miércoles, 31 de diciembre de 2014

Crecían las fatigas.
Construían memoria los misterios añejos.

En las nubes mohosas y en las sangres,
en los cuerpos de galpones aguardentosos
los tictaqueos cosechaban sus herencias,
apagaban en los ocasos el parpadeo
de roces furtivos,
repetían sacrificios en prostíbulos roturados.

A nosotros
bajo las partículas de una galaxia deudora
nos chirrían las tumbas recientes:
trincheras de los relojes,
apaciguadas huellas de olor incendiario.
La ciudad en sus tejados
sobrevive; son los besos
quienes nos visten los rieles.

Te roneo a la manera de los ocres
paisajes del otoño,
escuálida y siempre en cuclillas,
visionaria, olvidada,
y a media moneda de la harina.

Ya los cometas ocultan su juventud.
Las linternas son el hilo de unión con las luciérnagas.

El quizás una vez
la respuesta a nuestra chimenea.

                         31-diciembre-2014

martes, 30 de diciembre de 2014

Este camino siervo de la ceniza,
asombro de la luz y de la muerte,
atentísimo a mitos y rituales:
este camino duro y siempre duro,
ambiguo de sexo y almas desiertas,
alto en vigor y cielos y humo
y barro en las bocas
y afluentes rodeados de deshoras;
este camino que a muchos hiere
ahogará tras cualquier recodo
las arterias mediocres de vuestros egos,
el desmayo nostálgico de nuestros cuervos.

                           30-diciembre-2014
Nomenclatura del odio zurdo.
Profusa búsqueda.
¿Dónde el rostro sirio de las máscaras?

Amas los tragaluces.
Amas el negro obsequio del tiempo.
Los agujeros modelo de cualquier desaparición.
Las balaustradas con bocas colgantes.

Sí, tambien las amas.
Las balaustradas fundiéndose
después de la última cena.

Y a las putas.
Amas el ingenio de las putas.
Su saliva segregada
desde los esfínteres extasiados.
Su silencio
con el gel en la entrepierna.

Ellas no transforman el rencor.
Pero muchos hombres
olvidan las bocas de los hijos
sobre sus camas.

                             30-diciembre-2014
Callo ansiedad con ansiedad
como quien corta rama tras rama,
insistente francotirador
al que decolora una grieta grande,
llaga de la atónita vida,
naufragio de los límites.

Amputo enfermando
y a tajazos
y en la sinrazón,
aunque enfermando y en la sinrazón,
¿quién sortearía estas fracturas?

Callo ansiedad con ansiedad
y escasos apuntes de ingenio
para con las ramas secretas:
fantasía ruda siempre
en los escultores salvajes
de la sombra.

                          30-diciembre-2014
Ayuno desnudo - es la manía -
derrotado por manos derrotadas,
víctima el delirio de mi ceguera
de los estertores al cansancio último.

Latido entre latidos, cada arteria
resiste a diario su odio secreto.

Y¿quién me golpea?
                                   Un cemento afilado
blasfema espeso sin voz en el gesto.

Perros macilentos gimen esparto.

Mientras las espadas raspan en su río
amargo de espinas o barro...

Ayuno desnudo - no me falta
tinta en la boca ni echo de menos la estirpe
obscura sobresaltada por el vuelo desnutrido -.

Por eso este pasmo secreto
de tránsito violado en constante
obsesión de sueño y huellas.

Por eso el ayunar velando 
- quizás de manera automática - el horror.
Un horror a menudo oclusivo y desencantado.
Como una yerta apariencia
que anunciase una entrega digna.
Un horror amargamente ligero,
un luto de proverbios,
una otoñal cuarentena de todas la inocencias,
un inevitable desfiladero.

                                        30-diciembre-2014

lunes, 29 de diciembre de 2014

De las cacofonías de tu vientre aprovecho yo las sobras.

Insistía mi mandíbula silenciosamente.
Las mareas de los ojos ardían
su basura al fondo de la memoria.
Tensión. Ya no acogías las manos de la flor.
¿Qué pliegue de la noche, qué ceniza magnética,
qué círculo azul, concierto de crucifixión,
envuelve mis palabras? Se condenó, y en las cadenas
arropa una fuerza.

Tú serás último temblor. Ágil dorado
de bodegón. Los fluidos lavaron
los guantes que empleé para la cruz.

El agua es un augur
que se interpone entre tú y yo.

Tú y yo. Una y otra vez.
¡Qué asco piafante!
¡Qué lento goterón!
Ahuyentar las hojas no es mi fuerte.
Tal vez tú puedas agujerear reflejos.

                    29-diciembre-2014
El pellizco de la mañana detiene la verdad,
aunque la cuchillada de la luz
hundiese inequívocos en la punta de la lengua.

Ansia súbita por pronunciarse
en lo ausente, querer ser vuelo
del deshielo, humano y ligero como
las limaduras a resguardo de infinito.

Salpicasteis el estupor que las avispas
implantaron en la piedra,
hasta que agotaron todo el barro
de un devocionario no tan confuso
como la maestría del delirio.

Quisisteis después acusar su exactitud,
lacrar el claroscuro de los venenos,
vivir sobre el rumor de ciertos relojes.

                        29-diciembre-2014
Esta primera hora tenaz,
que ninguna ascensión ordena,
posee una mística que me acepta.

Revela desde su silencio
lo que inquieta con su propia duda.

La pausa, entonces, no es abolida:
con los relámpagos que ciegan
ciega el espíritu.

Si difuso me halla
será porque me busca
donde soy ignorado.

En trances verticales
viaja con el susurro de los tambores.

                     29-diciembre-2014
Semiótica, la sed nos expone
a todo lo que duele. Muestra sus cuchillas.
Nos ata a la palabra
de su trago quebrado.

Aunque raspamos sus ángulos, el ruido
de su coacción anestésica,
olvidamos en el trauma su terquedad:
tan cerrada
que apenas nos acentua.

Anotamos pálpito, estilo, humor,
empatía o desencuentro,
hasta ser intérpretes subordinados
de la quietud, en donde desear
es padecer aristas
de los gritos, en sí mismos, 
alarma trabada.

                            29-diciembre-2014

sábado, 27 de diciembre de 2014

En las sienes dignas,
en las manos de la muerte expirante,
avanza el obscuro sustento
de encadenados lugares
que no ilumina la soledad.

De pronto tu corazón se incorpora a la pendiente.
Tu corazón de inflamada avidez.
Un arandel de la energía.
Otro aire en las sedientas ramas.

