martes, 26 de mayo de 2015

Todos ignoran la génesis de la existencia. Heladas líneas,
una náusea en un ángulo, oquedades arbitrarias,
una elíptica trazada por el silencio, clausura,
giros en las fuerzas. Hasta que vientos y barro
arrostran a símbolos libérrimos y fluye
una luz jamás punzada y de las abruptas radiaciones
se inicia un tiempo ruta de los vértices del mundo.
Portantes bifurcaciones. Una deriva de astros
habitando fiebres en el núcleo de distancias y antigüedades,
potencias embriagadas y estribos epidémicos
sobre instrumentos de sales, alisios.
En los océanos, entre una cruz y unas espinas,
una parábola de múltiples corrientes. El prodigio en la muralla
de un dilatado esfínter y sus sombras. Pero con la suave
pendiente, una verdad eyectó en los cimientos,
y unas cesuras, sobre los ejes,
alumbraron hacia los nervios, hacia el engranaje
cuya tensión no era la adecuada entre la multiplicidad
y el protocolo de las nuevas uniones rituales.

                                        26-mayo-2015