jueves, 27 de agosto de 2015

Me embisten, como humores de otro sustrato, primigenias en esta
     briosa reserva de mi bilis ascética.
Celebran y clausuran, ¡agria transición!, con la condescendencia y la
     mansedumbre de los yugos contemporáneos y esa excitante
                                                                                                [escarcha de los
     enfermos precintados al trasluz de alguna bóveda quizás
     nuclear, de unos éxtasis tutelares que embriden el conflicto.
No las puedo atacar con estas mandíbulas sin destilarme en gri-
     morio relente, sin fermentarme en ellas y derrotar.
Aún así se retuercen, duras, como el arsenal estoico trenzado
     por ecos, que concluye sugerir todas las sustancias y se traga
     el péndulo.
Y sin embargo mis alimañas fluyen, ¿por o para qué?, mientras res-
     tallan severas sus escamas, vibrátiles, turbulentas, tenaces,
     con rapto de hervor, de córnea, de óxido instantáneo o
     de crueldad que in situ se transmuta en nicho o en un
     inaudible semen.
Veneran sus fiebres, expulsan sus placentas, inyectan sus venenos
     rígidas tras el émbolo y la cuchara quemada entre los
     poros que hienden la llaga en los ojos demolidos.
Me prostituyen estos ácidos erectos, estas bestias en nómada
     parpadeo, estos férreos hímenes ingeridos con sangre de las
     cenizas y sepultados siempre tras el climax del pánico.
Niegan, callan, se agreden estos monstruos míos, lo mismo que
     desfiladeros que abandonan mediodías, ámbitos y erosiones.
     ¿Y no resumen vísceras, fuelles del alma, e incluso yermas
     losas que mastican aristas, cardumen y lujosa
     casquería, como carroñeros?
Lo que deban sellar que lo escupan. Pues hay alguien que
     vomita el pasado y nombra los vagones y habilita sus raíles en las
     cabelleras. Hay alguien cuyo contrario es forja, o aliento o
     latido y que lleva suspendida la crisálida. Y asiste mi horma
     y espabila mis máscaras.
¡Qué presagio tan hondo en el atril de mi ciudad consumida
     por la sinfonía de una argolla en la dirección del espinazo!

                                     27-agosto-2015