viernes, 5 de junio de 2015

Sobre la llama
la razón no echa raíces,
la voz y la sed no mienten,
los puentes se dilatan
con los epitafios de una efímera distancia
que ya no vence ningún tacto.

                                                     El final abierto, la sangre
que paralizó del tiempo ligera merced
para las estatuas, el poniente siniestro
con ansia transcriben sus deseos primordiales
entre las cenizas, y, muy atrás, en el inicio,
donde la chispa de la memoria no alcanza,
el retorno se deshilacha
de un rumor anhelante, unas puertas cerradas,
una umbría que guarda los ojos
del fuerte solsticio.

                                 Sólo el flujo de la ventisca
construye la elipsis de las horas,
la arteria que retuerce la majestad
del hambre, mientras en otro origen
donde la púrpura húmeda de los arroyos, el líquen
y el guijarro se deslían,
la templanza del cuerpo ensordece, y por las quebradas,
con el barro que reviste el aliento de la muerte,
el mosto de la piedra interrumpe
los dientes del terror.

                                     No es azogue de majestad
ese ángulo de vacío, los ocasos
cruzan el óxido de un desván de espejos,
la corrosión se apoya en el éxtasis
de esta herejía ceñida de derrota y decadente,
triunfal asfixia.

                           Aunque entre la densidad de los reflejos,
clépsidra para los residuos
que volvieron estéril el cincel, los crepúsculos
se entallan, las ojivas se doblan,
y en la cerviz de las escaleras, en las paredes
que el hielo con denuedo cruje en las alas,
el suicidio se nombra como un caudal roído
de baba y de aroma.

                                    Por muchos años todavía la ruptura
se ejercitará, el compás
que proporciona el dolor, con el hilo de la bruma
y el enjambre de la noche,
será el irreprochable grito donde continuamente el huésped
abrevará.

                 Y esta ascésis de vacío, antologado letargo
para el menosprecio de las huellas,
con la impronta de la vigilia y el ajuar del aire
completará la estación que la blasfemia
finalmente, agriedad y extinción,
en la esfinge de los muertos anunciará.

                                        5-junio-2015