A veces el auspicio repite la sorpresa profunda.
Nos olvidamos de las húmedas orillas.
Vamos alocadamente furtivos
en pos de la dulce ladera de las cerezas.

                               27-diciembre-2014
Ahora que la rabia únicamente escucha
el oculto tedio de los uniformes,
cuando la burlada bandera congregada de luto
vuelve al susurro de la resaca,
yo, en otro mundo...

La ciudad y sus abandonos lánguidos,
la piedra que por la montaña muestra sus dientes,
el cuervo de horas nómadas,
la sed remota,
el ojo los desea, transita, clama,
resiste.

Ahora que ya sé golpear con las manos preñadas de dolor,
asalta la boca un sabor de estirpe humillada.
Un secreto de niñez partida de furia
captura el pavor de los perros atentos
en los cuerpos poblados de espaldas blasfemas.

Me da lo mismo levantar polvo hasta romper la noche.
Mi tierra es igual a otras.
Pero vuestros labios no.
En vuestros labios mueren los caballos inocentes.

                            27-diciembre-2014

viernes, 26 de diciembre de 2014

Ahora envejecen los caudales
igual que las finas molduras de entonces.

Hubo cuerpos nuevos, no del silencio,
no de la sombra, que era tardía como todas,
aunque allí, en los espejos, nuevas fechas
te perdiesen.

Fue como si tocases viejos pianos
para guardarme la sonrisa.
Como si esperases solitarias galerías
de disipado aliento.
Como si te mirases a hombros de la niebla
y yo, otro cuerpo sin fecha,
esperando la ruina líquida del último vaso.

                       26-diciembre-2014
Has llegado incendiando los mármoles,
como un quiebro ardiente de tu propia imagen,
y el estío, turbio, sollozando,
inflamaba tu noche.

Amarilla tu agonía
de su breve ronquera, de su nublada
crueldad, agrupaba
conjuros de asonancia y era asonancia.

Igual hubieras deseado
ceñir en tus mañanas, por las sienes,
sobre el bélico engastado,
la encrucijada de peregrina lava
que te justifica.

Jamás el halo secreto
te lanzó tan cerca
la amargura rapaz
que luce en tus manos.

El buitre se recoge en la calle ciega.

                       26-diciembre-2014
( Desnúdame de tanta ceniza).

Se extravían las reservas. Con la confusión
acechan en los portales los cuervos.
Envejecen al fin y se consumen,
arrugadas en los mismos anaqueles.

Pierde sus afiladas noches el año.

Todo sigue inaccesible. Inaccesible como figuraciones:
haber ensordecido las esquinas,
o secuestrar cabelleras,
o ser transparencia sin orillas.

Se las ha visto porque no se refugian,
pero todos ignoran de qué lianas cuelgan:
descuidadas ciegan los muros
que ahora escaman ciertos rincones.

En el fragor metálico de la sombra
alguno quiso averiguar qué esperan,
qué nudos repiten continuamente,
en su inevitable desliz hacia la muerte.

( Ningún cálculo es válido
   para el tiempo de los cadáveres ).

                       26-diciembre-2014

Quiero dormir en el útero de la mañana
dentro del origen anterior al inicio,
el origen de la palabra ferrosa de mis silencios extraviados.
Que mi descanso se blinde en el abismo orgánico
de las crisálidas decadentes y las virutas de memoria.
Sólo dejadme reposar el cuerpo en el origen
para encender el privado grito de las vértebras
trazadas de génesis pura,
el presente de la duración de las sombras,
la apariencia de las puertas caducas.

Qué ligero viaje en la espera
de los pellizcos apresurados del sexo.
Y en los labios, silente como ceniza, el nombre
tomando aliento en las huellas de la historia.
Es como un fluido de lo desconocido
añadiendo forma entre mis límites y el deseo.

Un cuervo prolonga abiertamente el olvido,
se apresura el porvenir de la inexorable herida,
pero no veo las llagas,
las llagas que se perpetuan en el presente inverso
bajo la prohibida ciencia de la sangre,
bajo el trisquel de luz de los celtas,
junto al retorno del impulso del fuego
que nunca tendrá sucesión,
pero que podrá penetrarnos tras la cándida espada.

¡Cómo duele el insomnio con la salitre del azar!
¡Cómo se enervan de certidumbre irreal los extremos!
Quiero dormir por la antigüedad
de la fuerza de la inocencia,
en donde las estatuas y los mensajes están ligados,
en donde los huesos han sumado los secretos de las raíces,
en donde la aguja ha descosido
los muros de la razón.

Quiero dormir sobre la piel de la piedra,
porque todavía resta una cuña para la grieta furtiva,
el testigo que esconde una posesión de paisajes amables,
una hinchazón leve grabada de nervaduras,
un enigma singular que desgarra lunas y carne.

                           26-diciembre-2014

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Entre un desierto y otro desierto pasan los hombres.
Si el ser se extinguiera de cómplices protagonistas,
ni tu recurrente diferencia,
ni esta derrota,
ni la costumbre de mis enredos
procurarían la emoción ahora.
Todo este peso oficia una tala
que se considera necesaria para avanzar.
De los restos materiales de estos hombres
se espera un fuego que temple
las condiciones impasibles
entre un desierto y otro desierto.

                         24-diciembre-2014
La lluvia de licántropo
es un arcano en las venas
y en tu plenilunio arrebatan
los carroñeros de la noche.

Soportas la cadena lenta.
Los sueños ya invadieron
los presagios que tenían
y ponzoña es la coordenada de esta singladura
donde la culpa avisó
la tumba puntualísima.

Soportas la cadena lenta,
y ajenos los gritos o la risa
y en los pulmones amplio el terror,
igual que las garras del orgasmo
despiertan en silencio
la caligrafía del gusano.

Silencio es el hambre de esta mortaja,
donde el impulso del buitre
no alivia la angustia insaciable.

                             24-diciembre-2014

martes, 23 de diciembre de 2014

Aquel pájaro era diferente: triunfal, omnipotente,
contumaz, dueño de sí, guardián
de nuestras espaldas, libre de cualquier retórica.

En su vuelo lo oculto ganaba en claridad,
las pausas adquirían sentido,
y nadie reclamaba un graznido de más.

Cuidaba el mar sus alas, sus líneas
simples, su certera
belleza.

Y su cuerpo ágil despojaba las cicatrices
de la arena y el sol, del sol en la arena
con amabilidad y justa liturgia,
y sin vaivenes.

Al estruendo y al desorden antepuso
a menudo la verdad, su sencillez.

Supo utilizar la bitácora y el pico.

