domingo, 21 de septiembre de 2014

El bramido adentro de los sesos de barcarolas inflamadas
Las llagas en cenizas de tambores desgarrados
El espanto de la hoja de tabaco en mandíbulas colosales
Yugo incendiado y montes ardiendo
Cavernas asesinadas y ríos hambrientos
Hilan el atardecer de cipreses
Nidos en flor de las tinieblas
Actitud maloliente de quetzales en santidad
Ribera de la miel salvaje
De las aldeas degolladas desiertas en plaza pública
Del orín en el mismo cielo reventado de ojos
Lúgubres historias enemigas de luto
Preciosistas con el cincel orgánico de la cópula
Interrogantes perniciosos rajadas las balas
Conducen el petróleo a la oración anoréxica
Las vulvas degeneradas a la parásita guillotina
Bestias aceitadas de la codicia
Falos alegóricos del deseo
Abanderados de la gigantesca hormona de raíz cónica
Se forja un vicio tribal en el alba cíclica de las religiones
A medio histerismo de cabrón temblando ante jovenzuelos
Es la anarquía costumbrista de las adicciones burguesas
La historia ardiente de entrañas envenenadas
El ir y venir mineral pisoteando los ciclos de espejos
De la abundancia el collar en decadencia decrépita
En manos de azar guarnecido con el caos del ansia
Indómito desapego de la luna envainada
Ilusión revolucionaria peregrina en tiendas memorialistas
La soberbia negra de las horas desnudas
Entrar al vacío peleando por un destino
de inmundicia y cantatas en sofás alcohólicos
                            6-julio-2012