lunes, 20 de julio de 2015

En las grandes ciudades, los pulmones
vibran bajo el cobijo de Urania
el ámbito hacia un nuevo rito.
No existen emociones anónimas en los cuerpos
que celebran la beatitud redundante
que te generen acometerlos glaciarmente
como al archivo secreto de un ojo que delira:
todo desdibujado por el ritmo al adorarlo,
el detritus demasiado esférico, la zona semiótica abyecta,
envolviéndose con el indiscernible perímetro de los gérmenes.
Los objetos, los actos subjetivos,
las áreas para el castigo, las compañías indecisas
apelmazan el estupefacto tránsito asexuado de las luces
y terminan por devorarte.
¿Quién crepita, Briareo?
Hoy las luciérnagas ya apenas escandalizan
en el imaginario de los esbozos categorizantes
sin haber implantado antes cierta tensión.

Añoro que te soñé en un odio íntegro
de amarillo, factores de reflujo y hedor,
con una dentadura de dígitos concedidos a causa de tu plumaje.
Por determinismo incongruente de esa vaguedad, cuyos
cimientos predicados bajo el yugo de la carne,
no acerté serializar ni exclamar al estandarte
que oxidaba lo otro, embargado por una opera orgánica.
Únicamente poco a poco las paredes que engañan a nuestros relojes
y nos oprimen se expandieron aflorando los tegumentos
aunque de una manera desmedida; como por medio de un inhalar
                                                                                                        [umbilical
que estrangulaba el parto. Era la mejor incógnita para sucumbir,
a pesar de que todo constituía supresión pero todavía vocativa,
y la tesitura un libre acceso gratuito
que cualquiera sabrá que nos modela siempre.

Esa tempura tampoco interfiere ahora y el reflejo
se textualizó en oscuras cavidades o encono de trasfondo.
Hubo variables próximas, fluidos voluptuosos,
la infinitud horizontal del cubo de color para los epitafios
que de no ser así quizás alienasen el carácter:
apostura de mareas vivas elevada con abismos.
Y siempre la blanda curva en la que aúlla
una y otra vez la llaga:¡Epicuro!¡Epicuro!
¿Para esto escrutaste a tus súbditos el ansia
y ya te supera la distensión de sus nervios?
Retrocede ahora: permite que esos súbditos
se dilaten en la acrobacia
gozne que es la trama prescripta.
Todavía hay orígenes que aturden
donde sea eficiente el derroche,
detonados por la circunvalación triste e irreversible,
insuflando los rudimentos, al contacto de la ceniza.

                                  20-julio-2015