viernes, 30 de enero de 2015

En las alas sin cielo, las huellas
y el jamás de la bitácora, lo que poseen
de partida y de contemplación,
el circular fulgor, la febril arteria,
el férreo escrúpulo del encargo
pidiendo cuentas los acreedores.

En este instante la mirada baja las persianas,
pide una noche con ginebra, el ángulo que desvela.
Lograr la rendida digninad de los cardenales no visibles.

Entre un vaso y otro,
la escalera horizontal ofrenda una fría soga.

Nuestro perfil, sus curvas y equívocos,
han ido enunciando uno a uno
todos los adverbios
preparando una nueva hemorragia
y su triangular reverso.

                           30-enero-2015
Deseo ya la miel,
su ausencia no sosiega la redundancia de tus pechos.

El cuerpo de la miel
es un encuadre temprano, es un jirón
de transparencias, de deseos,
de breves intuiciones que no hemos acordado.

Caprichosamente se vuelven tercas,
esperando reescribirse, erizando la esperanza.
En el culmen de nuestra impar ignorancia, nuestros detalles
no valdrán para ningún discurso
y ambos seremos absorbidos en vano.

Aunque ni siquiera nos importa: unas veces la demencia
y otras el dolor nos han reiterado su escarcha.

No hay un porqué para las astillas.
Simplemente se vuelven tercas,
esperando reescribirse,
erizando la esperanza.

Después llegarán la desgana con sus disparos,
y las marchitas botas de la renuncia.

                           30-enero-2015
           
Un guijarro cordial, una orilla imprecisa,
y las aguas adjetivas.

Un tufo de vergüenza en un sabor de novela.

Las páginas junto al maniquí de la pregunta soberbia,
las bisagras de una esclavitud, la presencia cargada
de alguna vergonzosa estadística.

Cuanto cauteriza la sinrazón
vuelve irracional la nieve en los cuchillos.

                                 30-enero-2015
La memoria se cristaliza
en el nido de la diéresis,
en la única lengua de los cerezos.

Hago siempre los mismos ritmos,
atrapando cada imposible
como quien se aclara la garganta
en el mismo sótano.

Y no hay rabia alguna,
no hay mejores ojos que éstos en lo que todo
fermenta su retorno. Salvo mi voz.

Y esta pregunta que sorbe la araña.

                         30-enero-2015
Dilata las horas residual
la voluntad del que germina en la privada quemadura,
tras la fiebre constante que se inquieta,
que incluso silba desazón.

Entre una y otra llaga,
unos puntos suspensivos,
una disciplina triste como el metal.
El espasmo de futuro en el pulso
y en la descubierta insurrección.

Hay un crepúsculo entre las alas para el alivio
que de nuevo escarba en la tormenta,
hay un crepúsculo en las manos para la cordura
que aspira revivir la lumbre.

¡Hallad entre estos despojos
la derrota que colgará de los muros
una vez que el orden sea hecho jirones!.

                           30-enero-2015

jueves, 29 de enero de 2015

La inmundicia habló quedamente,
estirando las arenas para luego
enturbiarlas:
de la sangre cercana a la coagulación,
del espanto vacío de dolor
y un animal sin cadáver,
un animal
de luz viscosa y caridad
negra,
con ego ambicioso ascendiendo
los primeros peldaños del resentimiento.

La inmundicia habló así, como se presiente
en las putas de vaginas macarras,
las putas del placer tétrico, inscrito
en los sexos pequeño burgueses,
traspasada la rabia por el
vigor de alcoholes adulterados, de drogas amargas
que tras cada esquina te ofrecía un drama
ingenuo como globos oculares a punto de sucumbir.

Pero la inmundicia y su perfil de lívido pecunio
entierra nombres que consume la indiferencia
y se sirven del papel de plata
como envoltorio de sus hipócritas decepciones.

                             29-enero-2015
No me invites a la lluvia sin nombre
ni me hables de la sed de los delincuentes.
Aquí, ahora,
soy yo el usurpador,
el asesino de doble moral
que va a retorcer el pescuezo al silencio.

Deja que griten mis espaldas
por los niños que vengan los laberintos
empuñando el falo de la muerte
mientras lamen la agonía de las puertas.

Deja que vaguen mis excrementos
por los débiles que retrasan los ángulos
gozando la condena de los relojes
mientras golpean las calaveras del asedio.

No me invites a los vientos intrusos de los cadáveres
ni me hables de los hedores después de los golpes.
Aquí, ahora,
soy yo el ebrio,
el mendigo de paredes ignífugas
que va a horadar las orgías de orina.

Deja que acechen mis nervios
por las atrocidades que cuentan los cuerdos
cargando las demandas de la cruz
mientras juegan en el culo de dios.

                          29-enero-2015
Te fecundaré esta tarde
cuando las manzanas de invierno lleguen al orgasmo
y mi impotencia se niegue a besarte la boca.

Verás correr el semen
como la definitiva orina de un anciano
en los anaqueles del cansado
hueso pélvico.
Y verás fingir.
Verás como fingen las callosas
manos de los pajilleros.
Y querrás rezar.
Pero será un etíope de falo enorme
la mentira.

En Grecia.
Ven a Grecia conmigo esta tarde.
Te levantaré la falda
y parecerás una tumba.
Ordenaré los ciclones de tu vientre.
Y te penetraré
a las puertas de los bancos.

Verás santos descalzos sucederse
en tus entrañas.
Ruinas en origen
festín del dolor.
La piedra rosada
de la sangre de los suicidas.
Las honradas vidas entre las zarzas
de las ratas
en cuyos cabellos
limpian sus deposiciones
los laboratorios farmacéuticos.

Te fecundaré esta tarde
En Grecia
Verás correr el semen
Verás santos descalzos sucederse
en tus entrañas

                              29-enero-2015

miércoles, 28 de enero de 2015

Anterior a este alfabeto es tu piel
cubierta de mareas.
                                   Erróneos
castigos se jactan de un sabor
en que dejan las señales de la hojarasca
una vocación de territorios
ceñidos a la cacería de noches propias.

Es la misma distancia
aunque sean otros los invictos
cuando abandonamos juntos la cama.

                            28-enero-2015
Perverso escondrijo, emisario
protector de lo imposible, lazo
a lazo encandilándome
hacia una noche de fisuras
anónimas, inasibles delaciones
opacas, sustancias
que en los cuerpos de la culpa avitan.