Y ser en altura
antes de perderse para siempre.

                                23-diciembre-2014
El fuego no es casual y la luz
madura en el paladar.
Aquí el racimo brilla para acicate de mis labios
como la magia esconde la escritura silenciosa.
En el inadvertido chispazo, aún adivino incontables polillas.
Guardé riquezas en las riberas de la juventd
y restos de ocasos cargados de olores y cordial aroma.
Ahora el fuego se instala en mí y es un fuego maestro.

                                  23-diciembre-2014
No fuí quién de ocupar,
en el caudal de los éxtasis,
mi sombra tatuada,
aunque la hélice que en mi interior
no descansa, advertía de un error
en la insistencia de su reserva,
en el mudo avance de la locura.

Con profusión de sucias grietas
anuncio que no hay fragmentos,
sólo escoria,
y ninguna raíz.

                     23-diciembre-2014
Estoy oliendo los rastrojos en este ángulo
del tiempo: las señales de su piel.

Percibo en este vacío la extrañeza
de la que fuí partícipe, el derrumbe
ácido, y mi ser
fotografiándose en los mapas y vomitando
en la tregua de los sacrificios y claves
antiguas, como estas heridas abiertas
al ciego festín
de la oquedad y los silencios.

Pero el hedor disgusta sólo a quienes
caen huérfanos en los anillos del grito
sin entender que la valentía
es un dialecto invitado.

Percibo esta gran nada madre
de los alacranes, el odio y la violencia,
percibo su malsana orilla
y ante ella me rebelo.

                                 23-diciembre-2014

lunes, 22 de diciembre de 2014

Es quimera, y lo asume, y así sorprende
y así transita su plácida elegancia, en soledad:
no es el grito, es el áspid de lo breve;
no es azar, es respuesta lo que reune el eje.

El nudo me inquiere
vibrar distante.
Sin nuevas versiones: estrenar adentros.
Y de nuevo me nombro,
de palimpsesto seducido, brasas y ternuras,
y escribo uncido de mi verdad oculta.

Toda elegancia sucumbe,
ase la sierpe
y estrangula su belleza.

Al fin no hallo veneno, ni creo espejismos.
Hablo la voz que me mira.

                             22-diciembre-2014
Vendrá un viento
que dibuje las ruinas
de la locura de la palabra
para desplegar las armas
que ya han acudido a la reserva de los secretos.
Será el pretérito viento de la mecánica sin memoria,
en que los obituarios recuperen su estante,
los derrotados su dignidad,
las madres sus hijos.

Será el crematorio de la sombra.
Aliviará de un mensaje a la muerte:
enterrad intrasigencias y penas
pues ellas poseen el poder de la extracción.

                               22-diciembre-2014
Los primeros silencios
cantaron en las cuevas de la noche
con la ternura de la ignorancia y el viento del espacio
y las arterias azules de sus pechos
que rompían como placeres
en las rápidas manecillas del reloj.
Los corazones reventaban en los lechos de ausencia
como abiertas paredes que han parado la caída
como ebriedad impaciente de un bosque mudo.

Después se prepararon
impregnados de ira y de gravedad
para matar y bajar a los pozos
para matar y subir el verde de las fuentes
o esas posesiones apagadas en las redes rotas;
para matar y transitar los ruidos de la soledad
o esos robados alambres de los cielos.

Las miradas se obstruyeron como un himen.
En la siembra del sueño
recelaban de los percutores limpios de pólvora
y de los instructores
que ignoraban el placer de las esquinas.

                                  22-diciembre-2014
Digo piedra,
la poiética piedra, detengo un instante la metáfora,
pero no olvido que la realidad alumbra los espejos
y me perfila de las quejumbres de la magia.
La realidad
sólo consuela las nieblas de su sangre,
es entraña quebrada en el decir mayestático,
por la candente cicatriz.

Digo piedra
sin cuestionar que es una piedra
simbolizando piedra hasta la insolencia inalienable.
Detengo el fantasma como el que habla con los ancestros
pues la inicial esquirla no fue quién de murmurar
ni fragancias, ni puertas.

                               22-diciembre-2014

viernes, 19 de diciembre de 2014

Demasiado lejos de hallarme inscrito,
me afirmo en la inscripción paciente.
La esperanza de acarrear un emblema contra
las rameras de las letras que acumulan puntos
de una lepra de miguitas.
No temo las mutilaciones.
Después de aspirar el fuego, ¿qué buscas
en la cifra exacta de la vanidosa malla?
Ahora que te alcanzan las brasas
y la atención de las minorías,
cuando despeñaderos y banderas
socorren las lenguas errantes.
Sin embargo tú escarbas, y encuentras, y brotas
y aún deseas que te cubra
la paciente hembra del héroe, tú
que clamas y aguantas el abrazo
de tus hazañas. Olvida las hostilidades,
ya que habitas la placenta, del hombre amordazado.

                              19-diciebre-2014
Que manera tan extraña de manchar
la voluta de humo de inquinas y mezquindades.
Como hemos confiscado, gregarios y espectrales,
su pureza y su indulgencia.
¿Desde cuando prometimos constancia?
¿Se desvaneció en algún aquelarre
o nos vengó con su indigencia?

La hipocresía no me deja ver el zarzal del terror
y es mucha la multitud para ser nostálgico.
Me encaro de nuevo con los juicios
de hombres y mujeres
y aborrezco otra vez su decrépito pedestal.
En otras causas creo
que habría visionado cualquier voz
arrastrado por la lasciva embriaguez
en todos los recovecos de este abismo.
Pero ahora,
aunque podría degustar alguna,
no dispongo de potencia para convocarlas,
ni ganas para hacerlo, ni motivación.
Ni el candor de una buena piedra
ni la ferocidad dañina:
liberar los instintos permanece abandonado
en la nada de las lenguas donde se enfría
el esperma hipócrita.
Pocos llevan calor a esas celdas.
Es por eso que vuelvan,
siendo tantos, tan pocos, la cabeza.

Desahuciados y borrachos de aliento reservado,
asquerosos títeres de lo inexorable,
fantasmas innobles y absurdos:
qué fácil se nos hizo la digestión,
qué atroz fantasía delatarse en otros.
Infrahumanos en el neón los sexos
lo abren con deudor silencio.
Las lágrimas eran aquella defensa
que decretaban las drogas.
Por alguna causa, ya no existe:
ni la inocencia velada, ni la inocencia sincera.

