jueves, 3 de julio de 2014

Donde se hunde el sexo
hay un amasijo de redes
La historia abrupta  de adversas prisas
El erudito fantasma de la fiebre
Aunque afuera los dones vigilen
y los sentidos en los charcos se entretengan
habrá un advenimiento de las esencias
Desborará el fuego los caminos
y el estrépito será un eslabón turbado de olores
A pedazos lentos
la avidez de piel colgará
con indecible ansiedad criminal
volviendo la mirada
a los frustrados decorados del relámpago
En confianza mineral
los gregarios de la culpa
guiarán las armas de hojalata
por el fictico corredor de los pliegues
Tras un tímido ataque
asomará el raro asilo de la imprudencia
meciendo monedas
igual que la simiente seca
en los campos agita su tedio de canícula
                               30-julio-2013