Ignoro a solas la amenaza, los jirones
de la sentencia, miro
como descienden las verdades
de los ecos asfixiando
desde la espiral
del ángulo la espiral.

Obscuros temblores me prueban
en lo feroz del arrastre, desnudo
la forma del silencio, la cándida
pared inconsciente de los abusos.
                                                           Grito
antes de presenciar el último asalto.

                     28-enero-2015
Una escritura de invierno, pero inmóvil,
en la boca de intolerables pesadillas.

Un paso hacia un abismo en que nadie indaga su fin.

Un adiós sin aridez.
Un túnel que es sólo engaño.

La distancia en astillas, inevitable.

Unos ojos en los que aparece el vaho de los rincones
y se acumulan últimos suspiros.

Pretendemos estar más allá.
Es posible que nuestra ignorancia
tema quebrarse ante cualquier lugar
a sabiendas
de que en cualquier lugar se encuentran todos los lugares.

                                           28-enero-2015
Qué tierna desobediencia, pensaría aquel que perdiese
este vestuario enmohecido, este muestrario
mendigo del pasado.

Qué curiosas tentaciones las de estos lugares custodiados
de aventuras de otra adolescencia en supremo candor.

Qué juegos locos los de este tesoro de espejos en pedazos
cuando debes girar ante las ortigas.

Cuando debes girar ante las ortigas
y las fantasmales apariciones de cuanto has vivido
para rozar el cristal de las palabras incomprendidas.

Cuando debes obviar los viejos silencios
si un simple roce de ternura, ayudara
a no asomar en los trizados cerrojos
que aliados de los vientos,
                                              todavía te custodian.

Cuando te ciega el insomnio como una vid en agosto,
y de vértigo ardes.

Cuando has rechazado cualquier unión,
no comprometas a las aguas,
no comprometas tanto como la señal de tus dientes
ha concentrado en profundas dentelladas.

Y si alguien te atisba en la frontera,
si es que no hiciste buena lectura de tus límites,
de tus vagabundeos por los peligros de la ebriedad,
o los signos en el reverso de las piedras,
que sepa que tu sentencia sigue
el mandato de los fuegos y no el medroso
porvenir de una posible condena.

Los orgasmos cierran estrellas de los pies en blanco
y las zanahorias ya no saben a cristo crucificado.

                             28-enero-2015

martes, 27 de enero de 2015

Siempre se impone la máscara
cuando a la violencia se le atraganta
una última manzana.
                                      Entonces las paredes
refractan las ligaduras de la clemencia
y el asesino fabula su expiación
de plomo precario.

Nunca se guardan moldes para comparativas.
Jamás lo ha hecho nadie.

                                            No busque nueva puerta.
Tampoco consigna alguna.
Límpiese donde pueda manos y cintura.
Mañana será otro día.

                               27-enero-2015
Mi especie
es de un orden extraño
que atesora su propio alimento.

A deshoras le quebranta la rabia
y da con los dientes
las torpes caricias del pervertido.

Es obvio que la limita un animal
emisario de humaredas mendigas.

Se tambalea libre de embriaguez
porque su espesor
son las obras completas de la infamia.

Fiel al caos de los rayos
corteja las madejas del mal
mientras las trenzas de la muerte
amparan el libre tránsito de las sierpes.

                       27-enero-2015
No un refugio de los lugares olvidados sino carruajes últimos
parece contener nuestro desván.
Que le digan al aliento que nos niega la noche
qué escaleras debemos subir o bajar.
No hay misericordia para los pobres
ni álbumes de familia.
Tan sólo tristes erecciones de la carne
que comulgan con toda la extensión de lo podrido.

De pronto somos recortes rotos de alguna nostalgia.
Niños ebrios que buscan las hebillas de la luz
y hallan la madriguera del dolor pujante.

Entonces derribamos roncas idolatrías
sobre su ardiente atajo de blasfemia,
escupimos antiguos trueques de trizados engaños,
y mordemos nuestra historia
hasta desprenderla de sombras y sinrazón
para penetrar puros en la nada.

                              27-enero-2015
El infierno limpia bien su boca.
Los guardianes atraviesan la piedra viva
y apenas una ciega envoltura
sostiene el cubil
después de pisotear las hogueras
el creciente asedio de los fetiches.

Aquí las ventanas no alimentan diamantes
ni son tapiadas las obsesiones
ni tiene resortes el acantilado
derribado por la tentación de los misterios.

La mujer es un balance
y el hierro es un éxtasis.

La soga lame el pavor
de los suelos sin vocablos
y parte sus insolubles despojos
para madrigueras aliadas
de la alucinación
y el exabrupto de las semillas.

El maleficio asoma del naufragio
por todas sus ruinas.
Trabaja nuevos aquelarres entre la herrumbre
y las agujas
y las palabras inertes y su poca fe.

Habrá perros y rabia
bajo la maquinaria delirante,
con ciertos merodeadores
que jamás sabrán
si fue mejor
estar o no estar.

                          27-enero-2015
Honor de los crepúsculos,
destílame una sola vez tu retablo de horas
para iluminarlo y anunciarlo
tras la asamblea del camino,
ahora,
en la indolencia
de advenimiento del torbellino,
en la oscura neblina de la superficie gris
y el estancado trasluz,
incluso,
por los signos de la amnesia anterograda,
te lo pido para trazar un mapa
de las manos del silencio
en los bosques.

                      27-enero-2015
Qué mejor entramado que el del deseo
el deseo en rústica, desproporcionado como la hervura anfibia
                                                                             [de las penas y de las                                    
     cargas
que se desprende del tegumento y no fuerza los inquietantes sedimentos
                                                                                                      [ ni las consignas
no aspira a la liturgia, pero sí al enjambre furioso que se incuba y se alimenta
     en la saliva
Qué mejor sustrato que su lava petrificada en la fisura
     innominada
Y no atisbar desasidos a los guijarros encendidos
Edades como fieras los fragmentos de la inocencia

El deseo incomparable
demente de celdas y ciudades
cohesión final de quien modela la sangre, de quien desplaza epopeyas
     para pintar el siroco
Jamás tajemos al deseo que hace delirar los enigmas
y dicta calco de pieles a nuestras dentelladas
en días de una posible consumación de verdad y sueño
ahora que vuelcan los espejos irrisorios impotentes de tocar la
     transparencia del estallido
y la inmensidad paladea los muslos del tiempo

En las razas del deseo se alía la urdimbre de los nervios
el amuleto
la epifanía
el secreto que inhala el relevo
Fuera de las camas troqueladas por el odio
y las creencias donde los medrosos maderos se masturban
Fuera de cavernas y heráldica falsa de los poros y tinieblas

Qué mejor entramado que el del deseo incomparable
ahora, entre un roce de inclementes realidades, que son, sin
     ninguna otra versión, realidades
para percutir la inclemencia animal, solamente animal
Ahora, al deseo incomparable que
     expone las noches tatuadas de crónicas entre
     órbitas y prodigios de las manos

Qué mejor entramado que esta no acechanza
ni desenlace que limpie y abra laberintos
o prometa el prodigio intocado

                                      27-enero-2015

lunes, 26 de enero de 2015

Tiraste nostalgia y flores
por la ventana.
Hoy nadie coloca
cristales
bajo tu alfombra.
En tu puerta
devora un lento letargo
el trasluz de los días.