Había tantos émbolos por estrujar
y eran mitades las madres, vagido las flores.
De sinrazones desmedidas fueron aquellos tiempos
que ahora fingen en las vísceras
diálogos con el zorro y vuelos cruzados.

Con los alcoholes ardían libres las arterias.

                              19-diciembre-2014

jueves, 18 de diciembre de 2014

Como un abrazo traspaso la juventud
al lienzo de la pesadumbre, para dar
otro abrazo después hasta que tenga
mi cuerpo la templanza que os duerma.

Como no poseo abrazos,
yo ofrezco mi juventud plena:
la de opulentos secretos, la furtiva,
la blanca,
la de cantar una sonrisa
y quizás un espejismo.

Yo muestro mi silencio para el loco y el cuerdo.
Para que ascienda el loco y lo violente,
para que el cuerdo llore y se duela.

Qué haría yo si no intentase
mi silencio como intenta
la caricia su piel, la nuca su descanso.
Yo sólo intenté
permanecer unido,
no desmembrarme
en los ojos de las aguas.

Yo nunca tuve litorales, y la escasa
juventud que me resta no es mía.

Asciende el loco y la retorna
para escribir mi silencio,
el de las piernas huecas,
el de la mala ortografía.

                              18-diciembre-2014
El ángulo abandona exhausto,
y a su adentro se recogen las almas
suspendidas ante lo insólito
de lo que era mística o refugio
abierto a su dignidad.
Ahora lo externo adiestra con crueldad,
e indicios en tumulto
erigen el hambre de la espiga,
fría de descifrarse otra obscuridad.
No hay luz ni vuelta a los estímulos,
subyugados por las raíces del infierno.
Además, el enigma angustia
con extraños pulsos recrudecidos
donde difunde su creencia en la aniquilación
el brío de lo alucinatorio.

                                       18-diciembre-2014
Qué prestigiosa es aquí la noche.
Extiendo las manos, noto
que el espacio es muy consistente
antes de la delgada curva y que después
una punzada de paciencia lo obstruye.

Ahora tampoco desearía rastros.
Ahora tampoco desearía espejos,
sin embargo acuden a mis oídos
sonidos persistentes que yo no difundo,
no se desprende el cuerpo
que se empapa y se nutre,
continúa obcecado siendo cómplice
de la analogía
(en todo implícita).

Únicamente el alba podrá abstraer
este área
del sonido abierto
de los pesos corruptos
del sueño,
que ya desnuda su contenido.

                          18-diciembre-2014
Me sumergiré aquí bajo esta ausencia
que fue olvidada tanto tiempo
(que es de agua
por tan cálida).
Aunque esta ausencia incorrupta
desata su propia forma,
pues congrega todas las señales:
las de la pertinaz y humilde Historia.
Quiere nombrar la ausencia en el vértice
de la memoria impune
como nombra en la piedra el silencio.

La sombra aguanta
en su continuo desvío,
y cede, y al ceder,
incendia y purifica,
y me erosiona con tanta sutileza
bajo esta cálida ausencia...

                           18-diciembre-2014

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cómo se retuerce y cómo nos enerva
el ansia, el garito de la tormenta,
tan negro de rostro,
y con esta sangre paralizando de muerte,
tan reptil, el aire.  Está la arteria
del contraluz muy recia y muy golpeada,
algo herrumbrosa. Hay desolado sopor.
Enajenación. Y el cuchillo en cada posta,
donde la cuenta de los pies,
entre el espasmo de las mortajas, juega
cada detalle, y la curiosidad del fuego,
en cada ángulo.

Crepitan las piedras al rojo en
el fondo de la médula,
cuando mi existencia se encadena sin dobleces,
ya sin cometido alguno y tensa el arco.
Pero qué escarba ahora. Y está el extracto
de locura muy picado y muy opaco,
sin la sudoración de los licores,
de las preñadas copas, de las inscripciones
de la calima.

Pero qué escarba ahora. Y está el nervio
gélido y prisionero.
¿Y dónde, dónde la costra del alcohol
y su carroña?

                          17-diciembre-2014
Antes de que la línea concluya su hora
tan abruptamente,
de que el vapor se vuelva
respiración de puertos,
apuro tu color fugaz y dorado
de brochazos, nunca difusos,
con pulso y salitre,
con su trazo hacia la luz,
extendida y única.

Junto a los corales,
este diminuto latido
que está enhebrando, que está relatando
el agua, ausente quizás
de la mano,
clavija sin vicio,
tú, con tu color, sin monotonía,
estás cruzando
mi música sin orilla.

                       17-diciembre-2014
La montaña, tan ausente y tan mineral,
tan orgánica,
jamás dispersiva, crisálida,
con su niquelada ausencia, sin final,
me está empujando ahora.

La epifanía circular de la soledad
conócela aquí: entre las semillas
de mis cosechas,
con el emblema de su espacio,
y con su tacto a tierra germinada.

Gobierna tú, gobierna,
gran montaña mía,
corona en mi vacío, en cada ladera, empuja
en mi despeñadero, ahora que reinvento
tu cresta, dividiendo en altura,
con la réplica de la estela
de tu ánima,
de tu empírica noche.

                           17-diciembre-2014

martes, 16 de diciembre de 2014

Tutelar desde el decidido itinerario de los días
de un retorno a otro retorno
y ser tajado, ser amputado
por la afilada insumisión de la palabra.
Y qué brutal instantánea erigir la disciplina
de otras amplitudes, la ráfaga que moría
en la caverna audaz, los antepasados sorprendidos
por la misma piedra,
una minucia erizada y oracular
o una visión en trance
de los paraisos más ebrios:

sombra que se asomase
- briosa fuga cegadora y erguida -
entre las estrías de la onda abisal.

                           16-diciembre-2014
En todos los caminos, este camino:
el de mi voz desatada que dibuja
la cambiante escritura de tu impune firma.
En todos los caminos, el camino de tu razón:
la de haber sido texto del deseo,
urgencia espesa que causa
la podredumbre del valor.
Sigues en mi camino, en todos los caminos,
como la nervadura sinuosa de la conciencia
y el habla oscura de una olvidada barcarola.
Sigues en el camino, el camino de la memoria,
codiciando el fluido de la estela
donde navega la sed insaciable
como el destino de mi esperanza.
En todo camino está tu camino:
la propiedad de mi dolor entre tus manos,
la triste vertebración de una existencia,
el suspiro taciturno de tu círculo.

