viernes, 21 de agosto de 2015

Agazapada noche tras noche por los hábitos de la culpa,
brota en ocasiones desde la sed y la penumbra
                                                     [de cualquier depravación,
esa hecatombe de angustias que me deja malherido.
Mientras,
como si masturbaran el equilibrio,
como si repitieran un eco ya exhausto que se ayunta
     una vez tras otra,
tiemblan apostasías mayestáticas, cinismos ignorantes,
orgasmos que se parecen a una sanguijuela lúbrica
o a la diarrea de las encías inmersas en la repulsa del decoro:
¿dónde se enjoya el calendario?,¿dónde se maquillan los relojes?,
¿y quién es el buen metrónomo para el rito o para la cópula?

Se asoma un momento la ley enhebrada por la fiebre y el
     resuello del estertor.
Acuden placeres que fueron causa y consecuencia en las brasas de la
     soledad,
habitáculos ignífugos donde la mortaja era un destino insomne,
cuevas que desoían la caries del vendaje,
casas de mansedumbre como la sonrisa boreal del mundo,
oquedades vírgenes para el humilde.

Pero los océanos purgan a pesar de sus tatuajes.
Un temor desnudo empuja las libertades
o un contagio de escarcha se humilla elaborando las parábolas
     rumiantes,
y un dogma es otro dogma,
una sierpe astuta se persuade distante a las escamas del
     maníaco,
los eclipses se dilatan con ardides de parteros de vergüenzas,
los cobardes gozan la trivialidad pretenciosa de las plegarias,
cada lumbre es un oprobio devorado en una esquina.
A pesar de todo hay un estribillo erróneo en las cenizas.
Que se biografíen estas melodías,
que se ajusten de nuevo en la penumbra hasta las aureolas del
     color.
Ahora se alcanzan imborrables éxtasis,
resquicios de visiones frágiles como una orilla,
perlas de envolturas ímprobas atrapadas en un hielo denso,
luminarias como lugares recónditos al encuentro de una forma
     latente.
¿Por dónde se accedía al averno?,¿por dónde al telón del deseo?
Es como si alguien volviera mestizos los laberintos,
enjugando los sexos, extirpando las nomenclaturas.
Y no llego a tocar el objeto para que algún camino contemple la
     sombra de mis pasos
-quizás una ventana en el silencio, quizás una viga que se
     trastabilló-.

                                    21-agosto-2015