miércoles, 2 de julio de 2014

Irritan el gusto con lumbre de incordio
inquietos por la juventud de los cabellos
Completan el gozo apoyados en la piedra
que cuida la oportunidad de presencia
Aprisa cuentan los perjuros no prendidos
hechos a la vejez de los inicios
Vagan indóciles con la mortaja
a la vista de los excesos
En humo blanco moldean la eternidad
graves y con la desazón por guardián
Hay escenas que muestran la torpeza torcida
de incunables trinos amordazadas las hembras
Enseñan el aliento azul
a los verdugos que perdieron confianza en las farolas
Si acaso escapan de la añoranza
pasan a ser sordas presas sin esquinas
ni punto de amarre que camufle el rocío
Así averguenzan el crimen
errático como el ansia de las naves
por pasar anónimas callejas
perdidas igual que la lágrima guía
                               12-agosto-2013