miércoles, 17 de septiembre de 2014

De tarde en tarde hinchan los mineros
nubes arrabal de orujo infeccioso
Abrasan el odre pestilente
de supuestos dignos que pelean a corazón abierto
con las cartas previamente marcadas
Se abandonan en mitad de la batalla
Desaparecen acariciados por manos
rajadas de turbio olvido
Beben los martillos las envolturas
de ideologías ignoradas en la intimidad
                       7-enero-2012