viernes, 24 de abril de 2015

Dominio o ejecutoria, bullente prodigio que propugno con silencio,
palabra a palabra, otro.
Cosecha u ofrenda que se escuda tras las ergástulas,
eco que me escolta con el látigo,
mercenaria utilidad que no conjuro cuando ceden las cariátides
o cuando acudo con la voz del incendio
y la pleitesía corrobora hilar como quien excluye yerto
                                                                               todo veneno,
que nada hierve sino está dispuesto que hierva,
que nadie arbitra ser puta o princesa.
Equilibrista mecánica que graba las piedras premonitorias
y restituye la paciencia del beso a los impúdicos,
ejecutoria galante de la máscara y el mito,
ejecutoria cruel para los mea culpa,
corrupta ejecutoria sin ayer y sin mañana,
ígneo cuerno de las demagogias del artificio,
eco que hurto sin restituir ningún puente,
eco que se interpone en las arterias para mostrarme que
                                                     ya no soporto el pulso de la ceniza,
que esta llama se disloca.
Ejecutoria de óptica rupestre, caverna de ciego,
profunda fragmentación del orden para extraernos a la luz.

                                   24-abril-2015