jueves, 26 de febrero de 2015

Concluyó por zafarse del frío, sin desnudez.
¿O surgió de retóricas basuras, de un erizado barroco,
del rasguño petulante, prescrito víctima
que mendiga, y nos masturba, igual que una neurosis?

Bajo la lujuria de esta peste, la realidad penetra
por las puercas escrituras del orgullo y lo no sido.
En el chancro, ácima, tras la podredumbre
tira de una insignia como una secrección.

La realidad de esta peste nace y muere
de los errores a la proclama impotente,
del resentimiento hasta las glándulas estériles
de las celdas dentro del espanto. En su secrección

enerva rencores y conflictos, morbideces
y misterios, adquiere el egoísmo de los rechazos:
embute la realidad en la realidad, el declive,
embute la memoria, la esencia, embute lo no sido en lo no sido.

                                      26-febrero-2015