viernes, 15 de mayo de 2015

Aromas de transparencia con forma sustentada en noche,
sabores vibrantes muy poco castigados para embestirlos,
a cualquier vertical que no conjuga el abismo
de la unión,

llantos agotados en cuevas milenarias,
la inconmovible textura de las criaturas del légamo,
la sequedad íntima,
aéreos límites de luz, caminos ilativos donde

rumorean los de pecho fulgurante y evasión fósil,
supongamos la piedra honda que concluye
un hermetismo al que ninguna otra cosa accedería,
a todos los absolutos y por todos los absolutos

arrasados o aniquilados de silencio,
puesto que a ese equilibrio extinto, cadáver
de los humos remotos y metálicos
donde casi nunca, en la arpillera lenta, se alargan las palabras,

puede suceder la ilusión del rayo,
la juventud siempre anhelante que entreabre los labios,
supongamos las fiebres que erosionan y se enceguecen
contra el tiempo y los ligados, inciertos espacios de vacío,

a lo irresoluble ( la inevitable cesura ), lo
someramente fronterizo, lo claramente inviolable,
de todo ello y para ello y porque no sea finito
la tierra crujirá y se abrirá plácidamente.

                                       15-mayo-2015