                               16-diciembre-2014
Toda la luna adusta para cegar tu hacha
aciaga y humillada.
Todo el corazón del duelo entre tus noches,
amasando el sollozo infernal de tu astuta ceniza.
Todo el polvo de tu eje completo de luto y simetría
que sólo repite e hila tu abandono,
la corteza de tu sospecha.
Toda la sal entre tus dedos,
mi íntima luminaria,
mi molde,
mi fuerza,
un brillo de saber
que deshojo en la mente
y se coagula,
se pudre
en la cerviz de las nubes.
   
                             16-diciembre-2014
Como una opaca fisura que late en las manos de las horas,
una herida encubridora
que dirige tu ánimo y tu ansia en un deseo de recuerdos
y separa las paredes bajo los cimientos del hombre,
vacía los ojos y parte los labios,
reflota el estruendo de quien te abre y violenta;
como la cosecha de la resaca,
que fluye hacia la moraleja de su propio destino
y ondulante habla en la piel,
en el latido inquisidor que no acierta a cegarte,
espera en el silencio como un río repetido
y cruje concavidades y hojarascas;
como un dañino dilema
que en el laberinto espira a las flores temporeras
y en su sin embargo encara una viruta idónea
que recoge la espuma y detiene el azar;
como el habla de una barroca escena
que carece de palacio y todavía me nombra.

                                     16-diciembre-2014

lunes, 15 de diciembre de 2014

Desde los cercados añoro medir el paisaje
aquí transportado, junto al dolor.
Así voy empeñando lo que sobra
a la vez que la albura cristaliza discordia.
Mi ser nunca desnuda abrazos
ante la estatura de los árboles
y la nitidez que otorgan los años
que sufren como periplo absurdo.
Así va cercenando tu recuerdo
y mi huella ávida
y el matiz del sudor que marca
y el matiz derribado de la cepa arrastrada.

No ignores el paso tutelar
del acuciante río inconcluso.

                              15-diciembre-2014
Qué hazañas vírgenes se abrazan al invierno.
Elevan de memoria el olmo y la mirada,
las alegrías abandonadas, las aguas primerizas:
una soledad viuda de ánimo
en siembras y colegios. Y los recuerdos quieren
preservarse a sí mismos con sinrazones sordas:
espinas del rosal, hojarasca, tos.
Contrasta, se repliega
el enigma de los niños en las llaves caídas
en tiernas arenas. Ese agua escasa
de abecedarios y de papel se desangra
por las canciones más ancianas.
Huelen a ceniza los secos visillos.
Un despunte de huellas y de astros
apenas quebranta un abrazo. Se prevé que los juegos
se hospeden hasta Carnestolendas. La humedad inocula
frío embriagador en el barro. Hay paredes de blanca estirpe
y tejados desconchados de estela que se agranda.
El espejo es sólo un sellado
de generaciones embriagándose de modestos trasteros.
Es mejor dejarse asistir como el enigma:
aunque triunfe la penitencia que del sigilo los niños
deciden con sus vaivenes. No hay final, tan sólo
una ficción de cauces plenos en febrero.

                                   15-diciembre-2014
De retorno me acogen las almenas
fugaces de la ilusión. Nada urde el enajenado
trago prodigioso. Sólo claman crepúsculos
lejanos. Mis lujurias testimonian
los misterios. Renuevan, decadentes,
sus efímeros úteros cansados y nobles,
y la huida, girando, levanta el palacio de las mieles.
La luz restalla
su sexo pío de esencias. No quieren más hablar
las lujurias sonámbulas.

Aparición, hebra de alba que saludas
con frescor los iris exactos, me urge caer en ti.
Que no me transforme la sed con restos de frescor.
Anhelo tu savia ritual,
los ojos de tu herida.
Sólo una sed sin ataduras,
sólo eso.

                         15-diciembre-2014

domingo, 14 de diciembre de 2014

Existe la clausura dentro de la piedra.
Limpia el silencio la inquina de un vacío adulterado.

Caigo en el trance. Con magnificencia de narcótico
peregrino, la piedra
penetra de su historia el instinto de pasado.
Me transportan las frustraciones, miedos de rescates de otro acoso,
y las torpezas nunca evitables
como errores anunciados y arbitrarios.
En la ciudad de Vigo, cuando ruegan las manos,
el salitre eyecta su siesta.
Una invitación melancólica de herencia propone
tantas auroras en ese trance que si extirpo
algo de asfixia con el sueño
es tan brutal la mordedura
como la más salvaje amputación en el espíritu.

                               13-diciembre-2014

viernes, 12 de diciembre de 2014

Retorcí el anagrama
de los sentidos, rompí
con la verdad de las estatuas. Se fracturó
el estanque del tiempo
en una obscena ascensión:
la de la injuria en el perfil de los escudos,
la de la ergástula en las arcas del osario.
Oí los cruceros del otoño.
Los oí en la cerviz del clima.
Era una nieve atronada de tristeza,
un potenciarse los conductos en un derrame
de mentiras sin disturbios
en despliegue punzado de suicidio.
Oí la fisura fractal
de las copas en arcos falsos.
Oí esa calavera rebotada en el velamen
del pecho, equilibrista
de la luz que contenía
el túnel de la razón.

                           12-diciembre-2014
Decrépito jadeo del hombre,
encadenado a su adentro, te asomas
por la oquedad del dolor desde las entrañas secretas.
Salvaje derrotado, todo transita
por el inseguro estupor de tu convulsa intemperie:
pérdidas, desdichas, ansiedades,
arduas querencias que anochecen
en la garganta engullidora
de su cepo..., te penetras
a ti mismo en círculos
de inhabitable color. En el vacío
te envuelves de abstracción, mientras tu pegada marca
su sucio desdén sobre el eco torpe.
Al acatarte, el secreto duda, y trabaja,
en su rutina, como si un porqué
sucediese inadvertido.
        
                     12-diciembre-2014
Le vi en un íntimo día, en un derroche
de la mañana silenciosa; giraba
en precisos modales,
una homérica confianza
como avenida limpia que esperase
la delicia de octubre intuida
más allá del enigma,
cifra azul aherrojada en la quietud
del ámbito común entre las huellas.
Marcaba en los hierbajos de una persuasiva atención
el centro de las claridades, apropiándose
las densas opacidades errantes.
Saltaba instintivo aquel mirlo,
prodigio de continencia con la concentrada riqueza
en la bullente savia de una muda tierra ensimismada.
Permanecí como eclipsado
en toda mi suficiencia por el afilado misterio
de su pico, mientras escuchaba
con asombro infantil la espiral de sus minutos.
De repente, el nervio
fue llenando su soliloquio en una fantasía
de fulgor, hasta adentrarse
en la herida del verde.
                                        ¿ A qué convite
iría mi amigo? Sólo aseguro
que un pedazo de mí se perdió
como amor profundo aquella mañana;
que un pedazo de mí se extravió y continua errante
hacia alguna emoción en la avenida de nadie.

