miércoles, 24 de septiembre de 2014

Vieran el azote desnudo de la tierra en los cuerpos
La singular urna que a todos hace uno
El agudo reposo de recio nacimiento
El semblante antiguo de la piedra
La sorda paz de los reflejos
La austera descendencia de semen cántico
En la prosperidad de placer efímero
acuden las febriles ruinas
de bostezo traslúcido
pero no pueden la vasta ira desolar
por más que imperen
la languidez del consuelo
y la inanición del deslumbramiento
como guías de un veneno
intraducible para la región de lo irrisorio
Envidian los mares histriónicos
la revolución líquida del ímpetu núbil
La fricción estéril de las pantorrillas
que en la piedra pomez hallan la epifanía
El trémulo hogar de atractivo vacilante
que atrae el susurro pasional de las fuentes
El destino duerme en los tejados
donde madre pide perdón a la madre de su infancia
                    18-julio-2012