miércoles, 24 de septiembre de 2014

En el ave metálica paran las singladuras
Una alta astilla de vuelo a tientas
sobrecoge la cetrería de los cataclismos
Azota los testamentos la piedad
abierto el teatro de las mareas demoradas
La ascendente dispersión de la piedra
corrompe los anzuelos retorcidos El eje
absorbe el vaciado poro a poro de los sexos
Las botas del ahogado multiplican
las hebillas submarinas para beneplácito
de los escorzos que los quilates exhiben
Amarillos velámenes ofician himnos
en el ecuador de torres y el frío
arde tan intenso que la elíptica de los pianos
escora el águila imperial hacia el vómito
Invaden la madera alfileres retóricos
en la recóndita traducción de la alusión
Dibujos difuntos esculpen la tentación
que en la magia impide a los secretos
fotografiar la presunta helada condenatoria
Paréntesis antagónicos de primer pausa en el ansia
galvanizan la sangre otoñal del revólver
Despiertan los faisanes en abanico de imágenes
El paso por la vaguada se cierra para cápsulas
sospechosas de homicidio en pleno fulgor de las falanges
Difusos ojos oprimen la lencería de cristo rey
El lebrel revolucionario pespunta nubes
en los toboganes que deslizan milagros
Charolados aullidos pintan halterofilia
en bóvedas de principios mediterráneos
como el aceite en los laberintos
plasma sin mácula el estado de gracia
de hurtos que decoran esquinas y antros en el idioma
El mensaje daltónico de las bragas
en el arco y la flecha frena apariciones
de vírgenes que en los desvanes hacen punto
Es la perversión hecha alud de obras completas
Es Montaigne comiendo chorizo indigesto
con los ensayos limpios de semen
Son los neones de la orina frígidos
después de la cirugía estética
                      20-junio-2012