lunes, 4 de mayo de 2015

Los exterminios, cuando nada hace atacar de nuevo las brasas
     tras el ultraje feroz contra un pueblo,
cuando todavía escupimos alguna sangre entre las bocas
     violentas de la tierra
y los revólveres de la indignidad disparan aún sobre cuerpos lampiños
     donde ya la podredumbre y los gusanos todo lo habitan;
los exterminios,
     entre esas ruinas y niños muertos, imperialistas los obuses y el
puño final del odio;
     esos exterminios sin engaño
que impregnan lo mismo que una máscara o la lealtad a la moral
     del poder:
anatomía de mutilados y descargas con promesas rematadas por
     algún machete,
con dentaduras de cuidades consumidas y arrebatos cincelados ante
     cualquier muro:
qué obscura semeja entonces pureza alguna.

                                     4-mayo-2015