Verás teñirse de veneno tu tiempo
cuando esperes el transporte urbano.
Verás la sombra de la empuñadura
cuando te venza la pena.

No hallarás más caricias en tu pecho
que las de la fatal belleza
del repudio y la vejez insoluble.

                        26-enero-2015
Es un símbolo donde se bordaron el poder
y los puñales, derivas ambas
que atesoran cuanto escarban.
Un letargo ensimismado hace noche aquí;
tan pronto arranca la pelambre de la perla
como anuda vigilia a los ecos del oro.

Hace mucho es monótono el poder. Sus pezuñas
acechan el revés de todo relámpago.
Hace mucho son monótonos los puñales.
Ahora hay que acercar con cuidado las redes.

Las prisiones como el invasor
amortajan las vanas ecuaciones de los cuervos.
El cordaje se pierde en las venas inasibles.
No hay otra orilla donde armar nuevas casas.

                                   26-enero-2015
Son estirpes
que me han colmado la boca,
agrestes como zorzal del infinito.

Detrás mía, los ruídos
destructores
pusieron fin a ciertas crónicas
en las que apenas internan
sus alas los eclipses.

Pero siguen el ciego y su redoble de hilos
expropiando de la ciudad los colores.

Serán los puños regueros
cuando el hambre sea un transplante
en el que no entre en juego la codicia.

Todavía el as de picas levanta demasiada polvareda.

                                    26-enero-2015
El duro porvenir no inventarió tus mudanzas,
te desmoronaste en los albergues de los muros más
     vulnerables,
sobre un resabio del cuchillo de hambruna
     roído por las estaciones.
Tu escarcha conspiró con tu lepra en el
     cárdeno oleaje de los portales.
En la caída chirriaba un vagón perdido
     junto a un infantil amuleto sordo,
con sopor de alas.
En la mañana, sobre la sentencia, ha pasado
     escindida tu clausura de lágrimas.
Una fugacidad invulnerable, en el filo del
     presente,
cruza tus sueños.
Nada altera su tiempo de quebranto para someterla
     a los ademanes de la escoria.

                            26-enero-2015
La sangre señalaba definitiva a las
penitencias
al saldar el luto perverso
con su adiós encantado
yendo en tormenta insomne sin
rincones.

La sangre preciosa que ha
surgido de los
huesos.
Esa sangre que en los soles semeja
de alquimia.

Los vahos de susurros de la
culpa tras el espejo
de constancia de la sangre;
emboscadas están las antorchas,
las espumas más ebrias,
las furias fracasadas.

                          26-enero-2015
En el límite, cual silencio
clausurado entre fronteras, agonizabas
como una remota condena,
tan asilada y simple
que ni los nudos imposibles
eran tentación.

Igual fue el azar
de los paraísos de lo indecible, igual fue
la pisada de un humo
que se cree inhóspito
tras una instantánea del negro destino.

Pero creiste en el vuelo,
cual anochecer en la inalterable brasa
y levantaste tras los lazos
el sello que nadie te conoce
y consumas húmeda cada noche.

                            26-enero-2015

viernes, 23 de enero de 2015

Las blancas madres rodean el perdón
y dispensan firmeza a los destinos del odio;
la demora ignora el tránsito, con un eco duro,

donde cambia la yedra caduca laxitud,
armazón y paisaje, matiz y color,
y el abierto despertar de la sed.

En ocasiones alguna esencia no prevista brota,
alguna con vigencia que nadie recuerda,
que sube de la ingle a la garganta.

Esas seguras pulsaciones que ahuyentan a los golpes,
olvidados de la razón, de la rudimentaria culpa,
de la evidencia, la súplica, mienten nuevas hostilidades.

La confesión sencilla penetra la realidad,
arden grietas de regresos y la piel lacerada,
y en silencio el hacha traspasa el esqueleto.

                               23-enero-2015
He respirado numerosas noches en medio
de secretas dentaduras, entre fluidos
y perfidia, y cuerpos sin destino;
creía amar la
obscura serpiente
de las asfixias clandestinas,
cabalgadura del miedo.

Los cuervos picoteaban mis vértebras
con furia, el desencanto era un hurto de la corrupción,
anteayer una decapitada hora en los columpios,
mi nombre una idea cargada de abismos.

                             23-enero-2015
El silencio, terraza de la paciencia,
te conduce a visitar los frágiles vestigios entre
restos de huellas y rumor de calles
invadidas en el vuelo del invierno

como si anunciara: en enero, así están
las bocas, las semillas salvajes,
el umbral abandonado de la demora,
las cabelleras irreales de los días de alegría.

Se vaciaron las manos, la crecida
de los ríos halló su punto de altiveza;
mimbre de párpados bosteza el instante.
Únicamente aguarda el perfil crispado de un suicidio.

No lo toques; te podría fulminar como el rayo.
Aunque no consiga quebrantar tu dignidad,
te arrancaría las aspas claras, el vagido fulgurante
de los futuros cantos.

No lo toques, refiere a lo contrario de la promesa.
Enturbiaría las nuevas avenidas.
Allí donde te embarcaste no conoce límites.

                               23-enero-2015

jueves, 22 de enero de 2015

En la plegaria los locos atrapan tintas
que alimentan, al calor de las espaldas,
la muerte. Y la saciedad supuesta
se extingue en los cuchillos. Y en el sabor

solitario a luna, donde oro y cintura
reclaman las páginas de su iris.
O se enciende de la limpidez del discurso
el equipaje de un desdén inútil.

Donde se supone que el rictus de los odios
halla en la ley a tanta rama vieja
que acudir olvidando nos borra clandestinos

el torpe disfraz de la apariencia
que nos requiere ladina. O luna cruzada de pies
vela lo que el vacío nos escupe.

