jueves, 5 de noviembre de 2015

En alguna pausa del gran sueño infinito está la exactitud,
aquella que no suma,
y que afirma su verdad de piedra pura en el enigma de
     toda tu potencia.
Es solo un preludio indescifrable en voz del origen,
aunque posee la intensidad de la luz
y comienza un alrededor donde se aglutina a cada parte lo eterno.
Quizás ahora crepite con un hábito titubeante contra el iris
     de tu sombra,
quizás refulja como un sueño de oráculo abstracto por el trance
     del misterio,
quizás cada arrebato esté a punto de transparentarse en el ala fría de la
     misma voluntad
y edifiques su crepúsculo contra tu cielo como un vulgar prodigio.
Es solo un error,
una ilusión del instante entre las grietas de un armazón
     inerte,
incógnitas suspicaces que inquietan desde el envés cuando lo turba el
     silencio.
Esa exactitud no declina hacia ningún filo;
no repudia ninguna remota helada tras la aciaga embriaguez de la
     abundancia.
No tajes ahora como el que ante la duda de una cuestión abtrusa
errara el punto donde halló el centro y cambió por un
     símbolo no resuelto la clave.

                                                5-noviembre-2015