                               12-diciembre-2014

jueves, 11 de diciembre de 2014

Da brazadas en mi cabeza un nadador
que enerva febril las aguas del pantano.
Su amante ríe, bufa, patalea
entre los hierbajos y los cantos rodados.
Pero él no mira la orilla, y no la observa;
ignora su presencia, ignora
aquellos ojos puros y que es el amor
esa fuerza que le alimenta.

                          11-diciembre-2014
Dos cuerpos
con el encendido resquicio del abismo.
Dos cuerpos que giran uno en torno al otro.
Yo en todos sus arrecifes sumerjo deseo
para que sus peces respiren
Cuando lleguen las tempestades y el naufragio
quemaremos nuestros inciensos

                      11-diciembre-2014
La verdad se pierde
con signos de ceniza mojada,
igual que la cólera profunda del guerrero.
Hincó sus asuntos
en la regia condición de la ignominia
y se dirige lenta hacia su desaparición,
hediendo turbada ante la puerta de los chacales.

                         11-diciembre-2014
Qué azar esos cuervos
que parecen acuciar
las edades de los pueblos.
Con tu inocencia sin mancillar
los guías con calma,
para que no pregunten,
propones al eco
que continue ignorando
la intromisión inmisericorde
de la maldad
y los cobijas
hasta un lugar seguro,
libre de la discordia
y la oriflama de la herrumbre.

                           11-diciembre-2014
Que se cubra de ti un clamor
en el camino fértil y perdurable.
Y que en tu designio estalle
de las tesituras acuciantes y proféticas,
cuando tu consumación clausure
el regurgitar del hoyo.

No retengas tu liturgia entonces;
embrídala, y avanza.

Ésa es la ruta libre,
una compañía que no es presencia,
que no se entromete con el nido,
con el mineral ni con los frutos.
Cubre como la cálida seda
y es sólo verdad.

                         11-diciembre-2014
Delimita la sombra de todo
con un reposo propio.
En su vértigo condicionado;
me entreteje como testigo
y me guía brevemente.
Lo puede encontrar
quién a la rueda se conjure:
no es el sueño, es la palabra la que abona
las cosas con el hallazgo.
El agua sabe de mí,
tambien la ciudad y el silencio,
la roca, el tacto.
Mi hilo los une,
y los muestra mi fuerza.
Nombro mi alma y la envuelvo de propiedad.
Soy una común voz más,
en la gran concavidad del grito.

                            11-diciembre-2014
                                                                          A pepe garcía resille

Le detenía la tarde
o unas horas,
una confidencia ineludible,
un nosotros cualquiera,
y, en calma,
que la emoción demoraba,
transcurría ensimismado.
Intenso vive la travesía,
conocedor de los seres
siempre en vilo,
amigos de la luz.
Todavía puede vérsele,
demorando la memoria
cuya dirección
cruza el puente lento.

                  11-diciembre-2014

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Se suicidó mi imagen.
Como una imagen carente de reflejo,
pero no ciega del todo,
no hasta la locura. Parva,
despertó algún resquicio. Delirante,
no por las formas sino por la sospecha,
prueba de la maldad.

La muerte, acompañada a abandonar el ojo,
a ser mostrada un instante,
violada, como antes
de tu desaparición verdadera:
la muerte fue engatusada, producto de su histeria,
por los acordes de lo irreal.

Mi imagen se recluyó y se exilió.
El ojo se volvió una impostura en exceso
delirante
               para ella.

                            10-diciembre-2014
Hierve en todas las arterias
el cegador perfil
de la vejez.
                    El día esboza de pronto
urbes de vacío,
fríos cuervos, gargantas que persiguen
el eje de la vida.
                            Tú contienes, noche,
en cómplices riberas,
sobre tu extenso ramaje,
el origen cierto de esa incógnita.

                          10-diciembre-2014
La decadencia es un excremento de brillo cómplice.
La disfruto y acaricio su hipo sebáceo.
Ese excremento coloniza
tanto como las vidas que ensucia,
tanto como mi urgencia que se sacia.
El orden, la sabiduría, la justicia
poseen la misma raíz
que los obscuros deseos o la lúcida maldad.

                          10-diciembre-2014
He visto consolidarse en el suelo grandes rayos.
Entrar al ojo el alma de la sierpe.
Aniquilar aprovechables lucideces en la abundancia de balanzas.

Los acertijos tienen rotos los bolsillos del pantalón.
Las manos salivan humillación en las puertas de los bancos.
     
                             10-diciembre-2014
                       
Golpea sin blasfemar.
Apenas muestra extrañeza.
Es una rutina
que la impunidad le ofrece desinfectada.
Analiza que sean uniformes las heridas
y uniforme el dolor.

Básicamente hijo de perra bajo el sombrero:
qué soberbia haber intuido
el puesto donde se encontraba.

Nunca quiso
capitular un ápice
ante intestinos incorruptibles.

                         10-diciembre-2014
Es lo que confieso para caer.
No la estatura: el estricto residuo.
No la órbita de la pequeña burbuja
sino un golpe de aire.

La piedad muestra
el desfile desde abajo.
En su caída triste
el quizás me seduce, me contiene.

Echo mano del quizás frente a los lobos.

                           10-diciembre-2014
En futuros días
cuando el saber repita sus tórridos principios
las aves beberán
unos ínfimos poderes
que sean utilidad y esperanza,
ácidos de la costumbre
y el pulso bajo las piedras.

En el hombre persistirá un compuesto único:
¿quién no ha quebrantado en sueños la ley
asesinando a un perfecto desconocido?
Imaginando animamos con el ansia ciega
que en las aves es unánime,
los ritmos que pertinaces
ponen voz en el desnudo pecho.

Mientras siga habiendo avenidas
las noches exhibirán sus navegantes.
En la canícula
no habrá desnutridos horizontes.

                           10-diciembre-2014
Este camino lleva mi nombre aunque el cuervo lo dezconozca.
Son demasiados los días de perder en él
la sangre, la consciencia, la idea.
En otros tiempos conocí muchachas
y en sus márgenes les hice el amor libremente.
Este camino recuperó el cuerpo
de aquellos que aniquilaba
la violencia crispada de la fe en los dioses.

¿Por qué sin avisar golpea hoy las rodillas y bufa
y delira desde sus vísceras corruptas
y anuncia ciertos nombres,
en lenguas resultado de una extraña ebriedad?