                                      22-enero-2015
En ocasiones un abismo se preña
de los ojos de aquellos que traicionaron
el origen con una estéril ofrenda.
O se redime, cegándose. Y secuestra
las alas de los perfumes profundos
que sobreviven, altivos: sin que se comprenda cómo.

                         22-enero-2015
Quiero jugar en los límites, en las ariscas
pirámides que ven el sacrificio del día,
en los vértigos esculpidos, en las ruinas
erigidas al impluvio y a las manos.

Y en el espacio hueco, en la raíz
que contemplan las cimas desnudas,
en el alimento del templo, en la inmensa
escalera de mi insomnio cuando pierdo.

Y en la báscula del riesgo, y en el escudo
en que escribieron las preguntas de mi sangre,
orillas de obscuridad sencilla y pura,
limpias de muros, jamás lamento.

Sin ignorar el placer del deseo
en el lugar del astro pasajero
ni el saber tranquilo de las columnas
en la humilde figura de mi síno.

Ni tu fálico brote, tiempo,
irrestañable y ciego e infinito.

Con las expuestas cabezas de las sierpes
mi arrojo se inyectará de los venenos
para acceder a la difícil espiral
y volver, ya marcado, libre.

Y exanguinaré las formas, tan lentamente
que cuando me adueñe de la Babel de mi espíritu
y mis exigencias me la muestren primitiva,
consiga iniciarlas de nuevo con el signo.

                           22-enero-2015

miércoles, 21 de enero de 2015

En el dulce esfuerzo de los días,
la escarcha del camino.

Estar en medio yo, qué extraña causa,
ser destino y no pensar la meta.

Toda esta obediencia antigua
se ha dormido en mi reloj.

Orbe de asentimiento, día tibio.
Clara hojarasca.
Accidente raro que en mí intima
y fluye inconcluso.

                                21-enero-2015
Hay estirpes que duran lo que dura una flor inesperada.
Se presienten en los climas extraños
como presiente el roedor ser devorado
por el ave rapaz.
Se prestan a cándidas confidencias
que ignoran los insectos
y se compenetran a la perfección con el hombre.
Ya las sombras
son algo más que una malicia de la palabra.
Aquí y ahora
el azar vuelve a ser
un juego de triste simulacro del odio.
Quién quiera fuegos
y colores
que cierre bien la nevera
y se venga con un puñado de algas marinas
a reposar la cabeza
en el torax de las alucinaciones.

                            21-enero-2015
¿Por qué este morir efímero,
este simulacro de tiempo y de rubor,
de miradas que pasean su duda
en el reflejo sin oráculos del día?

Todo el deseo de consolación
quema y cumple con el devenir
en un olor mudo
que se mueve como cualquier corriente.
Esta anterioridad de la piedra,
que no modula el nombre,
al nombre vence helando la estancia.

                              21-enero-2015
La isla libre anhela el matiz
digno: penetra en Eros, desvela
y, modulada en una pureza de tiralíneas
exhibe sobre el mar, tierra y flora
como una dulce hipnosis seráfica.

La isla de fuego, dura forja
tiene por dentro, en la inocencia del temblor,
prominente fija convexa
una llamarada cósmica desvela
comprime fuego, arrancado al aire
una lejanía dorada verde piedra.

Clara materia, fluido de piedra
que se derrama en el éter como forja
hermética y oculta, que trasciende la ventisca
concedida en el fuego, cívica en el temblor
golpea la superficie, brilla desvela
al sentido, otra vez seráfica.

                                 21-enero-2015

martes, 20 de enero de 2015

Quizá por mis arterias no correrán más los caballos salvajes
de intranscriptible movimiento adherido de asombro,
con segundos en los finales de larvas como consciencia
o derivando a un brote de tojos dramáticos.

Los caballos salvajes son un sedimento que prolifera mientras lo ignoras,
y esa materia no se intimida como odio sostenido;
hacia el pasado ajusta sus postigos insolentes
golpeando un miedo ferroso que habla quedamente.

Con los caballos salvajes negocio nuevos amaneceres.
El cuerpo los respalda mejor que una temprana plenitud:
su corazón mismo apuntala, destello loco en la boca.
Sus heridas, su aliento avivan por igual las cenizas.

                                 20-enero-2015
País insubstancial, corrector, egocéntrico;
un agua maloliente
revela la costumbre de los acantilados
con su preludio de infinito.
Cauterizadas valentías, beben en escaleras el movimiento enemigo.

Esconde una madre su ratito de escopeta
en el punto de apoyo de las ruedas.
Escupen dos espejismos
en las fronteras evacuadas,
escuchando la traducción que temen los solsticios.

El agua maloliente logra hacer su pregunta
con el desconcierto vil
que iguala a los tontos.
Los locos defecan, temerosos de la nieve,
una luz que retiene su propia obscuridad.

                            20-enero-2015
Diles a los alcohólicos de calendario
que la solidaridad de los climas
no es excusa para rescoldos de trivialidad.

Quizás la pasión ordene las piezas
que se miran pero no se respetan.
Quizás un sur escéptico como el decorado de los pies
no sea otra cosa que la dicha del origen.

Diles a los alcohólicos de calendario
que es innecesario volverse prematuramente loco.
Que la letra sólo es mortal
cuando no posee los arreglos del recuerdo.

Si traen el invierno a los bares
prefiero las ventanas del psiquiátrico.
Si han de darse los abrazos sin humo
seré sobrio desnudo de caricias

y calle que las voces pisoteen.

                             20-enero-2015
Como blancos orgasmos hay horas sin dirección:
así la risa mira el envés de las lenguas.
Perfila una punzada trascendente
los ritmos celosos como cadencias chicas.

Como las bestias que ocultan las caricias
difunde una pregunta la piel en vanguardia.
Sin promesas ni acertijos
tanto alboroto nos saliva de un solo dejâ vu

constante: el arañazo estrábico, ¿no es el de mejor provecho?

Como un papel limpio que mancha el plagio,
así los sexos indagan
en la percusión. La lubricidad, en la envergadura del horizonte

de las ecuaciones, enhebra el ataque y la defensa.
Hay horas sin dirección como blancos orgasmos.

                          20-enero-2015

lunes, 19 de enero de 2015

Autopsia los alientos
como la capacidad del terror
autopsia el pensamiento

en su hábitat
a la ira paciente del espacio majestuoso

con la sombra de las mentes postergadas

considera las costuras hondas del odio
en exactas emboscadas.

