martes, 1 de julio de 2014

El lugar del misterio
tiene un abonado que acuña monedas en los descampados
Llora cada vez que uña y crisálida
sacuden las alfombras
Canta por los tiempos
que los pozos dieron en pronunciar
las rutas de insatisfacción
Ya no envidia el placer
de la tiniebla coagulada
Se acopla con austeridad
a la migraña títere de los paradigmas
Trata con mimo
la fealdad de los números carcomidos
Es un complejo maestro
capaz de extrañas geometrías sin apenas alimento
Turba los lugares que pisa
Como redención
argumenta que es bestia de la plenitud
Aún debiera remar
un poco más hacia el noroeste
para acostumbrar el estigma de ser meta
                             29-julio-2013