martes, 12 de agosto de 2014

Se decidió que la pena capital
era un placebo
De los bolsillos
se arrojaron las coces
absurdas
como las preocupaciones
diarias
La penicilina preñó
un famélico gavilán
El brezo ruborizado
echó a volar
Los hombres chinche
entre las zarzas
ovacionaron al unísono
En la mano de un cura
un motociclista
se metamorfoseó en cirio
               27-septiembre-2011

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