Fue un momento. El cuervo
grafió una abstracción en el aire.

Te repudio, camino cobarde. Nada hay
que pueda aprovecharse ya por mucho que te desprendas
como crédulo de la captura en el rapto.

Te repudio desde otra realidad.
Ningún ámbito goza ahora
tu babel ni limpia tus códices.

                                10-diciembre-2014

martes, 9 de diciembre de 2014

                                                                      a Txaro Cárdenas

Espasmo de labios, nido, hervura de sierpes,
dedicación adusta de lo incorpóreo entre la basura,
niña en su hoyo acompañada de frágil hierbabuena, de devenires y esperanzas.
Templanza rigurosa nombra sus arterias,
y sus nervios giran vendavales de limpias y radiantes astillas,
lluvias de inminente trueno, madera de horas
y alzado loco del sabio,
rueda de herencias, nacionalidad de morfologías apretadas
en tacto a los proverbios ancestrales, trajes aforísticos que se tumben...

Templanza de la niña que fractura su cuerpo
en dos: orden, disciplina y ofrece en tranquilidad
una cálida colmena de soplos abiertos...
Y en círculos de plenitud, en lugares de herencia
el trance de lo lumínico, por los encuentros de esperas
añade de rito - callada y cercana -
el ceremonial lecho de la niña con su pájaro.

                               9-diciembre-2014
De donde surges cuando te levantas
de la pena hinchada, cuando imitas
del tiempo la tristeza, de la punzada
a la oculta cicatriz, al amariilo afilado
en la hiel o al olor, a la máscara
o al trabajo trenzado del aire.

Derramas las formas y tu negrura aleja
un cortejo de tu naturaleza,
el umbral de víctima invisible, las burlas de otras partes que te pasean
y la roca de tu habitat, el musgo no hollado y el atabal esclavo
y después adviertes con tus tinieblas la alquimia
y sueltas las alforjas y huyes y eres tú y eres la llama en los golpes.

Como llama te rehaces.
Fue una fulguración de ternura quizá
el ponzoñoso infierno de vida inaceptable
volverse fértil y en los elixires utópicos,
aparecer el destello fugaz,
libertario de una títere apatía.

                                9-diciembre-2014

viernes, 5 de diciembre de 2014

Corretean desnudos los niños
entre las piernas cansadas de las putas
las mañanas soleadas de tristeza.

Alrededor de los viejos barreños,
algunas toallas y el jabón Lagarto,
descansan húmedos; vencidos por el olor coital.

Ese olor busca raíces de otromundo en el suelo.

Qué antojo de limpieza no contendrá el desarraigo
que salpica una distancia y un esperma
de tantas emigraciones y bocas secas.

Con rotas uñas de hundimiento adolescente, las putas,
aplican el polvo blanco para que la vida llegue hasta sus venas.

Hacen una breve y apresurada comida de desdentada derrota.
Salivan sobrecogidas la narcótica erección del cansancio.

                                       5-diciembre-2014
De una hilera de magia en el decurso de la tarde
causa estupor la errancia de estirpe
cuando la diferencia está en el asombro útil
y no en fingir intimidad con el alfabeto.

Amargo olvido en poder de los globos oculares
ubica el sueño en la telaraña para perfección de los dioses.

Silencio. Pálido sopla el pájaro al oído.
No sabe qué lámparas suicidaron el mensaje.
En cualquier momento se harán visibles los aceites.

Para evitar el aleteo de la voz
inertes generaciones ponderan
pobres castigos
en la esquizofrenia del día.

Pide fuego el destronado tormento.
Ha llegado la hora:
la limosna aplaude
perpleja en una esquina.

                                 5-diciembre-2014
En mi herida no hay disciplina, hay caos:
incluso las incógnitas son filigranas erróneas
con un entramado de pico entristecido.

En mi herida no hay voluntad, ni potencia.
Las referencias de los maltratos, tan ocultas, tragan cada demencia,
y la locura tiene inocentes expendedores para
manchar la inocencia de las ansiedades.

El sueño de las dudas -no hay sueños,
tan sólo interrogantes de mentiras en tercer y cuarto nivel.
Y la sangre del puente es la indecisión en las arterias acorraladas.

De todas maneras, en mi herida no hay grietas grandilocuentes,
pues se frenan en los modos de dolor
o en miedos erguidos.

Mi herida no está escrita.
La duración de mi herida es la que está escrita.
Escrita de manera que no pueda ser pronunciada.

                                 5-diciembre-2014

jueves, 4 de diciembre de 2014

Has restado odio aquí y en ocasiones pretendido alturas.
Demasiadas víctimas son ya rendidos matices.
Como otra orilla, tu edad se desprende de mandatos:
con ellos te has fugado y endurecido y abandonado.

Detuviste tu voluntad como delirando
en las cúpulas inútiles, sin saberlo.
Te regía el bochorno de la rana. El verde
quedo, entre la somnolencia de tus llanuras.

Este acosador nombre, estas esquirlas
cimentan tu palabra. Los muros se derraman,
la soledad desborda las piedras, y permaneces
residual, entre ajenos destellos, residual entre desnudas huídas.

Indocumentado y humanamente, con rigor
te mueves en el barbecho henchido de los tejados.
Pudiera que recordases la hojarasca: son los nudos
y la línea, y una dirección de cicatrices y cuchillas.

                              4-diciembre-2014
Cuando ya las cucarachas te saludaban sabiamente,
en la idea de no poder explicar nuestra intensidad,
de aquel peso de repente negado, de la inconsciencia de aquel
déjà vu, de lo inhóspito,
llegó un estupor humillado,
y un cauce expiatorio, desposeído, nos asfixiaba la culpa.

O quizás era de hundimiento aquel peso:
indefendibles las mentiras, para que cada cuál
lo alzase de irrealidad, lo escondiese de desenlace.
Para cada alcohólico
el peso escribía con diferentes tintas: de corrupción opaca
en la compañera a la que venció la muerte del padre,
y de cansada necesidad en el pintor frustrado
prematuramente envejecido;
ese peso escribía diferente, sin que ninguno pudiera explicar
con qué tajos le había herido la ignominia.

En aquel bar somnoliento nada se adecuaba a la razón
de los hombres;
incluso el tenaz vicio era falso.

La impotencia incendiaba cuartos de madrugada
cuando alguno se quedaba dormido
con la colilla desmayada entre los dedos.

