lunes, 23 de marzo de 2015

En la piedra umbilical
un crimen de tumores en el olvido,
vacío o recuerdo, pudre
la raíz en la fonética aversión
que dice el mapa sediento,
y un terror despoja
los podridos labios de su palabra
porque todavía su vergüenza se aniquile en el idioma.
La ignorancia de verdugos
apenas nutre semen, istmo, idea y la sombra
se rodea de columnas en el peso estéril.
Miedo de los ojos o las manos,
en la derrotada disección de las noches.

Como un mar temeroso
orbita el olvido y su seca lucha,
tiniebla y certeza de cuchillos,
y asimismo del acorde de rito bilingüe y obscuro
que remueve el subsuelo:
barrotes de las fiebres en inviolables alfabetos,
infierno del moho,
góticos pies vigilia de las formas,
merman celo y rostro del relieve.
Esa violencia, ese vórtice de la voluntad.

                            23-marzo-2015