Olvido, plagio y una catástrofe milenaria
se cruzan en sus estrías.
Como pinceladas de un zumbido
desaparecen las pólvoras de distintas edades

y la cueva inmóvil
asoma como extremo sanguíneo
como única gramática.

                                  19-enero-2015

Soberbios inframundos indagan en las camas,
juicio neutral de raciocinio.

La espina dorsal, exangüe, se aferra a la quietud.

La habitación se detiene en cerrojos obscuros,
en prisiones extrañas.

Y de las sábanas deslumbran exenciones de juicio y asesinato,
perdones paralelos, ecuadores inútiles

como intentos coercitivos y ocultos,
de una sangre culpable.

                                     19-enero-2015
En los mapas póstumos
ciertas ramificaciones que hieren los mares
y poseen las tierras, siempre,
forman, una y otra vez,
el código de una fragancia residual
colmada por las arterias abiertas de la codicia.

Quienes miraban al suelo o a los cielos
se sumergían, inconscientemente,
en las pupilas roídas de una duplicidad.

Igual que ese pasado
procedemos de los mismos destellos
de una repetida fuerza
que ningún alambre de espino
dividirá,
desde el submundo o el bulbo envenenados.

                             19-enero-2015
Crecen con nombrar a un aire que ya no arrecia
y que no reducirían sinó en las hojas
de la nostalgia
hojas que adelgazan cada voz
en la seducción de las formas
y que compilan en sures drenados
continuamente por el ansia.

Maduran multitud de políticas en la libertad
de emociones que se sintetizan
del absoluto de sus ojos
o fluctúan en banales turgencias,
de extremos como periplos.

Si muriesen
no dilatarían la pausa
el inmediato, el peso
probarían en los gritos
precisarían no ser círculo.

Aunque beben todo ánimo
en las maneras lúcidas del deseo
con tragos vencidos.

                        19-enero-2015

sábado, 17 de enero de 2015

El trapo del insolente, limpia
una humillación en cuyo combate,
se agolpa la mugre ilusa, tirita
la perversión como la atrofia
de felicidad, equívoco de la fiebre
asintomática, de claudicaciones perdidas
en la grieta, y jamás será enfermo
que los buitres, más numerosos
que los cuervos,
puedan
digerirle la infección
como al que entregó la trampa y sus orificios.
Aunque haya aristas donde
el loco muerde el pezón agónico.

                               17-enero-2015
Desde donde me tortura
el lado herido de la coraza, en la cicatriz de la lujuria,
desde donde vulnero la expresión
tras cada éxtasis, umbrío
en mi lúbrica desidia,
me expreso desde el placer que destilo
tras cada rota energía.
                                        Escrito está mi orden
según lo enigmático de su caos. Anversos, reversos,
me biografían ambos y tenaces, aminoran
mis mitades o las aceleran.
                                                Tan sólo
el apocalipsis interroga mis siglos.

                                      17-enero-2015

viernes, 16 de enero de 2015

No existe ningún estigma mayor en los vicios
que sosiegan la fiebre,
que el que con su banal hábito abre
un credo hechizando
crímenes y sangre.
                                 Se dibujan
malsanos decorados en cada conquista
que hueso a hueso pregonamos,
y la pobre guarida que ocultamos
se enmohece, como empañados
sexos taciturnos.
                              No existe mayor umbral
de energía que el que quiere la exactitud
después de una voraz asunción
de la controversia y de la estoica distancia.

                                   16-enero-2015
No es un olor del día, que humedece,
que alcanza la verdad a solas,
que se refleja
y ciega y destruye; ni es la sombra
eterna de los cuerpos, huellas
que se borran, resacas
que se deshacen de su niebla sedienta.

No es el núcleo olvidado
del desierto, ni su amenaza es ausencia
errante, ni el engendrar duro
de los enigmas que se concilian.

Es una injuria de la desgracia. Triste
como el veneno
triunfal de la ceguera. Es un duelo
o insulto o enlutada
negación de las vastas
profecías del aire
que, en un clima
de agresivas
dentelladas, exterminios, cremaciones
patrimonio de la memoria y el luto del origen,
termina por derramarse en la estancia
inocente donde los sonidos
apenas serenan la existencia.

                                         16-enero-2015

jueves, 15 de enero de 2015

La planicie se anuncia en el tiempo
de las larvas del aire. Se pliegan los muros
aún en el origen y, tentador,
se muestra en la carcoma lo que
fue hilera y tuvo hambre. Asoma
innecesaria la plenitud, los aromas
antiguos, las alhajas de la náusea, los quehaceres
donde el homínido, con eterna voracidad
continúa acudiendo; pero las ojivas fueron desfloradas
pues ya nada es comedia; el sexo
prescindió de coro; el orín se volvió puñal.

Repitiendo los vicios perdurables,
las jaurías mártires, las inextinguibles
nostalgias, los orgasmos, el arrojado
acoso de los espantapájaros, respiran reliquias
de otras familias varadas, de otras
suspensiones en que la piedra naufraga;
delirios y leyes que todavía adulteran
las férreas danzas de la pena
con zanjas, pólvora y cenizas.

Ahora es otra la máscara que, al fundirse, circuncida
las correas de la noche; otra
la obscuridad de las aves que duermen
la garganta de los tejados; otra
la cuerda de los presagios, que temen
cual fulgor corrompe ahora los ramales.
Las larvas derruyen
sus deshilvanadas estribaciones;
ponen posesiones en los lechos del sonido.
Como goteros calendario del culto desesperado.

                                 15-enero-2015
El camino es antiguo como la montaña y es duro.
Ruinosa es la desesperación y es febril como astillas
de insomnio. De estas maldiciones cautivas, que completan
un éxtasis paupérrimo de interior visceral;
de metros y metros de túneles insaciables
bajo revisitadas lianas; de la dualidad
de sus bocas carnívoras y sus esfínteres intermitentes,
una malversación, un lugar, una noche,
se yergue. Revelaciones de un signo neutro.

Lo inexplorado, tablero funesto
como una diosa carcelaria, se turbulenta en la negación
de nuevos interrogantes. Un fluvial principio
de juegos de alianza cede por las hondas
nostalgias, que descansan desconchadas de órbita.
En cercanía, los ejes son de arrecifes de ausencia
y a lo lejos, en las heredades pacientes, muere un fuego. En las ráfagas
del malestar ácido, se hace voz el humo.

