.
Con el fuego gravitando,
impulsaba con los zumbidos del azar
la íntima constancia de la fiebre.

Más allá de la consciencia y los desiertos
ramificando los silencios,
cubría el vaivén de la condena.
Le injertaron, y la seducción
obligada del cuerpo
hizo vomitar la estrategia del puñal
en minuciosos éxtasis,
en náuticos racimos de gracia).

Disertaban los locos,
y uno tras otro se les fueron añadiendo
todos los internos del psiquiátrico,
como grumos de una alucinación,
con las diferentes desconfianzas de sus suplicios.
Disertaban en barbecho
de sus tentaculares dogmas, e impulsaban
los diáfanos ataques del nudo,
la rivalidad gramática de los subterráneos
con las lascivas cabelleras.

La emboscada de las raíces fue mutando
su rocoso trago,
y al embriagarse solos, ya en otra guarida,
se diluyeron como dulces y telegramas.

                         4-febrero-2015

martes, 3 de febrero de 2015

El pulso se extingue sobre el limo.

De igual manera se pierde la memoria:
se sumerge bajo los hilos de intrigas
que tensan nuestras huellas.

La secuencia de los fluídos que oxidan una vida
es la secuencia del ser.

Todavía nada deviene ocasional, tan sólo la mortaja
sobre la que hemos puesto una extraña versión de los besos,
y las lindes de un fuego
que brilla tras el sólido espacio de la urgencia.

Aunque haya un umbral,
el temblor enhebra ciertos espacios,
el espíritu escabulle los rastros
ágiles de los ojos, y una incorregible
desobediencia se detiene ante nosotros.

La polilla es una vibración inflexible
como las canas de una película muda.

Los harapos de la desaparición
son el juguete siniestro de una bruma
donde la última hora pertenece al yo.

                          3-febrero-2015
Desciende un miedo semiolvidado en el otro margen,
revés de la calidez de un falso rastro.

Persistente en los sueños
un olor continúa trazando caminos, mapas
y recovecos debajo de la lengua.

Así maduran, donde los arroyos
son cauce repentino,
las rendijas de un aroma,
el gesto de un sabor, la doblez
de un lodo siempre indolente.

Junto a un firme propósito, los dedos de la luz
desgranan pequeñas dichas
para quienes prefieren no volver.

                       3-febrero-2015
De una soledad impugnada y a expensas eternidad,
y una delicuescencia del polvo y otra para doblar el mal,
un sexo lento,
un sexo lento hasta los huesos.
Una verdad y luego la palabra
en este zigzagueante brillo de la ciencia que roe
hasta romper en el abismo.

¿Qué mutilaciones continuarán en el círculo
tras el avance de los acusados?
¿Habrá remedio para la censura definitiva,
esa que tiene su propia sesión de abatimientos
y pretende el falso testimonio de los bosques?

Hay un pobre hombre
junto a la semilla terminal;
el prodigio rumiando imperceptible;
el trabajo exhumado de un fracaso
que devora hasta la última semejanza
los aullidos de su memoria.

Y jamás la nada de una sola pulpa, la que es culto
de cualquier forma cada vez que alguien allá arriba,
en la torre arrancada de filtros,
como un grumo de los paréntesis
ríe el totémico ardid con las mandíbulas nocturnas.

                               3-febrero-2015
Despedirnos del silencio
como de cualquier duda.
Cambiar la fachada de lo real
con la complacencia de no haber puesto paréntesis.

Hallar en el peso exacto de la risa
su eco africano.

Complacerte ahora con desventajas, travieso,
arguyendo que estamos en la trastienda de las arenas.

Hacerlo siempre así, en los extramuros de la súplica,
como el que no sabe parar el diapasón.

Amarte desde el irracional lujo
de quién proyecta morir
en la inoportuna conciliación de tu vientre.

                             3-febrero-2015

lunes, 2 de febrero de 2015

La sangre tiene un párpado nocturno.

Más allá de los huesos, la herida es audible
para los peligros que fracasan en la queja,
que enmudecen bajo las rocas taciturnas.

En la piel,
las líneas temporales niegan
el agua de las semejanzas, el lazo
heredado por el miedo.

El sabor de los gritos es una mancha
que habla desde los golpes, la pestilente
frialdad de la sal extraída por la rabia.

La creación se extiende
como un rumor lento
en la urdimbre de la resistencia,
como una cabellera abatida en el calendario.

                                  2-febrero-2015
Desde un ala aleatoria, el viaje
graba las geometrías que la otra ala sigue;
mi vuelo tiene un motivo esporádico.

Hay júbilo en el deseo de los árboles,
en la amplitud del magnetismo
cuya habilidad los debería desorientar.

Ya que las palomas
han propuesto nuevas direcciones
y yo soy pura urgencia;
¿cómo debo medir las paredes de los aguaceros?
¿A qué tensión habré de corresponder con más hondura?

                                2-enero-2015
Dentro de las amarras de la espina dorsal,
el borde extraviado del dolor
puntea una traición inconclusa e inherente.
Su voz y mi voz son la misma voz.

Hay restos de imperfección en el techo,
variables que recuerdan ciertos recodos del alma.

Y junto a esas imperfecciones, las redes del vacío,
el amargo cadáver y el vaivén de la quietud:
el declive mismo de una tarde
con sus destellos y sus inmunes máscaras.

Ahora el tiempo está exento de horas neutrales.

Observo el albergue de este fin de estirpe
robado al día,
el latrocinio de las letras en las marcas de la pérdida.
Y a pesar de la inquina, de su instinto,
en el absurdo de cualquier incorrección,
de cualquier uso inapropiado de la vida:
la serenidad apetecida, el sentimiento sano,
la confortable voz de la luz que llega puntual.

                                   2-febrero-2015
Inesperadamente, refugiado al piano,
allí donde describe
la palabra una elipsis del silencio
en esta u otra luz.

Detrás del naufragio y de la obscuridad restaurada.
En el muro del insomnio, en las visiones
donde no hay catálogo y donde nadie es mártir.

Sorprendidos en pleno camino, sin mirarnos,
casi sin tocarnos.

Del hilo que yo tiro, sus manos
como consciencia exacta, con su forma adentro,
sus mínimos movimientos.

No debes traicionarte,
dicen los vientos olvidados, esta expiación
no aliviaría la falta de descanso,
esta lluvia parece estar viva.

                             2-febrero-2015