lunes, 27 de abril de 2015

Bajo qué oído duerme el insecto el labio que vuela...

Hacia un contorno de barro convoca el viento
los dedos tibios, las voces subterráneas,
el vilo en la espesura y el silencio.

En las irisaciones fluye tímidamente
un contratiempo mudo. Casi sugiere
el viaje la música en las cumbres.
Es metálico el deseo que crece en las aristas.

Antes había gorriones que hacían imborrable
el estampido tras el disparo
de los órdenes comprimidos en la expresión del día.

Hoy apenas queda una tersura verde,
una críptica peste, el pretencioso léxico
de líquenes y sus amarillos superpuestos.

El magma rutila el desnudo, elude
la saciedad de odio, figura en las
                                               vicisitudes,
en la biografía mal editada del amor.

Hubo una realidad que asesinó el hombre.

                               27-abril-2015