Así es la herida. Tiene estirpe de finos
hilos nómadas. Así es la corrupción.
Huésped de las cabelleras en desdicha, se alimenta
el último desaliento de los andrajos. Los relámpagos
son detritus de cristales amantes, reducidos
a desusado espanto por su íntimo delito.

Los márgenes narcotizados. Pocas cabezas
con desgracia de héroes, en cuya irisación cercan
espejos las mariposas nocturnas. En un reloj alacrán,
las avideces perniciosas y sus canales exponen
los balcones lacrados, que todavía maduran alientos,
pero que en esta cinética exhortación, es lo único que sella
el orden de un escenario virgen y clandestino.

                                 15-enero-2015

miércoles, 14 de enero de 2015

Levanta un tumulto el mar
con el arco de espuma,
despierta lo que había
roto en el agua
y hace nacer de inmediato
nuevas formas,
que ya nada adelantan.
El celaje es un gris
nutrido en lo oculto,
el sueño que deshaces
para una última tormenta.
Está lista la escoria
para arder como la vida.
Todo vuelve, después de surgir,
a su sitio.

                     14-enero-2015
Hablan por mí los vencidos.
No miente su historia.
Los cainitas me buscan,
y hoy alzo mi espera
en recuerdo de unos nombres
sempiternos como la nada.

                    14-enero-2015
Hoy, son nido los gritos,
y mi silencio, de ciudad
desterrada.
Negaría la lluvia,
ya que debo llevar
el infortunio a viejos espacios,
pero me mece la locura
y se adentra mejor que yo
tras los huéspedes de la tierra
en la consciencia.

             14-enero-2015
No mesuro bastante
aquello que me esclaviza,
y habré de mostrar
la ilusa indulgencia
de ser para mí mismo
un completo desconocido.

                 14-enero-2015
En este verdor solitario
esculpo nuevas formas
que me devuelven a la piedra primitiva.
Aquí alza la carne muda
limpios aceros
mientras efímero el sol
desprecia mis prácticas.

                     14-enero-2015
Me he perdido en el campo de olivos.
Desconozco a quién puedo acudir.
Aquí no hay grifos donde saciar la sed.
Haré un fuego con las escamas de mi pesadilla.

                        14-enero-2015
Sintaxis del guardián,
concentrado aquí
en el malcosido horizonte
tras los perfiles,
sostenido en el cuerpo,
que lo ha descifrado
y lo resume
perdiéndole el hastío,
triste como un trapo.
Sementero que se obstina
entre los puñales,
conversas contraseñas,
cerradas desgracias,
esquejes que se aventuran
sin que nadie suspenda
estas malditas jornadas,
las salvajes suturas,
el hambre de los hilos.
Traje vehemente
donde ofrece la alimaña el espanto
que se enreda,
inmovilidad en que te acoplas
ajeno de la nada,
donde el hoyo se define
en el acusado testimonio de la ruina,
en el surco concluído de súbito.

                      14-enero-2015

martes, 13 de enero de 2015

Existe la fiebre del muro recién herido y solo,
distancia y lecho.
Existe esa revestida impudicia púrpura
como el tatuaje de unos mártires en espera,
una paciente puerta
exhibiendo el desvelo converso de la angustia
y el desengaño inscrito en el sello del rito.

Penetra la discordia, aún rigurosa,
lo que ocluyen los postigos
en la sórdida duración de los esqueletos.

Y un metal astro de la virgen lágrima,
el olvido cercano,
y otro metal medido en los hilos de araña
que concentran en su primer día todos los otoños,
toda una cúpula segura
como un círculo blanco que trae y lleva
la sencilla desnudez de tierra y de fuego.

                              13-enero-2015
En ocasiones fractura el regreso
la sintaxis de una ausencia.

En ocasiones la lírica de los naufragios
es un subproducto de la imaginación.

Hay días que aprender los nuevos espacios
de los laberintos
habita el primer balbuceo de un niño.

De igual manera avanzar en pos
de la armonía
puede ser la apertura
de una vieja unión de las aristas.

Es tremendo perderse en la entrega
cuando no han sido borrados
los abismos de las orillas.

                                 13-enero-2015
Adulaba vientres el gesto del murciélago.
Los cuerpos consideraban la edad del olvido
y las cruces no eran apagadas
en la intimidad del cautiverio.
Era un balance tan terrible
que las sombras mojaban las identidades
como sudor de los contornos.

Inútiles bocas para revivir la vencida música.

Nada queda de las cenizas en el inicio de la alucinación
y la edad se transfigura.
Permanece el vacío de las sentencias
y los disfraces apuntan
un tintado sexo
que les corteja los gestos.

Deberán reir en otros corazones
para oir de nuevo las flores de los reos.

                                        13-enero-2015
No intimó la lucidez con las medidas
de la estación insólita, de la sima o el légamo.
No intimó la lucidez
ya que, decapitados los insectos,
primigenia la obscenidad
de un insomnio mártir presagio de la fiebre,
la potestad de los mendigos fue aquí destruida:
entre estos escombros madrugadores.

En las manos se sustentaban
anillos y cartones,
báculos,
sacramentos configurando la antesala del día.

No se apartaban los rostros de las huellas
y un ovillo monarca se delectaba
en la corriente incendiaria de la locura.

Apenas buscó la pólvora parda en el oficio
que los pies enumeran del primer inventario.

Como si a raíz de un linaje sordo
se sostuviera cualquier indeleble frontera.

                                      13-enero-2015

lunes, 12 de enero de 2015

Limpiamos
los nombres de los cuadernos y su memoria
de las manos y era la verdad
donde circulaban los blancos timbres
y los vastos espacios y tersas mallas
porque todavía la erupción estaba en letargo
permitiendo a la verdad
una tranquila búsqueda.

                        12-enero-2015
He vuelto a escuchar los hachazos bilingües
en los lomos de la noche.
Al viejo armario encender los hornos
que tantas súplicas ensordecieron.

En mi cama pide limosna
la anciana tristeza de la palabra.

La barbarie no entiende
la extraña geometría de los ojos.
La barbarie permanece
frente a las ventanas
esperando que alguien
la deje quedarse
en la cabaña del arbol.

                      12-enero-2015
Nadie recuerda la complejidad
de ir reduciendo
poco a poco
el hambre.

A solas
el balance de silencios
es ese arco
que tensa el juicio.

Quieres definir ciertas advertencias
pero hay un hecho principal:
nos queda poco pasillo.

