martes, 23 de septiembre de 2014

Como perros reemplazados en las expediciones de la piedra
Olvidados en los sumandos del esfuerzo
prescindieron de todo un lustro inapropiado
 por el que habían sentido vergüenza
hasta en los funerales Viejas endechas
de no mucha porcelana se habían acostado
en sus mesas
privándoles de la sustancia tatuada leyenda
de cualquier crematorio
habitado por los labios púrpuras
del desvanecimiento en recipientes de obstinado regusto
Miles de usted adensaron al umbrío asesino
percutiéndole con sirenas los activos de la bolsa
Pero fue una campana en el tejado
y cinco kilómetros después de la puerta
que un yunque
principal aritmético de las marcas de lujo
negó dar
sapo por señuelo y mosca por olvido
En el antiséptico buenos días
de los muslos de pollo hay marcas de excesos
que no encontrarían equivalencia
                     27-septiembre-2013