                               4-diciembre-2014

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Estoy apuntalado en la basura. El perdón no está conmigo.
La excrecencia es mi amiga.
Soy la llave desnuda de callada respuesta
que rasca su hogar en la acera olvidada,
por donde emerge el bullicio 
como un tóxico arroyo,
a entregarme el profundo rumor de la incapaz
envergadura del gusto equivocado.

A esa escoria añeja hoy señala desvaneciendo
la laxitud de mi persona
que arma en el estiércol el tejido de su desilusión,
que pide al engaño su circularidad menguante
en la implicación del reproche
de la existencia.

De esa casuística pútrida de oculta apostasía
me desequilibro como un vulgar asesino.

De esos elixires narcóticos, como trilero fichado,
y vuelto a engatusar hasta el absurdo,
me inyecto, me cauterizo, y en ellos me desmiembro
cómo fuera antes de cerrarme al infinito, cómo fuera mi aguante
antes de revelar la verdad.

                                    3-diciembre-2014
Cuando una historia reciente
tuerce los tiempos para su ensimismamiento
no hace falta que tomes a los guerreros en serio.

Consientes la promiscuidad sencilla de la luz
y acumulas la aduladora arquitectura de las mareas.

Haces las camas de los niños
y te encierras en la intimidad de la cocina.

Bajo la ropa
vibra la escena corriente de un día cualquiera.
Te sientas al calor de la cocina de leña,
todo su crepitar es un crepitar de despedidas.

La razón cohabita con tus precipicios,
en el tacto de la arquitectura,
en el olor de los niños,
en la advertencia silente de la ceniza
y en la boca
que ha regresado a los límites de la afinidad.

Por cada ausencia
una nueva carretera secundaria
llega a tu casa,
infectándola un poco más.
     
                          3-diciembre-2014
Ninguna revolución permite esta libertad:
ni siquiera la metamorfosis de la noche; apenas un afiche.
Sólo el magma de las bocas y la piedra genitiva y
                                                                       purpúrea;
nada quiebra mi acuerdo ni sella cráteres
                                                     que derramen la clave.
Con el enigma de los pasos urgentes en el camino,
y sin etiquetas,
y sin gritos que latir y sin audiencias,
disciplino la erótica vulva del ansia,
pequeños vuelos dentro del cráneo o del corazón,
pero nada que glorifique entre estos morales
ni horade infortunando esta espuma.
                      3-diciembre-2014

martes, 2 de diciembre de 2014

Se me secó la última hora.
Como un Cristo arrojado al fuego
que cuentan fue expuesto
en las casas de los banqueros.

La sedienta venganza
siguió adelante
al expulsar la obediencia,
invitada ciega de la promesa,
de los noticiarios seductores.

               1-diciembre-2014
El vendaval del alarido
brota en todas las sangres; sus luchas
ávidas contienen los fulgores de las espadas,
idean las piedras de los sacrificios,
y al amordazar las cruces de los pobres,
encuentran el ocaso declinante del agua.

El terror atenaza sus víctimas. En la pirámide
guarda una muerte diminuta
que se rompe en cada guerra, en cada lucha,
en cada proyectil de helada pupila.

Yo digo el pálpito de redes y bondades.
Perdido en los ascensos de la pluma.
Al ayer que expira, anuncio. Y al eclipse
que a horcajadas ciega los lienzos.

Porta follaje, oro de los ritos, el arrojo de la lluvia
incrustada en los labios, la espiral de las lamias.

Deseo la no erosión de las arenas
acumuladas en las mareas. Sus resquicios de majestad
rastreando en los sollozos de esta desnutrición ronca.

Con los paisajes livianos
de tanta palidez
saluda sus sombras. Sombras de la miseria.
Contenidas sombras de rabia e irrectitud.

                          2-diciembre-2014
Hay un alma sedienta crispada en el limo.
Hay espíritus seducidos por la promesa
de una gracia distinta
que exponen su soledad
en la confianza de la espera.
Una humedad encogida, marchitada,
invita a ser
a quienes todavía no confían
ser en ese abandono de su olor.

Hay un cuerpo sediento
que convierte líquenes
o que los posa en el hálito,
que ahora es cardumen cósmico, sólo éter
perezoso, reflejo perdido en que se enjuga
lo inhóspito.
Vengad la pátina de ese gesto
que captura una espera en otra espera
sin un anuncio de ira.
En el hálito sediento apremian
las cinco falanges
de las que el caos eyectó la vida.

Si finalizais en el hálito vuestro olfato
y oleis en lo obscuro de la sed,
sabreis cuanto es necesario
del alma, de la templanza, de la gracia, de la espera,
y del cuerpo.

                          2-diciembre-2014

lunes, 1 de diciembre de 2014

¿En qué camino donde niegan las infancias
mostraba tu pecho sus primeras fragancias?

Había únicamente en la vida, en aquella ausencia de paisaje
una azul alucinación, un oasis desgarrado.

En alguna ocasión unos ojos
entre los jirones de la malicia se acercaban para atisbar,

y se excusaban con prontitud, retirándose a través de un puente
que los transportaba a varadas mitologías,

continuamente secretas.

                                   1-diciembre-2014
Siempre a mi izquierda aparece la esperanza,
tierra desplazada se extiende tras el fin de trayecto,
sentado sobre la piedra y la canícula siempre hiriente,
veo pequeños gestos pero nada de interés.

Una algarabía desde el interior me reclama, toco
las viejas geografías lacradas con insidia de pólvora.
Me cruzo en la cama y es tan cierta la embriaguez
que sin poder proclamarme me atrapa la mandrágora.
       
                               1-diciembre-2014
¿Todavía no desaparecieron vuestras cabezas
cuando basta un poco de tierra
para que de ninguna parte
el engaño corra a través de las horas?

Permitid que la luz llegue a la multitud
y los días persigan la incertidumbre del agua.

No afileis los misterios en las cenizas sedientas.

                           1-diciembre-2014
Vénceme y consume en mi terror tu hambruna,
que sacuda en tus raíces una malograda servidumbre
para poder enterrar la ávida parsimonia
que tiembla la taxidermia de este extraño pánico.

A esa extracción, turbia enfermedad sin dulzura,
la perseguiré hasta la última forma de su nocturno trayecto
que lleva de la paupérrima indefensión hasta el ala demente,
bajo el análisis práctico de la derrota.

Después de haber propuesto vigorosas defensas,
a los egos solapados les daré una ostia
y, acogiendo en mi regazo tu aliento maestro,
volveré a alegar por la inocencia y la serena energía
y el sudor mutuo de la entrega sin compensaciones.

                        1-diciembre-2014