El malestar pierde
en el cara a cara con la basura.

El absurdo anima
la química del tiempo.

Para esta muerte
las posibilidades de triunfo
terminaron en los cuadernos de la escuela.

                           12-enero-2015
Turbulenta expresión renace tardía.
El interior de la resaca
es un absurdo para la arena
y el íntimo gemido.

Sólo la entrega sincera
salva de morir acribillado
por esta falsa tregua del presente.

Faltan pocos días para que giren los vientos.

Vuelven los dedos a palpar
la garganta de la gruta
mientras juegan los niños
con las viejas sogas de los suicidados.

Rompe sutil la ebriedad
el solsticio de los vientres
en el espacio que la noche revela
para ascender los rompientes
que no erosionan el lento temor de las espadañas.

                            12-enero-2015
Encaneciendo la sangre y los tejidos del silencio
yo y nadie más con ciega tinta
acudí a los relojes de la ínsula
derramando horas ocultas
con polvo de espejos
y pieles de estraza
en las asexuadas envolturas trampa de la raíz
     Enebrando el sueño en las ramas
giré
para que este hilo que se tiende
no sea vencido por el celo de la rueda
Los árboles eran pies del abismo
y heridas por las cuevas malolientes
voces de la tierra asomaron suplicando
Todo adorno había sido exterminado
Creí por primera vez a las altas torres
con la humedad todavía dañina entre los dientes
e iracundo de luz
miré de frente la obscuridad
mientras los rayos
cosían viejas llagas a las nubes

                         12-enero-2015

viernes, 9 de enero de 2015

Las sábanas sucias rogaron por mi sangre
igual que los hijos ilegítimos en los orfanatos,
vengando la pregunta inicial de un fracaso,
recordando que la destrucción es un signo invariable.
La enfermedad nos fotografió varias veces
y echado el reptil en piedra de dolor
sobre los golpes esperaba cicatrizando las llagas
como humo entraña del llanto.

Una canción favorable admiraba las lluvias
que suplicaron viejos apuntes en pupitres roídos,
dolía la orina, distraía las bocas,
se apostaba el daño en fríos hoteles,
de olvido enfermaron los secretos.
Y en los escalones
lucía la violencia en desinfectadas cabezas.
Ebrios, enredábamos las manos y sus mortajas,
y sobre la diferencia toda suerte era venganza
bajo cuentos imposibles de la disección del ánimo.

Viejas las sombras, el desencanto
ocluyó con sus licores la rabia intensa.

De los hombres denosté un rubor
con el que trabar la pérdida.

                       9-enero-2015
Lamer la luz de tus ojos con la distancia
y mojar la adolescencia de tu orgasmo en los eucaliptos,
rimar el laberinto de los prejuicios y la temperatura de la
       erección.

Acude a mí y dame el vapor de los párpados
y la intención de tu zigzag nómada,
el rumor de un molusco enroscado
y la atención de una línea sin consciencia
que se sospecha en la dermis de tu miel
o en el truco de ese sexo instantáneo.

Pinzo el deleite y obtengo la caligrafía,
escribo convulsiones y obtengo invidencia,
falsifico las formas de caminos y la savia de
       grafemas
en tus deshielos
y el cursivo carácter de la letra me enerva
por su orden de tribal rareza.
Guerrero y valiente,
sin fisuras aparentes enciendo el último cigarrillo.

                                   9-diciembre-2015

jueves, 8 de enero de 2015

Buscando por ciertos subterráneos que amargan el calendario
y a través de ciertas rutas que amargan los días
respondiste que quien retorna del error
retorna tambien de la noche.
Gritas
hasta que el vacío ulcera la garganta.
Todavía el tiempo de la impaciencia
tiene lejanas torres para los anhelos de la soledad.

                                8-enero-2015
Arrastre sin cuerpo que violó los huesos.
Asesinados lejos de la quimera y el exabrupto.
Castrados ríos virtud de los puñales falsos.
Yo miento para respaldar vuestro bosque
como lo intenta la timidez en los manantiales.
Como por el deseo mienten los hombres,
con el susurro de la pasión, el lamento en las rodillas,
el silencio en los desgarrones del temor.

Todavía un cuchillo respalda la roca,
seguro en su aspecto de asfixia.
Un cuchillo ingenuo y blanco, diferente e ilimitado,
en un expectante eco de lluvia omiso.

Como una historia de ciego tras un telón.
Tristeza en el núcleo de la carne, sorda.
Los gusanos por el cementerio, tú en tu caja.
En cualquier parte tú del dorso de tu niebla.

Eres la bitácora que desplaza la tragedia.
La pregunta visible de la luz.
El juramento consolador de la vejez.
Una voz gemela del bien y del mal.

                          8-enero-2015
Yo no propuse las hilachas de tempestad
cuando abrí mis manos.

Mi palabra surgió entre incendios
y posee un mal desconocido;
la palabra de mi pasado enerva el futuro.

Si ofrezco esta palabra
es por el molesto espacio que ocupa
y por sellar el hoyo
donde se evaden los vientos
y desempolva el sueño otros nombres.

Esta palabra es la lava de una tierra insoportable
y la afirmo indiferente y sin esperanza
porque fue convocada
por el temblor de la abstinencia y la adicción.

Con esta incomprendida palabra
te muestro la cabellera de mis batallas,
los momentos de las verdades adúlteras
y el delirio frente a los espejos.

Esta palabra es una cifra cualquiera
que ocupará la transitoria representación de mi declive.

                                     8-enero-2015

miércoles, 7 de enero de 2015

Oculto e inesperado. Atento
protector de bulevares sofocantes
que distraen y preocupan
sin que lleguen a despejarse nunca.
Guardián de relojes que enferman
ante los sonidos sofocantes del verano
y los besos diplomáticos de los susurros.
Tan intenso todavía y tan ardiente
en tu cabellera de profundo sueño.

                  7-enero-2015
Demuestro, en este momento,
que nunca los vientos
doblaron mis piernas
cuando el olor de las velas
era una sombra inverosímil.
En su realidad concreta
ocurre que no les asusta
buscar la libertad
en nuevas profundidades.

                     7-enero-2015
Había dolor en el interior del cuarto.
Tintas que no se correspondían con ninguna polifonía.
Sólo un espeso quejido.
Una inenarrable esfera de autodestrucción.
           
                          7-enero-2015
Aquí los trenes descargan sus ruinas.
Cuidándose del frío, miran de frente.
La luz rompe el ingrávido momento.
Otros trenes tambien pueden decir
que los viajes se escriben en idiomas distintos.

                          7-enero-2015
Tras el dolor de los hábitos
hubo que limpiar el polvo de nuevo.
Para guiarnos
usamos la espalda suave de la noche.
El cuervo fue la estación
en la que se apeó la abuela.

                       7-enero-2015
Pensarás, como pienso yo,
mejor haber nacido estúpido.
Pero esta sangre que te niego
me impide dejar de soplar
aunque el barco
incluya en su manufactura
el naufragio.

                    7-enero-2015
El armario disuelve los aromas del cuerpo.
Los abrigos, pantalones, zapatos,
son un ejercicio simple
que desnuda la avidez misma de la vida.
De nada sirve cerrarlo
o abandonarlo.
Al mediocre le aumentan
día tras día
las limitaciones.

                    7-enero-2015
Traigo estas cenizas para ti.
Barajé exanguinarme,
pero vi una ejecución en la tele
y la súplica escorada
del asesinado
hizo descender mis defensas
como para mantener en pie
cualquier esperanza.

                      7-enero-2015

lunes, 5 de enero de 2015

Póstumo color de la calle,
antes demorada expresión,
en que dice la eternidad
sus verdades de bisturí,
y los niños a diario nebulosos
juegan la aturdida
apertura de los sueños.

Primero les vino la mosca
a hurtar los secretos.
Luego llegaron las ranas
que quisieron escuchar
el otro lado de sus corazones.
Ahora se preparan
para volver
y sentarse en manos
de la discrepancia,
y en el peor de los casos,
regresar con los adultos.

                    5-enero-2015
Amputado de ecos imposibles
avanzas, turbado, en tus horas de palidez
aburrido de la gravilla
por la que repta la sierpe inadvertida
de tu angustia, el opresor ruido
que alcanza el veneno inexplicable y te lo inyecta.

En tu salvaje infierno desbordado
gritas entre latigazos que tu tormenta empuja
como dormido sudor del ámbito de los licores
cerrada la aguja como un derruído dintel
que se posa en la fuga
con un baile devastado de estela indecisa
cuyo deformado oráculo adornamos
en el pobre silencio de los perros de lluvia
que tu diferencia representa continuamente
sometida a no complacerse jamás
de la lasciva dentellada que es tu obscuridad.

                                  5-enero-2015
Despoja mi esencia de horma y ánclame en la naturaleza
de mi erupción de espíritu, evidenciando
los rasgos en que soy mi mismo confidente.
Interrógame ahora, en esta nitidez de marea baja,
vaticinios y contraportadas,
en que desciendo por mis enigmas
de discurso depresivo sobre la tierra lenta,
cuidando tú por mí los frutos,
mi vergüenza de las espinas.
Aquí mi cobardía abraza tus caricias,
aquí tu instinto tiene forma de poética,
aquí tu pirámide vertebra mi precipicio.
Nos llovió en el triángulo que resollaba
aire de montaña y nido de truenos,
en los intervalos de la transparencia y los pliegues.
Ya copio a tu lado, con tu textura
que no entiende la huella de la niebla,
vaporando senos púberes.
Si a algo soy inmune
es por haberte desplegado,
noche, cónclave, forma, deseo, reflejo
que siente en mi epidermis, con pupila de murmullo claro,
la puerta en que permanezco quebrándome,
el hogar que puede ya retornar los afectos
en los que debiera hallar la belleza de la loba.
Con mi incensario en tu nuca
jamás cortarán los muslos
y en tu suma apoyo mi medida
a pesar de sublevaciones y frondas
por cielos nativos con abejas exterminadas
y horizontes que rechazan su etimología de artificio.

                                      5-diciembre-2015
Pájaro negro anestésico de entrañas,
como la mordida llama en declive.

Ilógico, igual que un cuerpo desnudo
en la sonrisa de piedra instintiva.

Soberbio como el intruso que relaja la lengua,
carne que inspecciona, máxima que muda el eje.

Cruel como una cremación de inocencia
avanzas, y todavía tajas el vacío.

Para picotear el sexo de la sombra,
insulto prologado en el rencor de la memoria.

En donde tapian los silencios,
rechazas piedad y éxtasis.

Para no frustrar al agónico
abres tu pico de dolor y muerte.

Erecto, violas la embrionaria hora que acerca
el suicidio a quién insomne
se busca en zanjas y vertederos.

                               5-enero-2015

viernes, 2 de enero de 2015

Todavía me aguarda
el puente de la pérdida que suicida
cuidabas sin esperanza,
los cuchillos y las ventanas de la vigilia.

Las raíces que condenan a los ancianos
son un pasadizo desmemoriado.

La ciudad se somete a demoliciones
y aspiras el amor por los teléfonos
con la indiferencia del ilustrador de nubes.

Si respondes los mensajes que abren tus pesadillas
y asumes que ahora
el emisario sólo hace de red
por la que vagabundear con esa incógnita,
comprobarás que al vacío
yo le cobro sus poderes,
como se recogen guijarros en la orilla de la tristeza.

No calles las voces que se enroscan en tu cabeza,
es el dolor que busca un atajo.

La dramaturgia del loco hace el amor
en pensiones baratas.
Cuando despiertes no habrá girasoles en lugar de gusanos.

                                       2-enero-2015
Hay caballos que esconden lluvia,
forasteros metales sobre albas
jamás deudoras, nunca pozos ciegos.

De aquello que de los montes
el cuarzo desprende,
sólo veo los brillos ciegos
de las manos aprisionadas,
trenzadas en las raíces.

Prefiero el vino que fatiga
con el aliento aturdido de las cabelleras,
el abandono secreto y antiguo de una huida
que crece sabiéndose lento encierro.
El espesor de un ulular hundido en la garganta,
los hallazgos que la noche barre de arrugas.

                            2-enero-2015
Te conté que los ríos
son un pretexto humilde ante el yugo de la nostalgia,
un derroche fatigado,
una circular travesía para el que arde a diario.

Todavía conservo en mi fraude
las dentelladas de herrumbre y de terruño,
una venganza que es tu humedad,
un canto de obscuridad que artesona el crimen.

Te conté que los manantiales
son una lejanía interminable y un gastado invierno,
la música de un bar abandonado,
las huellas que rielan el sol.

Todavía conservo en mi fraude
las costuras de la necesidad y el hambre,
el sacrificio de una deuda,
una cuchillada como una diástole, un atardecer sin provisiones.

                                2-enero-2015